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martes, 17 de octubre de 2023

Cata de altura y de nivel pedagógico, con Mara de Miguel

















    Esta cata celebrada el lunes 16 de Septiembre de 2023 tenía el objetivo, según la sumiller Mara de Miguel, de mostrar que los vinos elaborados en nuestra tierra presentan una buena calidad comercial y que hasta podríamos decir hasta copian nuestro estilo.

    La cata se desarrolló en el Hotel Sojo Boutique y emparentando por parejas nuestros vinos con los foráneos quedó de lo más instructiva, y en la que quedó claro como se ve en el mapa que hay una disposición geográfica inversa entre los vinos producidos en el Sur del Hemisferio Norte: Montilla-Moriles, Las Marcas (Italia) y Tesolónica (Grecia), y los elaborados al Sur del Hemisferio Sur: Stellenbosch (Sudáfrica) y Malborough (Nueva Zelanda). 

    Y Mara nos demostró que existe un vino de Montilla-Moriles que puede considerarse como primo hermano por sus características de cualquiera de los otros siete vinos que catamos ayer. 

    Para dificultar la cata o para abrir todos nuestros sentidos, el servicio de los vinos se hizo tapando totalmente las botellas.

1. Comparativa de dos vinos blancos

- Montepila (Montilla-Moriles) y Verdicchio (Italia).

     Vinos con grado alcohólico medio, el primero más dorado y el segundo, amarillo limón-verdoso. Ambos sin madera y sí mucha crianza con lías que les daban aromas frutales y herbáceos muy parecidos.

  

 

 

 

 

 

 

 

2. Comparativa de dos vinos tintos

- Petit Verdot, Syraz y Pinot Noir (Sierra Morena, en Ojuelos Altos) y un Pinotage más Syrah (Worcester, Stellenbosch, Sudáfrica).

    Vinos con buen color cereza y con ligera crianza en madera. Los dos vinos tenían aromas frutales y la madera apenas se notaba. El primero más astringente pero que se abría a los mismos aromas de fruta roja madura que el segundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.- Dos vinos blancos ¿del Nuevo Mundo?

-  Sauvignon Blanc con Chardonnay, Ximenium (Bodegas El Monte, M-M) y Sauvignon Blanc (Malborough, Nueva Zelanda).

    En esta cata se trataba de comparar dos vinos que tenían similar recolección nocturna con máquina y que tiene la peculiaridad de potenciar los aromas a herbáceo y piña.

4.- Dos vinos blancos diferentes pero con similar forma de elaboración.

-  Pedro Ximenez (Bodega Toro Albalá, M-M) y Malagousia (Tesalónica, Grecia). Ambos vinos tenían tratamiento con lías en depósito de acero inoxidable y el segundo, un ligero pase por madera. Sorprendentes la calidad de ambos vinos.

   

     Tras la cata se hizo un brindis por los siempre ausentes pero presentes en cada cata, Antonio, Joaquín y Ángel.

    Se dio también la bienvenida a Elena, ingeniera agrónoma y enóloga por la UCO. 

 

    Tras la cata, la cena estuvo al nivel de los vinos bebidos, con patatas aliñadas, bolitas de flamenquín, mini hambuerguesas y carne a la plancha, tal como demuestran las fotos que acompañan a este comentario.






 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 5 de abril de 2022

Cata de vinos elaborados con la variedad autóctona, Montepila

    Pues sí, más que probar marcas de vino, en esta reunión tratábamos de catar vinos con la antigua y autóctona variedad Montepila. Esta vid se encuentra calificada como vidueño en la DO Montilla-Moriles, y se ha empleado para bajar el contenido en azúcar de las uvas Pedro Ximenez, ya que ésta supera con facilidada los 250 g/L, mientras que la Montepila como mucho se acerca a los 200. La pregunta es ¿qué puede aportar por sí misma la Montepila, si se elabora sólo como única variedad de uva? Pues en principio, pocos grados de alcohol en los vinos, pero tiene algo que no tiene la PX y es un hollejo duro, más aromático, que puede que se le pueda sacar algo más.

 
 
    Y de eso se trata este entrada, que en Córdoba se elaboran vinos con Montepila, para nosotros desconocido, ya que estoy dirigiendo un TFG sobre esta misma variedad: cuando los planteamos, no sabíamos que ya hubiera Montepila en el mercado. Afortunadamente, se hicieron mifificaciones en la elaboración que han hecho y conseguido ser un trabajo original. Las modificaciones son: maceración carbónica prefermentativa en frio con los racimos enteros, tras la fermentación a baja temperatura se siguió una crianza sobre lías finas, y embotelló. Los vinos Montepila que hay en el mercado los elabora una nueva bodega, Hathor, liderada por gente joven, como Angie, una brillante vitivinicultora que realizó estudios de 2º ciclo en un ciclo superior en Montilla. El extraño nombre hace referencia a la diosa egipcia de la salud y el equilibrio físico y mental. Ellos elaboran la Montepila, mediante maceración de las uvas rotas con sus hollejos a baja temperatura durante 15 horas, fermentación, tratamiento de las lías y posterior crianza en barrica nueva de roble francés por 3 meses.
 


    El jueves, 31 de Marzo, nos juntamos en casa personas aficionadas al mundo del vino y otras de la Asociación de Sumilleres, además de Angie. La cata fue a ciegas, con Fernando como maestro de reparto de vino que dispuso las botellas nuestras: unas sin lías, otras con lías (todas elaboradas en el 2020, o sea con 2 años y 6 meses); y las de la bodega Hathor (con 3 meses desde el embotellado), en orden desconocido por todos menos él. Al final, la primera botella con el vino más evolucionado en color fue el nuestro sin lías, el segundo fue el tratado con lías (muy joven por el color) y que apenas se diferenciaba en tonalidades con el de la bodega. Las lías, son siempre las lías, como mejor antioxidante natural del vino.

    En la cata (12 prticipantes) y valorando los atributos de cada vino en nariz y boca, según la puntuación de la hoja de cata sobre 90 puntos, en vez de 100 puntos, ya que no se valoró el color puesto que los tres tenían un precioso color. 

De las notas de cata salió lo siguiente:

- el vino de la bodega Hathor consiguió 62,5 puntos, sobre 90;

- el vino sin tratamiento de lías, 56,3 puntos, sobre 90;

- el vino con tratamiento de lías, 55 puntos, sobre 90.


Desde aquí agradecemos a los participantes su colaboración.





miércoles, 24 de octubre de 2018

Cata ciega de vinos bancos y tintos

Hemos celebrado los de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, en casa de Joaquin y Araceli, una cata ciega dirigida por David Núñez, que aparte de participar en varios concursos de cata es el maitre del Hotel Eurostars Palace (antiguo Meliá, hoy "el oxidado"). Debido al interés de la cita hubo que hacer dos grupos, a los cuales instruyó David en la apreciaciones de un vino para rellenar una hoja de cata. Los resultados se confrontaban con las notas que en su día dio David a los vinos catados.



Una actividad interesante y que en mi caso me ha servido para darme cuenta que cada vez me gustan los vinos blancos, y que en el caso de los vinos tintos busco o me seducen los tintos con aromas, buena acidez y un poco amargor. 
¿Me estaré parkerizando? Quizás sólo un poco. Es decir, los vinos con cuerpo, aromas, equilibrados en boca, y algo, sólo un poco astringentes. No soy capaz de apreciar en su justa medida los vinos suaves, aterciopelados, es como si me faltara vino.

Por cierto los vinos los representa en Córdoba la empresa Diego Canals, y con el maño cordobés Joaquin Martinez, una fuerza de la naturaleza en cosa de vinos.
Los vinos se presentaron ocultos y con nomenclatura de concurso, y fueron:
Blancos:
- Carlos Moro 2017, Finca San Cibrao, DO Ribeiro, Treixadura, Godello y Albariño.
- Botani Azahar 2017, Bodega de Jorge Ordoñez, Moscatel.
- Luis Cañas 2014, Fermentado en barrica, Viura y Malvasía.

Tintos:
- Corona de Aragón 2017, DO Cariñena, Grandes Vinos y Bodegas, Garnacha.
- Anayón crianza, DO Cariñena, Grandes Vinos y Bodegas, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah.
- Izadi Selección Reserva, DO Rioja Alavesa, Tempranillo.

El que más me gustó fue el blanco de Ribeiro, de Carlos Moro, y después el Anayón, y si bien coincidí en puntuación en los blancos, en los tintos desbarré y en principio me encantó el joven de Garnacha, muy fresco, aromático, una golosina, pero que al rato no olía a nada. Y el Reserva me pareció plano, lo que decía de que no soy de esos vinos. Lo cual demuestra que las notas de cata deben ser objetivas y no subjetivas... Tengo tanto que aprender...

Por supuesto tras la entretenida e interesante cata tapeamos de lo preparado por Araceli: embudo exquisito (de Ibesa), tostas de queso y calabacín, unas sabrosas albóndigas, y unos calamaritos. 

jueves, 18 de febrero de 2016

Cata a ciegas… con música y con… Bodegas Marenas

El miércoles 17 de Febrero hicimos una reunión de la Asociación de Sumilleres en el IES Gran Capitán, convocados por la iniciativa de Raúl Márquez de hacer una cata ciega y a la vez combinar con música en directo. La apuesta era muy atractiva y a ella acudimos un buen número de socios.
Allí pude ver de nuevo a los amigos que hacía tiempo no veía, y a la vez nos recibían con un combinado de oloroso, saúco y sprite. Una refrescante mezcla que da idea del juego que pueden dar los vinos generosos en coctelería.
La cata se trataba de una cata ciega, en la que se probarían varios vinos de una bodega, y por tanto, la foto en la que aparece la botella con el nombre de la bodega es tras terminar la cata. Por supuesto que se guardaron tapadas las botellas durante la misma. Se trataba de identificar o cualificar un vino blanco, varios tintos y un dulce.

El primero era un vino blanco, algo turbio, sin filtrar, de color ámbar.
De variedad Pedro Ximenez, añada 2014. Sin crianza en madera. 
Aromas, al principio pocos y extraños porque estaba el vino frío, después al  calentarse salía mucha manzana madura, al igual que en boca. 
Con una refrescante acidez, ya que tenía 4,75 g/L de acidez total: un valor sorprendente para un vino de por aquí, ya que la variedad era Pedro Ximenez. También habían algo astringente, y algunas notas turbias, nada claras, pero que desaparecieron. 

Es un vino de los llamados naturales, sin adición de ningún aditivo, ni levadura, o sulfuroso o ácido. Hay que decir que las levaduras autóctonas de la zona son muy bravas y producen buenas cantidades de sulfuroso por su metabolismo y para eliminar competencia de otros microorganismos. Y pueden llegar a formar hasta casi 100 mg/L de sulfuroso total.

Yo casi había reconocido la bodega por los datos, más que nada porque conozco de hace tiempo al bodeguero.

Para acompañar los vinos los chicos de la Escuela nos prepararon este menú. Bien, ¿no?

Y después pasamos a los tintos.

- Monastrel del 2014. Con una producción de ocho mil botellas.
De color picota muy intenso, muy alta capa. Aromas a fruta roja, también algo turbio en nariz y en boca aparecía clara la fruta pero realmente tánico.

- Syrah 2014. Con aromas a flores, violetas, mucho mejor que el anterior. También tánico, con una acidez sorprendente 6,6 g/L, unos valores de quitarse el sombrero si la syrah es cultivada por estas tierras.

- Pinot Noir 2014. Aromas a fresa ácida, fruta roja, flores. Muy suave y agradable en nariz pero duro también en boca. Es el más sorprendente de los tres, claramente el mejor de los tres. Y también con una acidez alta, de 6,5 g/L.

- Cabernet Sauvignon 2006. Con 6 meses de crianza en roble francés, y después mucho tiempo en botella. Todavía con más de 5 gramos de acidez, pero el vino estaba oxidado, pasado, algo de aroma a pimiento, tánico. No creo que sea un producto comercial, a menos que se valoren parámetros que yo no tengo en cuenta.


Y por último el mejor de la cata.

- Pedro Ximenez naturalmente dulce del 2014. La uva tenía tras el asoleo en pasera 600 g/L y por fermentación espontánea habían quedado unos 400 g/L. 
En nariz no tenía la explosión de aromas a dátil, orejones, que tienen los vinos PX, en los que no hay fermentación ya que se añade alcohol para impedirla.Aunque huele a dátiles y más cosas, pero menos.
Pero en boca es exquisito, ácido, dulce, cítrico, con los aromas anteriores más carne de membrillo.

Los tintos tras un rato en copa estaban completamente apagados, mientras que los dos Pedro Ximenez, de principio y final seguían dando aromas.  Sin duda los mejores de la cata, al menos para algunos entre los que yo me encuentro.



La elaboración de vinos naturales sigue siendo un tema de discusión, porque no se emplea aditivo alguno, que sirven para controlar contaminaciones indeseadas y por tanto, a veces malos olores o baja estabilidad de los vinos con el tiempo.
Las reglas de conservación del vino son alta acidez total, como es el caso de Marenas, alto contenido alcohólico y alta concentración de taninos. Pero no hablamos sólo de estabilidad: también de aromas, y los tintos no son un derroche de ellos. La razón posiblemente se deba a que las levaduras de la zona no respetan los aromas varietales de las uvas. 



La opinión general fue que los vinos hechos con la Pedro Ximenez eran los más interesantes. Y son en ellos donde Marenas está cosechando buenas críticas, sobre todo en el extranjero, donde los vinos naturales tienen un mercado más consolidado. Y Jose Miguel trabaja duro, para poner el mercado unas tiradas cortas, y todo haciéndolo de forma artesanal. Pero los vinos, sobre todo los tintos, tienen algunos aromas extraños y una aspereza más alta de lo normal, quizás por una extracción excesiva de los hollejos. Ya me lo imagino, haciendo bazuqueos encima de los depósitos abiertos. 

Y es que lo conozco desde hace mucho tiempo y pienso que es uno de los mejores viticultores de la zona. 


La cena se compuso de los platos que se ven en las fotos, y durante la misma y después se habló de las virtudes y defectos de los vinos naturales. 














Todo muy sabroso, sobre todo las bolas de foie y el gazpacho de fresas acompañado de mejillones.

Toda la reunión fue aliñada de sonido ambiente y armonizando los vinos, la comida y la música. A cargo de Alberto de Paz. Un buen pianista, y mago, y más cosas que no pudimos llegar a disfrutar. En otra ocasión, supongo.






















sábado, 19 de septiembre de 2015

Cata ciega de vinos blancos jóvenes con la Asociación de Sumilleres de Córdoba

El martes 15 de Septiembre un grupo de la Asociación de Sumilleres nos volvimos a juntar en el Taller de tu Cocina. Tras la parada estival había ganas de reunión. Mucha gente se apuntó pero a última hora los compromisos hicieron que una docena desistiera, aunque quedamos más de veinte: un éxito, sin duda.


Tras los saludos afectuosos y sinceros, empezó la breve exposición que José María Moreno hizo sobre las principales variedades plantadas en España, dominando en las tintas la Tempranillo, y en las blancas la Airén, y su evolución.
Variedades como la Godello, en 2007 había 1.100 Has, y últimamente se están recuperando variedades tintas y blancas, en su mayoría autóctonas, que apenas se empleaban, ya que habían sido desplazadas por variedades foráneas. No hay más que ver cómo la garnacha se ha vuelto a valorar.

Se trataba de hacer una cata ciega de cinco vinos blancos, de las siguientes variedades:

- Albariño,
 con aromas descriptores a melocotón, frutas tropicales, flores y cítricos.

- Godello,
 a manzana amarilla, rosas, melocotón.


- Verdejo,
 olor a heno, manzana, flores, fruta y en boca se pueden encontrar aromas azufrados.

- Xarel.lo,
 a cítricos, albaricoque, fruta pasa.

- Tempranillo blanco,
 a manzana, plátanos, aromas frutales y florales. Esta variedad se encontró en 1988 como una mutación natural, albina, en un viñedo de Tempranillo.

 Tras repasar las características enológicas de estas variedades y los lugares donde principalmente se cultivan las citadas variedades, pasamos a la cata ciega.
Hay que ser un experto a la cata para poder reconocer una variedad, fijarse en aspectos que puedan situar la variedad geográficamente, como acidez para saber si es de zonas frías, o directamente tratar de encontrar el aroma que nos recuerde a aquella botella que me gustó y que olía y sabía igual.
O se tiene una excelente memoria, o se tienen apuntes, o bien se prueba con las notas sobre las variedades que José María nos dio.

 Por color, los vinos tenían un excelente aspecto, eso sí con baja intensidad de color y alguna diferencia en el tono.


De los cinco tuve la suerte de acertar con los Albariño, Verdejo y Godello.



Y éstos fueron los vinos catados, todos del 2014:

Xarel.lo, de Ca N´Estruc, en Esparraguera (Barcelona).
Con aroma frutal y sobre todo, una sensación dulce en boca.






Tempranillo Blanco, de Vallobera (Javier San Pedro), en la Rioja Alavesa (Laguardia).
Aromas a piña, limón, boca plana y dulce.


Albariño, Zios, de Pazos de Lusco, en Salvatierra de Miño (Rias Baixas).
Muy floral y cítrico. Muy buena acidez. Me/nos gustó, el más completo, armonioso y sabroso.

Verdejo El Perro Verde, de Angel Lorenzo, en Pozáldez (Valladolid), (Rueda).
Aromas a heno, más herbáceo, flores y cítricos.








Gaba do Xil, Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez (Valdeorras).
En mi opinión aroma a rosas, flores.

Este vino fue el segundo en mi escala de olores y sabores. Debo decir que cada vez me gusta más la godello.
Y estos fueron los platos, descritos por Miriam (Taller de tu Cocina).

- Tzaziki origen griego, 
ingrediente:
Yogur griego o cremoso, hierbabuena, limón, ajo, sal y aceite de oliva.


- Humus origen libanés.
Ingredientes:
Garbanzos, tahini, limón, hierbabuena buena, ajo, comino, aceite de oliva, sal y pimentón.


- Caballa en escabeche frío, en tempera con al ironía y ensalada de algas.

- Hamburguesa de atún marinado con pan de masa madre y miel, tomate asado, cebolla confitada al albariño y galleta de queso de zuheros.  Este fue el menú que acompañaba al pan árabe.












Para dar una idea de cómo estaba el menú, véanse las manos de José María Moreno sacando con deleite el suculento sabor del Tzaziki.

Y con la recogida de platos, nos despedimos hasta la próxima reunión.









domingo, 15 de febrero de 2015

Diviertiéndonos en la reunión de Vinavin

Esta pasada semana nos juntamos en las Lonjas, en Campo Madre de Dios, en la sede de PlanT, que tan bien lleva Toñi Romero: amiga de todos y pendiente de que se pase un buen rato. La idea era hacer una cata didáctica formativa a cargo de Rocío Márquez y Carmen Requena, dos de las fundadoras de Vinavin, la asociación de amigos del vino y del vinagre.
Allí llegamos los poco elegidos que podían asistir al evento, y que tuvimos que esperar afuera a que organizaran la cata pero sin nadie, ya que se trataba de una cata ciega.
Allí me encontré con dos empleados de Unico Vinagres y Salsas, la empresa que llevan varios empleados salidos del cierre de Crismona, en Doña Mencía. Son también unos entusiastas de su trabajo y manejan para elaborar vinagre un depósito Frings de 4,000 litros para acetificar vino y lo que se ponga por delante. Parece que les va bien, al menos por las ganas que ponen y parece que disfrutan con su aventura.

Tengo que decir, que me está saliendo un artículo al estilo Tico Medina, de los de comentar cosas y personajes, sin decir mucho o poco.

También estaba mi compañera Reme, de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, con la que he compartido muchas catas, y de tan agradable compañía y presencia.
Ya dentro, nos habían preparado 3 copas de tinto  que había que reconocer si procedían de depósito, o de tres meses en barrica o 9 meses en barrica; y además, si eran Mencía o Syrah o Merlot. Un  juego de reconocimiento de olores y sabores.
En boca los tres vinos eran mejor que en nariz, ya que alguno estaba muy cerrado. Tras prueba y error pude cuadrarlos según creía. Coincidí en el escrutinio con Reme. La mayoría había acertado uno o dos vinos, aunque alguno fue capaz de no acertar ninguno, ni en variedad o crianza.
El caso es que se trataba de un juego didáctico de entrenamiento de los sentidos para distinguir y recordar características de uva y de crianza. Me parece muy buena la idea de Vinavin, con la cata ciega ya que se se busca en el juego buscar  dónde y cómo se diferencian los vinos que tomamos cada día.
A todo esto que hubo hasta premio: una botella de vinagre crianza de Bodegas Robles.
Al día siguiente me junté con los amigos y cuando les comenté que había obtenido un premio de una botella de vinagre por acertar con los vinos, se puso uno algo enfadado ya que argumentaba que si se aciertan vinos se ganan vinos. Y no vinagre, pero a mi me daba igual, había ganado en un juego.
 Los vinos eran: depósito, Syrah de Bodega Muñana (Norte de Granada); 3 meses de crianza, Melot, también de Muñana; y el 9 meses era un Mencía, del Bierzo, de la bodega Abad Dom Bueno. Por cierto, está bien (quizás la única pega, la madera más encante de la cuenta en boca), eso sí, a un precio sorprendente.







martes, 14 de diciembre de 2010

Cata a ciegas en la Escuela de Hostelería

El jueves 9 de diciembre asistí a una cata ciegas de vinos de Avante selecta, una distribuidora-elaboradora de vinos. Tienen vinos de Rueda, Albariño, Castilla la Mancha, Ribera del Duero, etc.
Fue dirigida por Jose Ignacio Santiago, reconocido enólogo de nuestra tierra y organizada por la Escuela de Hostelería.

Carlos Reyes, de Avante, trajo tres blancos y tres tintos, que fueron servidos con las botellas tapadas. Ya había asistido a la presentación de los vinos de esta distribuidora por lo que algunos vinos me sonaban y los reconocí en el primer instante. Pero cuando los catamos y empezamos a analizarlos me entraron las dudas. Lo que creía que era un Rueda de la vez anterior ahora me parecía a ciegas un albariño o al menos diferente. Jose Ignacio nos dió una pista de color que aparecen en los vinos de Rueda (ya con la botella descubierta) y que es exclusiva de ellos. Y es que los vinos de Rueda ya han cambiado y las notas frutales son ahora tropicales y el toque herbáceo ya no aparece. Otro vino era un albariño y nos pareció más pesado en nariz que los otros, cuando los albariños son bastante alegres y frutales en nariz. Quizás un exceso de trabajo con las lías. Cosas de las catas a ciegas y de ser un aprendiz.

Los vinos catados fueron K-Naia, Naia, los dos de Rueda, y Nora un albariño, de costo desde 5 a 11 euros.
Los tintos fueron, Mano a Mano, de VT Castilla-La Mancha, y dos riberas del duero Atalayas y Dominio de Atauta. Precios desde 7 a 20 euros. Los tres tintos aún de diferentes zonas y de distintas fincas, -el Dominio era de una finca con viñas de más de 100 años-, tenían a mi parecer una elaboración común, no excesivos aromas y más tanino de la cuenta, astringentes en definitiva.

Los mejores en la cata fueron el Naia, muy recomendable, y división entre Mano a Mano y Dominio.

miércoles, 28 de julio de 2010

VINO Número 10...


Seguramente haya más de un asistente a la última cata (la de Mondovino) que aún está dándole vueltas a la cabeza de qué podría ser aquél vino misterioso en cuya etiqueta sólo figuraba el número 10.

Pues ya estamos en disposición de anunciar el resultado final, que confirma, en parte, lo que parecía que más de algún participante había distinguido: tenía tempranillo. Aunque no sólo.

El vino en cuestión se llama Triptico, y es de bodegas Barcelo Estate Wines.

Nombre del vino: Tríptico Tinto Tempranillo - Shiraz 2007 Añada: 2007 Tipo: Tinto envejecido en barrica Variedades: 67% Tempranillo (Tinta fina y Tinta de Toro), 33% Shiraz D.O/ Zona: Vino de la Tierra de Castilla y León Productor: Barcelo Estates Wines Grado Alcohólico: 13,5% Vol. Proceso de elaboración: Selección manual a la recepción, con mesa de selección de racimos y de bayas con un despalillado muy suave. Maceración pre-fermentativa fría. La fermentación alcohólica se conducen entre 22º y 26º C con pisoneos suaves. La duración del proceso de maceración post-fermentativa es de una semana. Envejecimiento: 12 meses en barricas nuevas de roble francés. En la primera etapa de la crianza se realiza un “batonage” sobre las lías finas de la FML. Posteriormente se realiza un envejecimiento de 6 meses en botella. Notas de cata: Color cereza picota muy profundo y vivo, con matices violáceos. Posee una potente nariz, de fruta muy madura, aromas de grosellas negras, zarzamora, frambuesa, cereza, chocolate, con ligeras notas ahumada y pimienta negra. En boca cremoso, denso, goloso, con cuerpo, de taninos dulces de sabores especiados, minerales y afrutados. Largo y persistente.


Para los curiosos, comentar que dí con la zona de producción y que había algo de syrah en el coupage, aunque añadí erróneamente Cabernet Sauvignon en mi apuesta. También dí con el tiempo de crianza y el tipo de roble, por lo que este vino en cuestión me dio bastantes puntitos.
Terminé el concurso con 308 puntos, en 15 posición de 100 elegidos. No se pudo ganar, pero se intentó... a ver si en el próximo lo logramos entre todos!