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martes, 6 de diciembre de 2016

Taberna Agua de Mayo


El autor de esta crónica es Raquel M., que se prodiga poco en las crónicas tabernarias. 


De nuevo visitamos la zona de la calle Claudio Marcelo, muy activa en la inauguración y cierre de bares. En este caso nos paramos a echar una tapa, unos vinos y una visita a Taberna Agua de Mayo.

Esta taberna que ha cambiado el decorado interior, ha sustituido a la ya desaparecida Mantequería del Pensamiento. Según nos cuentan es de la misma empresa que lleva Bendita Locura en la plaza del Cister. 

El local está bastante costeado, baldosa hidraúlica en el suelo, interior bien decorado y unos servicios de categoría, no obstante preferimos sentarnos en los veladores un poco estrechos de la calle García Lovera pues la música estaba muy alta dentro. Lástima, porque el sitio es bonito por dentro, con una pared de naturaleza verde, hecha con muy buen gusto.

Como siempre en medio de la tertulia de amigos pedimos unos vinos de Montilla Moriles, tenían los finos Tertulia sin filtrar y también El Caballo Cordobés. 
El Tertulia estaba poco sabroso, ligero y parecía inferior al Caballo, éste mucho más hecho en crianza. Según nos comentaron era de packing box y rellenaban botellas.


El test de la ensaladilla comenzó, un plato algo escaso, media ración  por 4,80 euros con la patata más bien cruda. De manera que puntuamos bastante baja nuestra amada ensaladilla. 

Pedimos también una ración de puntas de solomillo que estaban bien hechas, en su punto, un plato abundante y cuyo precio fue de 12 euros. 

En general nos pareció que los precios de la carta eran algo elevados, prácticamente a nivel de restaurante. Aunque teniendo en cuenta el éxito que han tenido en Bendita Locura, quizás la repitan en este nuevo local.

Este día tuvimos visita, una antigua amiga de la taberna Rafaelito Guzmán que en estos momentos anda por Estepona, emigrada como tanto ciudadano de Córdoba. En total la cuenta para prácticamente tres personas fue de 30 euros, habiendo sido en conjunto más bien escaso. Cerca tienes el aparcamiento de bicicletas de delante del Circulo de la Amistad.











































viernes, 10 de junio de 2016

Restaurante Cuatro Manos

Los jueves que toca vamos al concierto de la Orquesta de Córdoba, y a la salida siempre tomamos algo camino a casa: unas tapas o una ración, y andandito que se hace tarde.
Pues con éstas, hemos visitado varias veces el restaurante Cuatro Manos, que hará como un año que abrió en la calle San Felipe. Una calle muy céntrica, y a cuatro pasos del Gran Teatro. Lo llevan dos hermanos que a su vez son hijos de una familia con varios restaurantes, o sea que conocen el tema. 
Más de una vez hemos visto que a la salida del concierto, los restaurantes de la zona reparten publicidad en esos jueves porque normalmente son más de quinientas personas que salen con ganas de tomar algo.

Antiguamente estaba el Juncal, al que un grupo de amigos tras el concierto cenaban como dios manda.
Y ester Cuatromanos ocupa su lugar, y el cambio con el anterior es total: en decoración y en estilo de cocina.

Dos cosas sorprenden: 
- la cocina a la vista, tras una cristalera y bien insonorizada, y libre de olores,
 y el jardín colgante, luminoso y refrescante.

Como tienen en su carta un apartado para tapas, la primera parte del local lo tienen con sillas y mesas altas. Son sólo unas cuantas tapas, pero hay desde entrantes, verduras, arroz, carne y pescado.

La carta de raciones es mucho mayor, muy completa y aquí los precios son a partir de 12 euros.

En cuanto a la comida, y en la que sólo hemos tapeado, pues nos gusta bastante las veces que hemos ido.
El precio de ellas es sobre 5 euros, pero son como medias raciones, por lo que el precio es bastante acertado con lo que ponen.

Hemos probado la ensaladilla rusa, cómo no? Bien hecha y abundante, muy bien decorada.

El wok de verduras, bien elaborado con unas tiras de verdura y sus fideos, no tiene nada que envidiar a una preparación de un local oriental.

La presa, que son tres filetes, viene con salsa de mijo, dulzona que hay a quien no le gusta ese contraste de sabores. Pero no es mi caso, a quien como dicen en mi casa, nada me cae mal en el estómago.

El risotto de setas ha sido el plato menos original de los que he probado. Cubierto de una salsa, demasiada y algunos trozos de boletus. Mejor hubiera estado algo más de arroz y menos salsa.

En cuanto a los vinos, finos claro, pues tenían el Caballo Cordobés, ya pasado porque aparte de que es el único que tienen no tienen expuesta su botella entre la estantería con los vinos de la carta. O sea, que no estaba muy fino el fino. Pero se comprende que apenas tenga tiro.

La lista de vinos, tintos, blancos, cavas,
es amplia y la mayoría alrededor de 15 euros, no está mal porque hay algunos que están bien de precio.


En resumen, un buen sitio para tapear, y alguna vez nos pararemos a comer más tranquilmente. Con dos tapas (generosas) y tres cervezas, menos de 15 euros.

Un sitio bastante recomendable, y muy bien atendido. Esperemos que dure su aventura, porque ayer por ejemplo estaba bastante concurrido (había varios extranjeros) pero alguna vez lo hemos visto bastante vacío. Y es que está subiendo mucho las opiniones de quien se acerca a este local y después cuelga en guías como tripadvisor.






























































































martes, 12 de abril de 2016

Bendita locura, una taberna cofrade

La Plaza del Cardenal Toledo es una de las más bonitas de esta ciudad. Está cerca de la plaza de Capuchinos y también de laas Tendillas, pero siempre está recogida y últimamente ha sufrido algún cambio. 

Se ha eliminado un gran árbol que había en la esquina derecha, con lo que se resolvía algún problema de salud del mismo pero ha dejado un gran vacío de sombra.

En esa esquina se situa Bendida Locura, una taberna cofrade muy frecuentada porque se está allí muy bien, y porque es sitio de reunión de aquellos que sienten el placer de la Semana Santa y todo lo que lo que le rodea: música, olores a incienso, compañerismo, etc.

Quien visite su página de facebook comprobará la animación de este bar en época cofrade.
El local es pequeño y tiene algunas fotos de imágenes, pero no como otras del mismo ramo, que están repletas sus paredes con retratos de imágenes de muchos santos, cristos y vírgenes.
Como el tramo de la calle donde está se ha peatonalizado, los veladores ocupan el paso, cuando antes los otros propietarios tenían apenas junas mesas, y unas sillas altas. Y han debido de poner sombrillas para solventar el poder del solano, y que en estos días de primavera, en cuanto hace un poco de sol se descubre la belleza de árboles, flores, señoritas, etc.

No tienen demasiado surtido de tapas, pero está muy bien escogido. Por supuesto que no falta las ensaladilla, salmorejo, boquerones, y otros platos. Además de tostas y molletes.
Como curiosidad, la cerveza la sirven en jarrillos de metal muy aparentes.

Pero como no vamos a cambiar, nosotros bebimos nuestra primera cerveza y luego los medios de vino.
Que el vino fino que tienen es el de Caballo Cordobés (Los Raigones) y el Piedra Luenga, ecológico, de Robles (en la foto, el ecológico está en medio).
El de Los Raigones, está más fresco y más hecho a los aromas típicos de velo de flor.
El ecológico, más oxidado, está más suave y se nota una evolución a aromas mucho más maduros. Me desconcertó un poco: recuerdo la primera vez que lo probé, hace años, y me pareció con mucha clase, con aromas amaderados, seco, a manzana. Pero esta vez, ya digo, bien hecho pero que no es lo que esperaba.


De comer, como siempre, ensaladilla. Media ración, tres bolas de la misma, con mucha aceituna. Nada del otro mundo.

Y una de carne con tomate, un cuenco mediano, aceptable. 
Lo suficiente para pasar un buen rato en la plaza, viendo el movimiento del personal. Y lo mejor, quien te pueda orientar: que si éste se dedica a bordar mantos para los santos y que le va bastante bien; que si aquél estuvo con nosotros en el colegio y ahora es concejal; que hay que ver lo que se han gastado en limpiar la cera de las calles, etc, etc. 
Todo un mundo se mueve alrededor de una semana en la que mucha gente se echa a la calle, a disfrutar de la llegada de la primavera.

El precio, bien, bastante comedido para lo a gusto que se está en la plaza del Cardenal Toledo y en esa taberna con arte.

 





lunes, 4 de abril de 2016

de tapas en De Tapas, qué original soy

En la parte izquierda de la calle Claudio Marcelo y esquina con María Cristina, está el bar o taberna De Tapas.
El concepto es cerveza barata (0,6 euros) y tapa a 0,90. Tienen también raciones aparte. O sea, el precio final de vaso de cerveza y tapa es 1,5 euros, con la diferencia de que te dejan escoger siempre y cuando escojas lo que te den. 
Pero es que el viernes se estaba tan bien en la calle, con el solecito, que ni entré a ver la decoración interior. Nos dio igual. 
Todo el exterior del bar estaba repleto de gente de buen vivir, y que al mediodía están disfrutando de la convivencia.

Tapas sencillas, algunas abundantes otras más cortitas que no se sabe a qué la diferencia: de tortilla, ensaladilla rusa, de lomo adobado y huevo de codorniz, de pinchitos,… Todo sencillo, servido en su trozo de pan de barra.

El modo de contar las tapas es simple: se cuentan las tablas en las que viene el condumio. A quien no le suene la palabra decirle que es antigua y que significa:  Comida (sustancia que sirve de alimento).
"las bodegas de los primeros barcos transatlánticos arrastraban sus panzas repletas de consumió".

De ración pedimos  un plato de queso manchego. El camarero, que es de la Mancha nos lo recomendó y estaba realmente sabroso. El plato corto para el precio (7 euros), ya que quien quiera comer queso en tapa que se vaya al Moriles Pata Negra, un verdadero espectáculo.

El vino era El Caballo Cordobés, de la Bodega Los Raigones, con un color amarillo pajizo intenso, limpio en nariz de intensidad media; con moderada acidez y en boca muy suave, limadito diríamos. Pero se saboreaba bien. Servido en botella, mas rellenado de bag-in-box.
 El hecho curioso es que el medio de vino costaba el triple (1,8 euros) que la caña de cerveza. O sea que la opción es clara, pero hay que ser persistentes con los vinos de la tierra.
La cuenta se nos fue para arriba con el vino, aunque teniendo en cuenta que casi comimos vale la pena su visita.