Mostrando entradas con la etiqueta Glace. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Glace. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de abril de 2017

Entrega de premios y reconocimientos como inicio de la trigésimo cuarta cata de Montilla-Moriles


Soplan buenos vientos para los vinos de Montilla-Moriles.
En el acto de inauguración oficial de la XXXIV Cata de Vinos de Montilla-Moriles se pudo comprobar cómo empieza a sentirse la sintonía entre bodegueros, distribuidores, restauradores, sumilleres y demás personal que giramos alrededor de este mundo del vino, entre los que me incluyo.

La jornada comenzó por la mañana con el curso de venenciadores, y en el que participaron un buen número de aspirantes a emular a Rafa Fernández, todo un prodigio de estética cuando se pone a demostrar su maestría. 
Allí por la noche estaba Isa, que no había de forma de tocarle su venencia, como si ya estuviera adosada a su cuerpo.

Tras las palabras de distintas autoridades: alcaldes, concejales, presidente de la DO, el gerente de la DO Enrique Garrido resumió interligengtemente las directrices que deben llevar a todos los sectores a dar un nuevo impulso asl vino de la tierra. 
Entre otros hechos destacables estaba el que el concurso Ecoracimo se celebre en Montilla, y el de vinos genrosos y espirituosos en Moriles.
Todo parecía ir bien en la noche, hasta en el fútbol. 
 
Haciendo un resumen.
Después se pasó a las distinciones a restaurantes por su defensa de los vinos (renovable cada tres años, como Enrique recordó):
La Carbonería, Bodeguita Albalá, Vinoteca La Bordelesa, BistroVinos Suiza, Doble Cepa, La Tapería, Casa del Pedro Ximénez y Ágora 83.

Allí estaban los compañeros Santi Carrillo (Bistro) y José Ropero, como mejor sumiller y que hace un gran trabajo en Glacé.
También se distinguió a Tomás Gallego, alumno del IES Gran Capitán, como Mejor estudiante de sumillería.
Se dió por primer año el  nombramiento de Sumiller Embajador/a de Montilla-Moriles, en este caso a Rocío Rey, nacida en Montilla, gracias a su premio como mejor sumiller de las Islas Baleares, y por la defensa y difusión de los vinos de Montilla-Moriles.

La copa de este año, y digo copa y no catavino es preciosa, amplia, alta, estilosa,... muy bonita.

Por otro lado, la Orquesta de Córdoba celebraba su 25 aniversario y el conjunto de viento metal ejecutó dos piezas, una de ellas Luz de Mayo en Córdoba.
Desde aquí animo a los posibles interesados a disfrutar de la programación de los conciertos de la Orquesta. Llevamos más de 10 años abonados y seguimos disfrutando.

Esa noche pude conocer a la interesante pareja Laura y Erik Burgess. Trabajan y viven en Glasgow, dedicándose ambos a la difusión del whiskey. Pues además les encantan los vinos de la DO, han hecho los cursos de expertos en nuestros vinos, y han hecho interesantes reportajes del cultivo de la Pedro Ximenez y la pasificación en pasera de las uvas.

Finalmente, se pasó a la tertulia y charla con los amigos y con la degustación de tanto vinos como platos de las empresas que participarán durante las jornadas de la Cata.

Estuvo muy bien organizado. En un lado, junto a la fuente, los vinos jóvenes, de tinaja y los finos.
Y en dos mesas adicionales, los vinos más licorosos: olorosy amontillados; y en una segunda, los dulces PX.

Estaban todos los vinos y probamos varios de ellos.

En cuanto a los participante sdel catering, estaban (si no se me olvida alguno): la Salmoreteca, Río Grande, La Carbonería, Los Rojillas (de Villanueva), La Lonja del Marisco (de Montilla).

Allí nos enseñó David como degustar el salmorejo haciendo uso de la copa.

En definitiva, una interesante y optimista gala de inauguración de la Cata de vinos. Buen ambiente, buenos vinos y viandas, y espero que en los días de cata el personal disfrute del buen tiempo (mucho buen tiempo para la falta que hace el agua), de los vinos y de la compañía.
 

















miércoles, 11 de mayo de 2016

Cata de Cocteles Daki en Glacé

El lunes fuimos a catar Cocteles Daki en Glacé. ¿Daquí? Pues esa era la idea: sustituir el destilado original por vinos de Montilla-Moriles. Y eso lo hizo José Ropero en su local de Glacé en Escultor Fernández Márquez.
Reconozco que es la segunda vez que voy al Glacé, la primera fue hace tiempo y a tomar una cerveza una noche de verano calurosa. Y es que no soy de combinados, no me gusta la X-Cola, y tan sólo disfruto de una buena copa de brandy o tequila reposado en las tardes de invierno, de sobremesa.
Pero en esta ocasión sí que disfruté con los combinados especiales que preparó. Es visualmente una delicia el contemplar los movimientos, casi de ritual, con que se prepara un combinado. Para quien quiera vez en funcionamineto a Jose, sólo tiene que pinchar aquí.


Como me decía Jose Manuel, desde aquí mi enhorabuena porque Noor ha captado un muy buen profesional, el tomar una copa en un sitio como Glacé, no es sólo la copa en sí sino su preparación, que es también hacernos disfrutar de la maestría del barman o bartender. Por cierto, el palabro bartender significa tendero del bar, el que está detrás de la barra del bar. Y ya que me pongo quisquilloso con las acepciones inglesas, aceptadas o usadas en nuestro idioma, aquí viene el enlace de lo que dice la Real Academia en su Diccionario Panhispánico de Dudas.

Empezó por un Sherry Cobbler, una especie de ponche y que con el tiempo se ha prolongado y derivado en rebujito. En este caso se hizo con vino joven Montilla-Moriles, tónica ginger ale y hierbabuerna.
Joaquin Morales se encargó de combinar/maridar/armonizar con degustaciones escogidas por él, los combinados. En este caso un remojón: naranja, bacalao ahumado y buen aceite.



Las explicaciones y actuación de Jose eran seguidas con interés.








 
Aviation Daki es el nombre asignado a esta copa.
Clara de huevo, fino (en vez de ginebra), sirope de violetas y de azúcar.

Resultó en exceso dulce y combinaba a duras penas con el ceviche de lubina y cilantro.
Aquí se inició el tema de si emplear maridaje o armonizar para definir la combinación de bebida y tapa.





Mojito, sin ron, y sí con vino de tinaja.

Acompañado de tostas de jamón ibérico, foie y gelatina de PX. Muy rico el plato.
















Amontillado old fashion, que originalmente debería llevar bourbon o güisqui, él le puso amontillado.

Una de las combinaciones más acertadas.

Y el risotto que acompañaba.










Después el Negroni, con oloroso en vez de ginebra. 

Por mucho que nos dijera que es una bebida italiana que está de moda, era demasiado amarga para la mayoría. 

La hamburguesa de carrillada de buey apenas podía con el amargo. Quizás un plato más dulzón hubiera ido mejor.








Por último, el Mint Julepez.
Este llevaba amontillado y PX.
 Con dos capas de sabor diferenciadas, también muy rico.

Joaquin se dejó caer con unas delicias de chocolate y naranja, exquisitas.

Feliz término a una cata sorprendente y diferente. Los que más gustaron fueron el rebujito, el old fashion, el mojito y el Julepez. O sea, que hubo gustos para todos. El Negroni, raro, pero a alguno le cuadró.







Y se puede ir al Glacé a probar otras cosas. En una de estas me pasaré con los amigos por allí. Seguro.