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martes, 17 de octubre de 2023

Cata de altura y de nivel pedagógico, con Mara de Miguel

















    Esta cata celebrada el lunes 16 de Septiembre de 2023 tenía el objetivo, según la sumiller Mara de Miguel, de mostrar que los vinos elaborados en nuestra tierra presentan una buena calidad comercial y que hasta podríamos decir hasta copian nuestro estilo.

    La cata se desarrolló en el Hotel Sojo Boutique y emparentando por parejas nuestros vinos con los foráneos quedó de lo más instructiva, y en la que quedó claro como se ve en el mapa que hay una disposición geográfica inversa entre los vinos producidos en el Sur del Hemisferio Norte: Montilla-Moriles, Las Marcas (Italia) y Tesolónica (Grecia), y los elaborados al Sur del Hemisferio Sur: Stellenbosch (Sudáfrica) y Malborough (Nueva Zelanda). 

    Y Mara nos demostró que existe un vino de Montilla-Moriles que puede considerarse como primo hermano por sus características de cualquiera de los otros siete vinos que catamos ayer. 

    Para dificultar la cata o para abrir todos nuestros sentidos, el servicio de los vinos se hizo tapando totalmente las botellas.

1. Comparativa de dos vinos blancos

- Montepila (Montilla-Moriles) y Verdicchio (Italia).

     Vinos con grado alcohólico medio, el primero más dorado y el segundo, amarillo limón-verdoso. Ambos sin madera y sí mucha crianza con lías que les daban aromas frutales y herbáceos muy parecidos.

  

 

 

 

 

 

 

 

2. Comparativa de dos vinos tintos

- Petit Verdot, Syraz y Pinot Noir (Sierra Morena, en Ojuelos Altos) y un Pinotage más Syrah (Worcester, Stellenbosch, Sudáfrica).

    Vinos con buen color cereza y con ligera crianza en madera. Los dos vinos tenían aromas frutales y la madera apenas se notaba. El primero más astringente pero que se abría a los mismos aromas de fruta roja madura que el segundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.- Dos vinos blancos ¿del Nuevo Mundo?

-  Sauvignon Blanc con Chardonnay, Ximenium (Bodegas El Monte, M-M) y Sauvignon Blanc (Malborough, Nueva Zelanda).

    En esta cata se trataba de comparar dos vinos que tenían similar recolección nocturna con máquina y que tiene la peculiaridad de potenciar los aromas a herbáceo y piña.

4.- Dos vinos blancos diferentes pero con similar forma de elaboración.

-  Pedro Ximenez (Bodega Toro Albalá, M-M) y Malagousia (Tesalónica, Grecia). Ambos vinos tenían tratamiento con lías en depósito de acero inoxidable y el segundo, un ligero pase por madera. Sorprendentes la calidad de ambos vinos.

   

     Tras la cata se hizo un brindis por los siempre ausentes pero presentes en cada cata, Antonio, Joaquín y Ángel.

    Se dio también la bienvenida a Elena, ingeniera agrónoma y enóloga por la UCO. 

 

    Tras la cata, la cena estuvo al nivel de los vinos bebidos, con patatas aliñadas, bolitas de flamenquín, mini hambuerguesas y carne a la plancha, tal como demuestran las fotos que acompañan a este comentario.






 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 1 de octubre de 2019

Alvear nos sigue sorprendiendo con El Velo de Flor

Ya tocaba una cata, y encima fue buena.

Este verano pude ir al Lagar de las Puentes en el inicio de la Sierra de Montilla, lugar donde se dan las mejores condiciones para la Pedro Ximenez, y puede comprobar que Alvear sigue con su muy digno interés en sorprendernos con sus vinos.

Estaban allí macerando el mosto y los hollejos de unas Pedro Ximenez en pequeños tanques.
En una nave había conos, tinajas, en las que se estaba haciendo una fermentación del mosto al estilo tradicional, apagando la fermentación con mosto fresco añadido; llevando mosto a los depósitos de acero inoxidable para el joven. O sea, una ebullición de labores de lagar.

Y ya en Octubre, casi dos meses de haber empezado la vendimia y cuando parece que la cosa de fermentar más tranquila, se acercó Bernardo Lucena y parte de su equipo a la Asociación de Sumilleres de Cordoba, a que catáramos los vinos del 2018 y una joya del 2016.

Nos mostró las parcelas de la Sierra donde se buscan esos racimos que darán un mosto con las cualidades necesarias, y con indicación en la contraetiqueta de la botella, de los viticultores propietarios que manejan el viñedo, todo un detalle. 
Desde la tierra, la uva y luego el vino
Así de simple.

Toda la presentación se hizo con copas que se rellenaban de Marqués de la Sierra 2018
Un vino joven, puro, 100%, de Pedro Ximenez. 
Es un vino algo corto en nariz, en comparación con otros jóvenes de Montilla-Moriles que se han convertido en un éxito de ventas. Dejándolo en la copa, el Marqués de la Sierra muestra luego las notas de manzana verde y de la fruta blanca que salen bien limpias, y en boca es un vino muy agradable: fresco, de una franca acidez, redondo por efecto de las lías. Un vino para comer.

Y después se comenzó con los vinos 3 Miradas, del 2018.

Empezando por el Vino de Pueblo
Se trata de un vino elaborado con uvas Pedro Ximenez de varias parcelas, y que se fermentan en tinajas y una pequeña parte de los racimos, enteros, se fermentaron aparte. 
Tiene una ligera crianza biológica de 8 meses era tinaja. 
El vino de pueblo es un vino con un aroma curioso, que recuerda a vegetal, o infusión, y en boca es muy grato, expresivo, ligeramente astringente, con una acidez muy marcada.

Los siguientes dos vinos fueron de 2 parcelas distintas, de Viña Antoñin y Cerro Macho.

El Viña Antoñín tenía más marcada la presencia de la levadura, aromas a hinojo y manzanilla. De nuevo la sensación en boca era muy agradable dominando la acidez y su franqueza.

El de Cerro Macho era de una calidad, a mi parecer, superior. Mucho más equilibrado, con aroma a membrillo. Se notaba más la influencia de las lías, haciendolo más redondo en boca.

Hay que decir que todos los vinos tienen unos 5 g/L de acidez y valores de pH entre 3,2 y 3,0.

Y por último, el mejor de todos, el Paraje de Riofrío Alto; el que ha superado todas las pruebas: fermentación en tinaja, con pieles, 
y luego crianza en botas a las que han dejado unos litros de las madres donde se cría el fino CB. 

Y se han dejado dos años, una crianza biológica corta.

Este es un vino muy redondo, en todo. Con sutiles aromas a crianza de velo de flor, muy elegante en nariz y en boca es algo salino y muy largo. Un vino de quitarse el sombrero, de los que hacen afición entre aquellos que se quieren acercar al fino, y a los que nos gusta también el fino.
Un hermoso vino.

Y echando la vista atrás se da uno cuenta que el Marqués de la Sierra es el vino más chiquito de todos, y que tiene en boca las sensaciones que hemos comprobado  de la las buenas parcelas que dan lugar a los vinos 3 Miradas.

La comida no desentonó en absoluto, y quiero resaltar las espinacas esparragadas de Araceli y el tartar de jamón serrano que preparó Antonio.
Todo muy rico. 

Un buen ambiente como siempre, con mucha asistencia. Reencuentro con muchos compañeros, otros nuevos, y con un programa de catas a la vista bien atractivo.








miércoles, 22 de noviembre de 2017

Cata de ocho, 8, amontillados con Juancho Asenjo. Para saber más, dirigirse a los enlaces de Isabel y José Ignacio.

Poco puedo añadir a los comentarios de Isabel Calvache y José Ignacio Santiago a la cata de ocho amontillados de distintas bodegas de las DO Montilla-Moriles, celebrada en Bodegas Campos.

Esta cata organizada como punto final a la 3ª edición del curso de Formador de formadores de la DOP Montilla-Moriles, y dirigida por Juancho Asenjo será un hito por la calidad de los vinos, algunos increíblemente buenos, y por los comentarios de Juancho y José Ignacio.
A ellos nos sumamos un grupo de la Asociación de Sumilleres de Córdoba.

Los enlaces a sus comentarios:
https://www.linkedin.com/pulse/amontillado-equilibrio-universal-isabel-calvache-gisbert/
https://vinacrucis.com/jornada-amontillado-juancho-asenjo/

Tan sólo comentar algunos detalles históricos que comentó Juancho:
En la guía de Vinos del Mundo de André Julien publicada en 1866 se menciona a los amontillados como vinos de primera clase. También hay que tener en cuenta que en aquel tiempo apenas había vinos en Rioja, que apareció en 1876 consecuencia de la plaga de filoxera en Burdeos.
Estos vinos, al igual que los finos, de donde proceden a base a escalas y criaderas son una consecuencia de que en las bodegas, y sobre todo tabernas, se trataba de que todo el vino fuera lo más homogéneo posible.

El auge del amontillado surge también de un hecho de coincidencia y de darse cuenta de lo que estaba sucediendo. El Conde de la Cortina, un buen bodeguero y comerciante de vinos, mandaba sus vinos en carreta hasta Jerez. Parece que en el camino (de varias semanas), donde iba parando regularmente distribuyendo sus vinos, con el traqueteo al llegar a Jerez, el vino estaba oxidado y curiosamente al personal le gustaba más: de ahí surge el Amontillado.
Como decía Juancho: existen dos vinos en el mundo, el Amontillado y los demás.
Son vinos difíciles por su poder en boca sobre todo, pero degustados lentamente son una delicia.

Hago sólo mención de los vinos amontillados catados:
- Robles, 15 años.
- Torres Burgos, 50 años.
- Montulia, 30 años.
- Marqués de Poley Convento 1952, 65 años.
- Lagar Blanco, 25 años.
- Alvear, 35 años.
- Amon (Bodegas Delgado), 50-60 años.
- Gracia, 60-70 años.

En mi opinión, unos sobresalían por unos aspectos de más ligereza, otros eran dolientes (te marcaban por dentro al beberlos), pero el que me pareció más equilibrado era el de Alvear.

Sólo dos están en el comercio, auténticas joyas que apenas se conocen. Como decía Bernardo (de Alvear) de esos tipos de vinos sólo pueden ellos sacar unas 300 botellas al año.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Cata de uvas blancas de la DO Montilla-Moriles. La vendimia 2017 ya ha acabado

      Según el Pliego de Condiciones de la DOP "Montilla-Moriles", la elaboración de los vinos protegidos se realizará con uvas procedentes del área de producción de la DOP y de las variedades siguientes: Pedro Ximénez, Airén, Baladí, Verdejo, Moscatel de grano menudo, Moscatel de Alejandría, Torrontés, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Macabeo, y cualquiera que sea la sinonimia utilizada para cada una de ellas

      La variedad mayoritaria es la Pedro Ximénez, ya que tras el ataque de la filoxera, se hicieron sobre todo injertos de esta uva tan productiva, delicada en su piel, poco aromática pero muy adecuada para la crianza biológica de vinos.

      Los vinos jóvenes elaborados en la DO Montilla-Moriles son cada vez más demandados, y algunos de ellos han conseguido buenas cifras de ventas por su calidad. Así que además de los vinos finos y los vinos de tinaja, se pueden degustar estos vinos jóvenes para cubrir los gustos y paladares más diversos.
     
     En la primera reunión tras el verano de la Asociación de Sumilleres de Córdoba convocó a una reunión en casa de Joaquín Morales para catar uvas blancas y vinos jóvenes, del 2016, y elaborados con dichas variedades.
   
     Se trata de una actividad de gran interés formativo para tratar de reconocer en las uvas los posible aromas primarios que podremos encpontrar en los correspondientes vinos.

      En mis tiempos en que llevaba las actividades del club de cata aderramar, lo hice varias veces, pero el inconveniente es que muchas variedades foráneas maduran casi en julio por lo que hay que mantener en frío las uvas casi uno o dos meses, y no es lo mismo. Pero en este caso dos técnicos de la DO Montilla-Moriles, Miguel Villa y Angela Portero, lo planificaron muy bien y pudimos probar unas uvas muy bien conservadas, con sus aromas y frescor de acidez en boca.
   
- Comenzamos por la Pedro Ximénez, la uva emblemática de por aquí, con las uvas de tamaño grande y unos racimos abiertos que permiten el escurrido del agua de lluvia.

Es una variedad que se deja madurar hasta 250 g/L de azúcar, pero para los jóvenes se cosecha cuando tienen unos 12 grados de alcohol probable (algo menos de 200 g/L de azúcar), con poca acidez, y poco astringente tanto en piel como pepita.

 Tomamos dos vinos hechos con esta variedad: 
- Dos Claveles, de Toro Albalá, una botella muy bonita, bien presentada, con muy buenos aromas a manzana, plátano, azahar. Un vino persistente en boca, con mucha fruta.
Creo que es un vino bien hecho, al menos la priemra cosecha fue para quitarse el sombrero y en la Cata de este año, fue escogido por muchos jóvenes consumidores. 

- Marqués de la Sierra, de Alvear, un clásico entre los jóvenes, con aromas a manzana madura, casi en camino de ser fino, un vino muy personal, que también presenta una buena evolución en la copa. 

- De la variedad Verdejo, en comparación a la Pedro Ximénez su grano es menudo, los racimos son compactos: en realidad es el tipo de uva de vinificación. Se notaba su mayor acidez, muy sabroso al masticar la pulpa, más astringemte. Otra cosa.

También catamos dos vinos hechos aquí con esta variedad:
 - Piedra Luenga Bio, de Robles, con aroma a piña, un vino cerrado que después se abrió, ligero, y a algunos nos recordó a un vino base de cava. 

- Finca La Cañada, de Pérez-Barquero. Este fue el vino en que se apreciaron mejor los aromas varietales de la verdejo. Bastante aromático, frutal, poco ácido, y con notas de miga de pan.
Este vino lo probé en sus primeras añadas y me pareció un correctísimo y bien elaborado, con mucha clase.

- La Sauvignon blanc, originaria del Loira, era más herbácea que las anteriores, con acidez y notas aromáticas frutales.

Como no hay aquí vinos hechos con esta variedad trajeron un vino representativo, el Palacio de Bornos, ya que en Rueda esta variedad ha conseguido la mayor expresión en España.
Este vino es muy aromático, en exceso, mucha fruta, también tropical, cítricos, buena acidez, pero es que abruma tanto aroma.


- Y pasamos a catar la Chardonnay, una variedad de Borgoña, que creo anda por esta zona tan perdida como un torero en el telón de acero que decía el Sabina.
Las uvas eran poco aromáticas, las más insulsas de todas las probadas. Mal lo deben pasar para estas uvas con estos calores que cada año nos acompañan más tiempo.

La Cooperativa La Unión elabora el Algarabía con esta variedad, un vino ligero, con aroma a miel y miga de pan.


- y por último, la Moscatel de Slejandría, una variedad que se añade a algunos vinos blancos jóvenes de por aquí, aunque en poca cantidad ya que esta variedad puede enmascarar los aromas de otras uvas mayoritarias.

No hay ningún vino de Montilla-Moriles hecho con sólo Moscatel. Trajeron un vino de Sierras de Málaga, el Monuntain Blanco, de Telmo Rodríguez, el cual hace también el conocido Molino Real.
Este vino le pasaba también, para mi parecer, que tenía exceso de aromas, a fruta, cítricos y para contrastar algo astringente, y un regusto dulzón. 
Bien hecho, elegante, se nota que es un vino para gustar, aunque es del tipo de vino que yo no sabría con quién combinar. Pero ese es otro cantar.


Para terminar Joaquín nos sorprendió con su exquisito tapeo de alta calidad. Todo muy rico.
Así que tras la comida, la charla con nuevos y viejos compañeros nos fuimos despidiendo hasta la próxima. 

Bien por Miguel, Angela, Joaquín y su encantadora mujer. Y Antonio que engrasa la maquinaria para que todo funcione.












  

jueves, 22 de junio de 2017

La penúltima cata de la Asociación de Sumilleres. Por esta temporada. Nunca es la última

Pues sí, como no sabíamos qué vinos probar con estas calores a Antonio no se le ocurrió otra cosa que comiéramos un jamón ibérico de Covap (de cebo), queso variado y vino.

No fue mala idea porque el jamón lo cortó Mariano, un experto cortador de jamones que nos ilustró en cómo se debe correr un jamón.

Los quesos de Calaveruela (de La Coronada, una aldea de Fuente Ovejuna) estaban ricos como de costumbre.


Mariano se portó como un experto y nos atendió a todas cuantas preguntas le  hicimos, a la vez que iba cortando finas lonchas de jamón. Para mi gusto, que tengo controlada la sal y casi no la uso, estaba algo salado. Pero ya digo, son apreciaciones mías.

Cuando por fin estábamos ya en la faena de comer queso y jamón, Rafa Migueles, un buen y experto profesional en su trabajo de asesoramiento personal o coach, nos dio pinceladas de su trabajo. En particular de cómo expresarnos o comunicarnos mejor, porque como él decía, el lenguaje no es inocente.
Sin casi percatarnos nos recordó expresiones cotidianas que son negativas para nosotros mismos ("no tengo tiempo"), o que levantan un muro en nuestra conversación con con los demás ("pero").

Tras un juego dialéctico entre dos compañeros, nos animó a pulir nuestro modo de expresión para que
no limite, sin darnos cuenta, la comunicación de lo que queremos decir o bien rebatir.

Y para que todo fuera como la seda, se sirvió una copa de cava Brut de la bodega Parxet, y vino de la DO Montilla-Moriles (joven, fino y oloroso) que graciosamente envió Enrique Garrido.

Sólo probé el joven y el oloroso, y ambos estaban bien sabrosos; sobre todo el oloroso.

La guitarra de Javier Muñoz, El Tomate, se sumó a la cata con la maestría que él nos tiene acostumbrados.

Hubo también cata de distintos de aceite de oliva virgen extra, por aquello de la dieta mediterránea.

Por último, agradecer a Joaquin y Araceli su espléndido trabajo de anfitriones.

La velada se completó con la charla entre todos, y deseando buen verano.



 




 





 




jueves, 7 de julio de 2016

Asamblea anual de Sumilleres de Córdoba y firma del convenio de colaboración con la DO Montilla-Moriles



El miércoles 6 de Julio en el magnífico patio de Joaquín Morales se celebró la Asamblea Anual de los Sumilleres de Córdoba, donde Angel González, el presi, comentó las actividades -múltiples-, realizadas, el número de socios en aumento, y el estado de cuentas de la Asociación.
Entre otros comentarios, estuvo el ajustar el número de asistentes a las catas, sobre todo en aquellas que vengan sufragadas por las bodegas que presentan sus vinos, ya que se pierde la atención cuando hay un público en exceso numeroso, y es un hecho que a la bodega eso no le agrada.

Por otra parte, se firmó el convenio con la DO Montilla-Moriles con el fin de que ambos organismos colaboren aún más en la difusión y conocimiento de los vinos de la DO. Para ello se realizarán actividades de difusión y también de formación del personal, sobre todo de hostelería.

Y como reza en el artículo 4º de dicho convenio: 
- Que teniendo ambas entidades objetivos coincidentes y entendiendo que su trabajo respectivo puede verse fortalecido por las sinergias que se deriven de un ámbito de colaboración común.

Más tarde, Javier Marín, presidente del Consejo Regulador de la DO Montilla-Moriles habló de la necesidad de llevar el vino fino a la mesa, acompañando en la comida, y que no se quede en la barra o como parte del aperitivo. 
Para ello, el empleo de la copa en vez del catavino hará mucho benieficio. Queda mucho por hacer, entre otros que aparezca en las cartas de los bares, una oferta amplia de nuestros vinos.

Por último, Joaquín empezó a sacar algunos platos con quesos y embutidos ibéricos de calidad para acompañar al fino del Consejo Regulador. 
Todo muy rico, y como colofón un plato con carne muy jugosa, melosa, de gran sabor y unas patatas fritas, antes cocidas que hacían del plato un cierre de cena exquisito. Bien, por Joaquín.
Además del fino, se sirvió un tinto Ribera del Duero, con ligera crianza. Milú del 2015. No lo conocía: frescor y sabor a raudales. Una golosina total.
  
Una buena noche, no en exceso cálida, y que sirvió para despedirnos antes del verano y desear a los enólogos que están en la Asociación, como Bernardo y Cristina, que tuvieran una buena vendimia. Parece que este año la maduración viene mejor que el año pasado ya que las lluvias de primavera han venido a paliar el estrés hídrico que sufrieron las plantas la campaña pasada.



martes, 28 de junio de 2016

Taberna El Poema. Barata, Buena y hasta bonita

Tomada de Minube
La taberna El Poema está en la Calle Alonso de Burgos, que va desde Ronda de Tejares a la Puerta de Gallegos. O más bien, a continuación de la plaza de San Hipólito.

Este local siempre ha tenido un restaurante, bar o algo desde que lo conozco, y fue hace muchos años con el restaurante Hispania. 
Ha cambiado mucho pero siempre ha tenido un algo especial: por el sitio tranquilo en que se encuentra, recogido, agradable, y cosa curiosa... siempre ha tenido buena cocina.
Ahora lo que hay es una taberna en que te ponen una tapa con cada consumición. Pero la tapa está bien hecha y abundante. Esa es la razón de que esté siempre concurrida: se tapea o casi come a buen precio. El problema es el derivado del éxito: los camareros no dan abasto, que lo compensan por su denodado esfuerzo y trabajo. A veces, eso sí, se les ve sobrepasados, aunque lo llevan bien.

Como se va la tapa de ensaladilla es generosa; el mollete era lo habitual, un bollito pasado por la sandwichera.
Con variedad de elección: huevos rellenos, anchoas, es lo que pedimos de carta.
Y como era viernes, estaban ofreciendo también paella, de marisco. Muy sabrosa y bien hecha. Con mucho tomate y pimiento rojo.

Además de la refrescante cerveza pedimos el medio de vino acostumbrado.
Como se puede ver, la relación de finos es muy amplia para una taberna de este tipo, en el que sobre todo acude gente joven.
Tenían finos de
El Gallo
Eléctrico,
Doblas, 
Saavedra, 
Cancionero, 
Cebolla, Los Naranjos,
Gran Barquero
Fino Andalucía


Pedimos finos de Los Naranjos y Saavedra.
Servidos en botella (rellenada), y bien de aromas y sabor indicando que tenían tiro porque estos vinos cuando no se consumen, y mñás en verano, ya sabemos que se pasan pronto.






 


La cuenta, para 6 cañas y 3 finos, salió por 15 euros. 
Muy bien, porque casi que comimos.

Una taberna a buen precio muy recomendable, y con muchas buenas opiniones en la red.












































































miércoles, 11 de mayo de 2016

Cata de Cocteles Daki en Glacé

El lunes fuimos a catar Cocteles Daki en Glacé. ¿Daquí? Pues esa era la idea: sustituir el destilado original por vinos de Montilla-Moriles. Y eso lo hizo José Ropero en su local de Glacé en Escultor Fernández Márquez.
Reconozco que es la segunda vez que voy al Glacé, la primera fue hace tiempo y a tomar una cerveza una noche de verano calurosa. Y es que no soy de combinados, no me gusta la X-Cola, y tan sólo disfruto de una buena copa de brandy o tequila reposado en las tardes de invierno, de sobremesa.
Pero en esta ocasión sí que disfruté con los combinados especiales que preparó. Es visualmente una delicia el contemplar los movimientos, casi de ritual, con que se prepara un combinado. Para quien quiera vez en funcionamineto a Jose, sólo tiene que pinchar aquí.


Como me decía Jose Manuel, desde aquí mi enhorabuena porque Noor ha captado un muy buen profesional, el tomar una copa en un sitio como Glacé, no es sólo la copa en sí sino su preparación, que es también hacernos disfrutar de la maestría del barman o bartender. Por cierto, el palabro bartender significa tendero del bar, el que está detrás de la barra del bar. Y ya que me pongo quisquilloso con las acepciones inglesas, aceptadas o usadas en nuestro idioma, aquí viene el enlace de lo que dice la Real Academia en su Diccionario Panhispánico de Dudas.

Empezó por un Sherry Cobbler, una especie de ponche y que con el tiempo se ha prolongado y derivado en rebujito. En este caso se hizo con vino joven Montilla-Moriles, tónica ginger ale y hierbabuerna.
Joaquin Morales se encargó de combinar/maridar/armonizar con degustaciones escogidas por él, los combinados. En este caso un remojón: naranja, bacalao ahumado y buen aceite.



Las explicaciones y actuación de Jose eran seguidas con interés.








 
Aviation Daki es el nombre asignado a esta copa.
Clara de huevo, fino (en vez de ginebra), sirope de violetas y de azúcar.

Resultó en exceso dulce y combinaba a duras penas con el ceviche de lubina y cilantro.
Aquí se inició el tema de si emplear maridaje o armonizar para definir la combinación de bebida y tapa.





Mojito, sin ron, y sí con vino de tinaja.

Acompañado de tostas de jamón ibérico, foie y gelatina de PX. Muy rico el plato.
















Amontillado old fashion, que originalmente debería llevar bourbon o güisqui, él le puso amontillado.

Una de las combinaciones más acertadas.

Y el risotto que acompañaba.










Después el Negroni, con oloroso en vez de ginebra. 

Por mucho que nos dijera que es una bebida italiana que está de moda, era demasiado amarga para la mayoría. 

La hamburguesa de carrillada de buey apenas podía con el amargo. Quizás un plato más dulzón hubiera ido mejor.








Por último, el Mint Julepez.
Este llevaba amontillado y PX.
 Con dos capas de sabor diferenciadas, también muy rico.

Joaquin se dejó caer con unas delicias de chocolate y naranja, exquisitas.

Feliz término a una cata sorprendente y diferente. Los que más gustaron fueron el rebujito, el old fashion, el mojito y el Julepez. O sea, que hubo gustos para todos. El Negroni, raro, pero a alguno le cuadró.







Y se puede ir al Glacé a probar otras cosas. En una de estas me pasaré con los amigos por allí. Seguro.