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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Bodega San Alejandro, donde se resalta el poder de la Garnacha

     El lunes 1 de Diciembre se celebró la cata de los vinos de la Bodega San Alejandro, perteneciente a la DO Calatayud. Los presentó su representante en Asia, y que como puede suponerse nos dio a conocer que el 85% de su vino se exporta. En particular, en

Noruega está entre los vinos más vendidos. 

     El viñedo está a más de 1000 metros de altura y el 75% es Garnacha, y el resto se reparte entre Syrah, Tempranillo, Garnacha Blanca y Macabeo. 

     Los precios de sus vinos son muy contenidos, y si bien algunos parecían sencillos, otros como se verá más adelante tenían muy buenas aptitudes.



     1.- Baltasar Gracián Hielo 2024, 100% Viura.

     Las uvas sobremaduras se congelan y el mosto por prensada alcsnza 13,5º de alcohol. Aromas a fruta tropical, melocotón, fruta de hueso, con similares sensaciones en boca aunque de paso ligero.

   

      2.- Baltasar Gracián El Discreto, Viura y Garnacha Blanca.  

     De nuevo aromas ligeros a fruta blanca, en boca son más claros los aromas a fruta de hueso y blanca. De acidez media.


     3.- Baltasar Gracián Rosado Garnacha 2024

     Con aromas a fruta roja, más expresivo que los anteriores en nariz. De nuevo claras notas a fruta roja en boca, y de acidez media.
 

     4.- Baltasar Gracián El Político, Garnacha 2024

     En este vino se notaban más claras las sensaciones de fruta roja y de hueso que en los anteriores. Más complejo.

    En boca también era muy frutal y algo astringente. A mi me pareció bueno. 

 

      5.- Evodia Garnacha 2023, con crianza del 10% del vino en barricas de roble francés, y el resto en depósitos de cemento.

     Aromas a cereza claras, fruta roja, boca con notas frutales. Un vino tinto bien rico y equilibrado.

     Este vino en el Top 10 de los vinos más vendidos en EEUU. 

     Por cierto, Evodia significa en griego, perfume.


     6.- Baltasar Gracián Viñas Viejas El Oráculo, Macabeo 2022. Con crianza en barricas de robles francés de 500 litros y con removido de las lías.

     Un vino mucho más expresivo en nariz, fruta blanca y limón.


     En boca, se aprecia ampliamente su poderío en aromas y la sensación redonda en boca por efecto de las lías.


     7.- Baltasar Gracián Viñas Viejas El Héroe, Garnacha.

     Con crianza durante 12 meses en fudres de roble francés de 50 Hectolitros.

     Nariz a fruta roja, ciruela y a fruta negra.

     En boca es muy sabroso, rico. Muy gastronómico, te pide acompañar un plato.


     8.- Baltasar Gracián 2022 El Arte de la Prudencia, 60% Garnacha y 40% Syrah.

     Con crianza por 12 meses en barricas de roble francés.

     Con aromas a ciruela, especiado y notas de madera. 

     En boca se nota que es de una clase superior a los anteriores, más hecho, suave y un buen recuerdo a ciruela en boca. Realmente bueno. 

 

     9.- Clos Baltasar, Selección de parcelas, Garnacha, 2022.

     Aroma intenso a fruta roja.

     En boca es más ácido, más frutal, en definitiva: rico, rico...

Clos Baltasar
     Y con un buen precio, 14 €.

 

     Una buena cata. Y vinos que eran buenos, bonitos y baratos para su calidad.


     Tras la cata la cocina del Hotel Soho Boutique nos ofrecieron unas buenas tapas: milhojas de salmón y guacamole, ensalada de berenjena sobre tosta, calamares con lombarda y hamburguesa mini.

















 









 






jueves, 27 de octubre de 2016

Cata de Las Moradas. Vinos de Madrid, con estilo propio

San Martín de Valdeiglesias es un pueblo de Madrid, cerca ya de Gredos, y cuyos vinos ya eran reconocidos en la la capital, y que son mencionados por Cervantes en el Quijote.

Si alguien está interesado en el siguiente enlace se pueden ver menciones al vino, y donde parece que Cervantes era un refinado catador.

Pues de San Martín vino Isabel Galindo, la enóloga de Las Moradas, para mostrarnos los vinos que ella elabora para la bodega Las Moradas, y que actualmente pertenece a Enate.
Todo de la mano de Toñi Romero, que es quien distribuye por aquí estos vinos.

Las parcelas están a más de 800 m de altura y por lo general son de terreno granítico o pizarroso, lo cual favorece y mucho que las viñas den baja producción, y a su vez muy cargadas de polifenoles y en acidez.
Con estas premisas, Isabel fue contando cómo desde que empezó ha ido cambiando a unas vinificaciones espontáneas sin apenas o nada de sulfuroso añadido, debido a la propia calidad del mosto.
Las prácticas en la finca intentan ser lo más respetuosas con el medio ambiente. Y tanto la fermentación alcohólica como maloláctica suceden de forma espontánea.
 
Para detalle, de que la combinación de acidez y carga polifenólica protegen al vino: que la fermentación maloláctica puede estar haciéndose casi durante un año, sin que haya problema de contaminación externa. Hay que recordar que las bacterias lácticas son bastante sensibles al sulfuroso.

Otro detalle, normalmente descuba a 1020, cuando aún no ha acabado la fermentación para que los vinos no adquieran excesiva astringencia por contacto del mosto con los hollejos y pepitas. 
Y de todas formas, los vinos mostraban un intenso color. O sea, que las uvas venían bien cargadas de antocianos.

Esta zona cercana a Gredos se ha ido consolidando por la calidad de las garnachas que allí se cultivan. Poco a poco, la garnacha de Gredos o cercana ella, como es San Martín, son ya sinónimos de calidad y originalidad.

En Las Moaradas se hacen pequeñas fermentaciones, por parcelas, y a veces con dos recolecciones de la misma, cogiendo en una primera pasada las uvas más maduras y dejando para una o dos semanas después el resto. 

Estos fueron los vinos que probamos:

- Albillo Real, 2015. Vino blanco con crianza en madera.

Para su elaboración, el 30% del mosto se sometió a hiperoxidación con el fin de eliminar lo oxidable, aunque parece que también aportaba efectos positivos en aroma y en boca.
Los aromas eran a fruta madura, pera, y en boca muy potente. Poco a poco, aparecía la madera de forma que al buen rato, la madera era la protagonista.

- Las Moradas Senda. Garnacha 2012. El primer tinto, el más comercial, o más bien el más joven, y eso que era del 2012.
Aromas a fruta negra, cacao, en boca también mucha fruta, con ligero amargor y astringencia.

- Las Moradas La Sabina del 2010. También garnacha. Un vino cerrado, que tardó en dar lo que tenía. Elegante en boca pero poco expresivo, al menos para mí.
Hablando con Bernardo, él me dijo que era un vino que mejoraría claramente en botella.

Aquí debo indicar que Isabel proponía para un futuro hacer una cata vertical de sus vinos, y comprobar la evolución de los mismos en las distintas añadas.

- Las Moradas Initio, del 2009. El tinto garnacha que más gustó a muchos de los asistentes, debido a su elegancia en nariz y en boca. Un vino sedoso, con muchos aromas a fruta negra y que se apreciaban mucho mejor en boca.

Tanto el Initio como el Senda han recibido la medalla de oro del Concurso de Garnachas del Mundo 2016. 
En la lista también hay algunos vinos de garnacha que ya he probado, sobtre todo los de Aragón.

- Las Moradas Las Luces  2008.
Este vino me pareció más evolucionado de la cuenta, con más aromas terciarios. Es quizás el tope de gama pero no me convenció.

En resumen, catamos unos buenos vinos de Madrid perfectamente explicados por la enóloga de la bodega. 
La pena es que se sirvieron en catavinos que hacían que la intensidad de color fuera sobreestimada, y que los aromas infravalorados.
Con sólo catarlos en el vaso de agua, los vinos cambiaban mucho.

 A la vez que catábamos nos servían los alumnos del IES Gran Capitán unas cuidadas tapas. Muy rico el pulpo, y la hamburguesa.

 
Para terminar, otro enlace.
Las etiquetas de los vinos tenían fragmentos de relatos de conocidos autores.
Dichos relatos se pueden descargar de la web de Las Moradas.
Por ejemplo, este de Ángeles Caso, inspirado en la vida y actividad de Velázquez es un magnífico ejemplo.
 Relato de Ángeles Caso


 







viernes, 15 de mayo de 2015

Fenavin 2015: qué grande, cuánta gente y qué bien está

Pues sí, nos fuimos un grupo de la Asociación de Sumilleres de Córdoba de excursión a Fenavin, en Ciudad Real. Esta feria la he visitado varias veces y ya precisa unas insatalaciones más definitivas, tal como he oido en varios foros especializados. Pero bueno, es de las más importantes ferias de negocios de vinos de España y con mucho que catar.
Estoy de acuerdo con Javier Sánchez-Migallón que esta Feria precisa menos público en la parte de sala de catas, para que los profesionales (llámese distribuidores y cada vez más, extranjeros que compran) puedan hacer su trabajo.
Pero es que es tan adictivo tener tantos vinos para catar. Y eso sí, muchos normales y otros sobresalientes. En las escasas dos horas que estuvimos, los de la Asociación íbamos comentándonos cuál o cuáles vinos nos parecían más llamativos o diferentes.

En una reciente entrada del mundovino también hacen mención a que esta feria precisa de mejores medios, tener una sede definitiva y no como tipo carpa, ya que se han quedado fuera casi 400 bodegas, y los visitantes superan cada año las previsiones.











Volviendo a Fenavin, había aspectos originales. Por ejemplo, vi la primera botella de vino blanco con tapón de rosca. Un buen albariño, el Martin Codax, una marca que es por sí una referencia en los vinos gallegos.

Había apenas representación de vinos generosos. Eso sí, el que encontré y caté es un grande de Montilla-Moriles: el amontillado de Pérez Barquero. Un gran vino entre muchos blancos aromáticos y fragantes, soportando la juventud de muchos nuevos, ya que la inmensa mayoría eran blancos de 2014..













De los blancos me sorprendieron algunos, y con variedades nacionales interesantes. Como un albarín blanco de León, o i Tant, un garnatxa blanca de Terra Alta. Y algunos más, vinos muy frescos en bariz, con más o menos intensidad floral o frutal pero en boca ácidos y redondos. Como un Albillo criollo de la bodega palmeña Vega Norte: esta bodega canaria me ha sorprendido por otros vinos, y en general los vinos canarios han sido una verdadera sorpresa para mi.













De los rosados, me gustó mucho otro vino de Vega Norte: muchísima fruta en nariz y boca y una seda en boca. Una vez llegado de Fenavin me he puesto a mirar esta bodega (que ya conocía desde 2009) y ha recibido numerosos premios en este año por sus vinos, por lo que me confirma mis impresiones de los vinos canarios.
















En cuanto a los tintos, el Dominio del Bendito El Primer Paso 2013, DO Toro me pareció muy interesante.
Como se puede suponer éstas son opiniones muy subjetivas de algunos vinos, ya que era imposible catar todo. Pero éstos han sido vinos que me han hecho pararme y degustarlos.










Fuera de la sala de catas, y como quería probar garnachas me acerqué al stand o puesto (que significa lo mismo) de Bernabeleva. Allí estaba el propietario de la bodega que me explicó cómo fue el transcurrir de esta bodega situada en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) cerca ya de Gredos. Probé el garnacha Niña Bonita 2013, un tinto que parece un rosado o un tinto borgoña: muy aromático, y elegante y complejo en boca. Vinos diferentes en los que la crianza no se come al vino como había visto en la sala cde catas con algunos vinos.



En el puesto o stand del Cava nos atendió la exquisita profesional que es Rosó, siempre atenta y con una sonrisa manejando cualquier situación. Aunque probamos varios cavas, el que nos ofreció de Pinot Noir, Castell D´Age, es un vino de disfrute para el verano: qué fragancia y suavidad.
Un cava innovador y diferente, una golosina.










Había que parar a comer, y los de la Asociación nos fuimos a un almuerzo a la sombra y comiendo todos juntos unas tortilla,empanadas, embutidos y queso -todo organizado por Antonio Flores-, que es un verdadero hacha en estos haceres ya que él se siente orgulloso de cómo es capaz de dar comida en los campamentos de scouts.
Y así parecía, que íbamos de excursión.


Por la tarde fui a una cata de vinos tintos de la bodega Hammeken. Pues son daneses, sí señores, que se instalaron en la costa valenciana en el 2000 y decidieron hacer vino en bodegas de la zona que tuvieran excedentes de producción, buen viñedo y con estas premisas hacer ellos en la propia bodega su vino.
Ahora elaboran vino en 19 zonas de España: Rioja, Ribera del Duero, Jumilla, Valencia, Alicante, Manchuela, ... hasta 19. Un tempranillo suyo ganó el concurso Tempranillos del Mundo y ahora exportan el triple que las DO Manchuela, Ribera del Júcar juntas. Una pasada de cómo hacer negocios.

Y para terminar, este vino tinto canario de Listán Prieto de Vega Norte, otra vez. Mirando en la web acaba de ganar el gran premio en el concurso de vinos de montaña (buen ojo tengo). La bodega está a 1.200 metros de altitud. Este vino es difícil de conseguir en la península, como pasa con otros vinos de allí.



En resumen, Fenavin es una excelente ventana al mundo del vino, las bodegas y su gente. Entre ellos a los excelentes profesionales que trabajan en bodegas desconocidas o pequeñas, pero que se manejan con el mismo entusiasmo. Va por ellos. Aquí me retrato junto a ellos dos y que resumen la visita a Fenavin 2015.























sábado, 7 de febrero de 2015

Una cata didáctica y sorprendente

En la Escuela de Hostelería se celebró una muy buena cata dirigida por Rafael López, técnico de la Consejería de Agricultura, enólogo, sumiller y mejor persona. Lo que se trataba era de comprobar los efectos del terreno y la climatología en los vinos que se habían seleccionado.
Tras hacer una exposición de viticultura para una nueva explotación, qué es lo que es preciso para obtener una buena uva: ya que es la clave para hacer un buen vino. Repasó los factores que hacen a un vino uno de calidad: suelo-clima-variedad-patrón, dejando claro que es más fácil ayudar a la viña en un suelo pobre que controlarla o frenarla en un suelo fértil. Quizás fueron tratados demasiados aspectos para una cata formativa, porque al final lo que se quería era probar los vinos seleccionados.

Y fueron en total cinco tintos. Rafael los sirvió cubiertos para hacer una cata ciega, y reconozco que estoy poco entrenado o que los vinos nos confundieron, ya que cuatro eran Garnachas. Vinos hechos con esta variedad siempre me han parecido muy afrutados, pero estos eran cortos en aroma y no era sólo mi apreciación; la valoración en precio y por críticos reconocidos es alta.
Los dos primeros que se comenta más abajo son un proyecto de Telmo Rodríguez, de muy baja producción en la zona de Gredos. Mirando en la crítica del mundovino de este vino pero del 2010 y realizada en septiembre de 2013 le dan una alta nota, en nuestro caso era del año anterior y catado más de un año después. ¿Tanto han cambiado? ¿tan poco sabemos de cata?
- Pegaso Barranco de pizarra 2009, una garnacha suave, con aromas de fruta madura y 24 meses de barrica.  
- Pegaso Granito de 2009, una botella salió con un pesado aroma a papel mojado (¿problema de tricloroanisol?), la otra era correcta, y aún aromas más maduros que el anterior.
Sí es verdad que estos vinos ganan mucho cuando se dejan abiertos un bien rato y a su vez repasados en la copa. Sobre todo son muy minerales, y las diferencias entre los suelos se apreciaban perfectamente en los vinos, más maduros en el Pegaso Granito.

- Después pasamos al Fosca del Priorat 2011, un garnacha de Tarragona, y parte de un proyecto de garnachas elaborados en otros sitios de España. Tiene un aroma impresionante aunque en boca era más ligero que los dos de Gredos.

   Y a continuación Rafael nos sorprendió con un mencía, hecho en tierra pizarrosa del Bierzo, el muy conocido
- Pétalos 2012, con menos aromas frutales que en otras ocasiones que he tenido la suerte de probarlo. Más seco que de costumbre, ¿será que sólo nos convence un vino por su impresión nasal? ¿Nos habremos convertido a la moda de Robert Parker?


Por último, una sorpresa de vino a muy buen precio, el Tarima 2012, un monastrel (de Alicante), con sólo unos meses en barrica y salido de la mano de Jorge Ordóñez que sabe cómo conquistar al público nacional y forastero. Muy frutal, bebible a tope y por sólo 5 euros. Un vino mediterráneo, cálido, muy bebible, con todo lo que eso significa para que mucha gente se acerque a conocer vinos buenos, bonitos y baratos.

En resumen, una muy didáctica cata en la que se puso de manifiesto que los gustos del público asistente es diverso, pero que es lo que cuenta al final: el consumo del día a día.