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martes, 3 de julio de 2018

Reconocimiento a la Sociedad de Plateros de Córdoba en la asamblea de los Sumilleres de Córdoba

Ya ha pasado otro año y muy variadas actividades se han celebrado para disfrute y conocimiento de los miembros de la Asociación de Sumilleres.

En este año han participado distintas bodegas que han mostrado su buen hacer, y como suceso gozoso ha sido el conocer las nuevas elaboraciones de los vinos blancos de Andalucía, llevadas a cabo por jóvenes profesionales, que aún darán mucho que hablar.

Tras la rendición de cuentas por la junta directiva, háblese de Angel González y Antonio Flores, se comentaron las nuevas iniciativas de catas y también que se está promoviendo una lenta transformación de las actividades hacia el mundo digital, aún por determinar, pero que sin duda con el tiempo será una necesidad.

Por otra parte, se quiso dar merecido reconocimiento a D. Manuel Bordallo, que dirige la Taberna de la Sociedad de Plateros de María Auxiliadora, y que también se sumó en su tiempo a la apuesta digital para dar a conocer su elaboraciones en cocina. Pero sobre todo por su trabajo en mover los inmovilizados de vinos que tenía las Sociedad de Plateros para seguir ofreciendo los finos Peseta y Platino. Actualmente esta taberna controla una buen número de botas bajo la experta dirección de Jose Ignacio Santiago.

Asimismo, se homenajeó a la propia Sociedad  de Plateros, cuya historia fue resumida por Jose Ignacio. 
Se trataba de una Asociación Mutua de Plateros, para poder ayudar a los miembros más desfavorecidos y sus familias, allá en 1868 en ese convulso periodo, claramente revuelto donde los haya de la sociedad española, tras el derrocamiento de la reina Isabel II y la Primera República.


O sea, que la Sociedad de Plateros cumple 150 años en Córdoba. Y como apenas había ingresos, en 1874 comenzaba el negocio de las Tabernas para poder hacer caja. La primera taberna fue en la calle Romero Barros, la que conocemos como la Taberna de Plateros del Potro; para ir inaugurándose más adelante de la de Séneca, etc.

Tras la entrega de regalos se pasó a la tertulia y tapeo que nos obsequiaron en casa de Joaquin y Araceli.

 A destacar la mazamorra, el embutido, quesos, bocaditos de lomo, canapés diversos de atún, foie, fritura,...
O sea, todo estaba bueno, como siempre.

Hubo también su parte de vinos, entre los que destaco el muy equilibrado vermut de Bodegas Robles, los tintos (Tritón, un buen Mencía) y blancos (Botani Azahar) que trajo Joaquin Martinez, tan jovial y apasionado con su trabajo.

Y dejo para el final la labor experta de buen tabernero de Joaquin. Este hombre es una enciclopedia de su trabajo como anfitrión.

Y ya hasta la temporada que viene.






lunes, 17 de octubre de 2016

Taberna La Cava de Orive




La Cava de Orive, se llama, está en un muy buen sitio, ahora que van a restringir el paso en San Pablo. 
Ahora mismo está casi cortado el tráfico debido a las obras de Capitulares, ya que sólo pasan los coches de los que tienen cochera por la zona. Aunque es de esos sitios en los que siempre estás de paso. Si uno se para, y mira la fachada del Palacio de Orive, bien vale de sobra una parada.
 

Aunque el sitio y su cocina bien vale por sí una parada.
¿Qué tipo de cocina? La casera, o muy casera: la de toda la vida, con los sabores de los platos que rrcuerdo que preparaban mi madre o mi suegra; sencillos, con sabor a lo que se come.

Parece ser que ninguno de los que atienden al bar cocina; es una señora que el día que fuimos ya se había ido, tras dejar preparados los platos.

La ensaladilla sabía a todo lo que estaba allí, quizás porque los ingredientes no estaban congelados, o tan solo los guisantes (que son muy caros los frescos).

Aparte de las tapas de cortesía con la primera consumición, pedimos otra media de ensaladilla rusa; abundante, más bien una ración. Quzás de las mejores que yo haya comido últimamente.

Y como quiera que el venado en salsa también estaba en carta, pues otra media. 
También nos sirvieron un plato generoso. Y es que hay que hacer afición para que los bares arranquen.
Por cierto, nos dijeron que iban a meter más carne de monte en su carta.
¡Qué difícil debe ser preparar un guiso de carne de monte! porque hay que hervir mucho la carne y después sustituir los fuertes sabores por una salsa bien condimentada. Como era el caso que nos ocupa.
Otro sitio donde preparan muy bien el jabalí es en la taberna La Yerbabuena (por el Zoco).

El vino fino, de Bodegas El Monte (Moriles), ambos de bag-in-box: Cebolla y Los Naranjos. Este último con mucha menos crianza.

Por cierto, lo sirvieron en copas, no en catavinos. Bien por ellos.
 
No me supieron como otras veces. 
Sin embargo este fin de semana en que hemos estado de perol familiar me llevé para empezar mi bag-in-box de Los Naranjos y me supo bien diferente al de la Taberna. En La Cava el fino menos ácido, con igual aromas, pero sobre todo diferente en boca. Sería apreciación subjetiva mía porque los probé ambos con una diferencia de un día.

El dueño se nos acercó varia veces para comprobar nuestro grado de aceptación. Comentó también las reformas que ha hecho, ya que un compañero se acordaba que antes la Taberna estaba, o había estado, regido por un  ruso (?).

La cuenta, 23 euros. Muy bien, casi comidos acabamos.
 Esperemos que siga el buen pie de la Cava, porque tiene un arduo trabajo de competencia de otros bares, y además requiere que los que transitan por la calle San Pablo recalen en ella, y no sigan... siempre de paso, de paso, de paso,... como decía el Aute.










lunes, 3 de octubre de 2016

Ismo, nuevo en el centro


Este nuevo bar, el Ismo, está en la calle García Lovera, justo al lado de donde estaba la Mantequería El Pensamiento, que ha estado abierta hasta hace poco.
Tan cerca está que las generosas sombrillas que protegen del solano de este extraño septiembre, ocupan la parte peatonal de dicha calle y que antes ocupaba la Mantequería. Unos van y otros vienen.
Las mesas en el Ismo están suficientemente separadas, dando sensación de comodidad.

La Mantequería estaba realmente bien, con una cuidada decoración, amplia, surtida de vinos, con sus botas, y buena cocina. Pero es que hay una competencia feroz en esta zona del centro. Con muchos y variados comercios donde comer y beber.

Este nuevo local apunta detalles como el ramito de flores en la mesa. Es agradable ese pequeño detalle de color.
Para acompañar la primera consumición pusieron pisto, que se notaba casero. Otro buen detalle, nada de aceitunas o patatas fritas. Con copas de cerveza generosas para empezar.

En cuanto a lo que se puede tomar, no es una carta amplia pero suficiente, con tostas que parecen ser una de sus especialidades.
Como somos de piñon fijo, en esta ocasión no pudimos comer ensaladilla, que no está en carta; aunque sí que había un rico salpicón de marisco.

La tortilla sin embargo no valía la pena haber insistido en ella. Estaba más seca de la cuenta.

Lo que sí nos sorprendió fue la ausencia de finos, simplemente no tenían. Sólo el blanco Finca La Cañada de Pérez Barquero. Un verdejo, que cuando salió hace ya dos años estaba realmente sabroso. Pero el año pasado, el 2015, fue muy duro para las viñas en Montilla-Moriles a causa de las olas de calor del verano, con una maduración complicada. Y eso se nota en la falta de aromas en el Finca La Cañada del 2015, que es neutro. 

Si se compara con otros verdejos, los propiamente de la zona de Rueda, sale mal parado, pero como hacemos patria pues cayó una botella entre los cuatro.

Esperamos que este nuevo bar se asiente en la zona y que no salga perjudicado de las obras de la calle San Pablo. Eso sí que es una desgracia para los bares de la zona baja de Claudio Marcelo. 

La cuenta de cinco cervezas, cinco copas de verdejo, cuña de tortilla y salpicón por 30 euros. Un precio normal, sin estridencias. Se estaba bien en la calle.




lunes, 30 de marzo de 2015

Taberna El fogón, en el Realejo

Ya está aquí la Semana Santa en Córdoba. La temperatura acompaña y ya estamos metidos de lleno en el previo al verano, porque la primavera últimamente entra con muchas prisas para acabar.
Uno de los puntos más reconocidos de la Semana Santa cordobesa es la zona del Realejo por donde pasan varias cofradías con sus pasos, ya que en esta zona se sitúan las iglesias de San Lorenzo, los Trinitarios, Salesianos, San Andrés, y de paso transitan las de San Cayetano, Jesús Nazareno, y quizás alguna más.

No soy experto en temas santeros o cofrades, y me gusta ver alguna por las calles de mi ciudad. Pero muchos cordobeses son aficionados todo el año a restos menesteres y tienen su propio lugar de reunión. Y este es el caso de la Taberna El Fogón, que cuenta con su propio salón cofrade, con las paredes repletas de fotos y la continua música de bandas.
Es un ambiente curioso, que puede abrumar a muchos aunque es una forma casi de vida para otros, que lo viven con pasión siendo desde costaleros, cofrade en procesión o simple aficionado.
Además, esta taberna tiene, al menos anunciado en internet, espectáculo flamenco todos los viernes y en ella se celebran varios concursos de guitarra flamenca.
Lo dicho, esta taberna está en una de las zonas con más raigambre cordobés: cerca de la Corredera, junto a San Lorenzo y San Andrés. Y en su momento, por esta cercanía al centro, se convirtió en un punto comercial importante, unque ahora apenas si quedan los locales o comercios antiguos.
Es una taberna con encanto, que ocupa una casa y en el antiguo patio de la casa nos situamos a copear, tapear y hablar de todo.
Tiene página de facebook pero si se busca apenas tine más información de su localización y las consabidas primeras opiniones de 5 estrellas, y poco más. Con esto quiero decir que debe tener una buena actividad, pero que no es conocida más que por los asiduos y por los que pasan por la calle.

Los vinos finos son de El Gallo, Manolo, Doblas y Mozárabes (nunca lo había visto antes).
Ninguno de los finos nos sorprendió, son vinos más o menos sencillos. Por ejemplo el fino Mozárabes estaba muy pálido, muy filtrado, con aromas sin embargo de madurez, y quedaba extraño.
El fino Doblas estaba en su línea, más en lo que debe ser un fino de la tierra pero no está este vino en su mejor momento, es demasiado variable en olor y gusto, y hemos catado vinos de Doblas notables y otros extrañamente diferentes.

En cuanto al tapeo cuenta con una variada carta y precios en principio normales. Había que probar algo y a eso nos dedicamos:
como siempre Raquel pidió media ración, en este caso de berenjenas. A 4,5 la media ración y a 6,5 la ración. Todo sea dicho, muy ricas, caseras, con su tiempo en sal o cerveza para que salgan tiesas después de fritas.

 Después pedimos una ración de puntas de solomillo. Y si las berenjenas estaban buenas, las puntas estaban duran, duras, correosas y pasadas. Y no creo que fuera de haberse pasado en la plancha, es como si se hubieran recalentado, porque esa carne hecha como tiene que ser está bastante tierna.
Quizás es que aquí les guste pasar la carne para que no les digan que está poco hecha.

El precio de una media de berenjenas, una ración de puntas de solomillo, un tinto (de López de Heredia, y estaba bueno ya que abrieron la botella), dos cervezas y cuatro medios de fino, 24 euros. Bien, un precio razonable, en un sitio agradable, curioso, típico, pero esperamos que traten mejor a la carne.
Calidad-precio, suficiente, un 6,7.



lunes, 16 de marzo de 2015

Taberna Juramento, una clásica taberna de Córdoba

La Taberna Juramento se llama así porque está en la calle Juramento, y ésta se encuentra cerca de la Plaza de la Corredera. Para quien quiera hacer un recorrido histórico, que comience en la Plaza (donde antes se hacían corridas de toros, de ahí su nombre) y se adentre por la estrecha calle del Toril (por donde salían los toros a la Plaza) y justo a la vuelta está la taberna de la que hablamos.
Pequeña, recogida, ocupando una casa de vecinos, y por supuesto con su patio.
Es un sitio acogedor por el encanto de los sitios que siempre hemos conocido y por los que apenas pasa el tienpo: para la bueno y mako. Hemos pasado por tantos sitios, muchos de ellos renovándose de arriba abajo, cambiando decoración, otros siguen como entonces, como siempre han sido. Y la Taberna Juramento es una de estas últimas. Quizás la decoración sea ya de taberna de barrio. Y la barra de entrada le sobran adornos pequeños, a mi parecer (como guardaban nuestras madres y que hacían el decorado del mueble del salón porque tapaban otros objetos). Esta taberna tuvo momentos gloriosos en otros tiempos, siempre en el boca a boca de la gente: recomendándola por su precio, después pasó por tiempos difíciles y muchos pensamos que hasta estaba cerrada, pero no. Los actuales propietarios llevan con la taberna ya diez años.
Salta a la vista, sobre todo para nosotros que vamos tras los vinos de la DO Montilla-Moriles la variedad de vino envasado en bag-in-box: fino, dulce PX, vermut, quizás tinto, y todo de la bodega Sillero, de La Rambla.
El patio es recogido y acogedor, y el día que fuimos lo disfrutamos de una buena temperatura y tranquilos, ya que eramos los únicos allí.
Tras charlar por muy distintos temas fuimos probando algunos platos de la taberna, algunos de ellos que son la especialidad de la casa. En particular, pedimos una media ración de poatatas bravas (un poco aceitosas y la salsa tenía poco de pique), una ración de croquetas de espinacas y piñones y un San Jacobo de berenjena.
Las croquetas estaban bien hechas y sabrosas, pero son un plato que pocas veces me convence fuera de casa. Y en este caso eran mejores de lo normal, pero vamos que no me sorprendieron. Y es que Raquel no se puede controlar ante unas croquetas.
 El San Jacobo es un plato original y me parece que merece intentarlo hacer en casa. La berenjena es una verdura complicada de hacer porque si no está tierna por cocción resulta correosa y dura. Quizás el calabacín daría también juego y siempre es más jugoso. El caso es que nos gustó aunque la berenjena estaba algo dura.
Los vinos que tomamos, todos de Bodegas Sillero, eran bastante sencillos. El fino es bastante ligero, más turbio de la cuenta y sin razón aparente. Lo que me trae a la mente la afición de enturbiar los vinos con el fin de que parezcan sin filtrar. El vino no estaba mal, pero con poca gracia, sin acidez o viveza, sin astringencia: simple en definitiva. Tanto, que no repetimos.
El vermut es de la misma bodega y tampoco era de resaltar: más dulce de la cuenta o quizás que le falte acidez.
Según comentaba el dueño, el tener de una misma bodega es que para que los parroquianos no extrañen el vino que se le sirve.
En el patio, uno comentaba de los tiempos en que la taberna Juramento era referencia en el tapeo, ya hace tiempo de eso, que era frecuentada por los progres de la ciudad y que si pedían una copa de tinto, el dueño les decía que aparte del Savin, tenían otro pero que era peor. Que allí lo normal era tomar fino.
El precio de cuatro cervezas, cuatro medios y tres vermuts, más media de bravas, una ración de croquetas y el San Jacobo de berenjena, 31 euros. Correcto, un sitio para tapear, que debe tener su fuerte en los fines de semana.
Como se ve todo frito, pero el aceite no pesaba, bien.
El sitio, o el patio lo mejor de la casa.














sábado, 21 de febrero de 2015

Taberna nº 10, en la Judería, una nueva visita

Hace tiempo que estuvimos por la Taberna nº 10, concretamente en Mayo de 2012 y en su momento nos pareció una taberna correcta con ganas de hacerlo bien, sin más, ya que está en una de las plazas más bonitas y turísticas de la ciudad, la del Cardenal Salazar junto a la Facultad de Filosofía y Letras, y junto al restaurante el Churrasco o el de Pepe de la Judería. Pero en esta segunda visita se nota el profundo cambio que le han dado sus propietarios a este local. A la hora que llegamos, dos buenos jóvenes guitarristas estaban alegrando el mediodía, a la vez que varios de grupos de turistas orientales (japoneses, coreanos o chinos, no sé) pasaban rápidos. Siempre hay movimiento en la plaza y sus alrededores.
El dueño es Miguel Cabezas, que junto a su mujer regentan 4 establecimientos (Casa Rubio, Pepe de la Judería, el 10 y el antiguo hotel Lola) y teniendo en nómina 66 empleados. Todo un emprendedor que ahora disfruta de mucho trabajo ya que el turismo en Córdoba no cesa de crecer.
Pero la impresión general es que ha habido cambios en el personal, que dispensan una atención al cliente exquisita. Si uno mira en tripadvisor la mayoría de los comentarios son sobre que se comen bien, buen precio y una muy buena atención. Esa es la tónica de los bares, tabernas o restaurantes que van siempre bien.
Las mesas están tapadas con una bonita tela, en la mesa hay una botella de aceite oliva virgen extra, y en nuestro caso tuvimos la atención de Miguel y Manuel, que actúa como maestro de ceremonias al presentar los vinos que tienen en 8 barricas, que no botas. La razón es que la temperatura en verano no permite una estabilidad de los vinos y por dentro están forradas de acero inoxidable.
Tienen la novena barrica con el cristal para que se vea el crecimiento del velo de flor, que tanta influencia tiene en el carácter de los vinos de esta tierra.
Un detalle que nos gustó mucho es su interés por servir el fino en la copa más adecuada. En la foto de la izquierda se muestran tres tipos de copas: los catavinos tradicionales (los del medio cuarto de litro), que son incómodos para muchos; a la derecha está la copa normal de tinto o blanco; y en medio, una preciosa copa que es un estilizado catavinos moderno.

Vino tinaja
La Primilla
Los vinos que tomamos fueron el vino de tinaja La Primilla (80% Pedro Ximenez y 20% Montepila) del Lagar La Primilla y con 14º de alcohol; con ligeros aromas a plátano y manzana verde, suave y glicérico en boca. Es su vino más consumido, y que combinó -no maridó- o según Miguel el vino de tinaja iba con su tapa pareja perfecta: sobre una hoja de endibia una loncha de jamón de los Pedroches, ibérico claro, un poco de higo y espuma de mayonesa de aceite AOVE DO Baena. Me explayo con el nombre completo porque esta tapa ganó el concurso de la tapa, en su sección de productos tradicionales. Como se puede imaginar, bien rico.
Manuel
Luego, pasamos al vino Verdejo ecológico de Robles, con 12º de alcohol, es un vino que a mi en particular no me convence, creo que el joven Viña Verde tiene más juventud y vida. Eso sí, está mucho mejor el verdejo en boca que en nariz. Y como pareja perfecta unos trozos de quesos andaluces bien ricos, que repartimos a más porque a Raquel no le gusta ningún tipo de queso.
El fino que catamos fue el ecológico de Robles, ligero en nariz, avellana y levadura, pero mejor en boca. Un fino que se ha ido adaptando a la tendencia de aligerar estos vinos.

Si acaso podía mejorar, pues sí, porque pasamos a los vinos generosos, productos estrella  de nuestra DO Montilla-Moriles, y a la vez gran desconocidos porque apenas si se consumen. Pero en el 10, tienen el Oloroso Ecológico Piedra Luenga de Bodegas Robles. Según Manuel, el dicho antiguo era que el oloroso es vino de mentiroso porque huele seco y sabe dulce. Unas berenjenas rebozadas y sazonadas con azúcar de caña, crujientes, hicieron que más de uno se llevara vino oloroso a su casa. Y es que en el 10 puedes comprar y llevarte vino, que embotellan y embolsan de manera primorosa.

¿Se podía pedir más? Sí, pude probar el amontillado Tauromaquia de Bodega Hnos. Gracia. Cada día me gustan más estos vinos: con olor aún a fino, complejo, en boca salino, amargo.

 Nos hicimos el grupo una foto con Miguel y Antonio junto a los vinos en el patio de luces de la preciosa casa que ocupa el 10. Todo lo tienen al detalle.

 Esta entrada la hago después de la cata de vino con leyendas. Es otra forma más de dar a conocer nuestros vinos pero aún hay mucho por hacer porque si los jóvenes se acercan poco al mundo del vino, a éstos vinos les parece muy fuertes. Pero algo va quedando. Y esto en el día en que Raquel comenta que en un bar muy frecuentado por jóvenes y que priman a los ciclistas no tenían fino cuando él pidió una copa. La gente de los bares o tabernas quieren hacer negocio pero si no se lo piden pues no lo traen. Espero que nuestros vinos no sean sólo vino para gente mayor.










sábado, 24 de enero de 2015

La Huerta del Rey,... antiguo Turín

Este nuevo establecimiento de la Av. Doctor Fleming renueva la decoración de un conocido bar en Córdoba: el Turín. Está situado en la antigua Huerta del Rey, terreno colindante con la muralla y que aprovechaba el agua de un canal árabe o romano, y que cuando se urbanizó tenía como calle principal la de Fleming.
Buscando en la web y en la pagina de google map han diseñado una muy buena presentación de la Taberna, con fotos de la misma y de los lugares o monumentos a visitar por los que nos visitan. Está claro que sus propietarios, también de varias tabernas como La Montillana (ya visitada) o La taberna del Río, dominan las posibilidades del diseño y las relaciones sociales.

Es un local que han remozado de arriba abajo, quitando la pintura amarilla de siempre por una blanca, luminosa, y combinada con madera. Buen mobiliario y cuidado estudio para sacarle partido a un local alargado.
Como ya vimos en la Montillana tienen una interesante carta de vinos en la que dominan los vinos de la DO Montilla-Moriles. Y esa era una de las razones por las que quisimos pasarnos por allí. El día de marras era con una claridad y brillo que invitaban a estar afuera, pero dentro del local se estaba mejor ya que aún colea el frío de enero. Pareciera que la luminosidad era la de un soleado día de abril.
Tienen finos, de tinaja, olorosos y amontillados. Pedimos de Lagar El Blanco, de la Sierra de Montilla, uno de los mejores vinos, si se cata en la bodega; porque cuando se envasa en bag-in-box este fino pierde mucho, y ya lo hemos comprobado varias veces. Es suave, con algo de aromas a plátano maduro, y también muy suave en boca, en exceso ligero, poco ácido.
Pasamos al fino Cancionero, de Baena, y aunque con más fuerza, más aromas de crianza, pero también estaba ligero en nariz y boca. Debe ser una partida del fino anterior, o bien el que envasan con nombre, creo, de Baena, un vino con menos crianza que el primero.
Para rematar las opciones, probamos oloroso de Bodegas Gracia, con ligeros aromas a orejones, dulzón, y en boca poco ácido, más bien parecía un fino subido de color. Pero era agradable.
Para tapear tomamos cartucho de choco frito, bien hecho, una buena fritura, para degustar como si fueran unas patatas. El único pero… que tenía poco sabor ya que últimamente llega el choco como anillas, muy blancas, pero poco sabor a mar.
Sí nos gustó la recomendación del camarero, una tosta de buey. Una buena tapa a sólo 6 euros, La preparan con unas tiras de pimientos a la plancha y unas gotas de salsa picante. Realmente una tapa-ración bien presentada y buen sabor.
En esta taberna había carteles acerca de las rebajas en bares y tabernas de Córdoba, coincidiendo con el final de Febrero, o sea el Puente de Andalucía. Parece que se han puesto las pilas la gastronomía local para recibir al más de millón de visitantes que ha tenido, un récord.
Por último, la dirección nos invitó a un chupito de PX joven y unos dulces que estaban bien ricos.
El total de la cuenta, dos raciones, cuatro cervezas, seis copas de fino, dos olorosos, por 30 euros. Buen precio, sitio agradable y atento servicio, relación calidad-precio notable alto, ya que tienen una amplia lista de vinos, pero en la copa no lucen, demasiado suaves.