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sábado, 9 de marzo de 2024

De vuelta a Casa Pedro con los Tabernícolas

    Parece mentira el tiempo que no nos juntamos para comer en algún restaurante popular de Córdoba. 

 

   En esta ocasión ha sido una vuelta a Casa Pedro

Como es normal en fin de semana, estaba al completo aunque no por eso molestaba el ruido. Este restaurante tiene el salón principal con la barra, y otro más pequeño. Estábamos en el principal, pero ya digo, y sin molestias.


    El vino Montilla-Moriles escogido era el único de la carta, fino Doblas, el cual cada vez está más elegante y sutil en boca. 

 

   Esta bodega pertenece a Moriles, y se encuentra muchas veces como la única marca o bien junto con otras, por lo que no es difícil consumir este buen vino en los bares de la ciudad. El precio de la botella, irresistible para su calidad, 9,5 euros.

   Cayeron más de 3 botellas y acompañaron a los platos pedidos. Para ocho, pedimos dos raciones de cada.

 

   Por cada ración sirvieron ocho unidades de forma que tocabamos a dos per cápita. Lo digo porque en algunas fotos veréis poca cantidad, y es que correspondía a mi plato. 


  De entrada fue una buena ensaladilla rusa, bien de precio aunque para lo sabrosa era corta en cantidad. 

 

   Le siguieron unas alcachofas con jamón que estaban realmente buenas, y es que ahora las alcachofas están en su mejor momento.

  Para continuar unas ricas y sabrosas navajas a la plancha, uno de los platos de marisco o molusco que tan bien trabajan en esta casa.

   Para redondear, de carne pedimos cochinillo, y de pescado bacalao frito. Ambos muy bien hechos.

    De postre se pidieron dos raciones de tarta de santiago (muy justas en tamaño) y torrijas.

   El total 184 euros, a 23 euros por persona. Un precio razonable para lo comido y bebido

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 9 de enero de 2017

La Recolecta, restaurante ecológico, y de barrio

Este pequeño restaurante está en la calle Pintor Espinosa en el barrio Parque Cruz Conde, junto al parque del mismo nombre. Además del encanto del sitio, es posible aparcar sin muchos problemas. Actualmente la acera de la calle se ha ampliado y se pueden poner veladores en el exterior, de forma que a la tranquilidad del barrio se le añaden las vistas del parque, logrando que se esté muy cómodo.

Se trata de un restaurante ecológico y que está muy bien atendido, con un trato cercano... como un bar de barrio.

La carta es resumida, con algunas especialidades, y con algunos fallos en otros platos. Pero lo principal es que los precios son contenidos, y las raciones rondan los 8 euros. Otro tema es el tamaño de las mismas, aunque en cualquier caso merece la pena su visita.


La carta de cervezas es considerable: todas artesanas, con mucho sabor, y eso a muchos no les convence. 
No es mi caso, que pedí dos tipos de cervezas, y las dos acompañaron muy bien a la comida. Tanto de La Bandolera (de Algallarín) como de Cab Beer (de Montilla) escogí en los dos casos la cerveza morena, hecha con más lúpulo, y rica en sabor y aromas. 

Por ejemplo, Cab Beer elabora cervezas que pasan un tiempo por botas que han contenido vino oloroso o PX, todo un homenaje a su origen montillano. 

De los cuatro, dos preferían la cerveza rubia de barril, también artesana y mucho más ligera, aunque como decía uno: también sabía a un aroma que le recordaba una colonia, es decir, más cítrica de la cuenta. 


En cuanto a los vinos, la carta de vinos blancos y tintos está bien escogida, pero qué quieren que les diga, donde esté un buen fino de Montilla-Moriles, como era el fino Pato especial, sin filtrar ni clarificar, que se quiten otros muchos, y siempre a la mitad de precio que cualquier vino blanco joven. A veces, o bien en demasiadas ocasiones más bien, no sabemos apreciar las virtudes de nuestros vinos.

En cuanto a la comida. 
Pedimos una ensalada de queso de cabra y nueces. Corta en cantidad, ya que las hojas de lechuga de roble, cubrían la base del plato. Algo parecido pasó con el cuscus de coliflor y verduras: deslabazado, con poco aliño y la coliflor más húmeda de la cuenta.

Pero pedimos dos platos que nos parecieron exquisitos: patatas confitadas y ternera con verduras a la tailandesa
Las patatas, gajos y con piel, estaban fritas a fuego lento, y las salsas acompañaban perfectamente, desde una tailandesa hecha con extracto de ostras, otra con comino, otra levemente picante.
Y la carne, para el agrado de ellas, se hizo bastante pasada, lo que restó parte de su sabor, pero que no ya que era un plato muy simple y bien hecho.

La Recolecta lleva ya dos años en el barrio y aún aguanta, a su favor el que las mesas en el exterior le han dado mucha visibilidad. 
Es un restaurante especial, para un público más bien reducido, con el cocinero y otro trabajando en sala; y con bastante competencia en la zona donde está. Esperemos que aguante, porque ellos muestran todo su cariño a quienes los visitan.

La cuenta por las cuatro raciones, dos copas de vino de blanco moscatel, un medio de fino, seis cervezas y las cuatro raciones, 47 euros. Muy bien.
El cocinero salió a despedirnos y preguntar cómo nos había parecido la comida, tratamos de ser sinceros indicando los aciertos y los fallos que habíamos observado, porque en su quehacer siempre quieren mejorar.

Eso sí, terminamos de comer e íbamos ligeros de equipaje con tanta verdura y plato contenido, lo cual en las fechas navideñas se agradece, y mucho.






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lunes, 9 de marzo de 2015

Taberna Sibarita Fussion Restaurante: así se llama

La Taberna Sibarita Fussion Restaurante, nombre de este nuevo negocio situado en uno de los puntos de más tránsito en esta ciudad: en la calle Manuel Cuéllar Ramos. ¿Mande? ¿Dónde está eso? Pues en el Vial Norte, ah¡, en la Av. de la Libertad, junto al hotel de colores (el Córdoba Center). Hombre. claro, cualquiera en esta ciudad le puede dar pistas del lugar exacto, no tiene pérdida. 
Antes había una taberna Sibarita, en la misma calle, y que se especialazaba en tapas y algunas raciones. Bueno, que parece se han mudado unos metros más abajo y han dado un golpe de mano al negocio, y que es el que visitamos estos días. Tanto, que la antigua taberna parecía cerrada.

El lugar es espléndido, justo allí se situó una cervecería irlandesa, que se sustituyó por el Fifty Fifty, que visitamos en su momento y que cerró por un grave suceso. 
Está claro que el mantener este local debe ser alto y que se necesitan muchas visitas del personal para cubrir gastos, pero por ahora es un sitio con buen gusto y bien atendido.
La decoración blanca es la que predomina en el Sibarita, al igual que otros nuevos locales recién inaugurados al albur del tirón turístico cordobés. Las mesas y sillas son cómodas, al menos las de fuera, y hay espacio para moverse. 
El personal, bastante numeroso por cierto, es muy atento. Tan sólo levantamos la mano con dos dedos y cuando nos dimos cuenta teníamos dos tubos de cerveza en la mesa, que es lo que queríamos por cierto. La chica que nos atendió, la de la foto, es una muy buena profesional.
La cerveza se supone que era de tipo artesanal, de Estrella Galicia; como se ve tenía un intenso y agradable color pero que no se correspondía con su sabor, era más la presencia lo que llamaba la atención. Eso sí, la jarra o tubo en este caso, era bonito, bien presentado pero el contenido tenía poca fuerza con poca espuma. El tubo es a dos euros.



En cuanto a la carta, es variada y de un precio a priori correcto, y como había poco de tapeo pues hubimos de pedir raciones. 
El único fino que tienen es el Eléctrico de Toro Albalá, y como se ve los catavinos están grabados con el nombre de la bodega: otro detalle de buen gusto. La pregunta es, ¿qué pasa si cambian de vino? ¿les dan los catavinos la bodega, a modo de permamencia como en los móviles? En cualquier caso, es otra buena imagen para la taberna. Este fino, es de los mejores de Montilla-Moriles y nunca nos ha fallado: un vino serio, con buenos aromas de crianza y muy buena acidez, perfecto para el copeo, como hay unos pocos más que se pueden tomar en la ciudad. Precio, 1,60 euros.
De primero se pidieron unas berenjenas con ahumado. Bien presentado el plato. Gracias a que en ese momento eramos sólo 3 porque si no hubiera sucedido como cuando fuimos a comer sushi en el restaurante japonés Cochinchina. Se trata de emparedado de berenjena, salmorejo y ahumados. Unas rodajas de berenjena asada o cocida, después una capa de crujiente fritura, una de salmorejo, de nuevo berenjena, la capa de fritura, salmorejo y el ahumado: un plato bien hecho y original por 8 euros.
De segundo, medallones de solomillo ibérico que por 11 euros se puede decir que es un plato caro. La carne era tierna, algo más hecha de la cuenta, más no compensa. Habrá que buscar los mejores platos del Sibarita ya que era nuestra primera vez.
 La cuenta final fueron 36 euros, y que constaba de las dos raciones mencionadas, cuatro cervezas y 6 medios de fino Eléctrico.
Se puede concluir que es algo caro, pero si tenemos en cuenta el sitio donde se encuentra (en una de las mejores zonas de la ciudad), siempre animado y con mucho movimiento tanto de gente como de tráfico; y que está puesto con buen gusto y que está muy bien atendido, entonces está dentro de un precio casi normal, y le daríamos un notable, 7,5.
Está claro que tienen un duro trabajo por delante para consolidarse, pero creemos que si combinan diseño de platos con buena cantidad en los mismos, se puede convertir en un sitio de referencia. Habrá que seguirlos.