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miércoles, 7 de octubre de 2015

Cata de vinos de Oporto con Cristina Tierno, de Efecto Directo

 El lunes 5 nos juntamos de nuevo en el Taller de tu Cocina, casi seguro la última vez, para que Cristina Tierno nos contara de los vinos de Oporto y nos dejara probarlos.

Trabaja en la agencia Efecto Directo, y que está especializada en marketing y comunicación de bebidas, gastronomía y productos premium. Y ella en particular está reconocida como formadora de los vinos de Oporto.

La Región Demarcada del Douro es la región vitivinícola demarcada y reglamentada más antigua del mundo, ya que fue establecida como tal el 10 de Septiembre de 1756, y bajo ls órdenes del Marqués de Pombal se marcaron los límites hasta donde se podía plantar con hitos de piedra. Como dicen ellos, es la historia de un río, un viñedo y un vino; y que les ha hecho merecer el reconocimiento en 2001 como Patrimonio Mundial de la UNESCO por su paisaje cultural, evolutivo y vivo.

Hay cuatro tipos de vinos del Douro: blancos, rosados, tintos y espumantes, que se elaboran como en otras zonas del mundo: bajas temperaturas, alcohol hasta 15º, etc.

Los vinos de Oporto son: blancos y tintos. Las fermentaciones (2 a 3 días) se hacen a temperaturas elevadas para facilitar la extracción de fenólicos, se añade alcohol para parar la fermentación y el contenido en alcohol es entre 19 y 22º.

Curiosidades:
Hay 45.000 Has. y 38.000 viticultores, por lo que hay parcelas muy pequeñas. La orografía y dificultad del terreno obligan a hacer terrazas y en muchas de ellas una sola fila de viña.

En cuanto a las variedades blancas permitidas: Malvasía fina, Viosinho, Gouveio y Rabigato.
Y las variedades tintas: Touriga Nacional, Tinta Roriz (similar a la Tempranillo), Barroca y Cào.

Los vinos de Porto son todos dulces, y los llamados extrasecos tienen entre 35 y 40 g/L de azúcar residual, y de ahí para arriba, pero no se nota especialmente ese dulzor en boca ya que su buena acidez lo contrarresta adecuadamente.

Los vinos más conocidos son los Tawny y Ruby, y se diferencian en el tipo de crianza: 
- en los primeros los Tawny, es oxidativa, ya que las pipas o botas de 550 litros se les deja con cámara de aire para que se oxiden por lo que el color del tinto va desapareciendo hasta tener tonas ámbar.
- los Rubi, los vinos se guardan en depósitos de acero inoxidable o cemento para que justo no se oxiden y evoluciona su color a tonos teja pero con mucha capa de tonos picota.

Cristina hizo una detallada exposición de las clases de vinos, sus crianzas, y para no extenderme en la web hay mucha información al respecto.

Y estos fueron algunos de los vinos tomados.


 Comenzamos con una prueba de cócteles con vinos blanco y rosado de Porto, ¡los cuales tenían ya 19º de alcohol!. Y parece ser la bebida de moda en Oporto.


Se preparan con una rodaja de lima para el blanco y tónica, y algo de hielo.

Y con una rodaja de naranja para el rosado, y tónica Schweppes con pimienta rosa.

Son bebidas muy agradables y refrescantes, más aromática cuando es con vino rosado, ya que el blanco da una sensación más seca. 



 




Y así estaba ya la mesa, antes de empezar a catar los vinos clásicos de Oporto.






centro: Tawny y LBV
Primer vino
Porto Cruz Tawny 10 años.
Un vino color ámbar anaranjado, o todavía con destellos rojizos.
Ela roma es como un oloros, a frutos secos, cacao, miel, orejones. Eas decirt, un aroma dulce, con el, alcohol presente. A mi parecer, me recordsaba mucho a las guindas en licor. También salía aroma a curry.








LBV Ramos Pinto 2011.
Los vinos LBV o Late Bottled Vintage son vinos Ruby de una sola cosecha o añada.
Un vino con mucha capa, como dicen los portugueses: retinto; es decir, oscuro, y con tonos teja.
Mucha fruta roja y por tanto, menos sensación de alcohol que el Tawny. 
Aroma dulce, pero astringente en boca, muy equilibrado.











Vintage 2003, este vino necesita decantación, y así se hizo. Tiene posos, pero que indican la pureza del vino.
De color rubí o picota
Este vino en principio cerrado, aparecía claramente después la fruta roja, cerezas en licor, naranja, miel. 
En esto que Isabel Calvache hizo notar que olía a PX de añada. En definitiva, un vino que evoluciona muy bien en la copa y que salen muy distintos aromas, a pesar que empezó cerrado: posiblemente porque estaba la botella fría, pero menos mal, porque si no se podrían perder los aromas.

 Antes de que Miriam nos sorprendiera de nuevo con su buen hacer en la cocina, hice otras fotos. 
Aquí en un receso de la cata, todo lleno ya de copas, con el compañero José María y el que suscribe.









Cristina, atenta a todos, explicando y mostrando las diferencias y cualidades de los vinos.

 Y entonces llegó Miriam.




En el vaso, carne picada o molida, cocida al limón; con cilantro y algo de pimiento rojo. Con salsa tipo yogurt.
Original forma de comer algo ácido para contrarrestar el dulzor de los vinos.

En la bandeja, según ella un plato estilo cocina Nikkei: tiradito de atún con aguacate.

Le sale a esta mujer todo bien, pero domina el atún que es una maravilla.



Wok de carne ibérica (de los Pedroches) y las verduras procedían del compañero Juan, de Fuente Palmera.

También puso lomo confitado a baja temperatura, con queso rulo de ronda. Muy rico pero estaba tan bueno que no dio tiempo a la foto.


Y como novedad postres, pero de chocolate.

Los vinos de Porto les viene bien el chocolate negro.

Brownie con lima y mango. La fruta estaba ácida y amarga para compensar el chocolate: piensa en todo esta chica.






Y coulant o magdalena rellena de chocolate caliente. 


Aquí ya no pudimos más y nos lanzamos a echar piropos a la cocinera, al menos yo.
No es para menos.



Una buena noche que pasamos con los compañeros gracias a las explicaciones, los vinos, y sobre todo el saber bien estar de Cristina: que tiene humor y chistes para disfrutar con ella otra velada.

















viernes, 2 de octubre de 2015

Se despide Miriam del Taller de tu Cocina


     Tras una venturosa aventura en la cocina y sala del Taller de tu Cocina, Miriam empezará una nueva que esperamos también sea provechosa.
Con esa cálida intención nos juntamos unos cuantos a darle la lata: que preparara mesas y copas, hacer platos sabrosos, recoger (a eso sí ayudamos), lavar, …
La convocatoria fue generosa en asistencia porque la ocasión lo valía.
Los vinos fueron traídos por algunos. Rafael Sánchez, un entusiasta de probar todo, nos trajo de sus visitas a Sanlúcar este verano tres botellas, dos manzanillas, con distintas crianzas y un fino jerezano, de mucha crianza.

La manzanilla Elías, de un almacenista  que ultimamente embotella su propio vino. Esta manzanilla de poca crianza era bastante aromática, fresca en nariz, salía también aroma a madera. En boca era amarga y persistente. De las que se bebe uno tres medios en un pis pas.

La manzanilla siguiente era la Gabriela, que ya habíamos probado en otra cata y tanto nos sorprendió.
En esta ocasión entre dos buenos vinos parecía la transición entre ellos. Más balsámica y ácida. Menos fresca y aromática.

El fino era de Lustau 3 en rama. Lo de 3 significa que sacan la manzanilla, de Sanlúcar; fino, del Puerto de Santa María, y el otro fino, de Jerez. Todos ellos sin filtrar, o más bien con leve filtrado. Este fino tenía ya color oro viejo. Inicialmente lo que noté era el alcohol, pero después empezaron a salir aromas distintos que hacían que ganara en copa.
Aunque de principio, la juventud del Elías era lo mejor, el peso y aromas del Lustau fueron ganando. 
Muy buena selección de vinos, Rafael.


Y en esto estábamos, cuando Miriam sacó uno de sus platos más reconocidos, cuatro formas de comer tomate: secos, crudos, piel de tomate caramelizada, y creo que en conserva . 
De segundo plato, una ensalada con bacalao, cebolla, tomate, mango, ... .
No se puede decir que no tengan, perdón tenían, buena pinta.















Luego se abrieron unas botellas de tinto.




- Gibalbín 2013, de Cádiz. de Barbadillo. Tinto joven mezcla de variedades. Correcto.


- Cepa 21 2009, de Ribera del Duero. Tinta fina 100%. A mi me pareció que estaba ya agotado y sobre todo muy tánico, seco. No me convencen estos vinos de esta bodega y ya los he probado tres veces de distintas añadas y creo que se pasan con la extracción de taninos.

- Tridente 2012, de Castilla-León. Prieto Picudo 100%. Una variedad apenas conocida y que gana peso a la vez que se conocen más estos vinos leoneses y zamoranos. Es de la bodega Gil State.
Es un vino suave, el más ácido de los probados, buenos aromas. Sobre todo era fresco en boca. 

Pero el que más me sorprendió o gustó fue el siguiente.


- Venta la Ossa 2011 TNT
, de Vinos de Castilla-La Mancha y en particular de Bodega Mano a Mano. Está elaborado con Touriga Nacional (variedad portuguesa) y Tempranillo. La Touriga se cultiva en varias zonas de España, y supongo que no estará reconocida por las DO. No es problema, porque cada vez más bodegas se están saliendo de las denominaciones ya que a veces, según las bodegas, aquéllas son demasiado estrictas y se fijan tan sólo en detalles y no en lo importante, la calidad y tipicidad de los vinos. 

Es un tinto con muy alta capa de color, sedoso, con sabor, aromas a fruta roja y negra, y buena crianza. La madera apenas se nota. Parecía que tuviera garnacha, pero la combinación de esas dos variedades le ha venido muy bien. Muy conseguido.

Y aunque no salga en la foto, una botella de Shaya, un verdejo que venía muy bien para lo que comimos después.


Y luego más platos para compartir.



- Ceviche de atún. Sublime combinación de atún, aguacate y cacahuete. 

Es una delicia en boca.



- Carpaccio de presa ibérica. También muy rica, pero el de atún es... espectacular, y eso que no me gusta esa expresión ya que se emplea para calificar cualquier cosa. 



- Croquetas de rabo de toro.
Me voy a quedar con las ganas de cómo es capaz de salirle las croquetas tan redondas, crujientes y por dentro tan líquidas.

- Un risotto con tinta de calamar, su queso fundido, su marisco troceado y fritura de gambas y calamar.

Qué manos tiene esta mujer.

Y de despedida, Miriam con Raúl. Un montón de deseos de que te vaya muy bien.








sábado, 19 de septiembre de 2015

Cata ciega de vinos blancos jóvenes con la Asociación de Sumilleres de Córdoba

El martes 15 de Septiembre un grupo de la Asociación de Sumilleres nos volvimos a juntar en el Taller de tu Cocina. Tras la parada estival había ganas de reunión. Mucha gente se apuntó pero a última hora los compromisos hicieron que una docena desistiera, aunque quedamos más de veinte: un éxito, sin duda.


Tras los saludos afectuosos y sinceros, empezó la breve exposición que José María Moreno hizo sobre las principales variedades plantadas en España, dominando en las tintas la Tempranillo, y en las blancas la Airén, y su evolución.
Variedades como la Godello, en 2007 había 1.100 Has, y últimamente se están recuperando variedades tintas y blancas, en su mayoría autóctonas, que apenas se empleaban, ya que habían sido desplazadas por variedades foráneas. No hay más que ver cómo la garnacha se ha vuelto a valorar.

Se trataba de hacer una cata ciega de cinco vinos blancos, de las siguientes variedades:

- Albariño,
 con aromas descriptores a melocotón, frutas tropicales, flores y cítricos.

- Godello,
 a manzana amarilla, rosas, melocotón.


- Verdejo,
 olor a heno, manzana, flores, fruta y en boca se pueden encontrar aromas azufrados.

- Xarel.lo,
 a cítricos, albaricoque, fruta pasa.

- Tempranillo blanco,
 a manzana, plátanos, aromas frutales y florales. Esta variedad se encontró en 1988 como una mutación natural, albina, en un viñedo de Tempranillo.

 Tras repasar las características enológicas de estas variedades y los lugares donde principalmente se cultivan las citadas variedades, pasamos a la cata ciega.
Hay que ser un experto a la cata para poder reconocer una variedad, fijarse en aspectos que puedan situar la variedad geográficamente, como acidez para saber si es de zonas frías, o directamente tratar de encontrar el aroma que nos recuerde a aquella botella que me gustó y que olía y sabía igual.
O se tiene una excelente memoria, o se tienen apuntes, o bien se prueba con las notas sobre las variedades que José María nos dio.

 Por color, los vinos tenían un excelente aspecto, eso sí con baja intensidad de color y alguna diferencia en el tono.


De los cinco tuve la suerte de acertar con los Albariño, Verdejo y Godello.



Y éstos fueron los vinos catados, todos del 2014:

Xarel.lo, de Ca N´Estruc, en Esparraguera (Barcelona).
Con aroma frutal y sobre todo, una sensación dulce en boca.






Tempranillo Blanco, de Vallobera (Javier San Pedro), en la Rioja Alavesa (Laguardia).
Aromas a piña, limón, boca plana y dulce.


Albariño, Zios, de Pazos de Lusco, en Salvatierra de Miño (Rias Baixas).
Muy floral y cítrico. Muy buena acidez. Me/nos gustó, el más completo, armonioso y sabroso.

Verdejo El Perro Verde, de Angel Lorenzo, en Pozáldez (Valladolid), (Rueda).
Aromas a heno, más herbáceo, flores y cítricos.








Gaba do Xil, Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez (Valdeorras).
En mi opinión aroma a rosas, flores.

Este vino fue el segundo en mi escala de olores y sabores. Debo decir que cada vez me gusta más la godello.
Y estos fueron los platos, descritos por Miriam (Taller de tu Cocina).

- Tzaziki origen griego, 
ingrediente:
Yogur griego o cremoso, hierbabuena, limón, ajo, sal y aceite de oliva.


- Humus origen libanés.
Ingredientes:
Garbanzos, tahini, limón, hierbabuena buena, ajo, comino, aceite de oliva, sal y pimentón.


- Caballa en escabeche frío, en tempera con al ironía y ensalada de algas.

- Hamburguesa de atún marinado con pan de masa madre y miel, tomate asado, cebolla confitada al albariño y galleta de queso de zuheros.  Este fue el menú que acompañaba al pan árabe.












Para dar una idea de cómo estaba el menú, véanse las manos de José María Moreno sacando con deleite el suculento sabor del Tzaziki.

Y con la recogida de platos, nos despedimos hasta la próxima reunión.