Con estos mimbres nos juntamos en la sede de facto de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, en casa de Joaquin y Araceli.
Los vinos catados fueron: Tío Pepe en Rama, Tío Pepe 2 palmas, Tío Pepe 3 palmas, Tío Pepe 4 palmas, Alfonso 2/6 Oloroso, Dulce Palomino (Viña Dulce Nombre) y una rareza de vino dulce muy concentrado y viejo, Tío Pancho Romano.
El fino Tío Pepe en Rama, con 6 años de crianza biológica y que se sacó al mercado hace 10 años como una selección de las botas de Tío Pepe (67 de entre más de 2000 botas), sigue siendo un esperado reclamo cuando sale al mercado tras la saca de primavera. una potente nariz, y una redondez plena en boca; salino y muy elegante en boca.
Los otros finos, eran ya otra historia, a cada cual mejor. El Fino 2 palmas (8 años de crianza), Fino 3 palmas (10 años de crianza) y el Tío Pepe amontillado 4 palmas.
De este último, tan sólo se embotellan unas 600 botellas al año (con una edad media del vino de 52 años) es una delicia por sus intensos aromas, y su boca concentrada, una perfecta combinación entre acidez, notas salinas y frutos secos. Muy fresco, potente y largo.
Para cambiar, el Oloroso Alfonso 2/6 con notas parecidas a un Palo Cortado, con más de 40 años de edad. Y el vino dulce Dulce Nombre de la variedad Palomino, que en su momento se fermentó un poco el mosto de uva pasificada, por lo que contenía algo más de 220 g/L de azúcar, es decir no muy dulce en boca.
Como siempre, y tras la la cata de vinos, se pasó a loa degustación de los platos preparados por Joaquín, Araceli y Gertrudis. Unas delicias.
La foto corresponde a un salmorejo de naranja que era una delicia, suave, exquisito, preparado por Gertru.