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martes, 20 de febrero de 2024

Otra cata con Joaquin Parra, de Wine Up¡

    Por estas fechas, el año pasado nos visitó Joaquín Parra y este año no ha vuelto a defraudar: vinos buenos y a unos precios asequibles. 

    El origen de ellos, variado, desde vinos gallegos, riojanos, castellano-manchegos y riberas del Duero.

    Vamos a las notas de cata de cada uno de ellos, que la hicimos en el Hotel Soho Boutique.

 

 

    1.- Martin Codax Albariño 2022 (DO Rías Baixas). De esta inicial cooperativa hasta llegar a ser la principal bodega gallega probamos tres vinos, y éste era el primero.

 

    El vino más comercial de esta bodega es este Martin Codax con 3 meses de contacto en depósito con sus lías. Notas en nariz de fruta blanca, piña. En boca se aprecia de nuevo la fruta, muy buena acidez y en definitiva, sabroso.

 

 

    2.- Mara Moura Godello 90%, 10% Treixadura, 2021 (DO Monterrei). 

 

    Este vino estuvo 9 meses de crianza con sus lías. De nuevo mucha fruta blanca, hierbas, algo de hidrocarburos. Se notan las típicas notas de las lías en boca, más redondo.



    3.- Martin Codax lías 2020, 100% Albariño (Rías Baixas, Cambados). 

 

    Estancia de 11 meses en contacto con las lías. Las notas a fruta blanca eran más livianas, pero en boca se muestra muy redondo, carnoso a la vez que afilado. Muy persistente en boca.



    4.- Altolandón 2017 Garnacha de pie franco (DO Manchuela). 

 

    Con crianza en tinajas. Fruta roja, rosas, boca muy sabrosa. Reconozco que me impresionó.



    5.- Dominio Fournier 2020 Tempranillo 12 meses en barrica (Ribera del Duero).


    En nariz las notas de fruta roja, a rosas, fresas y torrefacto. En boca se aprecian similares notas, junto con una astringencia que no pesa.



    6.- Antonio Serrano 2019, Cencibel, Monastrell y Garnacha Tintorera (IGP Tierra de Castilla). 

    Crianza de 24 meses en barrica seguida de 6 meses en tinajas de barro.


    Notas a ciruela roja, en boca las botas de fruta son sobresalientes, que le acompaña una medida astringencia.

    También me gustó mucho este vino.



    7.- Balcón de Pilatos Maturana 2020 11 meses de crianza en barrica americana de grano fino (DO Rioja).


    De capa muy oscura, en nariz se aprecia la fruta levemente.

    En boca se va abriendo y se aprecian notas muy elegantes. Es un vino intenso, redondo y una alta y viva acidez. 



    8.- Legado Petit Verdot 15 meses en barrica 2016 (IGP Tierra de Castilla).


    En nariz se distingue claramente la fruta compotada, notas balsámicas.

    En boca de nuevo las mismas notas balsámicas y de compota.



    Para terminar la cata se sortearon dos vinos de la presente cata, y desde aquí felicito a los ganadores.










    Tras la cata vinieron los platos preparados por la cocina del Soho Boutique. y que en esta ocasión estuvieron muy acertados, con lo que disfrutamos de los vinos de nuevo: croqueta con bocadillo de pringá, bacalao gratinado, carrillada (muy rica), al igual que el arroz con pollo,  setas, sobrasada y mayonesa.

















martes, 13 de febrero de 2024

Cata de vinos de Ribeira Sacra y de Albariño

    El Grupo HGA posee 200 hectáreas de viñedo en propiedad y en varias zonas de Galicia, aunque en la cata de ayer probamos vinos de Riberira Sacra (Regina Viarum) y Rías Baixas (Altos de Torona). Estas dos DO suponen 94 hectáreas del total y se disponen en terreno inclinado, con altitud y en fincas pequeñas.

    La cata tuvo lugar en casa de Nuria y Paco, La Vida Bella, donde probamos vinos de Godello, Mencía (con y sin barrica), Albariño y Caíño (en exclusiva vinos 100% caíño).

    Regina Viarum Bodegas nació en 2001 en Ribeira Sacra. Viñedos con una pendiente media del 40% que exigen recogida especializada de la uva y que por la pendiente debe ser bajada y transportada en barco por el Sil y luego vuelta a la bodega. Por supuesto la vendimia no es mecánica.

    Los vinos que probamos de esta bodega de Ribeira Sacra y Albariño fueron:


1. Regina Viarum. Godello joven 2022, sin contacto con la madera durante la fermentación y con crianza en depósito troncocónico. Aroma a fruta blanca, pera. Boca mineral, también con mucha fruta blanca y resiltando un vino con volumen y mucha redondez.

 

 

 




    El segundo vino, blanco, procedía de la zona de Albariño donde producen más de dos millones de botellas.

2. Albanta 2022. Albariño, con una cosecha de 75.000 botellas, con crianza sobre lías por 6 meses. Es un vino muy floral, fruta blanca, fragante, en boca más punzante que el primero y a la vez untuoso.

Declarado mejor vino blanco de España en 2024.

 

3. Regina Viarum. Ribeira Sacra. Un tinto Mencía 2022 con mucha fruta roja, limpia. Con 6 meses de contacto con lías en depósito de acero inoxidable. Muy frutal, boca redonda y unos taninos bien pulidos.

 

 

 

 

 

4. Altos de Torona 2022. DO Albariño conteniendo un 100% de Caíño. También con 6 meses de crianza en depósitos de acero inoxidable. Aromas a plátano, fruta blanca. Las sensaciones en boca y nariz similares. Muy ácido y redondo, aunque me pareció menos largo en boca que el albariño.


5. Horatius 2019. Ribeira Sacra. Con Mencía de 60 años, y elaborando apenas 700 botellas (en barricas de 300 litros). Muy oscuro en vista, con mucha fruta roja en nariz y en boca, algo tánico, y sobre todo muy largo en persistencia. Un vino realmente bueno.

 

 

 

     Tras la cata Nuria y Paco nos deleitaron en sala y cocina con patatas bravas (sin pique), trozos de alcachofas con jamón (muy ricas), tagarninas esparragadas (picantes y sabrosas), cremita de nécoras y unos callos de ternera con chorizo, que hicieron unánime el alabar su buen trabajo.


martes, 30 de noviembre de 2021

Adega Ponte da Boga, una privilegiada cata con vinos muy a tener en cuenta

        La Adega Ponte da Boga, una bodega en Orense y en la DO Ribeira Sacra nos visitó en casa de Joaquín y Araceli el lunes 29 de Noviembre. Una bodega que es la segunda mayor en producción de dicha DO y que produce quinientas mil botellas de vino blanco, tinto y algún licor que otro. La visita provocó una afliuencia masiva de compañeros que es de agradecer porque el ambiente siempre es relajado, cambiante y muy estimulante para la amistad alrededor de una charla sobre vinos, el mundo y sus habitantes más cercanos.


        La Ribeira Sacra siempre ha sido una zona de cultivo para consumo local, y todo ha ido retrasado, hasta el mildiu que se retrasó y se dio una vuelta por allí en 1920, cincuenta años más tarde que por Francia. Ponte da Boga inaugurada en 1996, tiene nuevos propietario a partir del 2006 y tuvieron la gentileza de mandar a dos representantes muy bien preparados y con las ganas justas de hablar de vinos, sino más bien que los vinos hablaran, lo cual es muy de agradecer.

        En Ribeira Sacra y en esta bodega, la uva tinta mayoritoria, mientras que de las blancas es la Albariño.

        Pues de esta bodega probamos 6 vinos, dos de las vareidades blancas: Godello y Blanco Lexítimo; y cuatro de las tintas, Mencía (dos vinos), Merenzao y Sousón. Los suelos son pizarrosos (80%) y graníticos, como en otras DO reconocidas por su calidad como Priorat o Douro. Los vinos tenían entre 13 y 13,5 % de alcohol.

        La G. Godello 2020 y con un color amarillo verdoso-limón, mostraba aromas de fruta blanca de hueso y con un gusto en boca más que goloso que ácido, y eso que tenía 5.5 g/L de acidez. Buen comienzo, y que dividió al personal entre su calidad y la del siguiente vino.

        B. Blanco Lexítimo 2020, tenía una nariz y color a limón más marcada que la godello. Esta variedad es la albarín blanco y que sé que se cultiva en varias bodegas de reconocido prestigio. La sensación en boca me gustó mucho por su aromaticidad, siendo más ácido y redondo en sensaciones que el primero. Me gustó mucho.


        El primer tinto fue una botella P. Mencía 2016, con la curiosidad de que se añadió un 18% de raspón, manejo que no se repitió más que para esa cosecha y esa variedad aunque otros productores minoritarios y exclusivos gallegos son capaces de meter toda la uva con raspon y macerar así. El vino tenía ya tonos rojizos, con aromas de fruta roja y cerezas y algo de la presencia en barrica francesa usada durante 10 meses.



        El siguiente fue otro Mencía, Bancales Olvidados, de dos viñedos muy especiales que le hacía ser un vino con mucha capa, más ácido que el anterior, con notas de fruta roja. Muy rico en boca, redondo y por supuesto más persistente que el anterior. Este tenía 14% alcohol.

        Dos vinos  con dos variedades que se emplean para completar la mencía en su fermentación, se presentaban en la noche con fermentaciones unicas: Merenzao y Sousón.

        El Capricho de Merenzao del 2013 era un vino ligero en nariz y en boca, a fruta roja, con un color rojizo marrón que indicaba su edad. No me llegó a convencer, aunque como vino de postre sí estaba bvien (al que lo guardó en copa).

        Por último el Capricho de Sousón del 2018 con un color muy atractivo, intenso, y con notas en nariz a madera y cerrado en su frutalidad. Un vino suave y rico, que en boca no da la sensación de redondez que su color da a entender o sugerir. Un vino suave y rico, sabor típico de la Ribeira Sacra, por lo que quizás es falta de costumbre.

        Tras la cata con un chupito de licor de café (bien sabroso), y en la que los precios de los vinos eran pero que muy razonables por la calidad demostrada, le siguió la cena que como siempre se prodigó en viandas de lo más sugerente, sabroso y ligero: quesos, lomo,  atún, carnes a la plancha. Mucho muy sabroso y compartido con una buena charla que hizo muy agradable la noche. Como para repetir y conocer nuevas bodegas.

                

        Tras la cata con un chupito de licor de café (bien sabroso), y en la que los precios de los vinos eran pero que muy razonables por la calidad demostrada, le siguió la cena que como siempre se prodigó en viandas de lo más sugerente, sabroso y ligero: quesos, lomo,  atún, carnes a la plancha. Mucho muy sabroso y compartido con una buena charla que hizo muy agradable la noche. Como para repetir y conoce
r nuevas bodegas.



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Cata de Grandes Pagos Gallegos

 Galicia es una tierra variada y muy querida por muchos que vivimos en el Sur por su verdor, su clima, su gastronomía y sus gentes, cuando vamos de turismo o de visita por allí.
Este verano hemos pasado unos días felices y por mi cuenta he intentado probar y traerme botellas de vino de cada zona, que hay varias.


Para nuestra suerte, nos juntamos con una joven gallega que vive ahora en Alemania y vuelve a su Rianxo de vacaciones. Desde allí nos enseñó parajes, Castros, bosques, restaurantes y recomendaciones que sólo quien siente morriña por su tierra, estando casi todo el año fuera, puede sentir tan propia.

Así que cuando Antonio comentó la cata de vinos gallegos, pues no dudé en apuntarme. Se trata de una empresa, Grandes Pagos Gallegos, que elabora vinos en tres DO gallegas: Monterrei, Ribeiro y Rias Baixas
Faltaría la zona de Ribeira Sacra, pero esa zona ya la disfruté en mi viaje veraniego.

Se probaron en total 6 vinos, 4 blancos y 2 tintos. 
- Fragas de Lecer, 100% Godello (Monterrei)
- Barbuntín, 100% Albariño (Rias Baixas, concretamente de O Rosal).
- Paso Casanova, 85% Treixadura, Godello, Albariño y Loureiro (Ribeiro).
- Quinta de Couselo 2016, 90% Albariño, Cariño Blanco y Loureiro (Rias Baixas).
- Finca Viñoa 2016, Brancelao, Sousón, Caiño Longo (Ribeiro).
- Fraga do Corvo 2016, 100% Mencía (Monterrei).

Vinos todos ellos muy bien elaborados, con relativamente bajas producciones ya que tienen y controlan fincas de no más de 12 Has. la que más. Vinos con más o menos aspiraciones, a un buen precio, y con distribuidor para quien los demande.

Los vinos blancos, todos con una refrescante acidez, con nariz al principio cerrada, propio de la crianza bajo lías, y todos con mucho cuerpo, aromas florales y frutales intensos. Algunos con más salinidad, como el Barbuntín, además de aromas florales y cítricos de la Albariño.

Quizás los dos vinos blancos últimos tenían una mayor clase y calidad, vinos que algunos propusieron que podrían combinar muy bien con platos de carne. Quinta de Couselo era realmente un vino elegante, frutal y fino.

Si bien, los más sorprendentes a mi parecer por sus aromas fueron los dos tintos. El primero era balsámico, aromas a regaliz, pimienta. Y el segundo, el Mencía, de intensos aromas a flores, violetas, muy equilibrado en nariz y boca.

Los platos que elaboraron tanto Araceli como Luis combinaron como siempre a la perfección. Como detalle, el bizcocho de chocolate negro para el último vino. fue un acierto; además de las pizzas y el carpaccio de gambas.

La cata no defraudó a nadie, y el comercial de dicha bodega habló lo justo para que termináramos a buena hora y todo fuera dinámico. Hasta la próxima cata.








jueves, 9 de abril de 2015

Sabores de Galicia

El lunes 6 de Abril asistí con compañeros de la Asociación a la presentación de Sabores de Galicia, en una sala montada en un trailer, junto al hotel Córdoba Center (el de las luces de colores), en el Vial.
Nunca hbía estado en un trailer de este tipo, mas es sorprendente lo grande y espacioso que resulta por dentro. En cada fila estabamos sentados 6 personas con su pasillo: diseño industrial de calidad.
Comenzó la exposición una técnico del Consejo Regulador Ribeira Sacra, la cual nos explicó las características de esta zona, que tiene muy pocas hectáreas y también es muy reciente a pesar de que desde en el Románico los monjes elaboraban vino, sobre todo tinto. Y se sabe que la mencía por ejemplo la trajeron las legiones romanas.
La Ribeira Sacra es una zona que comprende las riberas del río Sil y del Miño. En la zona sur de la provincia de Lugo y el norte de la provincia de Orense, en Galicia.

Una de las características es que las plantaciones han de ser en ladera, y no en llano con pendientes comprendidas entre el 30 y el 85% de desnivel, de forma que la mecanización es compleja y pertenece esta DO a una asociación internacional CERVIM, viticultura de montaña (por ejemplo Douro, Aosta, Rhein, Ribeira Sacra, Mosela, Banyuls, Trento, ...) que tienen en común la que ellos llaman viticultura heroica. Y por las fotos que mostró así es, ya que muchas veces la forma más oportuna de manejarse entre bodega y viña es por barca en el río.
Está claro que visulamente es una pasada esta Ribeira Sacra y que vale la pena visitarla, y de seguro que la están mostrando al turista con todos sus encantos naturales y de arquitectura religiosa románica.
Los vinos catados, algunos con la marca de la DO Ribeira Sacra, venían con la leyenda: el sabor de un paisaje.
Las parcelas son pequeñas, siendo la media de 500 metros cuadrados y en total hay 3,000 vitcultores. Hay que indicar que no hay viña en los valles, sólo en las laderas, excepto enla zona de Chantada que tenían viñas desde tiempo atrás.
El clima es atlántico-mediterráneso y según aparece en la web:  "Los paisajes estan caracterizados por laderas muy empinadas que se precipitan sobre el río desde alturas de hasta 500 m. marcadas por altas temperaturas veraniegas y suaves en invierno, con bajas precipitaciones,que diferencian este microclima casi mediterráneo del clima oceánico habitual en el resto de Galicia". 
 
La cata se acompañó con queso de la zona Arzús-Ulloa de pasta blanda, agradable de comer y degustar; y de empanada gallega con pisto y atún.


Los vinos catados fueron un blanco y un tinto del Consejo Reguladir, en este caso, procedente de una bodega que ellos seleccionaron.
- Se trataba de un blanco joven 2014 elaborado con godello, treixadura, albariño y algo de caíño blanco. Con aroma a fruta blanca, manzana, pera, un vino con una elevada acidez, pero que no me resultó agresiva, untuoso y con volumen. Un blanco bien hecho.

- Después sirvieron un tinto joven 2014 con predominio de la mencía, aunque le acompañaban otras variedades tintas. Con mucha fruta roja, ya en nariz se apreciaba su amargor, pero en boca era ligero, algo amargo, equilibrado, y ácido. Un vino diferente en suma, que me pareció muy interesante y con un color púrpura ligero, precioso.
Es de esos vinos que se han elaborado con una proporción de uva uva entera, y por supuesto completamente sana. Según me comentaba la técnico lo que se hace es hace una maceración de los racimos enteros, aparte del depósito y luego mezclar al vino terminado. Hay que saber hacerlo, y en este caso el efecto era claro y sobresaliente.

Se cató también un vino tinto mencía del 2014: Palacio Diamondi. Este no tenía ese sabor ligero amargo y estaba bastante cerrado. En boca se ostraba suave, pero no tenía la personalidad del primero, que a muchos nos gustó más.


Por último, se hizo una presentación de la ternera gallega, de la raza rubia gallega, y se mencionaron otras razas autóctonas o foráneas que generalmente se están empleando para hacer cruces con la rubia, debido a su rendimiento. Son animales de gran rendimiento cárnico ya que pueden alcanzar los 500 kilos a los 9 meses de edad, que es cuando se sacrifican.
Se hizo hincapié en que en Galicia están afinando los cortes de manera que no sólo el chuletón o el solomillo son los cortes mejores, sino que hay otras zonas, más baratas, que cimplen de sobra para plancha o guiso.
Por cierto, que comentaron que ya hay en Córdoba la primera tienda que venden casi en exclusiva carne de ternera gallega (calle Alhakem II, en el centro).
Sirvieron cortes de carne muy sabrosa, jugosa: palatable, con el punto de sal.

Una agradable e instructiva cata, de muy buen nivel por los ponentes que allí estaban.










domingo, 18 de noviembre de 2012

Cata de vinos de Rafael Palacios

El martes 13 de Noviembre asistí a una cata de los vinos de Rafael Palacios y presentada por él mismo, y que formaban parte del programa de unas interesantes jornadas gastronómicas promovidas por la Distribuidora Narbona Solís. Todos los actos, el lunes 12 y martes 13, se celebraron en el Hotel Cordoba Center. Había muchas bodegas presentes y de calidad reconocida, no quisiera dejar atrás a alguna. Además había también exquisiteces como un salmón ahumado de Reyes y Varón.



Rafael Palacios es el menor de una familia dedicada a los vinos. Según él comentaba, la bodega familiar  riojana vendía tintos y los blancos prácticamente los regalaban como obsequio de pedido de los tintos. Como se formó en Burdeos, se interesó en desarrollar el valor de los blancos ya que tenían suficiente potencial. Fue en 1996 cuando conoció la variedad Godello y aunque le impresionó su frescura no fue hasta el 2004 cuando se decidió a trasladarse y empezar en la zona de Valdeorras. Tras unas pruebas iniciales se decidió por la subzona del valle de Bibei, la más alta de Valdeorras y como en toda Galicia las propiedades eran minifundios. Para situarnos el río Bibei, siendo el pueblo más cercano O Bolo, nace en la Sierra zamorana de Sanabria por lo que está en la parte oriental de Orense y a una altura de 700 a 900 metros de altura.
Los suelos son graníticos y formados por fina arena y piedras de granito de pequeño tamaño y sin cubierta vegetal, ya que en verano la temperatura diurna puede superar los 30º, y además la profundidad de las raíces sólo llega hasta 1 o 2 metros que es lo máximo que las viñas penetrar antes de llegar al granito. Hay una parcela que apenas tiene arena y sí mucha piedra por lo que apenas retiene al agua y para evitar la insolación la viña se cubre con unos veinte centímetros de paja.

La variedad Godello es aromática, con piel muy fina, y que madura hasta alcanzar buena concentración en azúcares sin perder acidez: la pulpa aunque dulce está prieta y verde y puede llegar hasta 8-10 g/L de acidez, un pH de 3,0 (para el Sorte O Soro) y sin suficiente ácido málico como para que necesite hacer la fermentación maloláctica. Las distintas parcelas se cultivan en vaso o espaldera en régimen ecológico.
Las fermentaciones se realizan a 14-16º con levaduras autóctonas y sin realizar la fermentación malolácticase hacen en madera, excepto el Bolo, que es el menor de los vinos y se fermenta en recipientes de acero inoxidable.
Todos los vinos tienen un toque de identidad, notas de fruta blanca, ácidos y algo amargos en boca, y una sensación salina que recuerda a los finos. Según Rafael, es la mineralidad lo que los distingue.
Se cataron:
- Bolo 2011, de viñedos propios y de viticultores asociados a la bodega. Aroma a pera, hinojo, ácido, final salino.
- Louro do Bolo 2011, de viñedos propios de 17 a 28 años con fermentación y crianza de 5 meses en foudres de 3.000 litros. Aromas a anís, miel, lías, madera, complejo en boca, persistencia larga. Persistencia ácida y amarga.
- As Sortes 2011, de viñedos propios de 35 a 92 años, y fermentado y crianza de 8 meses en barricas de 500 litros. En nariz es mucho más dulce que el Louro. También menos amargo y un muy largo recuerdo en boca. Muy equilibrado.
- Sorte O Soro 2011, con uvas de un único viñedo de 37 años. Fermentación y crianza de 8 meses en barricas de 500 litros. Se trata de una viña situada en la parte más alta, con orientación al norte y expuesta a vientos, con una producción limitada a unas 2.000 botellas. Muy frutal, a melocotón, pera, hinojo, con toques de madera.  Aireando en boca el vino se transforma en muy salino, realmente un fino. Muy largo y muy bueno. ¡Y todavía le quedan unos meses en botella!, según él.
- Sorte dos Santos 2011, también de una única parcela de 44 años. Se dice que es de vendimia tardía: las uvas alcanzaron los 14º de alcohol probable y se fermentó hasta llegar a los 11º quedando unos 70 g de azúcar que apenas se notan por su muy buena acidez. Aromas a melocotón, almíbar.
Una excelente cata propiciada por la entrega de Rafael, que se muestra cercano en todo momento y que comenta con humor las incidencias de su trabajo. Además no se excede en los comentarios de sus vinos, los deja a éstos hablar.