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martes, 14 de mayo de 2024

Cata de vinos de pasto, finos, amontillados... y más, con Antonio Barbadillo


    El lunes 13 de Mayo tuvimos la Asociación de Sumilleres de Córdoba en el Hotel Soho Boutique una ilustrativa, diferente y extensa cata con Antonio Barbadillo. Él selecciona y embotella vinos seleccionados de diferentes bodegas y que mostraron las diferencias entre ellos, a veces muy sutiles pero bien reconocibles.

 

    A continuación se comentan las notas de cata de los 13 vinos catados.

     Empezamos por 4 vinos de pasto, que son vinos que no se han fortificado con alcohol, y por tanto se tratan de vinos elaborados de forma tradicional: mosto yema fermentado en botas, tras la fermentación se unifican las botas en depósito, se dejan de nuevo en las botas por un año y posteriormente se embotellan.

 

 

1.- Vino Sombrajo Pago La Rosa 2021. Algo turbio y color miel. Agradable paso en boca, con volumen aunque corto de aroma.


2.- Vino Sombrajo Pago La Cruz 2021. Color amarillo pajizo. Con más claros aromas que el anterior, y más afilado en boca. 

 


3.- Vino Sombrajo Pago Aventus Poniente 2021. Un poco más turbio, como el primero. Algo de manzana en nariz. Jugoso en boca, buena acidez, rico en conjunto.


4.- Vino Sombrajo Pago Aventus Levante 2021.

 Un vino con claros aromas a pasto. Menos ácido en boca que el anterior, y en conjunto un vino equilibrado.


    Luego se cataron otros 4 vinos finos de manzanilla, de distintas bodegas de Sanlúcar de Barrameda.


 

5.- Sacristía AB Saca 2016. Aromas a manzana y levadura, buen paso en boca, agradable.

 

6.- Sacristía AB Saca 2019. Un vino muy distinto del anterior. Con sabor amargo, potente en boca, un buen vino, con personalidad.

 

 7.- Sacristía AB Saca 2018. Se presentaba turbio, con ligero aroma dulzón y de medio sabor.

 

8.- Sacristía AB Saca 2012. Aparecían claros aromas dulzones, en boca muestra buena acidez y punzante. Un vino rico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 En una tercera tanda de la cata, pasamos a degustar dos amontillados, a mi parecer las estrellas de la noche.


9.- Amontillado Sacristía Saca 5. Este amonillado de manzanilla tenía 60 años de crianza. Aromas a caoba, dátiles. Se presenta con sus 21º de alcohol naturales. Es una explosión de aromas y en boca.Acidez punzante, con aromas de maderas, muy largo en boca. Realmente un vino exquisito.

10.- Amontillado Sacristía Saca 2016. Este vino mostraba al principio pocos aromas, para después abrirse mostrando buenos aromas de crianza. En boca es punzante, aunque menos redondo que el anterior.


11.- Palo Cortado Sacristía Saca Única. Era un vino palo cortado de 100 años, que Antonio encontró en unas botas abandonadas de una bodega. 

Las dos rayas cortadas de la etiqueta indican claramente su naturaleza. En nariz mostraba aromas dulzones a madera y pintura. En boca es muy potente, casi duele su paso, que a mi parecer sea poco agradable en boca.

Es un vino diferente, y Antonio explicó que era un palo cortado porque no era ni amontilldo o bien oloroso.

12.-  Vino de licor Amoroso 3. Elaborado con oloroso y Pedro Ximenez, con 34 g/L de azúcar. Aromas a dátiles, con media sensación dulce. Suave y ligero. Se percibe bien el alcohol.


13.- Quina Sacristía AB Saca Única. Elaborado con oloroso más Pedro Ximénez concentrado y moscatel macerado con oloroso. También se maceró con distintas especias y cáscara de naranja amarga.

Color caoba oscuro, chocolate negro, aromas a maderas, chocolate amargo y dátiles. En boca es goloso, de nuevo el chocolate, muy rico.


    En resumen, una cata con algunos vinos excepcionales, difíciles de catar y de comprar: de algunos no queda por ahora reposición.

    También es verdad que la cata fue más larga en tiempo de la cuenta.



Como es habitual, se pusieron algunos platos para redondear la cata, y como es habitual últimamente lo hacen muy bien en cocina.

- Crema de guacamole con picadillo.

- Ensaladilla con gambas.

- Revuelto de langostinos, ajetes y cebolla caramelizada.

- Risotto.

- De postre, arroz con leche.



























 





 


 

 








jueves, 10 de marzo de 2016

Cata de los misterios del Palo Cortado, de Jerez y de Montilla-Moriles

El miércoles 9 de Marzo hubo nueva reunión de la Asociación de Sumilleres de Córdoba en Bodegas Campos. Ibamos a ver una película sobre el vino Palo Cortado en Jerez, que se ha emitido en Canal +.
La proyeción duró casi 90 minutos y salían los principales protagonistas de Jerez: bodegueros, capataces, críticos, historiadores; y nuevos comercializadores, taberneros, cocineros de élite, cantaor flamenco, ....
Se hablaba de la historia de Jerez y de sus vinos, centrándose en el Palo Cortado. Este vino generoso aparece como una evolución del amontillado.


Me explico. 
El vino recién terminado de fermentar por las levaduras vínicas puede ser destinado, a oloroso si se le añade etanol para evitar el crecimiento de la flor, y sucede la oxidación química y lenta hasta llegar a oloroso: con aromas agradables a frutos secos y agradable en boca por su contenido en glicerina.
Si no se añade alcohol, aparece un fenómeno que tiene sólo lugar en Montilla-Moriles, Jerez y Jura (en Francia). Y es la formación del velo de flor. Son levaduras vínicas que son capaces de sobrevivir en un medio sin apenas nutrientes. ¿Y cómo lo logran? Respirando. Modifican la composición de sus lípidos de membrana para poder flotar en la superficie. Se juntan entre ellas para poder atrapar el oxígeno. Y este proceso que en casi todos los sitios es una tragedia, en las zonas mencionadas se les provoca. Se dejan las botas con 1/6 sin llenar y queda una cámara de aire. Al respirar (consumir oxígeno) logarn obtener gran cantidad de energía de lo poco que hay en el vino: algún azúcar, glicerina, etanol, algunos aminoácidos,... De esta manera surge el fino.

Con el tiempo y como el el medio es tan pobre que la levadura muere y tiene lugar con el tiempo, mucho tiempo, la oxidación química y tenemos entonces el amontillado. Seco, punzante, avellanado.
Y por fin llego al Palo Cortado.
Es un fino, dejado en las botas para ser amontillado que se desvía en su evolución hacia una oxidación química, teniendo cualidades de amontillado y de oloroso. Es una rareza, y en los bodegas apenas el 5% de las botas para amontillado llegan a Palo Cortado. Y sus características son de tonos avellanados, suaves en boca, secos, armónico, elegante, astringente.
La viña tiene algo que ver en esta historia. Y de los mejores pagos se obtiene el mejor fino, amontillado y palo cortado. Como el de Macharnudo, en Jerez, que comentaban era el mejor pago de Europa.

Se hablaba en la película de las familias bodegueras: Domeq, Osborne, Gonzalez Byass; las nuevas: Estevez, Maestro Sierra.
Como curiosidad, en las reuniones de Domeq y Gonzalez Byass tomaban Almocaden, que era la mezcla de dos finos; cada uno llevaba su fino, La Ina y Tio Pepe, y para beber echaban y mezclaban los dos vinos en la jarra.

Se hablaba sobre todo de recuperar la calidad de los vinos, que viene siendo reconocida sobre todo por cocineros de élite. Por ahí vendrá la recuperación del sector, aunque las ventas totales no sean grandes. Un visitante en la noche, de Ribera del Duero, comentaba que estos vinos se le hacían difíciles de tomar. Esa es la realidad.
Estos vinos necesitan su tiempo y su orden, como decía Manuel Domeq en la proyección.

La tertulia se adobó con la cata de cinco vinos, cuatro Palos Cortados y un fino viejo.
Bernardo Lucena, de Alvear, que ilustró la cata comenzó con el fino viejo para mostrar el origen del amontillado y Palo Cortado.

- Fino Viejo Capataz, de Alvear, al límite de un vino fino: punzante, muy seco y con aún recuerdos de levadura o de la flor.

- Palo Cortado de Lagar Blanco (Monrtilla-Moriles), intenso a avellanas, suave en boca, vaporoso y salino.

- Palo Cortado Almacenista de Lustau (Jerez), de nuevo frutos secos, suave, muy largo. Según Bernardo, no era un calro palo cortado. 

- Palo Cortado Regente de Sánchez Romate (Jerez), más pitente aún. En mi caso, al buen rato olía a cacao.

- Palo Cortado Alboroque de Moreno (Monrtilla-Moriles), extraño, con olor a laca de uñas, después se perdió esa sensación y era muy intenso en nariz y boca, salino, el que más hacía salivar.
De esta bodega ya desaparecida, quedan sólo algunas botellas de ese vino.

Como decía Rafael: El palo cortado es algo raro, por su nacimiento y evolución, y por su calidad nosotros lo hacemos exquisito.






















miércoles, 17 de junio de 2015

Cata de manzanillas, amontillados y un Palo Cortado,... de Jerez y Montilla-Moriles



 El pasado lunes 15 de Junio continuamos con la cata de vinos generosos de las DO. Jerez y Montilla-Moriles. Quien la dirigió fue el enólogo de Bodegas Alvear, Bernardo Lucena, un gran entendido por su trabajo y querencia a estos vinos que superan los 15º de alcohol, y que para muchos son desconocidos y para otros son una joya enológica.


 Se celebró, como viene siendo una estupenda costumbre, en el Taller de tu Cocina, cerca del Instituto El Tablero, y donde Miriam y Olga nos atienden y miman. Un local amplio para una asistencia numerosa, quizás la mayor que recuerde. Y es que la clase magistral sobre los vinos generosos tuvo mucha expectación.

Cada día funciona mejor la Asociación de Sumilleres de Córdoba, y están más engrasadas las catas, en la que parece que todo es fácil y fluido. Pero hay un buen trabajo de varios años, y en los que asistimos nos vamos conociendo en nuestra diversidad de quehaceres.

En la foto los dos protagonistas de la cata, Bernardo Lucena que aportó botellas de  y la explicación, y Rafael Sánchez que trajo botellas de la zona de Jerez, El Puerto y Sanlúcar de Barrameda.

Tras los saludos de rigor y comentar con algunos las actividades a las que se apuntan: como Raúl que fue a Málaga a comprobar cómo funciona el restaurante ambulante o comida sobre ruedas (iFood, para quien lo busque en internet).


Referente a la elaboración de vinos generosos, y en la que el éxito de su elaboración es realizar la crianza biológica de los vinos o crecimiento de la capa de levadura de flor, lentamente, varios años y en la que se va pasando o rociando el vino desde filas de botas en la parte de arriba hasta abajo, cerca del suelo o solera. Como se ve hay una terminología que nos suena, y que es además muy sonora: solera, escalas, rocío, capataz, venencia... términos que hablan de una elaboración de vinos, siguiendo una tradición que parte de principios del siglo XIX.






Para una correcta aparición y control de la flor, los vinos deben estar con unos 15º de alcohol (en Jerez, como sabemos, se encabeza con alcohol ya que la Palomino no llega a la concentración de azúcares que sí consigue la Pedro Ximénez) y que hace de filtro microbiológico, ya que en estas condiciones sólo unas seleccionadas estirpes de levadura son capaces de adaptar su metabolismo para que al acumular ácido oleico les haga flotar, y que se nutran de glicerina, alcohol, ácido acético y algunos nutrientes residuales. Por lo general la formación de velo es rápida y dura entre 15 y 30 días.
Un proceso lento de varios años, y en contacto con el aire que genera entre otros productos el acetaldehido,  que va a marcar el olor y sabor salino final del vino generoso. 
Los finos de Jerez sin embargo le ganan a los de Montilla-Moriles en notas herbáceas, más frescos se puede decir. Además, en sólo 2 años un vino con crianza ya se puede considerar fino, mientras que en Jerez son precisos 3 años
Pero el cuerpo de los Montilla-Moriles es mayor, más recio. 

Al hilo de esta tradición que es elaborar vinos finos, quien esté interesado, justo en elmundovino de esta semana se comenta que se está catalogando el marco de Jerez por pagos, seleccionando los de mayor calidad. Esto es lo que se hace en zonas de Rioja, Ribera del Duero,..., en las que se selecciona y elabora vino de viñas por lo general viejas y de gran calidad. Lo nuevo ahora es volver al terreno, que es lo que se hacía antes.

Una vez terminada la fermentación nos queda el mosto. Este término que siempre asociamos a la uva prensada o sea a algo con mucho azúcar, en la zona de Jerez y de Montilla-Moriles es el vino recién terminado, porque es a partir de aquí cuando se convierte en fino. Queda entonces la selección de los mejores mostos en base a su grado alcohólico y calidad, destinándose a finos los mejores y los que no alcanzan esos parámetros, se encabezan para obtener olorosos.

La levadura de flor está recibiendo mucha atención porque se la está caracterizando y aparecen al menos dos razas mayoritarias, y que se diferencian en laboratorio por los distintos azúcares que son capaces de fermentar: la Saccharomyces montuliensis (solo fermentan glucosa) y la Saccharomyces beticus (fermentan glucosa, sacarosa y rafinosa). Hay que recordar que el fino en la bota apenas hay azúcares residuales.
Además, en un trabajo de un grupo de Universidad Pablo Olavide de Sevilla se concluyó que en la D.O. Jerez se habían identificado 22 cepas de levaduras de flor. Y lo sorprendente es que se encontraron diferencias en cuanto a las cepas de levaduras de flor  dentro de una misma bodega y también entre una bodega y otra.
En resumen, que hacer vinos generosos comienza con el mosto que "se contamina" de levaduras espontáneas que son capaces de sobrevivir en un medio que a base de añadir sulfuroso es muy hostil para muchas levaduras, excepto para algunas como las que están en el ambiente de Montilla-Moriles o Jerez-Sanlúcar y que esas mismas se transforman y sobreviven "del aire casi" y transformando un vino en fino.

Lo que catamos fue:
- Manzanilla Gabriela, de Bodega Sánchez Ayala, 5 años de crianza, 40% beticus y 60% montuliensus (40/60).
Una manzanilla muy aromática y fina en nariz, manzana asada, aceituna verde y en boca suave pero también ácida. Muy fina la Gabriela. Una delicia, con diferencia una de los mejores vinos de la noche. Y según Rafael, sale por unos 5 euros.
- Manzanilla CD. Taberna Er Guerrita. 6 años. 70/30
- Manzanilla olorosa. Bodega Pedro Romero. 9 años. 95/5. 
Estas dos manzanillas tenían más color y eran extrañas en boca, desconcertantes. Como decía alguien "que botella tan chula si encima estuviera buena".
Quizás no estemos habituados a este tipo de vino, pues Rafael comenta que las nuevas manzanillas más selectas o más apreciadas, son de este tipo. 

Después, los amontillados.
- Amontillado Carlos VII de Alvear. 19%. Orejones, almendra amarga. Muy fino y complejo, excelente en boca y donde seguían saliendo aromas que hablaban de mucha calidad.
- Gran Barquero Amontillado de Pérez Barquero. 19%. Más sencillo en todo, y sobre todo en boca.
- Delgado Zuleta Amontillado viejo. 19,5%. A manzana pasada, salino en nariz, recuerda algo a la manzanilla. Y muchos aromas a especies y madera.
Palo Cortado Solera. Fundación Alveazer. 19% vol




Y el mejor de todos:
- Palo Cortado Solera Fundación. De Alvear. Con 8 g/L de acidez.
Como decía Bernardo : no hay bodegas de palo cortado, sino botas que se han convertido de amontillado en palo cortado.
De este vino se embotellan 40 al año, y catamos en total 3. Cata de este vino: de poco hablar porque había mucho nivel. ¡Qué vino!
Estos Palo Cortados tienen aroma de amontillado y en boca de oloroso, y aparecen no porque se busquen sino porque no se les da atención a la bota: que si está en la corriente de aire, si no
Aromas intensos y muy largos, y en boca es dulzón, ácido, muy largo. Todos lo buscábamos por la mesa. Una joya. 

Para comer Miriam puso trucha ahumada con huevas, berenjena ahumada con queso, patatas bravas y flamenquin frito a baja temperatura. Todo muy rico y sabroso, como siempre.






































jueves, 9 de abril de 2015

Catando vinos de Gónzalez Byass con Manuel López Alejandre, en el Aula del Vino de Córdoba

 No quería perderme la cata dirigida por Manuel López Alejandre de los vinos de Jerez de Gonzalez Byass. Quien no lo conozca, Manuel es el Secretario del Consejo Regulador de la DO Montilla-Moriles y Presidente del Aula del Vino de Córdoba, además de otras muchas distinciones porque se trata de una de las mejores narices en el tema del vino. Como dice él por sus venas corre mitad sangre y mitad vino, ya que desde muy pequeño ha estado relacionado por cuestiones familiares en el tema del vino.

La cuestión es que ese día se cataban vinos de Jerez, y de una de las mejores y más grandes bodegas, y según nos contó tiene ella sola más botas de crianza que toda la DO Montilla-Moriles.


Comenzamos por el Tio Pepe, el fino emblema de la bodega. Un vino muy bueno, punzante, con olor a almendras, pan, levadura y sobre todo fresco en nariz.
En boca también es muy fresco, con fuerte salinidad y retrogusto, un vino de gran clase.
Los finos de Montilla-Moriles son con más o menos crianza, fuertes algunos, suaves otros, pero este fino tiene casi de todo, frescura en nariz que invita a beber y con poder en boca.





 Pasamos al amontillado AB. Este es un tipo de amontillado fino, con al parecer poca crianza que le hace ser más fácil de beber.
A mi parecer, se queda corto. En color ya es bastante indicativo su color ámbar.
En nariz aparecen frutos secos, especias, tabaco y madera tostada, pero en boca es muy corto.
En comparación a otros amontillados de Jerez o de Montilla-Moriles, éste no me convenció.











El Palo Cortado Leonor, fue el siguiente. Manuel explicó cómo un fino no llega a amontillado y se convierte en palo cortado. Aunque no dio demasiadas pistas a tenor por las preguntas, y comentó que los bodegueros lo distinguen porque el fino se hace "gordo"; ¿y eso qué es? pues supongo que se hace con más lías de levadura que le hacen tener más untuosidad y dulzor. En cualquier caso, un palo cortado sería el vino con nariz de amontillado y sabor de oloroso. Problema: hay más palo cortado en el mercado que el que se produce, entonces actualmente es en ciertos casos una mezcla preparada de los dos.
El Leonor, con 20º de alcohol pero que no destacaban demasiado, tenía aromas de especies, frutos secos, tostados y orejones. En boca resultaba con una viva acidez y algo dulzón.






 Hablando de olorosos, continuamos por el Oloroso Alfonso, un vino seco, con más de 18º; suave en boca, con retrogusto y sabroso.

Aquí Manuel destacó cómo los vinos de Montilla-Moriles se han destacado por poder criar excelentes olorosos debido a sus cualidades para este tipo de vinos, pero que en Jerez le ganan cuando se trata de finos.
En definitiva, los olorosos de aquí son mejores.


 Un vino que probamos y que en principio no me convenció pero sí después fue este Cream Solera 1847, preparado con PX y oloroso. Un vino de dulzor medio pero con con la base de oloroso muy recortada, por lo que me pareció corto.
Pero tras probar de nuevo se hace uno  a la idea de que es un ligero vino de postre, con no demasida fuerza pero con finura para un público que imaginamos extranjero tomando una copa de Sherry después de comer, antes o después del té de las cinco. Of course.

Y por úlimo, el Pedro Ximenez Nectar, de uvas de pasera de Montilla-Moriles, con la peculiaridad de que en Jerez prefieren que los vinos dulce no lleguen hasta los 300 g/litro de azúcar, cantidad que aquí muchos vinos lo superan.
Resultado, el vino no es tan empalagoso.
Aromas a uva pasa, dátil, orejones, madera tostada, pan de higo.
En boca es untuoso, llena la boca y por supuesto es dulce.

En resumen, una interesante cata coincidiendo con el curso de cata que organiza cada año el Aula el Vino.