Juan Bolaños repasó las diferencias entre cultivo del viñedo ecológico y convencioinal.
Las botellas han perdido la etiqueta de fino, oloroso o monitilado, es sólo un diseño gráfico de flores y soles. Tampoco aparece el nombre de la bodega.
Es sencillo y bonito, ya que indican y clasifican aquellos que han estado en contacto con el velo de flor.
Se ha buscado la identidad del producto, y que sea significativo para el consumidor.
En cuanto a la etiqueta las fotos lo dicen todo, y sirven para los productos de Robles: vinos, vinagres y los geles de vino. Pablo Gallego, un reconocido diseñador gráfico local que ya ha hecho la campaña de Abre el Azahar, nos explicó cómo llegó al diseño de una etiqueta tan curiosa y novedosa.
Tras la exposición Rocío Márquez abrió la cata describiendo el Bajoflor 0/2 y el Bajosol 0/0.
En el patio, Conchi, de Conchichina, había preparado diferentes tipos de shushi.
Esta mujer trabaja estos productos de una forma prodigiosa. No me extraña que le vaya bien porque los hace muy sabrosos y frescos. Por cierto, ha abierto nuevo local en el pasaje Angel de Saavedra: donde estaba el pub Marrón, un lugar de encuentro o de ligar de los setenta,... hace tiempo de eso.
Pero les falta fuerza. Recuerdo aquella cata en el Moriles en el 2008, en que Rocío nos trajo fino ecologico de Robles, muy bueno y que reconcilió a mucha gente con los vinos de Montilla-Moriles.
De todos ellos, me quedo sin duda con el amontillado, que era a mi parecer el que más armonizaba con la comida japonesa, o con los shushi.
Así que esperemos que la nueva imagen de Robles les vaya muy bien, tal como nos impactó a muchos de los asistentes.
En la presentación, también asistieron otros miembros de la Asociación como José Ropero, que prepara combinados empleando vinos generosos. Hace poco estuvimos en Glacé y pude degustar uno de ellos; Joaquín Morales (anfitrión de lujo); Isa Calvache (catadora a domicilio de los vinos de la DO), y Javier (catador de altura).









