Mostrando entradas con la etiqueta Robles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robles. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2016

Bendita locura, una taberna cofrade

La Plaza del Cardenal Toledo es una de las más bonitas de esta ciudad. Está cerca de la plaza de Capuchinos y también de laas Tendillas, pero siempre está recogida y últimamente ha sufrido algún cambio. 

Se ha eliminado un gran árbol que había en la esquina derecha, con lo que se resolvía algún problema de salud del mismo pero ha dejado un gran vacío de sombra.

En esa esquina se situa Bendida Locura, una taberna cofrade muy frecuentada porque se está allí muy bien, y porque es sitio de reunión de aquellos que sienten el placer de la Semana Santa y todo lo que lo que le rodea: música, olores a incienso, compañerismo, etc.

Quien visite su página de facebook comprobará la animación de este bar en época cofrade.
El local es pequeño y tiene algunas fotos de imágenes, pero no como otras del mismo ramo, que están repletas sus paredes con retratos de imágenes de muchos santos, cristos y vírgenes.
Como el tramo de la calle donde está se ha peatonalizado, los veladores ocupan el paso, cuando antes los otros propietarios tenían apenas junas mesas, y unas sillas altas. Y han debido de poner sombrillas para solventar el poder del solano, y que en estos días de primavera, en cuanto hace un poco de sol se descubre la belleza de árboles, flores, señoritas, etc.

No tienen demasiado surtido de tapas, pero está muy bien escogido. Por supuesto que no falta las ensaladilla, salmorejo, boquerones, y otros platos. Además de tostas y molletes.
Como curiosidad, la cerveza la sirven en jarrillos de metal muy aparentes.

Pero como no vamos a cambiar, nosotros bebimos nuestra primera cerveza y luego los medios de vino.
Que el vino fino que tienen es el de Caballo Cordobés (Los Raigones) y el Piedra Luenga, ecológico, de Robles (en la foto, el ecológico está en medio).
El de Los Raigones, está más fresco y más hecho a los aromas típicos de velo de flor.
El ecológico, más oxidado, está más suave y se nota una evolución a aromas mucho más maduros. Me desconcertó un poco: recuerdo la primera vez que lo probé, hace años, y me pareció con mucha clase, con aromas amaderados, seco, a manzana. Pero esta vez, ya digo, bien hecho pero que no es lo que esperaba.


De comer, como siempre, ensaladilla. Media ración, tres bolas de la misma, con mucha aceituna. Nada del otro mundo.

Y una de carne con tomate, un cuenco mediano, aceptable. 
Lo suficiente para pasar un buen rato en la plaza, viendo el movimiento del personal. Y lo mejor, quien te pueda orientar: que si éste se dedica a bordar mantos para los santos y que le va bastante bien; que si aquél estuvo con nosotros en el colegio y ahora es concejal; que hay que ver lo que se han gastado en limpiar la cera de las calles, etc, etc. 
Todo un mundo se mueve alrededor de una semana en la que mucha gente se echa a la calle, a disfrutar de la llegada de la primavera.

El precio, bien, bastante comedido para lo a gusto que se está en la plaza del Cardenal Toledo y en esa taberna con arte.

 





domingo, 1 de marzo de 2015

La Cochinchina, un japonés cordobés donde se come bien y es divertido

En la calle Santa Victoria se encuentra este nuevo local de comida japonesa, la Cochinchina. Un bonito y sonoro nombre que gusta, al menos a mi por su significado y buen rollo.

Allí quedamos y que conocía sólo por las redes sociales y a que Isa Calvache, conocedora de la cultura japonesa y que se dedica actualmente de guía integral de turistas japoneses en Córdoba.
Una vez nos aseguramos que disponían de fino, en este caso, ecológico de Bodega Robles. 


Hay que decir que los vinos de Jerez, cuya DO está más adelantada que Montilla-Moriles en su acercamiento a la comida oriental, cuadran muy bien con esos sabores salinos. Y quisimos comprobarlo en persona. 
Como siempre empezamos con cerveza, y uno se pidió una cerveza japonesa, Kirin Ichiban, elaborada en Düsseldorf (Alemania); se supone siguiendo las directrices de allá. Pero no nos convenció ese gusto.

La carta de los platos que tienen es corta pero sirve para hacerse una idea como primera aproximación a esta cocina. En particular la dueña-cocinera ya estaba desde hace más de un año en el mercado Sánchez Peña. De allí se salieron y montaron este local. La decoración es simple, casi austera.
En vez de pedir tapas o sushi o… nos dejamos aconsejar y pedimos un menú con 3 raciones por 9,5 euros.
Tengo que decir que siempre que veo menú me lanzo a por él, ya que son muy pocas las veces que un menú de un local me ha decepcionado, parece como si los dueños pusieran la comida diaria al más alto nivel
De primero una ensalada Wahame, con unas algas sabrosas, delicadas y que aprendimos a coger con los palillos. Es fácil comer con ellos, ... siempre que no tengas prisa, claro.
Se puede acompañar mojando en salsa en sala de soja, muy sabrosa, pero al poco te das cuenta que las algas, o bien la fresa, o lo que mojes saben bien con soja. Por lo que decidimos no abusar de ella: es que es como adictiva.

De segundo, 6 porciones de sushi, en 3 formas. Como en este caso éramos 3 cogíamos a 2, o sea que no podíamos probar de cada sushi: o bien descartamos o bien los partíamos.
Y como parece que los japoneses no necesitan cuchillos, hubo que partirlos con los palillos. ¡Qué destrozo, pero salió bien! Y comimos, y mojamos sushi en soja, otra vez, ... hasta que por fin mandamos el cuenco de soja a otra mesa.

En esto que ya habíamos pedido el medio de fino Roble ecológico, suave, con ligeros aromas de madera. Combina mucho mejor que la cerveza con la comida japonesa.

De tercero, unos noodle de verdura: calabacín, pimiento rojo, semillas de sésamo.
Los noodle son un fideos anchos, tiernos, delicados y muy sabrosos. Es un ejercicio de buen  pulso pillar los escurridizos noodle con los palillos. Pero al final caen y éramos capaces de hasta de plegarlos o hacer nudos con los noodle. Es realmente divertido… de nuevo, si no tienes prisa. Empiezo a comprender el buen sentido de la paciencia oriental, o eso creo que son… pacientes. Y es que con palillos olvídate de cucharón y paso atrás.

En resumen, que lo pasamos realmente bien en la Cochinchina, comimos o tapeamos bien y fue diferente.
La cuenta: 3 cervezas, 3 medios y el menú por 21 euros.
Las raciones eran generosas y bien elaboradas, aunque no tenemos experiencia en restaurantes japoneses. La verdad es que cuando he ido al extranjero no me he acercado a un restaurante español porque son bastante diferentes a la comida nacional. Así que como novatos, pues nos gustó.
Es una visita recomendable, al menos por probar
































sábado, 21 de febrero de 2015

Taberna nº 10, en la Judería, una nueva visita

Hace tiempo que estuvimos por la Taberna nº 10, concretamente en Mayo de 2012 y en su momento nos pareció una taberna correcta con ganas de hacerlo bien, sin más, ya que está en una de las plazas más bonitas y turísticas de la ciudad, la del Cardenal Salazar junto a la Facultad de Filosofía y Letras, y junto al restaurante el Churrasco o el de Pepe de la Judería. Pero en esta segunda visita se nota el profundo cambio que le han dado sus propietarios a este local. A la hora que llegamos, dos buenos jóvenes guitarristas estaban alegrando el mediodía, a la vez que varios de grupos de turistas orientales (japoneses, coreanos o chinos, no sé) pasaban rápidos. Siempre hay movimiento en la plaza y sus alrededores.
El dueño es Miguel Cabezas, que junto a su mujer regentan 4 establecimientos (Casa Rubio, Pepe de la Judería, el 10 y el antiguo hotel Lola) y teniendo en nómina 66 empleados. Todo un emprendedor que ahora disfruta de mucho trabajo ya que el turismo en Córdoba no cesa de crecer.
Pero la impresión general es que ha habido cambios en el personal, que dispensan una atención al cliente exquisita. Si uno mira en tripadvisor la mayoría de los comentarios son sobre que se comen bien, buen precio y una muy buena atención. Esa es la tónica de los bares, tabernas o restaurantes que van siempre bien.
Las mesas están tapadas con una bonita tela, en la mesa hay una botella de aceite oliva virgen extra, y en nuestro caso tuvimos la atención de Miguel y Manuel, que actúa como maestro de ceremonias al presentar los vinos que tienen en 8 barricas, que no botas. La razón es que la temperatura en verano no permite una estabilidad de los vinos y por dentro están forradas de acero inoxidable.
Tienen la novena barrica con el cristal para que se vea el crecimiento del velo de flor, que tanta influencia tiene en el carácter de los vinos de esta tierra.
Un detalle que nos gustó mucho es su interés por servir el fino en la copa más adecuada. En la foto de la izquierda se muestran tres tipos de copas: los catavinos tradicionales (los del medio cuarto de litro), que son incómodos para muchos; a la derecha está la copa normal de tinto o blanco; y en medio, una preciosa copa que es un estilizado catavinos moderno.

Vino tinaja
La Primilla
Los vinos que tomamos fueron el vino de tinaja La Primilla (80% Pedro Ximenez y 20% Montepila) del Lagar La Primilla y con 14º de alcohol; con ligeros aromas a plátano y manzana verde, suave y glicérico en boca. Es su vino más consumido, y que combinó -no maridó- o según Miguel el vino de tinaja iba con su tapa pareja perfecta: sobre una hoja de endibia una loncha de jamón de los Pedroches, ibérico claro, un poco de higo y espuma de mayonesa de aceite AOVE DO Baena. Me explayo con el nombre completo porque esta tapa ganó el concurso de la tapa, en su sección de productos tradicionales. Como se puede imaginar, bien rico.
Manuel
Luego, pasamos al vino Verdejo ecológico de Robles, con 12º de alcohol, es un vino que a mi en particular no me convence, creo que el joven Viña Verde tiene más juventud y vida. Eso sí, está mucho mejor el verdejo en boca que en nariz. Y como pareja perfecta unos trozos de quesos andaluces bien ricos, que repartimos a más porque a Raquel no le gusta ningún tipo de queso.
El fino que catamos fue el ecológico de Robles, ligero en nariz, avellana y levadura, pero mejor en boca. Un fino que se ha ido adaptando a la tendencia de aligerar estos vinos.

Si acaso podía mejorar, pues sí, porque pasamos a los vinos generosos, productos estrella  de nuestra DO Montilla-Moriles, y a la vez gran desconocidos porque apenas si se consumen. Pero en el 10, tienen el Oloroso Ecológico Piedra Luenga de Bodegas Robles. Según Manuel, el dicho antiguo era que el oloroso es vino de mentiroso porque huele seco y sabe dulce. Unas berenjenas rebozadas y sazonadas con azúcar de caña, crujientes, hicieron que más de uno se llevara vino oloroso a su casa. Y es que en el 10 puedes comprar y llevarte vino, que embotellan y embolsan de manera primorosa.

¿Se podía pedir más? Sí, pude probar el amontillado Tauromaquia de Bodega Hnos. Gracia. Cada día me gustan más estos vinos: con olor aún a fino, complejo, en boca salino, amargo.

 Nos hicimos el grupo una foto con Miguel y Antonio junto a los vinos en el patio de luces de la preciosa casa que ocupa el 10. Todo lo tienen al detalle.

 Esta entrada la hago después de la cata de vino con leyendas. Es otra forma más de dar a conocer nuestros vinos pero aún hay mucho por hacer porque si los jóvenes se acercan poco al mundo del vino, a éstos vinos les parece muy fuertes. Pero algo va quedando. Y esto en el día en que Raquel comenta que en un bar muy frecuentado por jóvenes y que priman a los ciclistas no tenían fino cuando él pidió una copa. La gente de los bares o tabernas quieren hacer negocio pero si no se lo piden pues no lo traen. Espero que nuestros vinos no sean sólo vino para gente mayor.










domingo, 10 de noviembre de 2013

La Tortuga, y su tortilla de patatas

Este restaurante-horno está situado en Diego de León, al lado de la plaza de las Tendillas, ocupando el antiguo local de la Vidriera. Lleva sólo dos o tres años y se ha hecho un hueco en los bares del centro de Córdoba. La cocina es buena, precios contenidos y un servicio rápido: la fórmula que no falla.
La decoración interior es agradable, y parte del mostrador parece una tienda ya que también es horno y hornean su propio pan, y hojaldres.
Con cada consumición aportan una tapa de cortesía y como éramos cinco nos trajeron entre otroas media ración de calamares fritos, ricos. Lo que más nos llamó la atención fue la tortilla de patatas, enorme, y que está deliciosa. Muy bien cuajada, las cuñas son abundantes y con tres porciones, a tres euros, hubo para los asistentes. En Córdoba han sido famosas las tortillas de casa Santos cerca de la Mezquita, y a la que acuden muchos visitantes ya que debe venir en las guías, pero ya no dan lo que antes, apenas un trocito. Pero la de la Tortuga le supera.
fino Platino
Pedro Ximenez de Robles

En cuanto al vino tienen el fino Peseta y el Platino de la Sociedad de Plateros, y también el ecológico de Robles. El Peseta está correcto, de un color amarillo subido, con aromas a fruta seca como orejones, agradable en boca y suave. El Platino estaba mal, con la acidez volátil subida, olor a pegamento. Cogido directamente del bag-in-box estaba algo mejor, pero defectuoso. Está claro que al menos es día, los finos de la Sociedad de Plateros no son lo que eran
Roben
El joven ecológico Pedro Ximenez de Robles, o me equivoco, o estaba con una aroma a sobremaduro. De color pajizo, muy transparente, con aroma a sobremaduro, y ligero sabor. A los demás les gustó pero en particular, lo vi extraño. Tienen también un buen surtido de tintos. Este día nos acompañó Roben
En conclusión, una visita muy agradable y para repetir.



martes, 15 de octubre de 2013

DeVinos

Así se llama este local recientemente inaugurado en la muy céntrica y peatonal calle La Plata. Se trata de una franquicia presente en distintas ciudades y que comenzó en Ávila. El local es amplio pero como el día acompañaba estuvimos en la terraza. El nombre de este local va directo, los vinos, y tiene una buena carta. La mayoría son vinos tintos, algún blanco y de vinos de la tierra tienen algunos de los ecológicos de Robles.
En ese día pedimos el verdejo de Robles, un vino bastante o más bien, totalmente neutro. Apenas olía y en boca apenas resaltaba la verdejo. En comparación con el verdejo de Rueda que tienen en carta, pues apenas aporta. Recuerdo que habíamos probado  el verdejo de Robles en la cata de vinos en Mayo, pero apenas le queda vida a ese vino. El fino de Robles está bastante mejor, aunque tampoco como el que hemos probado directamente de bodega. Quizás es que en DeVinos rellenan las botellas con los vinos que vienen más o menos a granel desde la bodega Robles.
Los tintos que tenían en carta con precios contenidos en copa, estaban Castro de Valtuille de DO Bierzo (que se les había acabado). Entre los que probamos: un tinto cosecha de Borsao Selección, fresco y aromático, y un mencía llamado Cuatro Pasos que procede de la bodega gallega Martín Codax. Un tinto sencillo y agradable, muy comercial.
En cuanto a las tapas pues están bastante conseguidas. Por sólo 80 céntimos te ponen una buena tapa, en cantidad y calidad.
En resumen, un buen sitio para tapear y a la vez probar unos agradables vinos. Por cortesía de la casa, al final nos sirvieron una copa de oloroso de Robles, flojo.