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martes, 9 de mayo de 2017

Bar Natali, un sitio tranquilo y con buena comida a buen precio

Este bar, el Natali, está situado en la calle Dr. Jiménez Díaz, entre las calles de Dr. Fleming y Dr. Barraquer. ¿Mucho médico, no? 
Estos nombres se dieron a la calles por su cercanía al Hospital de la Cruz Roja, y cuando se urbanizó la Huerta del Rey en los años cincuenta se buscaron personaje s ilustres de la medicina de aquelos tiempos.

Se trata de una calle peatonal, con jardines y arbolado que le hace ser fresca en los días y noches de verano, por lo que hemos frecuentado este sitio en repetidas ocasiones.
Parece que últimamente además de los vecinos y algunos que lo conocemos, es cada vez más conocido por el turismo extranjero porque tiene buenos precios pero apartado de la zona más turística.

Rebuscando en internet aparece la entrevista a Juan quien comenta que el cambio de carrera ofiocial de la Semana Santa le ha venido muy bien a su negocio por su proximidad a la Mezquita.

Los propietarios, María José y Juan, son naturales de Espejo, un pueblo conocido por sus fábricas de embutidos. Recuerdo que en mi niñez, si el viaje por la carretera de Granada iba bien, había la posibilidad de parar en casa Lorenzo a comer uno de sus sabrosos chorizos al vino.

Es por eso, que una de las raciones de la casa y que tienen anunciada bien grande en un cartel a la entrada del bar es el plato espejeño: patatas al pelotón, huevos y pimientos fritos, y por supuesto chorizo y morcilla.


Las raciones son abundantes y a buen precio. 
Los calamares fritos, saben a calamares; es de perogrullo pero cada vez más se sirven preciosas raciones de calamares, que creo vienen congelados y lavados de origen, por lo que apenas queda sabor marino.

Los finos son El Pato, Doblas y El Gallo.

La ensaladilla (en este caso la foto corresponde a la media ración) también está bien servida.

Del servicio, los camareros, algunos ya mayores, tienen un humor encomiable, que hace uno preguntarse como pueden estar siempre de tan buen humor y con ganas de guasa.

Una de las veces que fuimos sucedió tras la Cabalgata de Reyes Magos. Llegamos un patrullón familiar al otro bar del negocio, La Tabla, que está en la misma calle y un poco más abajo del Natali. El camarero nos recibió con la mejor de las sonrisas y dispuesto a que cambiaramos cuántas mesas quisieramos. Nos sirvió rápido y todos contentos.


El precio de ocho consumiciones, cuatro cervezas, cuatro medios y la media de ensaladilla, y la entera de calamares: 24 euros.
Muy bien de precio, sitio agradable, cómodo, y muy bien atendido.




















martes, 6 de diciembre de 2016

Taberna Agua de Mayo


El autor de esta crónica es Raquel M., que se prodiga poco en las crónicas tabernarias. 


De nuevo visitamos la zona de la calle Claudio Marcelo, muy activa en la inauguración y cierre de bares. En este caso nos paramos a echar una tapa, unos vinos y una visita a Taberna Agua de Mayo.

Esta taberna que ha cambiado el decorado interior, ha sustituido a la ya desaparecida Mantequería del Pensamiento. Según nos cuentan es de la misma empresa que lleva Bendita Locura en la plaza del Cister. 

El local está bastante costeado, baldosa hidraúlica en el suelo, interior bien decorado y unos servicios de categoría, no obstante preferimos sentarnos en los veladores un poco estrechos de la calle García Lovera pues la música estaba muy alta dentro. Lástima, porque el sitio es bonito por dentro, con una pared de naturaleza verde, hecha con muy buen gusto.

Como siempre en medio de la tertulia de amigos pedimos unos vinos de Montilla Moriles, tenían los finos Tertulia sin filtrar y también El Caballo Cordobés. 
El Tertulia estaba poco sabroso, ligero y parecía inferior al Caballo, éste mucho más hecho en crianza. Según nos comentaron era de packing box y rellenaban botellas.


El test de la ensaladilla comenzó, un plato algo escaso, media ración  por 4,80 euros con la patata más bien cruda. De manera que puntuamos bastante baja nuestra amada ensaladilla. 

Pedimos también una ración de puntas de solomillo que estaban bien hechas, en su punto, un plato abundante y cuyo precio fue de 12 euros. 

En general nos pareció que los precios de la carta eran algo elevados, prácticamente a nivel de restaurante. Aunque teniendo en cuenta el éxito que han tenido en Bendita Locura, quizás la repitan en este nuevo local.

Este día tuvimos visita, una antigua amiga de la taberna Rafaelito Guzmán que en estos momentos anda por Estepona, emigrada como tanto ciudadano de Córdoba. En total la cuenta para prácticamente tres personas fue de 30 euros, habiendo sido en conjunto más bien escaso. Cerca tienes el aparcamiento de bicicletas de delante del Circulo de la Amistad.











































martes, 12 de abril de 2016

Bendita locura, una taberna cofrade

La Plaza del Cardenal Toledo es una de las más bonitas de esta ciudad. Está cerca de la plaza de Capuchinos y también de laas Tendillas, pero siempre está recogida y últimamente ha sufrido algún cambio. 

Se ha eliminado un gran árbol que había en la esquina derecha, con lo que se resolvía algún problema de salud del mismo pero ha dejado un gran vacío de sombra.

En esa esquina se situa Bendida Locura, una taberna cofrade muy frecuentada porque se está allí muy bien, y porque es sitio de reunión de aquellos que sienten el placer de la Semana Santa y todo lo que lo que le rodea: música, olores a incienso, compañerismo, etc.

Quien visite su página de facebook comprobará la animación de este bar en época cofrade.
El local es pequeño y tiene algunas fotos de imágenes, pero no como otras del mismo ramo, que están repletas sus paredes con retratos de imágenes de muchos santos, cristos y vírgenes.
Como el tramo de la calle donde está se ha peatonalizado, los veladores ocupan el paso, cuando antes los otros propietarios tenían apenas junas mesas, y unas sillas altas. Y han debido de poner sombrillas para solventar el poder del solano, y que en estos días de primavera, en cuanto hace un poco de sol se descubre la belleza de árboles, flores, señoritas, etc.

No tienen demasiado surtido de tapas, pero está muy bien escogido. Por supuesto que no falta las ensaladilla, salmorejo, boquerones, y otros platos. Además de tostas y molletes.
Como curiosidad, la cerveza la sirven en jarrillos de metal muy aparentes.

Pero como no vamos a cambiar, nosotros bebimos nuestra primera cerveza y luego los medios de vino.
Que el vino fino que tienen es el de Caballo Cordobés (Los Raigones) y el Piedra Luenga, ecológico, de Robles (en la foto, el ecológico está en medio).
El de Los Raigones, está más fresco y más hecho a los aromas típicos de velo de flor.
El ecológico, más oxidado, está más suave y se nota una evolución a aromas mucho más maduros. Me desconcertó un poco: recuerdo la primera vez que lo probé, hace años, y me pareció con mucha clase, con aromas amaderados, seco, a manzana. Pero esta vez, ya digo, bien hecho pero que no es lo que esperaba.


De comer, como siempre, ensaladilla. Media ración, tres bolas de la misma, con mucha aceituna. Nada del otro mundo.

Y una de carne con tomate, un cuenco mediano, aceptable. 
Lo suficiente para pasar un buen rato en la plaza, viendo el movimiento del personal. Y lo mejor, quien te pueda orientar: que si éste se dedica a bordar mantos para los santos y que le va bastante bien; que si aquél estuvo con nosotros en el colegio y ahora es concejal; que hay que ver lo que se han gastado en limpiar la cera de las calles, etc, etc. 
Todo un mundo se mueve alrededor de una semana en la que mucha gente se echa a la calle, a disfrutar de la llegada de la primavera.

El precio, bien, bastante comedido para lo a gusto que se está en la plaza del Cardenal Toledo y en esa taberna con arte.

 





domingo, 15 de noviembre de 2015

Taberna La Cuarta. Enfrente del Ayuntamiento

   Esta taberna, La Cuarta, lleva abierta un año en la muy céntrica calle de Capitulares. 
   Tiene una agradable decoración, cómoda, despejada y con una generosa barra. Como los antiguos mesones. Y es que al estar tan cerca del Ayuntamiento, se supone que su público serán mayoritariamente los trabajadores del mismo o lugares próximos. Si se mira en la guía de tripadvisor, la mayoría de los comentarios se deben a gente que ha pasado y comido en ella, ya que queda también próxima a la plaza de la Corredera.

   En nuestro caso, como siempre, un ligero tapeo, lo justo para acompañar los vinos: que hay que comer en casa.
    Tras la cerveza de rigor, para refrescar, y que en mi caso es una sin, ya que nos es menester de ingerir más alcohol de la cuenta, y así echo menos carga, que luego sigo en bicicleta.

   Disponen de tanques para refrigerar la cerveza convenientemente, pero como somos fieles a los finos y a menos que nos convenzan seguiremos probando los que se sirvan en las tabernas cordobesas.
   Y tienen cuatro finos, lo cual nos es lo normal: 
- Doblas, Los Naranjos, Gallo y Saavedra

O sea, para todos los gustos, y en el nuestro habiendo Saavedra ya lo hemos decidido todo.
    Para muchos el fino de Bodegas Maíllo (Saavedra) es uno de los mejores representantes de los vinos de Montilla-Moriles. Y hay un ramillete de buenos vinos.
    Lo que diferencia al Saavedra de otros es su contundencia: es un vino amargo, pero  suave en boca y con mucho cuerpo, que le hace pasar en boca por distintas sensaciones. 
   Es un fino muy completo por eso, como dicen los entendidos de las bodegas, un vino gordo, nada de chiquito. Se sirve sin filtrar.
   El fino Los Naranjos, es también con mucho cuerpo, pero ya le falta mucho del amargor, es más suave, que el primero, pero eso mismo le hace ser mucho más ligero.

   Con la consumición nos pusieron unos molletes de pringá, y también un cuenco pequeño de salpicón de mariscos. Y hay que decir, que lo sirven religiosamente con cada consumición. El camarero, muy atento, nos iba recordando que nos debía una tapa, y la tapa llegaba. No como en otros sitios que la tapa es tipo de bienvenida.

  Porque la carta es variada y no está mal de precio, pero como somos de piñón fijo y vamos siempre con el tiempo justo, pues una de ensaladilla rusa, que como se ve en la foto, tratan de dar una presentación diferente. Y estaba buena y sabrosa.

   También tienen una buena selección de vinos tintos, por lo que habrá que ir otro día a ver cómo se come allí.

  Tras hablar de varios temas, como estábamos enfrente de la puerta del Ayuntamiento se podía seguir las salidas de los principales próceres de la ciudad. Es como estar fisgonenado a quien pasa por la calle y a quien sale del edificio.
   Vimos salir al anterior alcalde de la ciudad y propuesto para las listas al Congreso para las próximas elecciones.

    Y como quiera que a G. se conoce muchos de los ediles, ya que siempre ha estado en contacto con algunos y muy interesado en la vida pública de la ciudad, nos iba avisando de quién salía del Ayuntamiento. Tanto a mí como a Q., que estábamos de espaldas a la calle, y sólo conocemos a algunos, al segundo aviso de pasada de un concejal tuvimos que decirle que sólo giraríamos la cabeza si una bella señora o señorita pasaba por la calle, que si no desistiera de los avisos.

   Como se ve en la cuenta, el precio de los vinos es similar a la de la cerveza. Y es que los vinos lo valían, cuando el vino es bueno pues hay que pagarlo. Una cuenta bien compensada ya que las tapas iban gratis. 
   En resumen, una buena taberna en un buen sitio y con un personal muy amable, que hace sentirte bien en su local. 
  
   Falta en la foto M. que llegó tarde a la cita, casi al final, ya que sigue investigando los canales romanos que estaban situados en las laderas del arroyo Pedroches, y parece que continua sacando nuevos ramales. Iba acompañado de Roben, el gran mastín negro, que quizás aprenda a distinguir un canal con el tiempo.