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sábado, 21 de febrero de 2015

Taberna nº 10, en la Judería, una nueva visita

Hace tiempo que estuvimos por la Taberna nº 10, concretamente en Mayo de 2012 y en su momento nos pareció una taberna correcta con ganas de hacerlo bien, sin más, ya que está en una de las plazas más bonitas y turísticas de la ciudad, la del Cardenal Salazar junto a la Facultad de Filosofía y Letras, y junto al restaurante el Churrasco o el de Pepe de la Judería. Pero en esta segunda visita se nota el profundo cambio que le han dado sus propietarios a este local. A la hora que llegamos, dos buenos jóvenes guitarristas estaban alegrando el mediodía, a la vez que varios de grupos de turistas orientales (japoneses, coreanos o chinos, no sé) pasaban rápidos. Siempre hay movimiento en la plaza y sus alrededores.
El dueño es Miguel Cabezas, que junto a su mujer regentan 4 establecimientos (Casa Rubio, Pepe de la Judería, el 10 y el antiguo hotel Lola) y teniendo en nómina 66 empleados. Todo un emprendedor que ahora disfruta de mucho trabajo ya que el turismo en Córdoba no cesa de crecer.
Pero la impresión general es que ha habido cambios en el personal, que dispensan una atención al cliente exquisita. Si uno mira en tripadvisor la mayoría de los comentarios son sobre que se comen bien, buen precio y una muy buena atención. Esa es la tónica de los bares, tabernas o restaurantes que van siempre bien.
Las mesas están tapadas con una bonita tela, en la mesa hay una botella de aceite oliva virgen extra, y en nuestro caso tuvimos la atención de Miguel y Manuel, que actúa como maestro de ceremonias al presentar los vinos que tienen en 8 barricas, que no botas. La razón es que la temperatura en verano no permite una estabilidad de los vinos y por dentro están forradas de acero inoxidable.
Tienen la novena barrica con el cristal para que se vea el crecimiento del velo de flor, que tanta influencia tiene en el carácter de los vinos de esta tierra.
Un detalle que nos gustó mucho es su interés por servir el fino en la copa más adecuada. En la foto de la izquierda se muestran tres tipos de copas: los catavinos tradicionales (los del medio cuarto de litro), que son incómodos para muchos; a la derecha está la copa normal de tinto o blanco; y en medio, una preciosa copa que es un estilizado catavinos moderno.

Vino tinaja
La Primilla
Los vinos que tomamos fueron el vino de tinaja La Primilla (80% Pedro Ximenez y 20% Montepila) del Lagar La Primilla y con 14º de alcohol; con ligeros aromas a plátano y manzana verde, suave y glicérico en boca. Es su vino más consumido, y que combinó -no maridó- o según Miguel el vino de tinaja iba con su tapa pareja perfecta: sobre una hoja de endibia una loncha de jamón de los Pedroches, ibérico claro, un poco de higo y espuma de mayonesa de aceite AOVE DO Baena. Me explayo con el nombre completo porque esta tapa ganó el concurso de la tapa, en su sección de productos tradicionales. Como se puede imaginar, bien rico.
Manuel
Luego, pasamos al vino Verdejo ecológico de Robles, con 12º de alcohol, es un vino que a mi en particular no me convence, creo que el joven Viña Verde tiene más juventud y vida. Eso sí, está mucho mejor el verdejo en boca que en nariz. Y como pareja perfecta unos trozos de quesos andaluces bien ricos, que repartimos a más porque a Raquel no le gusta ningún tipo de queso.
El fino que catamos fue el ecológico de Robles, ligero en nariz, avellana y levadura, pero mejor en boca. Un fino que se ha ido adaptando a la tendencia de aligerar estos vinos.

Si acaso podía mejorar, pues sí, porque pasamos a los vinos generosos, productos estrella  de nuestra DO Montilla-Moriles, y a la vez gran desconocidos porque apenas si se consumen. Pero en el 10, tienen el Oloroso Ecológico Piedra Luenga de Bodegas Robles. Según Manuel, el dicho antiguo era que el oloroso es vino de mentiroso porque huele seco y sabe dulce. Unas berenjenas rebozadas y sazonadas con azúcar de caña, crujientes, hicieron que más de uno se llevara vino oloroso a su casa. Y es que en el 10 puedes comprar y llevarte vino, que embotellan y embolsan de manera primorosa.

¿Se podía pedir más? Sí, pude probar el amontillado Tauromaquia de Bodega Hnos. Gracia. Cada día me gustan más estos vinos: con olor aún a fino, complejo, en boca salino, amargo.

 Nos hicimos el grupo una foto con Miguel y Antonio junto a los vinos en el patio de luces de la preciosa casa que ocupa el 10. Todo lo tienen al detalle.

 Esta entrada la hago después de la cata de vino con leyendas. Es otra forma más de dar a conocer nuestros vinos pero aún hay mucho por hacer porque si los jóvenes se acercan poco al mundo del vino, a éstos vinos les parece muy fuertes. Pero algo va quedando. Y esto en el día en que Raquel comenta que en un bar muy frecuentado por jóvenes y que priman a los ciclistas no tenían fino cuando él pidió una copa. La gente de los bares o tabernas quieren hacer negocio pero si no se lo piden pues no lo traen. Espero que nuestros vinos no sean sólo vino para gente mayor.










jueves, 13 de junio de 2013

Bocaccio, una taberna-restaurante

Taberna
Ampliamos el concepto de taberna a este local, ya que tiene dos areas separadas físicamente y en la entrada tenemos la taberna, con su barra alargada, y conectado por un pasillo el restaurante, amplio y luminoso.
Está en la céntrica calle de Fray Luis de Granada y está dirigida por el equipo que lleva con eficacia el restaurante de Huertas de Tejavana y el Cisne Verde. La decoración es agradable y el personal atento.
Tauromaquia
De tapeo nos pusieron de cortesía unos buenos huevos rellenos, y en la siguiente ronda más huevos rellenos... Bueno, pero como estaba cerca la hora de comer pues los segundos huevos apenas los tocamos.
Del vino, pues como restaurante que se precie o taberna de altura, los finos están en botella y realmente son diferentes a los que envasan como bag-in-box.
Tomamos Tauromaquia de Gran Barquero, el mejor de los que tomamos, al menos para mí: amarillo-verdoso, con más notas de ligera crianza, algo afrutado, y que recuerdo mucho más seco con notas ausentes de las que debería tener un fino con los siete u ocho que acostumbran a mantener en las botas de la Bodega Pérez Barquero. También con notas de frutos secos, algo amargo en boca. Para alguien de fuera que quiera conocer los finos de Montilla-Moriles, éste es un buen y notable comienzo.
Cancionero
También catamos el Cancionero de la Bodega Jesús Nazareno, que en mi opinión tenía unos aromas extraños, más bien de humedad y algo sucios, con un color pajizo poco atractivo.


Pero eso sí, al amigo Q. este vino es lo mejor de la zona, por lo que como dicen que de gustos, colores. Pero en el envase bag-in-box lo recuerdo mucho mejor.
Por último, el Doblas que estaba realmente afrutado, extraño, muy diferente al que se puede encontrar cuando se sirve desde un bag-in-box. Realmente descolocaba este vino.

En resumen, Bocaccio tiene una buena carta, bien de precio, y que quieren elevar las aspiraciones de esta empresa que hasta ahora se dedicaba más a celebraciones o menús. Por ejemplo, los desayunos en el Cisne Verde son muy buenos y los churros de copete, cuando siempre ha sido un local de servicio al Hospital con comida de batalla diaria. Es por lo que suponemos que tendrá buen rumbo esta taberna-restaurante.