jueves, 10 de marzo de 2011

cata vertical de whisky MACALLAN


El pasado miércoles se celebró una magnífica cata en la Escuela de Hostelería de whisky Macallan. Francisco Hernández, The Macallan Brand Ambasador, dio una clase magistral (Master Class) acerca de los tipos de whisky elaborados en las distintas zonas de producción de Escocia, para diferenciar la calidad del producto, 100% cebada malteada, que se elabora por Macallan en Speyside. Tras explicar el proceso de conversión de cervez en malta, preparación de la harina de malta, su dilución con agua para que suceda la fermentación, para llegar a conseguir una "cerveza" de 7º de alcohol. También mostró los dos tipos de destilaciones en alambique que realizan hasta llegar al New Malt Spirit con 69,5º de alcohol. A partir de aquí, nos mostró los tipos de barricas empladas para la crianza y los años de duración.
Como ducho en la materia, aprendí la cata de whisky y de cómo no se debe abusar de la fase olfativa para no saturarnos rapidamente con los 40º de alcohol, como mínimo. Tampoco se debe hacer análisis del retrogusto, por la misma razón del alcohol, sino que dejar un momento en boca y tragar, nada de escupir.

Según Francisco
Hernández, la fase visual del whisky no es la más importante, en su caso Macallan no añade caramelo para oscurecer sus licores, lo cual está permitido. Tanto es así que para él y otros reconocidos sumilleres, también se debería hacer en la cata de vinos, ya que nos predispone. Es opinable, pero está claro que la moda de los vinos está cambiando y hay muy buenos vinos casi opacos y otros con bastante menos color, que no menos cuerpo, tipo borgoñas, que son espléndidos. Mucho color no indica después en boca mucho cuerpo, pero su intensidad nos puede aleccionar o engañar, así que estoy de acuerdo con él.
Ahora paso a describir mis impresiones de los whiskys catados, todos, Fine Oak, sin poner notas visuales.

Macallan 12 años, aroma a vainilla, frutos secos, cítricos, dulzón; en boca es punzante y cálido.
Las barricas procedían en su mayoría de roble americano envinadas con bourbon.
Macallan 18 años, aromas a frutos secos, eucalipto, mentol, chocolate. En boca tiene una ataque dulzón, algo amargo y persistente. Barricas americanas y americanas envinadas con Oloroso de Jerez.
Este me encantó.
Macallan 25 años, aromas a torrefacto, almendras, acetaldehido, pegamento, olores reconocibles de oloroso. En boca es más amargo que los anteriores y también muy largo. Barricas americanas y también españolas, de Galicia y Asturias, envinadas en Oloroso,
Macallan 30 años, aroma a queroseno, chocolate, torrefacto, pegamento, dulzón. En boca es una explosión: entra en boca suave pero cuando se caliente un microsegundo aparece cono una explosión, es como si nos hubieramos echado un montón de polvos pica-pica en la boca. Y además es muy persistente.
Los precios son altos para estos whiskys, 40, 130, 320 y 700 euros.
Los que más me gustaron fueron el de 18 y el de 30 años, por calidad precio el de 18 años está exquisito.

Nota: en la foto, el director de la cata está enjuagándose la boca con agua. No es whisky.

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