Si se visita su página en tripadvisor, muchos usuarios comentan que así han comprado otras cosas en el mercado: todos parecían que podrían ganar, mas la idea final puede ser convertir el mercado en otro mercado victoria con el tiempo: lo que se emplea, perdura, pero creo que los puestos perderán un extra de ventas.
En fin, que Alfonso y su familia buscaron un local y por ahora están en Ciudad Jardín, en Camino de los Sastres, donde antes estaba el Loro Verde. Fuimos con unos amigos que habían visitado Los Hollejos en el mercado, y sabían más que yo de sus movimientos.

Si hago un repaso, tomamos vermut Amanecer de la Cooperativa La Aurora, aunque esté contenido en botellas preciosas de Alvear. Pensaba que era de Alvear, que es uno de los mejores, porque el Amanacer es bastante dulzón.
También se pueden pedir platos más grandes por sólo 4,5 euros, abundantes, para ese precio. La carne de cerdo guisada estaba muy bien hecha, sabrosa. Los cardos estaban más ácidos de la cuenta. En mi casa los hacemos mejor, ya que es una verdura que no es fácil de hacer.
A partir de aquí fuimos compartiendo vinos para no acabar más cargados de la cuenta, porque hay que cuidarse.

Y otros vinos que probamos fueron el Enate Tempranillo-Cabernet Sauvignon), bien hecho, en nariz y en boca.
Y en cada copa una invitación, totalmente asegurada, ya que están pendientes de los clientes.
Quizás el nivel de las tapas, excepto el salpicón y la carne guisada, bien aliñados y sabrosos, no es como se espera y se nota que en alguna tapa la materia prima es congelada. Como las espinacas, sin apenas sabor.


Y comentaba Alfonso que están a la espera de poder tener pronto la capacidad de poder elaborar comida en el local, porque hacen como muchos bares que lo hacen en otro sitio y simplemente calientan. No es el único bar que he visitado con esa situación. Pero en el caso de Alfonso, que provenía del Mercado y en que se elaboraba todo muy fresco, bien a la plancha o frito, aquí se encuentra con capacidad de maniobra reducida.

Las ultimas consumiciones fueron gratis, gracias a la deferencia de Alfonso por lo que la cuenta resultó muy conveniente. Comimos cuatro personas por 29 euros y probamos variados vinos. Muy bien, pero deben mejorar en algunas tapas.
Habrá que probar otra vez en los Hollejos y catar nuevos vinos.
Por cierto, allí me encontré a Jaime, antes socio de la Asociación y que me dio gran alegría ver de nuevo. El se ha hecho un asiduo de los Hollejos desde hace tiempo, y considera de gran valor la capacidad de la vinoteca para probar muchos vinos a buen precio.