miércoles, 21 de noviembre de 2018

Cata de Grandes Pagos Gallegos

 Galicia es una tierra variada y muy querida por muchos que vivimos en el Sur por su verdor, su clima, su gastronomía y sus gentes, cuando vamos de turismo o de visita por allí.
Este verano hemos pasado unos días felices y por mi cuenta he intentado probar y traerme botellas de vino de cada zona, que hay varias.


Para nuestra suerte, nos juntamos con una joven gallega que vive ahora en Alemania y vuelve a su Rianxo de vacaciones. Desde allí nos enseñó parajes, Castros, bosques, restaurantes y recomendaciones que sólo quien siente morriña por su tierra, estando casi todo el año fuera, puede sentir tan propia.

Así que cuando Antonio comentó la cata de vinos gallegos, pues no dudé en apuntarme. Se trata de una empresa, Grandes Pagos Gallegos, que elabora vinos en tres DO gallegas: Monterrei, Ribeiro y Rias Baixas
Faltaría la zona de Ribeira Sacra, pero esa zona ya la disfruté en mi viaje veraniego.

Se probaron en total 6 vinos, 4 blancos y 2 tintos. 
- Fragas de Lecer, 100% Godello (Monterrei)
- Barbuntín, 100% Albariño (Rias Baixas, concretamente de O Rosal).
- Paso Casanova, 85% Treixadura, Godello, Albariño y Loureiro (Ribeiro).
- Quinta de Couselo 2016, 90% Albariño, Cariño Blanco y Loureiro (Rias Baixas).
- Finca Viñoa 2016, Brancelao, Sousón, Caiño Longo (Ribeiro).
- Fraga do Corvo 2016, 100% Mencía (Monterrei).

Vinos todos ellos muy bien elaborados, con relativamente bajas producciones ya que tienen y controlan fincas de no más de 12 Has. la que más. Vinos con más o menos aspiraciones, a un buen precio, y con distribuidor para quien los demande.

Los vinos blancos, todos con una refrescante acidez, con nariz al principio cerrada, propio de la crianza bajo lías, y todos con mucho cuerpo, aromas florales y frutales intensos. Algunos con más salinidad, como el Barbuntín, además de aromas florales y cítricos de la Albariño.

Quizás los dos vinos blancos últimos tenían una mayor clase y calidad, vinos que algunos propusieron que podrían combinar muy bien con platos de carne. Quinta de Couselo era realmente un vino elegante, frutal y fino.

Si bien, los más sorprendentes a mi parecer por sus aromas fueron los dos tintos. El primero era balsámico, aromas a regaliz, pimienta. Y el segundo, el Mencía, de intensos aromas a flores, violetas, muy equilibrado en nariz y boca.

Los platos que elaboraron tanto Araceli como Luis combinaron como siempre a la perfección. Como detalle, el bizcocho de chocolate negro para el último vino. fue un acierto; además de las pizzas y el carpaccio de gambas.

La cata no defraudó a nadie, y el comercial de dicha bodega habló lo justo para que termináramos a buena hora y todo fuera dinámico. Hasta la próxima cata.








miércoles, 24 de octubre de 2018

Cata ciega de vinos bancos y tintos

Hemos celebrado los de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, en casa de Joaquin y Araceli, una cata ciega dirigida por David Núñez, que aparte de participar en varios concursos de cata es el maitre del Hotel Eurostars Palace (antiguo Meliá, hoy "el oxidado"). Debido al interés de la cita hubo que hacer dos grupos, a los cuales instruyó David en la apreciaciones de un vino para rellenar una hoja de cata. Los resultados se confrontaban con las notas que en su día dio David a los vinos catados.



Una actividad interesante y que en mi caso me ha servido para darme cuenta que cada vez me gustan los vinos blancos, y que en el caso de los vinos tintos busco o me seducen los tintos con aromas, buena acidez y un poco amargor. 
¿Me estaré parkerizando? Quizás sólo un poco. Es decir, los vinos con cuerpo, aromas, equilibrados en boca, y algo, sólo un poco astringentes. No soy capaz de apreciar en su justa medida los vinos suaves, aterciopelados, es como si me faltara vino.

Por cierto los vinos los representa en Córdoba la empresa Diego Canals, y con el maño cordobés Joaquin Martinez, una fuerza de la naturaleza en cosa de vinos.
Los vinos se presentaron ocultos y con nomenclatura de concurso, y fueron:
Blancos:
- Carlos Moro 2017, Finca San Cibrao, DO Ribeiro, Treixadura, Godello y Albariño.
- Botani Azahar 2017, Bodega de Jorge Ordoñez, Moscatel.
- Luis Cañas 2014, Fermentado en barrica, Viura y Malvasía.

Tintos:
- Corona de Aragón 2017, DO Cariñena, Grandes Vinos y Bodegas, Garnacha.
- Anayón crianza, DO Cariñena, Grandes Vinos y Bodegas, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah.
- Izadi Selección Reserva, DO Rioja Alavesa, Tempranillo.

El que más me gustó fue el blanco de Ribeiro, de Carlos Moro, y después el Anayón, y si bien coincidí en puntuación en los blancos, en los tintos desbarré y en principio me encantó el joven de Garnacha, muy fresco, aromático, una golosina, pero que al rato no olía a nada. Y el Reserva me pareció plano, lo que decía de que no soy de esos vinos. Lo cual demuestra que las notas de cata deben ser objetivas y no subjetivas... Tengo tanto que aprender...

Por supuesto tras la entretenida e interesante cata tapeamos de lo preparado por Araceli: embudo exquisito (de Ibesa), tostas de queso y calabacín, unas sabrosas albóndigas, y unos calamaritos. 

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Vino tinto cordobés con buenas hechuras: 12 PB

De acuerdo con todos los parámetros enológicos recogidos en la bibliografía y la experiencia: la climatología en la campiña de Córdoba no es la mejor aliada para hacer vinos tintos, pero hay algunos que persisten en el empeño y son capaces de hacer vinos de una calidad más que aceptable, y que obliga a reconocer la buena tierra y las buenas manos.

Recuerdo entre otros ejemplos de tintos cordobeses, las primeras añadas de Jose Miguel Marquez en su finca montillana (Bodega Marenas) por sus aromas y cuerpo, y actualmente no dejo de sorprender a propios y extraños con las virtudes y precio del tinto en bag-in-box que vende la Cooperativa la Unión.

Actualmente quien está haciéndose un nombre es la Bodega El Pujío, que está entre Aguilar y Puente-Gentil, y que está haciéndose un sitio con sus tintos monovarietales de Syrah y Merlot
La parte técnica de dicha bodega la llevan dos enólogos salidos de la Universidad de Córdoba, y con una ya dilatada trayectoria además como expertos catadores: Jose Ignacio Santiago y Cristina Osuna.

Y como respuesta a un reto de elevar la calidad del vino tinto cordobés, se inició partiendo del viñedo de El Pujío, la elaboración de un tinto variedad Syrah con una cuidada selección de uvas, de depósitos y de barricas: 12 PB
Los vinos salidos desde el 2015 los pudimos catar en casa de Eugenio Sánchez Ramade, que es el origen de este reto.

Eugenio Sánchez, siempre ha estado ligado al tema de los vinos, y como se dice: se ha juntado el hambre (de hacer buenos vinos) con la ganas de comer (disfrutar y probar esos buenos vinos).

Un puñado de compañeros de la Asociación de Sumilleres nos juntamos con Jose Ignacio, Cristina, Eugenio y su mujer para que nos contaran cómo se inició el proyecto y por dónde van actualmente.

La selección de uvas Syrah, la vendimia nocturna, empleo de depósitos de fermentación pequeños, bazuqueos, remontados, malolácticas, crianza, barricas, estancia en botella,... todo, para cuidar la elaboración y catarlos.

Se empezó por las uvas Syrah (casi las últimas de esta vendimia tardía), 
y a continuación el vino muy joven, salido de la prensa, del 2018. Un vino ya, muy coloreado, con acidez y astringente para preservar una buena crianza. Los aromas de la Syrah se percibían, y para ser muy joven quizás le faltaban algunos.

La crianza se hizo en barricas de roble americano y francés de dos años hasta más usas, de cinco años: tal como se entiende actualmente la crianza de vinos, que la madera no supere al vino.

El del 2017, estaba mucho menos astringente y los aromas permanecían pero sobre todo era su potencia en boca. Un tinto con mucho brío.

El del 2016, a pesar de ser ese año una vendimia complicada por los calores intensos, sí que tenía una nariz más frutal y en boca era mucho más equilibrado, a mi parecer. Fue el que más me gusto de la noche, aunque como decía Cristina el que le dio más quebraderos de cabeza por la vendimia.

El del 2015 era el vino más suave, más llevadero, o más gastronómico, porque se tomaba sin querer y como decían ellos, el que más gusta a más publico.

Las fotos que aparecen corresponden con los tintos citados, del 2018 al 2015. 
Son vinos con buena intensidad de color, con muchos matices, y también con claras diferencias entre las añadas.
Sobre todo son vinos con muy buen paso en boca, con mucha personalidad, pero siempre elegantes.
Es lo que se trata, de recoger en la copa la experiencia de la viña y respetarla con una cuidada elaboración.

Esperemos que esta aventura, de una muy baja producción por ahora, tenga la trayectoria que muchos deseamos: estar orgullosos de lo que nuestra tierra y gente pueden lograr. Suerte



miércoles, 12 de septiembre de 2018

Iniciamos la temporada de catas, con una de uvas y sus vinos






Después de las vacaciones de verano que en mi caso me han servido para disfrutar y descansar, y además para conocer alguna bodega gallega, y probar muchos vinos de las varios DO gallegas, se impone el curso normal de la actividad en nuestra ciudad, y por supuesto la relacionada con el tema de vinos.
La climatología ha acompañado a la maduración de la uva, y los racimos de uvas Pedro Ximenez se han extendido en los suelos de 
la campiña, con algún susto de las tormentas.


Hay que resaltar que este año se ha celebrado el I Concurso de vinos PX en Montemayor, las fiestas de La Paxera, que ha sido una feliz iniciativa. Y que continua el interés por los vinos Montilla-Moriles gracias al Curso sobre vinos de la DO Montilla-Moriles.

En el caso de la Asociación de Sumilleres se han reanudado las catas con una instructiva sesión sobre análisis organoléptico de variedades blancas y después catar vinos elaborados con ellas, para finalizar con las acostumbradas delicias que nos preparan en casa de Joaquin y Araceli.

La cata la dirigió Rocío Márquez, enóloga de Bodegas Robles, pero que vino como primer representante de la asociación de amigos del vino y el vinagre, Vinavin, que entre otras actividades organiza el concurso mundial de vinagres.

Rocío nos trajo cuatro variedades blancas: Baladí Verdejo, Verdejo, Moscatel de Alejandría y Pedro Ximenez. Afortunadamente, como dije antes las temperaturas han acompañado, ya que por ejemplo el año pasado la vendimia empezó prácticamente un mes antes que este año. Así, la verdejo, estaba ya mucho más madura que las otras variedades, que se encontraban en óptima o casi madurez en la primera semana de septiembre: como sucedía hace unos cuantos años. 
En resumen, se espera para este año una muy buena calidad de los mostos, ya que la maduración ha sido lenta gracias a las temperaturas moderadas que hemos disfrutado.

Se pudo comprobar la marcada acidez de la Verdejo, cómo la pulpa era carnosa y con sabores frutales y florales, mientras que la Baladí Verdejo (también conocida como Jaén Blanca) era más dulce, menos ácida y con sabores a manzana verde.
Nuestra Pedro Ximenez ya sabemos es una uva muy dulce, y que gracias a su fina y delicada piel puede desecarse al sol haciendo que uva sepa a dátiles y regaliz.
Por último, la Mostatel de Alejandría es muy floral y con una piel dura.






























En cuanto a los vinos, el verdejo de Piedra Luenga (con Baladí Verdejo) olía a la levadura del contacto con las lías, y con aromas herbáceos, florales, y en boca tánico, salino y seco.

La verdejo la catamos en el Finca La Cañada, pero más bien se apreciaba la parte añadida de moscatel. En cualquier caso era más glicérico y con cuerpo que el anterior.
La moscatel se lucía en el Viña Verde, una de los vinos más exitosos de la DO y que casi siempre aparece en guías nacionales de recomendación de vinos por debajo de 5 €. Con aromas florales y frutales, sobre todo en boca y abocado.
Por último, la Pedro Ximenez la disfrutamos en forma de PX de Piedra Luenga. Pleno de aromas a miel, regaliz, cáscara de naranja,...














Una instructivas cata que redondeamos con el bacalao con tomate que preparó Araceli y Joaquín . 
En mi caso, me comí y rebañé el bacalao con su tomate frito. Muy rico.
Además pusieron unos boquerones en vinagre, costillas de ibérico al horno, y un muy buen chorizo ibérico frito de la Sierra de Málaga.  

Así que la nueva temporada promete, vamos, como otros años.



martes, 3 de julio de 2018

Reconocimiento a la Sociedad de Plateros de Córdoba en la asamblea de los Sumilleres de Córdoba

Ya ha pasado otro año y muy variadas actividades se han celebrado para disfrute y conocimiento de los miembros de la Asociación de Sumilleres.

En este año han participado distintas bodegas que han mostrado su buen hacer, y como suceso gozoso ha sido el conocer las nuevas elaboraciones de los vinos blancos de Andalucía, llevadas a cabo por jóvenes profesionales, que aún darán mucho que hablar.

Tras la rendición de cuentas por la junta directiva, háblese de Angel González y Antonio Flores, se comentaron las nuevas iniciativas de catas y también que se está promoviendo una lenta transformación de las actividades hacia el mundo digital, aún por determinar, pero que sin duda con el tiempo será una necesidad.

Por otra parte, se quiso dar merecido reconocimiento a D. Manuel Bordallo, que dirige la Taberna de la Sociedad de Plateros de María Auxiliadora, y que también se sumó en su tiempo a la apuesta digital para dar a conocer su elaboraciones en cocina. Pero sobre todo por su trabajo en mover los inmovilizados de vinos que tenía las Sociedad de Plateros para seguir ofreciendo los finos Peseta y Platino. Actualmente esta taberna controla una buen número de botas bajo la experta dirección de Jose Ignacio Santiago.

Asimismo, se homenajeó a la propia Sociedad  de Plateros, cuya historia fue resumida por Jose Ignacio. 
Se trataba de una Asociación Mutua de Plateros, para poder ayudar a los miembros más desfavorecidos y sus familias, allá en 1868 en ese convulso periodo, claramente revuelto donde los haya de la sociedad española, tras el derrocamiento de la reina Isabel II y la Primera República.


O sea, que la Sociedad de Plateros cumple 150 años en Córdoba. Y como apenas había ingresos, en 1874 comenzaba el negocio de las Tabernas para poder hacer caja. La primera taberna fue en la calle Romero Barros, la que conocemos como la Taberna de Plateros del Potro; para ir inaugurándose más adelante de la de Séneca, etc.

Tras la entrega de regalos se pasó a la tertulia y tapeo que nos obsequiaron en casa de Joaquin y Araceli.

 A destacar la mazamorra, el embutido, quesos, bocaditos de lomo, canapés diversos de atún, foie, fritura,...
O sea, todo estaba bueno, como siempre.

Hubo también su parte de vinos, entre los que destaco el muy equilibrado vermut de Bodegas Robles, los tintos (Tritón, un buen Mencía) y blancos (Botani Azahar) que trajo Joaquin Martinez, tan jovial y apasionado con su trabajo.

Y dejo para el final la labor experta de buen tabernero de Joaquin. Este hombre es una enciclopedia de su trabajo como anfitrión.

Y ya hasta la temporada que viene.






miércoles, 20 de junio de 2018

En el restaurante Envero se ha presentado las novedades turísticas de la Costa del Sol

El pasado lunes fui convocado en el restaurante Envero por la Oficina de Turismo Málaga-Costa del Sol para hacer la presentación de la oferta turística de Málaga, de costa y también de su interior. Había representación variada local: blogueros, como Chary Serrano; y profesionales que tuve el gusto de saludar y conocer provenientes de cadenas de radio, prensa y televisión locales.


Los datos son elocuentes, más de 12,5 millones de turistas que entraron por el aeropuerto de Málaga y casi 6 millones de turistas que se alojaron en la provincia.

La presentación se basó en un video con la oferta variada que hay en Málaga: 37 museos, 70 campos de golf, 9,200 plazas hoteleras,... cifras que indican su fuerza y dinamismo. 

Después continuamos con la charla y la degustación de tapas que habían preparado en El Envero, con Fernando Villena a la cabeza.

Muy sabroso y refrescante el salmorejo de naranja, así como delicado era el
bocadito de foie, anchoa y mango.

Por supuesto que la paleta ibérica de bellota estaba exquisita, con todo su sabor y un punto de dulzor y salado equilibrado.

La marca es Dehesa de los Monteros y los cerdos se crían y la serranía de Ronda, donde comen tanto bellota como castaña. Muy bien curada.
























miércoles, 30 de mayo de 2018

Nos dieron de catar los quesos de campo andaluces


En esta ocasión nos juntamos los de la Asociación de Sumilleres de Córdoba en casa de Joaquín y Araceli para probar quesos, de distintas leches y elaboraciones, pero todos con la nota en común de ser quesos artesanos. 
¿Y qué es queso artesano? Ellos prefieren casi mejor llamarse quesos de campo, ya que casi todos controlan la calidad, producción y sanidad de su propio ganado: ovejas, cabras y vacas. 
Por supuesto que en la elaboración de sus quesos la mayor parte del trabajo es manual, y debido a la baja producción y mayores costes que los productores industriales se tienen que buscar su nicho de mercado con mucho trabajo.
Recordaba uno de los productores, veterinario y alumno de Juan Bautista Aparicio, que éste le decía que un ganadero debe ser aquel que gana dinero, pero que a veces sí y otras no tanto.
La Asociación de Queseros de Campo recoge a 20 productores, de los cuales hay 5 en Andalucía, y en las que se hace gala de que trabajan para incrementar la calidad de la materia prima, la leche.
José Luis Ares, del IFAPA de Hinojosa, comentó las similitudes entre la elaboración de quesos y vinos. La recogida de materia prima, la fermentación, maduración, envejecimiento son pasos comunes en ambas tareas. Es el productor el que hace llegar las uvas de su terreno, o la leche obtenida por los animales pastando en su terreno, a la mesa en forma de vino o queso.

Probamos en total 12 muestras de queso. 

Y para combinar palillos, uvas y para trasegar, vinos traídos por Joaquin Martinez
el espumoso Beta Sur, de Barbadillo (Jerez, Palomino y algo de Chardonnay), 
el tinto Morosanto Lunera (Ronda, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Syrah), y el también tinto Finca Moncloa (Arcos de la Frontera, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot y Tintilla de Rota).

Otros que estaban en casa de Joaquin Morales, y de Montilla-Moriles: 
Dos Claveles, Tauromaquia, Amon (amontillado), Gran Barquero (oloroso y PX).
Comenzamos por un requesón de leche de cabra de la quesería Cueva de la Magaha, que está en Jayena, junto al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama (Granada). Un queso que apenas se elabora a pesar de sus excelentes propiedades nutritivas.

De esta misma quesería, probamos un queso curado de leche cruda de cabra de gran formato, 9 kilos¡¡¡, parecía un queso parmesano, y con 15 meses de curación: tierno, granulado, sabroso y con un elevado retrogusto.


De la quesería La Verea, probamos sus quesos elaborados con leche de vaca. Dicha quesería está en el término de Fuentes de Andalucía, siendo este municipio sevillano el que cuenta con la mayor cabaña vacuna andaluza. 
En particular ellos recogen 50,000 litros.

Elaboran sus quesos con leche de vaca, no muy habitual por estos lares, y cuentan que los consumidores se sorprenden que sólo sea de vaca. Tanto, que su principal mercado está fuera de España.


Probamos el queso tierno con hierbas aromáticas, dentro del queso, equilibrio de sabores y favores.
También un queso curado, algo más salado que el anterior.
Subiendo de maduración, un queso curado con pimentón, de 14 meses, que en sabor recordaba a un buen queso holandés, con un alto retro gusto.

De la provincia de Córdoba vinieron tres queserías para que degustaramos sus quesos.

De Baena, llegó Gastromonte, que elaboran sus quesos sólo con sus cabras malagueñas. Tienen hasta 25 productos, distintos tipos de quesos e incluyendo también carne de chivo y chivo guisado.
Todos sus quesos los elaboran con leche cruda de cabra. 

Empezamos por un queso de coagulación láctica, con su típico sabor ácido y el toque del aceite en que se conserva por sólo unos meses.
Para entonar el cuerpo, un queso curado en manteca, que se caracterizaba más bien por su sabor dulzón.
Y siguiendo con la maduración de quesos, presentaron un queso curado durante 14 meses. Un queso para los aguerridos paladares: cremoso, picante y muy potente en boca.

Pues sí, había más quesos.

De Villaralto llegó un viejo conocido mío, el responsable de Quesos Plazuelo. Una quesería que no tiene ganado propio pero se abastece de leche de cabra, oveja y vaca de la zona.
Nos dieron a probar la crema de queso de oveja. De estas cremas caen varios botes en casa por Navidades, siempre y cuando no se acaben antes. Una crema sabrosa que conozco bien.
Esta quesería sigue innovando y ofreciendo productos nuevos, como el queso de oveja madurado con infiltraciones de moho. Un queso tierno, rico, algo salado, y con un fuerte regusto a moho.

Y la última quesería, Fuente La Sierra, procedía de Pedroche. 

Es una quesería que elaboran comercialmente quesos desde 2005.
En primer lugar una cuajada láctica madurada, con mucho moho en la corteza. Con un sabor fuerte, pero muy equilibrado. Este queso ha recibido un premio en el Concurso de Quesos Artesanos de Andalucía. 

Con cuajo vegetal habían elaborado un queso de leche cruda de oveja, muy equilibrado en sabor y bien suave. 

Como se puede comprobar un gran surtido de quesos para conocer las buenas elaboraciones que se hacen artesanalmente en nuestra comunidad. 
Una cata entretenida, bien llevada y con coloquio tras la misma con los queseros.

Debo decir que en casa somos buenos consumidores de quesos, y aunque estas queserías apenas tienen recorrido en nuestros comercios, siempre que haya una exhibición de productos locales hay alguno de ellos por allí, y es cuando recargo. Y bien vale la pena, conocerlos y sobre todo probarlos.




















jueves, 3 de mayo de 2018

Presentación del libro "Defectos organolépticos del vino", por Luis Flores



En la sede de la Fundación Prasa se ha presentado el libro "Defectos organolépticos del vino, ¿cuáles y por qué?", escrito por Luis Flores Martí, de la editorial AMV. 

La presentación del autor la hizo Miguel Villa, su compañero de pupitre enológico. 
Es el primer libro de este licenciado en Química y Enología, y que ha supuesto un espléndido trabajo en el que ha revisado los defectos del vino, comenzando por los visuales (turbidez, quiebras, etc.) para continuar con los defectos olfativos, en el que divide el capítulo en los problemas olfativos derivados de las uvas, los derivados de los procesos de fermentación y para terminar con los derivados de la crianza y embotellado. El último capítulo lo dedica los defectos gustativos.

Luis distingue claramente entre los términos olor y aroma, asignando a olor a aquellos que nos recuerden aspectos negativos (olor a reducción, moho, etc.) y aroma lo reserva para los aspectos positivos que describan las cualidades del vino: aroma frutal, lácteo, etc.

Un buen ejemplo de revisión de los defectos del vino, y también de cómo evitarlos.