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martes, 24 de enero de 2023

CVNE nos dio unos buenos vinos en la Cata

 Antes de comenzar la Cata, se hizo un merecido reconocimiento a Rafael Madueño Gavilán, el primer sumiller de Córdoba y que estuvo trabajando en el restaurante El Churrasco, ya que está actualmente jubilado. Contó varias y divertidas anécdotas de su trabajo en sala, donde nos hicimos cuenta de los cambios sufridos tanto consumidores como personal de sala a lo largo de los años. La entrega de la placa conmemorativa de su trabajo la realizaron Ángel González, hijo, y Francisco Lucena, vicepresidente de la Asociación de Sumilleres de Córdoba y que también trabaja en el El Churrasco.

 

Ya en faena de la cata, Ignacio Soto, nos comentó la historia de la Compañía Vitivinícola del Norte de España (CVNE o realmente, CUNE). Esta antigua bodega inició su actividad en 1870, coincidiendo con los primeros brotes de mildiu en Burdeos, y que se tradujo en la búsqueda de terrenos en Rioja por parte de los franceses, o bien el envío de vino a Burdeos por empresarios nacionales. En CUNE se suceden los hitos desde su inicio: aparece Viña Real en 1920, y le siguen Imperial y el blanco Monopole, el primer vino etiquetado en España; CUNE clarete en los años treinta del siglo pasado, aprovechando los terrenos de Rioja Alta
en Haro, y la aparición del reserva Contino empleando las uvas de la Rioja Alavesa; por último, la mención de Imperial, como mejor vino del mundo en 2004, siendo las uvas también de la zona alavesa.

Y comenzó la cata con vinos procedentes de distintas DO, https://cvne.com/: Valdeorras, Ribera del Duero, Rioja Alta, Rioja Alavesa y un Cava.


- Virgen del Galir, de la DO Valdeorras, 2021. Una finca de 21 Has en esta zona orensana y
que presentaba muy agradables aromas a hinojo y fruta blanca. En boca era redondo y afilado (es una incongruencia), pero el tiempo que estaba en boca y su paso por garganta me daban ambas sensaciones; y mucha glicerina.

- Monopole 2018, conteniendo 85% de Viura y un 15% de Manzanilla de Sanlúcar. A primer golpe, y sin que nos dijara nada Ignacio, sorprendió el toque de crianza biológica del vino. Se mostraba más homogéneo en nariz y boca que el anterior, sobresaliendo el sabor en boca, como es lógico por la presencia de la Palomino.

 - Bela, de la DO Ribera del Duero 2021, Tinta fina (tempranillo). Un vino con un bonito color, intenso. Buena nariz a fruta roja, con buena acidez, muy suave y con la presencia de unas lías bien trabajadas, y ligero toque de madera de roble. A todos nos sorprendió la ligereza en boca de esta ribera, cuando no es lo normal, pero hay que pensar que es un vino preparado para un público que pide riberas y que se ha trabajado con la más moderna tecnología vinícola.

- Asúa, de DO Rioja, 2018, 100% Tempranillo, 12 meses de crianza en barrica. Más punzante y vivo que el anterior, con el color propio ya de unos años. Fruta más madura y sobresaliendo estas notas en boca. Este vino se elabora con las uvas descartadas para elaborar Imperial.

- Bakeder, DO Rioja Alavesa, 2019, 100% Tempranillo, 10 meses de crianza en roble francés. Su nombre hace referencia al vocablo correspondiente en euskera: ve en paz. Color intenso y aroma a fruta roja. En boca se mostraba potente, astringente y ácido, que invita a beber. Por aquel entonces de la noche, el mejor provisionalmente.

  - Contino Reserva, DO Rioja, 2017, 85% tempranillo, 10% graciano, 5% mazuelo y garnacha, 24 meses en barricas americana y francesa. Aunque elaboran casi 300,000 botellas de este vino, el vino se mostraba equilibrado, con notas suaves de fruta roja, muy equilibrado en boca, fruta madura, con persistencia en boca, madera y especias. 

- Cava Roger Goulart, DO Cava, 2018, Brut elaborado con 50% Xarel·lo, y 25% cada de Macabeo y Parellada. Boca sabrosa, burbuja de intensidad perfecta, sabor a manzana, glicérico. Muy rico.

 

Por último, llegaron las viandas estupendas, y de entre las que destaco el Parmentier con sitake al ajillo y ya en los postres, el queso macerado con romero y membrillo.


 



 

viernes, 13 de mayo de 2022

Fenavin. Gran Feria nacional del Vino

    Acudimos a la cita unos cuantos de la Asociación de Sumillerres de Córdoba el miércoles 11 de Mayo. Una visita de todo el dia para estar disfrutandio de la compañia de muchos amigos y conocidos que habia por alli, y otros nuevos que tambien hubo tiempo de conocer.

    El recinto es enorme y se puede perder uno si no tiene las cosas claras de adonde ir: gracias a que los más aplicados (Juanjo, cuanto vales) nos dirigieron al tunel de cata de vinos, para poder así disfrutar los vinos que previamente habían superado una nota mínima alta en las distintas calificaciones de los entendidos en este tema del vino. 

    Lo que saqué en clarom es que muchos de aquellos vinos eran crianzas de varios años, en los que la barrica no se notaba y que prácticamente para un no entendido es que se pareciera a un vino recién hecho con apenas crianza. Es una vuelta al círculo o me lo pareció a mi.

    Hubo vinos que estábamos de acuerdo en la elección de los críticos, otros que no era para tanto, y otros que descubríamos por nosotros mismos y que nos parecían mejores: cosa del directo, y del sitio de cata.

    No voy a hacer la relación de los vinos que me gustaron porque francamente no me acuerdo, y fueron más de 50, y porque realmente lo que al final compré fue una caja de cava que es el vino que nos gusta en casa cuando se trata de disfrutar de una comida o cena. ¡Que cosas tengo!

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Iniciamos la temporada de catas, con una de uvas y sus vinos






Después de las vacaciones de verano que en mi caso me han servido para disfrutar y descansar, y además para conocer alguna bodega gallega, y probar muchos vinos de las varios DO gallegas, se impone el curso normal de la actividad en nuestra ciudad, y por supuesto la relacionada con el tema de vinos.
La climatología ha acompañado a la maduración de la uva, y los racimos de uvas Pedro Ximenez se han extendido en los suelos de 
la campiña, con algún susto de las tormentas.


Hay que resaltar que este año se ha celebrado el I Concurso de vinos PX en Montemayor, las fiestas de La Paxera, que ha sido una feliz iniciativa. Y que continua el interés por los vinos Montilla-Moriles gracias al Curso sobre vinos de la DO Montilla-Moriles.

En el caso de la Asociación de Sumilleres se han reanudado las catas con una instructiva sesión sobre análisis organoléptico de variedades blancas y después catar vinos elaborados con ellas, para finalizar con las acostumbradas delicias que nos preparan en casa de Joaquin y Araceli.

La cata la dirigió Rocío Márquez, enóloga de Bodegas Robles, pero que vino como primer representante de la asociación de amigos del vino y el vinagre, Vinavin, que entre otras actividades organiza el concurso mundial de vinagres.

Rocío nos trajo cuatro variedades blancas: Baladí Verdejo, Verdejo, Moscatel de Alejandría y Pedro Ximenez. Afortunadamente, como dije antes las temperaturas han acompañado, ya que por ejemplo el año pasado la vendimia empezó prácticamente un mes antes que este año. Así, la verdejo, estaba ya mucho más madura que las otras variedades, que se encontraban en óptima o casi madurez en la primera semana de septiembre: como sucedía hace unos cuantos años. 
En resumen, se espera para este año una muy buena calidad de los mostos, ya que la maduración ha sido lenta gracias a las temperaturas moderadas que hemos disfrutado.

Se pudo comprobar la marcada acidez de la Verdejo, cómo la pulpa era carnosa y con sabores frutales y florales, mientras que la Baladí Verdejo (también conocida como Jaén Blanca) era más dulce, menos ácida y con sabores a manzana verde.
Nuestra Pedro Ximenez ya sabemos es una uva muy dulce, y que gracias a su fina y delicada piel puede desecarse al sol haciendo que uva sepa a dátiles y regaliz.
Por último, la Mostatel de Alejandría es muy floral y con una piel dura.






























En cuanto a los vinos, el verdejo de Piedra Luenga (con Baladí Verdejo) olía a la levadura del contacto con las lías, y con aromas herbáceos, florales, y en boca tánico, salino y seco.

La verdejo la catamos en el Finca La Cañada, pero más bien se apreciaba la parte añadida de moscatel. En cualquier caso era más glicérico y con cuerpo que el anterior.
La moscatel se lucía en el Viña Verde, una de los vinos más exitosos de la DO y que casi siempre aparece en guías nacionales de recomendación de vinos por debajo de 5 €. Con aromas florales y frutales, sobre todo en boca y abocado.
Por último, la Pedro Ximenez la disfrutamos en forma de PX de Piedra Luenga. Pleno de aromas a miel, regaliz, cáscara de naranja,...














Una instructivas cata que redondeamos con el bacalao con tomate que preparó Araceli y Joaquín . 
En mi caso, me comí y rebañé el bacalao con su tomate frito. Muy rico.
Además pusieron unos boquerones en vinagre, costillas de ibérico al horno, y un muy buen chorizo ibérico frito de la Sierra de Málaga.  

Así que la nueva temporada promete, vamos, como otros años.



jueves, 27 de octubre de 2016

Cata de Las Moradas. Vinos de Madrid, con estilo propio

San Martín de Valdeiglesias es un pueblo de Madrid, cerca ya de Gredos, y cuyos vinos ya eran reconocidos en la la capital, y que son mencionados por Cervantes en el Quijote.

Si alguien está interesado en el siguiente enlace se pueden ver menciones al vino, y donde parece que Cervantes era un refinado catador.

Pues de San Martín vino Isabel Galindo, la enóloga de Las Moradas, para mostrarnos los vinos que ella elabora para la bodega Las Moradas, y que actualmente pertenece a Enate.
Todo de la mano de Toñi Romero, que es quien distribuye por aquí estos vinos.

Las parcelas están a más de 800 m de altura y por lo general son de terreno granítico o pizarroso, lo cual favorece y mucho que las viñas den baja producción, y a su vez muy cargadas de polifenoles y en acidez.
Con estas premisas, Isabel fue contando cómo desde que empezó ha ido cambiando a unas vinificaciones espontáneas sin apenas o nada de sulfuroso añadido, debido a la propia calidad del mosto.
Las prácticas en la finca intentan ser lo más respetuosas con el medio ambiente. Y tanto la fermentación alcohólica como maloláctica suceden de forma espontánea.
 
Para detalle, de que la combinación de acidez y carga polifenólica protegen al vino: que la fermentación maloláctica puede estar haciéndose casi durante un año, sin que haya problema de contaminación externa. Hay que recordar que las bacterias lácticas son bastante sensibles al sulfuroso.

Otro detalle, normalmente descuba a 1020, cuando aún no ha acabado la fermentación para que los vinos no adquieran excesiva astringencia por contacto del mosto con los hollejos y pepitas. 
Y de todas formas, los vinos mostraban un intenso color. O sea, que las uvas venían bien cargadas de antocianos.

Esta zona cercana a Gredos se ha ido consolidando por la calidad de las garnachas que allí se cultivan. Poco a poco, la garnacha de Gredos o cercana ella, como es San Martín, son ya sinónimos de calidad y originalidad.

En Las Moaradas se hacen pequeñas fermentaciones, por parcelas, y a veces con dos recolecciones de la misma, cogiendo en una primera pasada las uvas más maduras y dejando para una o dos semanas después el resto. 

Estos fueron los vinos que probamos:

- Albillo Real, 2015. Vino blanco con crianza en madera.

Para su elaboración, el 30% del mosto se sometió a hiperoxidación con el fin de eliminar lo oxidable, aunque parece que también aportaba efectos positivos en aroma y en boca.
Los aromas eran a fruta madura, pera, y en boca muy potente. Poco a poco, aparecía la madera de forma que al buen rato, la madera era la protagonista.

- Las Moradas Senda. Garnacha 2012. El primer tinto, el más comercial, o más bien el más joven, y eso que era del 2012.
Aromas a fruta negra, cacao, en boca también mucha fruta, con ligero amargor y astringencia.

- Las Moradas La Sabina del 2010. También garnacha. Un vino cerrado, que tardó en dar lo que tenía. Elegante en boca pero poco expresivo, al menos para mí.
Hablando con Bernardo, él me dijo que era un vino que mejoraría claramente en botella.

Aquí debo indicar que Isabel proponía para un futuro hacer una cata vertical de sus vinos, y comprobar la evolución de los mismos en las distintas añadas.

- Las Moradas Initio, del 2009. El tinto garnacha que más gustó a muchos de los asistentes, debido a su elegancia en nariz y en boca. Un vino sedoso, con muchos aromas a fruta negra y que se apreciaban mucho mejor en boca.

Tanto el Initio como el Senda han recibido la medalla de oro del Concurso de Garnachas del Mundo 2016. 
En la lista también hay algunos vinos de garnacha que ya he probado, sobtre todo los de Aragón.

- Las Moradas Las Luces  2008.
Este vino me pareció más evolucionado de la cuenta, con más aromas terciarios. Es quizás el tope de gama pero no me convenció.

En resumen, catamos unos buenos vinos de Madrid perfectamente explicados por la enóloga de la bodega. 
La pena es que se sirvieron en catavinos que hacían que la intensidad de color fuera sobreestimada, y que los aromas infravalorados.
Con sólo catarlos en el vaso de agua, los vinos cambiaban mucho.

 A la vez que catábamos nos servían los alumnos del IES Gran Capitán unas cuidadas tapas. Muy rico el pulpo, y la hamburguesa.

 
Para terminar, otro enlace.
Las etiquetas de los vinos tenían fragmentos de relatos de conocidos autores.
Dichos relatos se pueden descargar de la web de Las Moradas.
Por ejemplo, este de Ángeles Caso, inspirado en la vida y actividad de Velázquez es un magnífico ejemplo.
 Relato de Ángeles Caso


 







jueves, 10 de marzo de 2016

Cata de los misterios del Palo Cortado, de Jerez y de Montilla-Moriles

El miércoles 9 de Marzo hubo nueva reunión de la Asociación de Sumilleres de Córdoba en Bodegas Campos. Ibamos a ver una película sobre el vino Palo Cortado en Jerez, que se ha emitido en Canal +.
La proyeción duró casi 90 minutos y salían los principales protagonistas de Jerez: bodegueros, capataces, críticos, historiadores; y nuevos comercializadores, taberneros, cocineros de élite, cantaor flamenco, ....
Se hablaba de la historia de Jerez y de sus vinos, centrándose en el Palo Cortado. Este vino generoso aparece como una evolución del amontillado.


Me explico. 
El vino recién terminado de fermentar por las levaduras vínicas puede ser destinado, a oloroso si se le añade etanol para evitar el crecimiento de la flor, y sucede la oxidación química y lenta hasta llegar a oloroso: con aromas agradables a frutos secos y agradable en boca por su contenido en glicerina.
Si no se añade alcohol, aparece un fenómeno que tiene sólo lugar en Montilla-Moriles, Jerez y Jura (en Francia). Y es la formación del velo de flor. Son levaduras vínicas que son capaces de sobrevivir en un medio sin apenas nutrientes. ¿Y cómo lo logran? Respirando. Modifican la composición de sus lípidos de membrana para poder flotar en la superficie. Se juntan entre ellas para poder atrapar el oxígeno. Y este proceso que en casi todos los sitios es una tragedia, en las zonas mencionadas se les provoca. Se dejan las botas con 1/6 sin llenar y queda una cámara de aire. Al respirar (consumir oxígeno) logarn obtener gran cantidad de energía de lo poco que hay en el vino: algún azúcar, glicerina, etanol, algunos aminoácidos,... De esta manera surge el fino.

Con el tiempo y como el el medio es tan pobre que la levadura muere y tiene lugar con el tiempo, mucho tiempo, la oxidación química y tenemos entonces el amontillado. Seco, punzante, avellanado.
Y por fin llego al Palo Cortado.
Es un fino, dejado en las botas para ser amontillado que se desvía en su evolución hacia una oxidación química, teniendo cualidades de amontillado y de oloroso. Es una rareza, y en los bodegas apenas el 5% de las botas para amontillado llegan a Palo Cortado. Y sus características son de tonos avellanados, suaves en boca, secos, armónico, elegante, astringente.
La viña tiene algo que ver en esta historia. Y de los mejores pagos se obtiene el mejor fino, amontillado y palo cortado. Como el de Macharnudo, en Jerez, que comentaban era el mejor pago de Europa.

Se hablaba en la película de las familias bodegueras: Domeq, Osborne, Gonzalez Byass; las nuevas: Estevez, Maestro Sierra.
Como curiosidad, en las reuniones de Domeq y Gonzalez Byass tomaban Almocaden, que era la mezcla de dos finos; cada uno llevaba su fino, La Ina y Tio Pepe, y para beber echaban y mezclaban los dos vinos en la jarra.

Se hablaba sobre todo de recuperar la calidad de los vinos, que viene siendo reconocida sobre todo por cocineros de élite. Por ahí vendrá la recuperación del sector, aunque las ventas totales no sean grandes. Un visitante en la noche, de Ribera del Duero, comentaba que estos vinos se le hacían difíciles de tomar. Esa es la realidad.
Estos vinos necesitan su tiempo y su orden, como decía Manuel Domeq en la proyección.

La tertulia se adobó con la cata de cinco vinos, cuatro Palos Cortados y un fino viejo.
Bernardo Lucena, de Alvear, que ilustró la cata comenzó con el fino viejo para mostrar el origen del amontillado y Palo Cortado.

- Fino Viejo Capataz, de Alvear, al límite de un vino fino: punzante, muy seco y con aún recuerdos de levadura o de la flor.

- Palo Cortado de Lagar Blanco (Monrtilla-Moriles), intenso a avellanas, suave en boca, vaporoso y salino.

- Palo Cortado Almacenista de Lustau (Jerez), de nuevo frutos secos, suave, muy largo. Según Bernardo, no era un calro palo cortado. 

- Palo Cortado Regente de Sánchez Romate (Jerez), más pitente aún. En mi caso, al buen rato olía a cacao.

- Palo Cortado Alboroque de Moreno (Monrtilla-Moriles), extraño, con olor a laca de uñas, después se perdió esa sensación y era muy intenso en nariz y boca, salino, el que más hacía salivar.
De esta bodega ya desaparecida, quedan sólo algunas botellas de ese vino.

Como decía Rafael: El palo cortado es algo raro, por su nacimiento y evolución, y por su calidad nosotros lo hacemos exquisito.






















sábado, 30 de enero de 2016

Nuevos vinos se están elaborando en Córdoba: espumosos, y tintos de calidad

El miércoles 27 de Enero nos juntamos por primera vez en este 2016 con renovado interés: probaríamos las nuevas iniciativas del IFAPA de Cabra, y de una reciente bodega de Puente Genil.

Tras los saludos de rigor después del período navideño, la reunión comenzó con un cóctel de bienvenida preparado a base de oloroso, té de cilantro, una decoración de naranja y alguna cosa más, que ahora 

no recuerdo. Estaba bueno, algo amargo y poco dulce.

El IFAPA es un centro de investigación agrario y que en el de Cabra se trabaja en viñedos y olivar. En particular, probaríamos vino espumoso elaborado según el método tradicional de segunda fermentación, de la cosecha 2014. Hay que indicar que su nombre es vino espumoso ya que la DO Cava está restringida a unas pocas zonas de España. Actualmente sólo se elabora con asiduidad vino espumoso en Granada, Las Alpujarras y también se ha lanzado a su elaboración la bodega Barbadillo de Jerez.
La presentación del vino, de cómo se elaboró y qué pasos siguieron y piensan dar en el futuro la llevó a cabo José Manuel León.
El vino base y tras el degüelle de las botellas era de la variedad Pedro Ximenez: por tanto, las uvas debían ser cosechadas para que el vino tuviera unos 11º de alcohol (es decir, para preparar un vino joven). 

El problema principal es la variedad, que la Pedro Ximenez es poco aromática. Para ello probarían también macerando las uvas en frío durante un día, o bien añadiendo un 10% de tempranillo para poder incrementar los aromas de nuestra uva de la DO Montilla-Moriles. 

Este año también han elaborado espumoso con vino moscatel.


El que probamos tenía 20 meses de crianza, conservando una buena calidad de espuma y burbuja. Inicialmente con el carbónico salían aromas a manzana madura, casi asada, seco. En boca era ligero, con un punto ácido y después corto en nariz. Es un cava decente, sencillo, fresco aunque le falta gancho. 

Habrá que esperar a nuevas elaboraciones, aunque según José Manuel los que llevan mezcla de tempranillo eran mucho más aromáticos, pero como han elaborado partidas muy pequeñas ya no les quedaba muestras para catar.

Después intervino la compañera Cristina Osuna, que es enóloga de la Bodega El Pujío, por el nombre la finca situada en Puente Genil.
Llevan ya 10 años en su labor de sacar adelante la elaboración de buenos tintos hechos en Córdoba. La mayor parte de la finca está con uva Syrah, y aunque tienen la blanca Verdejo, también pondrán Chardonnay y Sauvignon Blanc, y este año han podido ya meter en los depósitos 18.000 litros de mosto.

Cristina presentó en primer lugar el vino 100% verdejo, y en el que la uva se maceró 24 horas en frío, para luego fermentar el mosto a baja temperatura, 10-14ºC con el fin de mostrar los aromas de esta variedad. Pero este de 2015, en el que la maduración del viñedo ha sido tan complicada por las altas temperaturas, es corto en aromas frutales. Después la intensidad aromática se incrementa, pero en boca es desajustado y el conjunto final resulta extraño. Mucho mérito tiene la elaboración de variedades aromáticas en los meses de estío cordobés.


Y en esto que después llegaron los tintos.


Aquí Cristina sí que se portó bien con nosotros: nos trajo varias botellas de Syrah sacado directamente de las barricas, con el fin de que comprobáramos las diferencias entre roble francés y americano, ambos con ya 6 meses de barrica y que pronto pasarán a botella.

El nombre del vino es Primogénito, la etiqueta es bonita y recuerda a la de un vino riojano, y en el que el nombre de Córdoba apenas si es reconocible, ya que debe ser complicado vender un tinto de nuestra tierra sin que se extrañen de su procedencia o calidad.

Y éste si que es bastante bueno, y en cualquier parte podría quedar bien. 


A mi parecer el criado en roble francés es más sutil y expresa más aromas varuetales porque el americano se deja ganar por del aroma de la madera. Aunque la tonalidad que daba la madera americana al vino, más viva le hacía parecer más brillante.

Ya digo, el más redondo, al parecer de algunos, era el de roble francés. En boca es dulzón, ligera astringencia y sabroso. 

Y creo que es un tinto para salir al mercado ya, sin apenas más tiempo y con poco más en  botella ya que puede que no gane, y sí que pierda la frescura juvenil que ahora mismo tiene.

Por ponerle algún pero, la astringencia, que a base de estar tan controlada prácticamente ni se notaba por lo que el vino le falta algo de cuerpo. Como el vino tiene 13% de alcohol, se habrá vendimiado la uva con algo de verdor porque el calor acelera la madurez de la pulpa, y entonces habrán querido evitar toda astringencia o más bien amargor de raspón. Pero parece que se les ha ido la mano en prevención.


También se probó un tinto con 12 meses de barrica, 6 en francés y 6 en americano, más 6 meses en botella. Se supone que será el culmen de la bodega, y en boca era algo más complejo, y parece que no mejora demasiado con mucha crianza.


Así que creo que estamos ante un buen producto y que puede que mejore más en unos años, cuando la viña esté ya en su madurez y Cristina le coja el punto.






Como es habitual en las reuniones en el IES Gran Capitán, los alumnos de Hostelería y Restauración nos deleitaron en cocina y sala, con una exquisita atención. 

Hacíamos la cata y debate de los vinos a la vez que se iban sirviendo y a base de tapitas y compartir salimos como siempre cenados.

La relación de los platos viene en la foto correspondiente.


En resumen, una muy buena e instructiva cata del buen hacer de profesionales de Córdoba.


A resaltar la pipirrana de marisco, los caramelos de morcilla y la costilla. Y el postre.

En el caso de este plato de carne a la plancha, con mi compañera discutíamos si el dulce puesto encima de la carne era conveniente, ya que desajustaba a nuestro entender el plato. Pero bueno, hay que probar siempre de todo. Y sí que estaba rico, todo.