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miércoles, 19 de noviembre de 2025

El sello de Santigo Jordi en sus vinos es una delicia

     Darío, el agente comercial de Santiago Jordi nos dio en el Hotel Soho Boutique a los miembros de la Asociación de Sumilleres de Córdoba una excelente y nutrida cata de sus vinos gaditanos. Y a fe de los muchos asistentes que distinguimos el sello de Santiago, enólogo y Presidente de los enólogos de Europa.

     

     Tras hablar de la influencia de la variedad y el suelo de albariza, paso a la exposición y cata de los vinos de albariza, que Santiago Jordi los llama. En primer lugar, los vinos blancos.


     1.- Caleta de Cai. Vino blanco joven, Chardonnay, 12,5º alcohol. En nariz el olor suave a manzana no me reveló que fuera esa variedad. En boca mostraba una sensación muy ácida, fresca: en principiouna boca redonda y después una acidez afilada.

 

     2.- Quintería. Vino blanco joven, Blanc de Pinot Noir, 12,5º alcohol. De poco olor, a láctico, y ahumado. Muy sedoso en boca, acidez muy contenida y muy gastronómico.

     3.- Caleta. Vino rosado joven, Syrah, 13º alcohol. Aroma a fruta roja. En boca es ácido y sedoso y con un final amargo. Un vino bien hecho.


     4.- Hacienda Quintería 2022. Chardonnay, 15º y crianza de 6 meses en barricas de roble francés. Aroma a membrillo, pera, amielado y bollería. Boca muy elegante, cremoso.

 

     5.- Mariquilla. Listán Sanluqueño, 15º y con crianza de 18 meses en botas de Jerez amontillado. Aroma a fruta blanca, muy elegante, suave en boca. No se encuentran apenas notas de crianza biológica ya que la bota tenía poco espacio libre, y después se tapó herméticamente.

 

 

      Después Darío nos presentó Los Vinos de Pago llamados como Las añadas de Patrick Murphy. Este escocés llegó a Jerez en 1730 y promocionó con Jean Haurie la venta de los vinos según añadas y el sistema de criaderas y soleras, en contra de los almacenistas que guardaban el vino y vendían según demanda. Haurie fue el iniciador de la familia Domecq.

 

      6.- Bota Cayetana 2021, uva Palomino con 14º naturales sin adición de alcohol. Con crianza estática en bota de 500 litros durante 24 meses. Aroma a miel, ahumado. Boca muy suave, redonda; nada del perfil afilado y seco de los vinos de crianza biológica "normales".

 

7.- Bota Haurie, 2015 y 14º, uva Palomino, con 4 años de crianza en bota y otros 4 años en botella. De nariz compleja, dátil, acetaldehido, muy elegante y ligeros toques de crianza biológica. Boca muy, muy elegante y redonda.

     Después pasamos a los tintos.


     8.- Retinto de Cai 2024, Syrah, 13,5º y 4 meses de crianza en barrica de roble francés. Viñas en Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz. Aromas a fruta roja, boca fresca, muy elegante con el tanino controlada.

 

     9.- Hacienda Quinteria 2022, Syrah, 14º y 12 meses de crianza en barricas de roble francés. Viñas en Jerez, IGP Cádiz. Fruta roja  y negra. Boca elegante y redonda, con acidez muy equilibrada.


     10.- Hacienda Quinteria 2023, Tintilla de Rota, 14,5º y 12 meses de crianza en barricas de roble usadas. Viñas en Jerez, IGP Cádiz. Fruta roja en nariz y boca suave y elegante.

 

11.- Hacienda Quinteria 2018, Petit Verdot, 14,5º y 20 meses de crianza en barricas de roble francés. Viñas en Jerez, Pago Montealegre. Aromas a mora, boca muy elegante con taninos contenidos.

 

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     12.- Vermut Vermuza, vermut de lúpulo mandarina bavaria. Nariz a mandarina, frutal, algo amargo. No era empalagoso en boca y sensación redonda en boca.

     Los vinos de Santiago Jordi son distribuidos en Córdoba por Vinoble, que pertenece a Viñafiel.

 

     Para redondear la cata nos sirvieron unas deliciosas tapas como foie gras con manzana, mazamorra con sardina ahumada y manzana, croquetas y fideos con gambas.

 




















jueves, 10 de octubre de 2019

Cata formativa de Vermuth y otras bebidas con Jose Ignacio Santiago, y su Palique

Siempre se aprende de una cata que de, o imparta Jose Ignacio Santiago. Lo prepara todo muy bien (él repite que lo hace a pesar de los cuatro niños jugando a la pelota alrededor suyo), y lo hace de forma pausada, llevando entretenida la cata, de nuevo con la Asociación de Sumilleres de Córdoba en casa de Joaquin y Araceli (en Pura Cepa)

Jose Ignacio se ha metido en un trabajo con una compañía que ya ha sacado una línea de productos del vino de alta gama, exclusivos, ya que un futuro dará una cata de brandy.

Tras hablar de la legislación vigente sobre bebidas aromatizadas, todos estos productos tienen unos minimos requerimientos entre los que están: más de un 14,5% de alcohol final, que en el caso de vermut tenga al menos un 75% de vino, y aunque hay distintos grados de dulzor (el dulce puede tener más de 130 g/L) el contenido en azúcares en ningún caso aparece en la etiqueta. 
Debe contener entre otros aromas o botánicos, el ajenjo, una planta que le da amargor. 
El alcohol añadido debe ser como mínimo de melazas o bien vínico. Y poco más hay en común entre estos productos aromatizados.


De entre los vermut o bebidas catadas me gustó uno blanco, alemán, con 18º y de nombre Belsazar
Un vermut con toques herbáceos, y no muy dulce y con un marcado amargor. Casi un snap, como dicen en Alemania.

Hay tres zonas en el mundo reconocidas por ser origen y por calidad de los vermut: Chambery, Torino y Reus. 
La marca o bien, vermut de origen Reus fue registrada en 1892. Martini, por ejemplo, apareció en 1862.

En cuanto a los vermut preparados por Jose Ignacio vienen de la mano de la empresa Mora-Figueroa Domeq, y la marca comercial es El Palique.

En el mercado tienen tres tipos con el nombre Palique: de Reus, de los Madriles y de Jerez.

La extracción de los aromas de los botánicos se hace a 55ºC con alcohol vínico.


El Palique de Reus, se le saca el olor a vino, de la variedad Macabeo. Es suave en aroma con notas de laurel, cítricos y romero. En boca se nota la calidad, y no tiene amargor marcado.

El Palique de los Madriles, de nuevo es con Macabeo, y aromas a especies: canela y vainilla. 
Decía que sería que acordara el olor al barquillo de los helados. De retrogusto largo, redondo en boca.

El Palique de Jerez, está elaborado con Oloroso de 15 años y PX de 5 años, que le da el dulzor. Aromas a incienso, más aromático que los anteriores, y muy fino en nariz. Con un potente retrogusto y una sensación en boca larga. Además es el que tiene menos azúcares de los tres. Muy buen y original vermut.

Una instructiva carta sobre el mundo de las bebidas aromatizadas que fue combinada con encurtidos, boquerones en vinagre, carnes y más viandas.

Enhorabuena a Jose Ignacio y a la empresa.







martes, 3 de julio de 2018

Reconocimiento a la Sociedad de Plateros de Córdoba en la asamblea de los Sumilleres de Córdoba

Ya ha pasado otro año y muy variadas actividades se han celebrado para disfrute y conocimiento de los miembros de la Asociación de Sumilleres.

En este año han participado distintas bodegas que han mostrado su buen hacer, y como suceso gozoso ha sido el conocer las nuevas elaboraciones de los vinos blancos de Andalucía, llevadas a cabo por jóvenes profesionales, que aún darán mucho que hablar.

Tras la rendición de cuentas por la junta directiva, háblese de Angel González y Antonio Flores, se comentaron las nuevas iniciativas de catas y también que se está promoviendo una lenta transformación de las actividades hacia el mundo digital, aún por determinar, pero que sin duda con el tiempo será una necesidad.

Por otra parte, se quiso dar merecido reconocimiento a D. Manuel Bordallo, que dirige la Taberna de la Sociedad de Plateros de María Auxiliadora, y que también se sumó en su tiempo a la apuesta digital para dar a conocer su elaboraciones en cocina. Pero sobre todo por su trabajo en mover los inmovilizados de vinos que tenía las Sociedad de Plateros para seguir ofreciendo los finos Peseta y Platino. Actualmente esta taberna controla una buen número de botas bajo la experta dirección de Jose Ignacio Santiago.

Asimismo, se homenajeó a la propia Sociedad  de Plateros, cuya historia fue resumida por Jose Ignacio. 
Se trataba de una Asociación Mutua de Plateros, para poder ayudar a los miembros más desfavorecidos y sus familias, allá en 1868 en ese convulso periodo, claramente revuelto donde los haya de la sociedad española, tras el derrocamiento de la reina Isabel II y la Primera República.


O sea, que la Sociedad de Plateros cumple 150 años en Córdoba. Y como apenas había ingresos, en 1874 comenzaba el negocio de las Tabernas para poder hacer caja. La primera taberna fue en la calle Romero Barros, la que conocemos como la Taberna de Plateros del Potro; para ir inaugurándose más adelante de la de Séneca, etc.

Tras la entrega de regalos se pasó a la tertulia y tapeo que nos obsequiaron en casa de Joaquin y Araceli.

 A destacar la mazamorra, el embutido, quesos, bocaditos de lomo, canapés diversos de atún, foie, fritura,...
O sea, todo estaba bueno, como siempre.

Hubo también su parte de vinos, entre los que destaco el muy equilibrado vermut de Bodegas Robles, los tintos (Tritón, un buen Mencía) y blancos (Botani Azahar) que trajo Joaquin Martinez, tan jovial y apasionado con su trabajo.

Y dejo para el final la labor experta de buen tabernero de Joaquin. Este hombre es una enciclopedia de su trabajo como anfitrión.

Y ya hasta la temporada que viene.






lunes, 16 de marzo de 2015

Taberna Juramento, una clásica taberna de Córdoba

La Taberna Juramento se llama así porque está en la calle Juramento, y ésta se encuentra cerca de la Plaza de la Corredera. Para quien quiera hacer un recorrido histórico, que comience en la Plaza (donde antes se hacían corridas de toros, de ahí su nombre) y se adentre por la estrecha calle del Toril (por donde salían los toros a la Plaza) y justo a la vuelta está la taberna de la que hablamos.
Pequeña, recogida, ocupando una casa de vecinos, y por supuesto con su patio.
Es un sitio acogedor por el encanto de los sitios que siempre hemos conocido y por los que apenas pasa el tienpo: para la bueno y mako. Hemos pasado por tantos sitios, muchos de ellos renovándose de arriba abajo, cambiando decoración, otros siguen como entonces, como siempre han sido. Y la Taberna Juramento es una de estas últimas. Quizás la decoración sea ya de taberna de barrio. Y la barra de entrada le sobran adornos pequeños, a mi parecer (como guardaban nuestras madres y que hacían el decorado del mueble del salón porque tapaban otros objetos). Esta taberna tuvo momentos gloriosos en otros tiempos, siempre en el boca a boca de la gente: recomendándola por su precio, después pasó por tiempos difíciles y muchos pensamos que hasta estaba cerrada, pero no. Los actuales propietarios llevan con la taberna ya diez años.
Salta a la vista, sobre todo para nosotros que vamos tras los vinos de la DO Montilla-Moriles la variedad de vino envasado en bag-in-box: fino, dulce PX, vermut, quizás tinto, y todo de la bodega Sillero, de La Rambla.
El patio es recogido y acogedor, y el día que fuimos lo disfrutamos de una buena temperatura y tranquilos, ya que eramos los únicos allí.
Tras charlar por muy distintos temas fuimos probando algunos platos de la taberna, algunos de ellos que son la especialidad de la casa. En particular, pedimos una media ración de poatatas bravas (un poco aceitosas y la salsa tenía poco de pique), una ración de croquetas de espinacas y piñones y un San Jacobo de berenjena.
Las croquetas estaban bien hechas y sabrosas, pero son un plato que pocas veces me convence fuera de casa. Y en este caso eran mejores de lo normal, pero vamos que no me sorprendieron. Y es que Raquel no se puede controlar ante unas croquetas.
 El San Jacobo es un plato original y me parece que merece intentarlo hacer en casa. La berenjena es una verdura complicada de hacer porque si no está tierna por cocción resulta correosa y dura. Quizás el calabacín daría también juego y siempre es más jugoso. El caso es que nos gustó aunque la berenjena estaba algo dura.
Los vinos que tomamos, todos de Bodegas Sillero, eran bastante sencillos. El fino es bastante ligero, más turbio de la cuenta y sin razón aparente. Lo que me trae a la mente la afición de enturbiar los vinos con el fin de que parezcan sin filtrar. El vino no estaba mal, pero con poca gracia, sin acidez o viveza, sin astringencia: simple en definitiva. Tanto, que no repetimos.
El vermut es de la misma bodega y tampoco era de resaltar: más dulce de la cuenta o quizás que le falte acidez.
Según comentaba el dueño, el tener de una misma bodega es que para que los parroquianos no extrañen el vino que se le sirve.
En el patio, uno comentaba de los tiempos en que la taberna Juramento era referencia en el tapeo, ya hace tiempo de eso, que era frecuentada por los progres de la ciudad y que si pedían una copa de tinto, el dueño les decía que aparte del Savin, tenían otro pero que era peor. Que allí lo normal era tomar fino.
El precio de cuatro cervezas, cuatro medios y tres vermuts, más media de bravas, una ración de croquetas y el San Jacobo de berenjena, 31 euros. Correcto, un sitio para tapear, que debe tener su fuerte en los fines de semana.
Como se ve todo frito, pero el aceite no pesaba, bien.
El sitio, o el patio lo mejor de la casa.