El alma apasionada e inquieta de esta bodega es Maite Geijo, que desde 1992 se ha formado ampliamente en vitivinicultura, enología, sumillería y gastronomía con el claro fin de buscar ese vino blanco, rosado o tinto que cuadre con un plato en la mesa, con dignidad.

Algo había leido en la revista Enólogos sobre las peculiares características del roble español, que ni es como el francés ni como el americano.
Justo enmedio: tiene más elagitaninos que el americano pero menos que el francés, y es más duro que éste, por lo que el aporte de la madera es diferente y había que catar esos vinos.
Los entendidos en la madera buscan los anillos de crecimiento como característica visual, y a la vista se apreciaban diferencias en los tacos de madera de roble americano, español y francés que trajo Maite.
Desde el 2006 emplea el roble español.

En general, se trataba de vinos equilibrados en su estructura visual, olfativa y en boca.
El primero fue un cava DO Requena, La Vie en Rose, hecho con Pinot Noir y Garnacha. Mucha fruta, un vino limpio, elegante y sencillo, con 9 meses de rima por lo que no había notas a levadura. Rico y fresco.
Como se observa y para acompañar al vino, de buena manera, una tostada de pan de salvado, salmón, queso y huevo hilado.


Al plato le acompañaba una especie de, como decir, de regañás hechas de queso Grana Padano, tan ricas que antes de llegar el pato ya habían desaparecido.
Después se pasó a los tintos.
El primero de ellos fue el Acontia 6 (DO Ribera del Duero). Un vino con maceración prefermentativa y una técnica conocida como flash expansión, (recomiendo este enlace a uno de los blogs más completos y técnicos), que en resumen consiste en calentar rapidamente la uva y luego enfriar muy rápido los vapores aromáticos. Se consigue una alta extracción de antocianos y aromas.


El vino mostraba mucha fruta, un vino muy de copeo, bien fácil de beber. Este vino se las tuvo que ver con un plato preparado por Gertrudis: pollo en escabeche de naranja, y el conjunto quedó muy logrado. Y suerte que me quedé con la receta del pollo.

El último vino fue el Acontia Viñas Viejas 2015. DO Ribera del Duero. Un tinto casi opaco, muy denso en color, dando idea de su peso en antocianos y todo lo demás. La crianza fue con barrica nueva de roble navarro.
Un vino al que había que dejar respirar porque había mucha materia. Un vino con aromas sedosos, limpio, elegante, mucha madera (mucha), fruta y todo muy armonioso.
Este vino es casi para tomar sólo, de acompañar a sorbos.
Para terminar Maite nos instruyó y deleitó con las diferencias en las maderas de roble americano, navarro y francés.
![]() | |
Acontia Viñas Viejas, observese la opacidad del tinto |
Una cata muy instructiva, entretenida y bien explicada. Y con unos platos magníficos.