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martes, 14 de marzo de 2017

Cata de vinos de Bodegas Tobía, riojana de pura cepa

Ganas tenía de probar los vinos de esta bodega riojana, que aparece en muchas guías como vinos de muy buena relación calidad-precio. 

Y a esta cita de la Asociación de Sumilleres fuimos muchos al restaurante Casa Rubio con las mismas ganas e ilusión de probar los vinos de Bodegas Tobía.

Esta bodega pasó en 1994 de ser una típica elaboradora de vinos cosecheros, del año, vinos fáciles de beber, a sacar al mercado vinos con una mayor complejidad, tras pasar Óscar Tobía a dirigir la bodega familiar.


Las uvas provienen de distintas zonas de la Rioja, ya que apenas si cuentan con viñedo propio y la bodega se sitúa en el término de Cuzcurrita de Río Tirón. 
Las viñas tienen por lo general más de 30 años y están actualmente en un proyecto para elaborar vino de una finca con viñedo prefiloxérico.


En cuanto a la elaboración de vinos, son de las pocas bodegas riojanas que disponen de depósitos tipo Ganimedes que facilitan una mayor extracción de color y aromas, respetando a la vez la integridad de las uvas. 

Además hacen gala de dar prioridad al vino de lágrima, el obtenido directamente por gravedad, en vez de por el vino prensado, sacrificando cantidad pero aumentando calidad. 


También emplean barricas con asiduidad, y siempre la fermentación maloláctica se realiza en barricas. Y por último, en el caso de los tintos no llevan a cabo filtración o clarificación del vino.
A la cita acudió el responsable de la bodega Óscar Tobía y el enólogo de la misma, todo muy bien atendido por el personal de sala de Casa Rubio.

Daimon Blanco 2015: 30% Viura, 15% Tempranillo blanco, 30% Sauvignon blanc y 25% Malvasía. Un blanco con maceración de hollejos, fermentada cada variedad en barrica y después con 3 meses de crianza en madera.
Un vino floral, de aromas limpios, agradables a fruta tropical. 
En boca es suave y redondo, con buen retrogusto. Más tarde los aromas a madera salen, todo muy fino. Con una buena acidez, y algo de amargor, quizás le falte algo más fuerza, como si pudiera dar más de sí.
Combinado con mazamorra de almendra, con huevas de salmón y melva.

Tinto Graciano 2012, ha permanecido 18 meses de crianza en barrica de madera húngara. Un vino con muy alta capa. Aromas a fruta roja y también vegetal. Resultó poco aromático. En boca es cálido y con tanino agradable.
Se sirvió la muy rica ensaladilla con pulpo, pimentón y sal negra volcánica, tal como me dijo Miriam, una experta en cocinar y en dominio de sabores.

Selección Tobía 2013. Con 70% de Tempranillo, 18% de Graciano y 12% Garnacha. 
También muy alta capa. Con fruta roja y negra, también aromas a café y cacao. En boca es dulzón, fruta roja, lácteos, con un buen retrogusto. Crianza de 20 meses en barricas de roble francés y americano.
Un vino muy bien hecho y a un muy buen precio.

Oscar Tobía 2012 Reserva. 93% Tempranillo  7% Graciano. Con 24 meses en barrica. De principio parece mucho tiempo en madera de roble a menos que el vino aguante el empuje de la crianza.
Un tinto muy riojano, con fruta, vegetal, balsámico, tabaco, un tanino suave. Era otro clase vino, de otro nivel.
Se acompañó de un surtido de croquetas,

Y llegamos al por ahora mayor reclamo de esta bodega, el rosado Alma de Tobía fermentado en barrica y con varios meses de crianza. El probado era del 2015, pero han hecho cata vertical incluyendo también al 2014.
Hecho con 55% Tempranillo, 35% Gracián y 10% Merlot. Es un rosado diferente en elaboración. Para empezar 36 horas de maceración.
Es cerrado en nariz, con fruta pero nada parecido a lo normalmente visto o probado de un rosado con exceso de aroma frutal.


En boca es glicérico, con buena persistencia, buena acidez. Es un vino diferente, o gusta o no. Y partticularmente no me satisfizo tal como esperaba. Ni que decir tiene, que a otros sí que les gustó.

En resumen una estupenda y bien llevada cata con sus protagonistas directos, con muy buenos vinos.
Y de nuevo, qué decir sino estar agradecidos de excelente trato el recibido el Casa Rubio.

Así se hace afición. Y esperando a la próxima cata.

 












martes, 14 de febrero de 2017

Cata de siete cavas de Gramona, y un vino

En esta ocasión los de la Asociación de Sumilleres de Córdoba nos fuimos el lunes 13 de gala a la Taberna Casa Rubio en la Puerta de Almodóvar. 
Por esta vez, dejamos nuestro lugar habitual de convocatoria de casa Joaquín Morales.
La Casa Rubio ha sido una taberna muy visitada por los cordobeses, y en mi caso bastante porque lo regentaba la familia de un amigo personal, sobrino de Magdalena, la cocinera y mujer de Francisco El Rubio, y en donde los boquerones, los flamenquines, los calamares tomaban vida propia.


Desde el 2001 lo regenta el grupo Cabezas,el cual le ha dado un enorme salto en calidad en cocina y en confort.

Pues en la sala de arriba y ante una de las asistencias más numerosas que recuerdo se acercó Toni, de la Bodega Gramona a hablarnos de sus vinos, de cómo cultivan sus tierras y elaboran sus vinos.

Esta bodega se orientó hace tiempo por las crianzas largas para elaborar sus cavas, al igual que otras bodegas de Sant Sadurni de Noia, y aunque vendan sólo el 2% del total de botellas de Cava de esta zona han conseguido posicionar su calidad en el lugar que les merece, obligando a otras grandes marcas a recuperar la esencia en la elaboración de estos vinos espumosos.

La cata de Gramona venía acogida por Terruño, de la mano de José María. Y todo manejado sin apenas notarse por el personal de Casa Rubio, en particular de Sergio, jefe de sala que estaba al tanto de todo.

Como decía Toni, sólo llevan 130 años en este negocio, o sea que sólo tienen 130 experiencias de cómo hacer un buen cava.
El cultivo es ecológico y últimamente aplican técnicas biodinámicas, y han conseguido según él crear vida en la finca en la que conviven cabras y vacas. Por ejemplo, depuran las aguas residuales que les sirve de estanque y dopnde ya viven distintas aves.

Pasando a lo que catamos:

- La Cuvee 2013. Xarel-ló y Macabeo. Se notaba la fuerza y acidez de ambas variedades: manzana, flores, bollería, levadura. Con una notable acidez y también amargor.
Era un cava para abrir boca de lo que vendría después.

- Rosé, Pinot Noir 2012. Fruta roja en boca. Menos ácido que el anterior, con más retro gusto. Con carbónico crujiente, como decía Toni: cuando te lo echabas en la boca es cuando aparecían las burbujas.

Por cierto, el salmorejo de tomate ecológico rico, rico.

- Argent Rosé. También Pinot Noir, sin apenas color. Se prensa la uva con poca presión. Suavidad en boca, sin la astringencia del anterior, muy curiosa la diferencia entre estos dos cavas Pinot.

- Argent Blanc Chardonay. Con mucha crianza de lías en su segunda fermentación.  Aromas a levadura, muy suave, quizás demasiado, con poca fuerza.

- Imperial 2011. Xarel-lo, Parrillada, Macabeo. 
A mi parecer el más equilibrado hasta ahora. Acidez controla, suave, redondo.

- III Lustros 2009. Con más carbónico que los anteriores, o bien el que más se notaba. Con aromas a frutos secos, más aromas de crianza, lácteos.
Muy suave en boca. Por ahora el mejor de todos los probados.

Aquí fue donde Toni comentó que el cava era llamado el vino del diablo porque las botellas explotaban. 

- Celler Batlle 2006. Con apenas 4 g de azúcar. Más suave y fino que el anterior, ¿Es aún mejor que el anterior? Los entendidos dicen que sí, seguro que es el más elegante. Pero en mi caso y en el de alguno más de la cata teníamos nuestras dudas de si era mejor. 

En cuanto a que probamos de Taberna Rubio. Exquisita la ensaladilla: encima habían puesto rodajas de pulpo con pimentón pasados ligeramente por la plancha. Tengo que probarlo. Me encantó.
Después vendrían unas croquetas de cocido, surtido de queso de Calaveruela, cada día mejor.
Y por último unos dulces.

El último vino fue el PinoTeAmo. Sin segunda fermentación. Hecho con Pinot Noir, Pinot Gris y Pinot Blanc. En una palabra: desconcertante, tras lo probado anteriormente.


La cata terminó con unas reflexiones de Toni sobre los que significan las burbujas en el vino: placer. 
Y sobre todo lo que significa vivir entorno al vino.
En su caso la historia familiar acompaña a una vida alrededor del vino.

Una magnífica cata.