martes, 13 de febrero de 2024

Cata de vinos de Ribeira Sacra y de Albariño

    El Grupo HGA posee 200 hectáreas de viñedo en propiedad y en varias zonas de Galicia, aunque en la cata de ayer probamos vinos de Riberira Sacra (Regina Viarum) y Rías Baixas (Altos de Torona). Estas dos DO suponen 94 hectáreas del total y se disponen en terreno inclinado, con altitud y en fincas pequeñas.

    La cata tuvo lugar en casa de Nuria y Paco, La Vida Bella, donde probamos vinos de Godello, Mencía (con y sin barrica), Albariño y Caíño (en exclusiva vinos 100% caíño).

    Regina Viarum Bodegas nació en 2001 en Ribeira Sacra. Viñedos con una pendiente media del 40% que exigen recogida especializada de la uva y que por la pendiente debe ser bajada y transportada en barco por el Sil y luego vuelta a la bodega. Por supuesto la vendimia no es mecánica.

    Los vinos que probamos de esta bodega de Ribeira Sacra y Albariño fueron:


1. Regina Viarum. Godello joven 2022, sin contacto con la madera durante la fermentación y con crianza en depósito troncocónico. Aroma a fruta blanca, pera. Boca mineral, también con mucha fruta blanca y resiltando un vino con volumen y mucha redondez.

 

 

 




    El segundo vino, blanco, procedía de la zona de Albariño donde producen más de dos millones de botellas.

2. Albanta 2022. Albariño, con una cosecha de 75.000 botellas, con crianza sobre lías por 6 meses. Es un vino muy floral, fruta blanca, fragante, en boca más punzante que el primero y a la vez untuoso.

Declarado mejor vino blanco de España en 2024.

 

3. Regina Viarum. Ribeira Sacra. Un tinto Mencía 2022 con mucha fruta roja, limpia. Con 6 meses de contacto con lías en depósito de acero inoxidable. Muy frutal, boca redonda y unos taninos bien pulidos.

 

 

 

 

 

4. Altos de Torona 2022. DO Albariño conteniendo un 100% de Caíño. También con 6 meses de crianza en depósitos de acero inoxidable. Aromas a plátano, fruta blanca. Las sensaciones en boca y nariz similares. Muy ácido y redondo, aunque me pareció menos largo en boca que el albariño.


5. Horatius 2019. Ribeira Sacra. Con Mencía de 60 años, y elaborando apenas 700 botellas (en barricas de 300 litros). Muy oscuro en vista, con mucha fruta roja en nariz y en boca, algo tánico, y sobre todo muy largo en persistencia. Un vino realmente bueno.

 

 

 

     Tras la cata Nuria y Paco nos deleitaron en sala y cocina con patatas bravas (sin pique), trozos de alcachofas con jamón (muy ricas), tagarninas esparragadas (picantes y sabrosas), cremita de nécoras y unos callos de ternera con chorizo, que hicieron unánime el alabar su buen trabajo.


martes, 14 de noviembre de 2023

Cata de vinos de Moriles Alto: Bodega El Monte

    Excelente cata la que tuvimos anoche, 13 de Noviembre en el Hotel Soho Boutique, con los vinos de Antonio López. La bodega El Monte tiene 30 Has en propiedad en Moriles Alto, a 425 m de altitud. 

    La finca, llamada Paraje del Lagar del Monte, ha estado desde el siglo XVI dedicada a olivar, cereal, naranjos, y vid y desde 1994 cambia el cultivo en exclusivo a la vid. Antonio hizo un recorrido con anécdotas y hechos de su abuelo y su padre, donde comentó la dedicación de la finca desde viticultores al actual de vitivinicultor.

    Se probaron en total 8 vinos que dieron cabal idea del trabajo realizado por la familia López.


- Monte Verde 2023. Es el primer vino joven de El Monte y es un ensamblaje con un 80% de Pedro Ximenez, 10% Moscatel y el resto de Sauvignon Blanc y Verdejo. Elaboran sólo 4.500 botellas. Huele y sabe a moscatel. Todo bien conjuntado, dándole al vino un rico resultado.

 

 

 


- Ximenium 4 Generaciones 2021. Es un 100% Pedro Ximenez de color amarillo limón intenso. Con frescura en boca, buena acidez. Con crianza sobre lías de 5 meses, y batonaje semanal, para dar 5.000 botellas con 13º de alcohol.

 

 

 

 


- Paraje del Lagar del Monte. Un vino joven Pedro Ximenez del 2023 y 14º de alcohol, fermentado al 50% en barrica y el resto en depósito. Con sólo un mes de velo de flor. De color amarillo dorado, y en boca se aprecia el efecto de la bota de manera muy elegante y en boca es sabroso y largo en el paladar.

 

 

 


- Fino Cebolla. !00% Pedro Ximenez y con una edad de soleras de 15 años. De color amarillo limón dorado muestra en nariz aromas a levadura y pan. En boca es suave, limpio, con mucha persistencia, salino. En definitiva, muy bueno. Este vino ha conseguido primeros premios (90-95 puntos) en las cinco principales competiciones mundiales.

 

 


- Ximenium 2021 Fino en rama. 100% Pedro Ximenez y presentado en botellas Magnum de 1,5 litros. De color amarillo limón, este vino se prepara por la combinación de 15 botas de fino El Monte con 2 botas de fino Los Naranjos, con vino de 15 años. Aroma a levadura, café, cacao, complejo y todo muy agradable. En boca es muy largo, suave y un conjunto excelente. Con 93 puntos de Decanter.

 

 


- Antonio López López. 100% Pedro Ximenez. De una sola bota, sin refrescar. Amarillo pajizo, en nariz tiene mucha reducción que se pierde al agitar. Al pasar en boca recuerda al Ximenium, y resulta de sabor muy largo.

 

 

 

 

 


- Ximenium saca del 2022. 100% Pedro Ximenez. Amarillo dorado. Con nariz fresca, algo de levadura. En boca no es tan seco como podría suponerse, sino que es goloso, con volumen. En resumen muy bueno y muy, muy persistente en boca.

 

 

 

 


- Moriles Viejo. 100% Pedro Ximenez. Con 17,5º de alcohol. Color caramelo. Aroma dulzón. En boca es salino y sápido. Muy largo en boca. Este vino no está encabezado con alcohol para ser un amontillado, sino que sería un blanco con envejecimiento: 15 años de crianza biológica y 10 años de crianza oxidativa.

 

 

 

    En resumen, una cata de muchísima calidad de unos vinos que se merecen su amplio reconocimiento.

    Tras la cata vinieron los platos preparados por la cocina de Soho, que hay que reconocer que cada vez es mejor. Para explicaciones cortas: tosta de verduras, tortilla de patatas, mollete de pringá y bacalao frito.






martes, 17 de octubre de 2023

Cata de altura y de nivel pedagógico, con Mara de Miguel

















    Esta cata celebrada el lunes 16 de Septiembre de 2023 tenía el objetivo, según la sumiller Mara de Miguel, de mostrar que los vinos elaborados en nuestra tierra presentan una buena calidad comercial y que hasta podríamos decir hasta copian nuestro estilo.

    La cata se desarrolló en el Hotel Sojo Boutique y emparentando por parejas nuestros vinos con los foráneos quedó de lo más instructiva, y en la que quedó claro como se ve en el mapa que hay una disposición geográfica inversa entre los vinos producidos en el Sur del Hemisferio Norte: Montilla-Moriles, Las Marcas (Italia) y Tesolónica (Grecia), y los elaborados al Sur del Hemisferio Sur: Stellenbosch (Sudáfrica) y Malborough (Nueva Zelanda). 

    Y Mara nos demostró que existe un vino de Montilla-Moriles que puede considerarse como primo hermano por sus características de cualquiera de los otros siete vinos que catamos ayer. 

    Para dificultar la cata o para abrir todos nuestros sentidos, el servicio de los vinos se hizo tapando totalmente las botellas.

1. Comparativa de dos vinos blancos

- Montepila (Montilla-Moriles) y Verdicchio (Italia).

     Vinos con grado alcohólico medio, el primero más dorado y el segundo, amarillo limón-verdoso. Ambos sin madera y sí mucha crianza con lías que les daban aromas frutales y herbáceos muy parecidos.

  

 

 

 

 

 

 

 

2. Comparativa de dos vinos tintos

- Petit Verdot, Syraz y Pinot Noir (Sierra Morena, en Ojuelos Altos) y un Pinotage más Syrah (Worcester, Stellenbosch, Sudáfrica).

    Vinos con buen color cereza y con ligera crianza en madera. Los dos vinos tenían aromas frutales y la madera apenas se notaba. El primero más astringente pero que se abría a los mismos aromas de fruta roja madura que el segundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.- Dos vinos blancos ¿del Nuevo Mundo?

-  Sauvignon Blanc con Chardonnay, Ximenium (Bodegas El Monte, M-M) y Sauvignon Blanc (Malborough, Nueva Zelanda).

    En esta cata se trataba de comparar dos vinos que tenían similar recolección nocturna con máquina y que tiene la peculiaridad de potenciar los aromas a herbáceo y piña.

4.- Dos vinos blancos diferentes pero con similar forma de elaboración.

-  Pedro Ximenez (Bodega Toro Albalá, M-M) y Malagousia (Tesalónica, Grecia). Ambos vinos tenían tratamiento con lías en depósito de acero inoxidable y el segundo, un ligero pase por madera. Sorprendentes la calidad de ambos vinos.

   

     Tras la cata se hizo un brindis por los siempre ausentes pero presentes en cada cata, Antonio, Joaquín y Ángel.

    Se dio también la bienvenida a Elena, ingeniera agrónoma y enóloga por la UCO. 

 

    Tras la cata, la cena estuvo al nivel de los vinos bebidos, con patatas aliñadas, bolitas de flamenquín, mini hambuerguesas y carne a la plancha, tal como demuestran las fotos que acompañan a este comentario.






 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 21 de septiembre de 2023

Vinos de Pueblo, por Toni Martín

 

    Tras el verano, renaudamos las catas en esta ocasión en el bar Rafalete, en la calle Diario de Córdoba, con la visita de Toni Martín, bodeguero y comercial de Vinos de Pueblo, con un surtido de vinos sobresaliente. Desde 2007 él y su mujer, Ana, elaboran vinos en distintos sitios, seleccionando bodegas y uvas de distinto origen y variedad, por ejemplo las DO de Rueda, Ribera del Duero y Arlanza.  Tras mostrar su proyecto, el lema de su negocio es Arraigo –Costumbre – Tradición, y emplean las más modernas cubas ovoides de granito o asolean en damajuana un vino blanco.

    



 

 

 

Comenzamos la descripción de los vinos y su cata.



 

    1.- Katherine Sierra, un verdejo DO Rueda del 2022, elaborando el vino en vendimia nocturna mecanizada y parte sin mecanizar. Aromas a melocotón y flores, en boca presentaba volumen con notas clara de fruta blanca, todo equilibrado y con muy buena acidez. Buen comienzo.

    

 

     2.- Sin etiquetar se probó un vino blanco de la DO Arlanza elaborado con las uvas Rojal (idéntica a la malvasía) y Palomino. Sobresalían las notas florales y el verdor, en boca era denso, glicérico y con buena acidez. Este vino del 2022 se presentaba como anticipo de una próxima vendimia.

 


    
3.- Miguelón 2017, un Tempranillo de la DO Arlanza, que recibe el nombre por la proximidad de la bodega al yacimiento de Atapuerca. Elaborado con lágrimas de racimo que le daban un ligero color cereza con tonos naranjas. Las uvas son despalilladas a mano y reciben un trato cuidadoso. Es un vino con mucha fruta en nariz y boca. Muy bueno, especial por su frescor.

 

     

    


4.- José del Amo 2017
, Verdejo del 2017 de Vinos de Castilla y León y no de la DO Arlanza, ya que la verdejo no es esta DO, y con crianza en barrica. Olor a levadura muy leve, floral y con mucho volumen en boca. Conforme se va abriendo muestra su mucha elegancia. Con retrogusto.

Este vino y el anterior sorprendieron por sus virtudes antes descritas.

 

 


    
5.- José del Amo 2017, Merlot del 2017 de Vinos de Castilla y León aunque como el anterior en la DO Arlanza, pero que no está acogido a los vinos de dicha DO. Criado en barricas de roble francés durante 17 meses. Fruta roja en nariz y en boca, notas vegetales en nariz y con volumen. Otro vino que causó unánime interés.

 

 

 


    
6.- Talla 2020, Tempranillo de la DO Ribera del Duero. Elaborado en cuba ovoide de granito. Tapón de biomaterial. Notas de fruta roja muy limpias, en boca sobresale la fruta roja y todo muy redondo.

 

 

 

 

 


    
7.- Talla 2019, Tempranillo de la DO Ribera del Duero. De nuevo mucha fruta roja y en nariz se perciben las notas de barrica americana. Muy equilibrado, rico en sabor que le hace casi como vino de postre.

 

 

 

 

 


  

  8.- Sin nombre, combinación de vinos verdejo, con parte de solera de 1952, y Sauvignon blanc (fermentado en barrica). Tras la fermentación el vino pasa un tiempo en damajuanas y se asolea. Olor ligero a amontillado, muy elegante en nariz, y ligero en boca.

 

 

    Tras la cata se sirvieron entre platos de jamón y queso, y también lechuga al ajillo y pinchitos, para recordar las comida en Rafalete en otros tiempos, y que tan bien sientan ahora.


 

martes, 27 de junio de 2023

Cata de vinos de la Bodega Tomas Postigo

     El lunes 26 de Junio, tras la dolorosa pérdida de Antonio Flores, nuestro querido Secretario de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, continuamos con la actividad de las catas de vino, gracias a la labor de Cristina y José Ignacio. 


     En esta ocasión fue la presentación de los vinos  por Tomás Postigo y su esposa. Tomás, químico por la Universidad Autónoma de Madrid, comenzó a trabajar en el mundo de la enología en 1984, en la Cooperativa de Peñafiel, que luego se convertiría en Protos. Cuatro años más tarde fundó Pago de Carraovejas, la conocida marca ribereña; para fundar ya solo en el 2008, la bodega que lleva su nombre y que nos visitó el día de arriba citado.

     Actualmente los cuatro hijos trabajan en la bodega.

 

     La bodega se encuentra a 1.000 metros de altura, y este clima condiciona el trabajo en bodega, el de la bodega (refrigerada si se precisara para permanecer todo el año a 12ºC), y también a los vinos que allí se elaboran. No digo, viña, porque Tomás compra la uva (300.000 kilos) a viticultores exclusivos y a los que paga con remuneración exclusiva también.

     - El primer vino fue un Verdejo del 2019 cultivado en Niebla (Segovia) en la DO Rueda cultivadas en vaso y a pie franco. Se recolecta en camión y tras pasar una mesa de selección, permanece refrigerado a 12º C toda la noche . El mosto fermenta a baja temperatura en barricas y el vino permanece en las barricas durante 8 meses. En el 2019, el vino no hizo la maloláctica.


     El aroma frutal, y a pan propio de la variedad, y con la crianza en barrica, es una excusa para la entrada en boca tan exquisita que tiene, se puede masticar y al final queda un regusto amargo y secante elegante que permanece en la garganta y en la copa. No me equivoco si digo que es uno de los mejores verdejos que nunca haya probado.

     - El segundo fue el Tinto 3º año del 2020, con Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec. Las uvas pasan una doble mesa de selección rigurosa, y se evita la oxidación de las uvas enteras mediante el empleo de un OVI, un depósito que se llena de uvas y por sistema mecánico se lleva a la entrada/boca del depósito.  Tras la fermentación, el vino pasa 12 meses en barrica de roble francés.

     De un intenso color rojo-malva, huele a frutos rojos y bollería, muestra una muy buena expresión frutal en boca, junto con una suavidad de terciopelo. Nada de astringencia, todo muy elegante.

     - El tercero fue el Tinto 5º año del 2018, con las mismas variedades que el anterior tinto. Tras la fermentación en depósito el vino pasa a barrica.

 

     En este caso el vino es aún más oscuro y el aroma a madera de roble francés es más notorio, por los 12 meses en barrica francesa nueva, y recuerdos de fruta y bollería. Con una boca muy larga se muestra como un vino redondo.

     - El cuarto fue el Tinto Vinificación Integral del 2016, presentado sólo en botellas Magnum.


     Tras fermentación en barricas de roble francés pasa en total 18 meses en contacto con la madera. Con aromas a madera de roble y fruta roja, se percibe más claramente el alcohol. En boca es muy largo y aterciopelado. Otro vino como los anteriores que da idea de probar algo antes no conocido.

     - El quinto y ultimo fue el Tinto del 2017 Rebollo, y este nombre hace mención al nombre del roble de Castilla y León (Quercus pyrenaica) en el cual ha estado 12 meses en barrica, y que también se embotella sólo en Magnum.



     Muy intenso de color, presenta una nariz corta y afilada, en boca se nota la madera, al principio agreste para pasar después suave en boca. Quizás el único vino de calidad con esta variedad de roble.

 

     Lo dicho, una cata casi perfecta, por no decir de las que hacen mucha afición a los vinos

 

 

 

     - En cuanto a la comida, en esta ocasión la comida estuvo a la altura de los vinos, lo cual nos alegramos mucho. Salmorejo, tiras de filetes de pollo, croquetas, bacalao y pincho de frutas.




martes, 9 de mayo de 2023

Cata de quesos Plazuelo

La quesería de Plazuelo se inauguró en 1994, y he tenido la suerte de comprar queso en su sede de Villaralto, en el Valle de los Pedroches. Sus quesos siempre me parecieron muy auténticos, plenos de sabor; y recientemente Francisco Plazuelo le he cedido el testigo a su hija Ángela.

En un salón del Hotel Córdoba Center (el de los colores de noche) nos juntamos un buen número de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, con Francisco y Ángela Plazuelo para probar sus quesos, muy nuevos para lo que yo conocía en su tiempo.

Se realizó la explicación de la elaboración de cada queso por Ángela junto con su degustación, y a la vez tomando una copa de vino, cinco en total, que había seleccionado Rodrigo. Los quesos se comentaron en orden inverso a las agujas de reloj, siendo el número 1 el queso de cuña tipo Mahón.

 

1. Queso semicurado de vaca con fino de la zona de Montilla-Moriles. Tras el cuajado de la leche se incubó durante 20 minutos con vino fino, y en mi caso no percibí en el queso el efecto del vino. El queso era muy cremoso, agradable y el vino de acompañamiento era del Lagar Sta. Magdalena (14% alcohol), con toques de levadura y mucho cuerpo. En definitiva, el vino se comía al queso.

 

2. Queso curado de oveja de leche cruda y cuajo vegetal. Por la elaboración de este queso graso de modo tradicional y por su delicado sabor, se está pidiendo una Denominación de Origen propia. Se somete a 7,5 meses de curación y este queso cuadró muy bien con Viña Zorzal, un Chardonnay navarro suave, con buen paso y glicérico.

 

3. Queso azul con leche pasteurizada de cabra. Un queso cremoso, que casi se puede untar, olor salado que se combinó de modo original con un vino con Botrytis noble, variedad Chenin Blanc, Baumard pocedente del Loira.

 

4. Queso torta de leche de oveja, con mucho olor, sabroso, más amargo que el anterior. Bien rico, y que cuadró muy bien con un cava Bocchoris con buen paso en boca y suave. Me pareció la combinación más acertada.


5. Queso semicurado de cabra con chocolate negro, del que hay que decir que el chocolate (al 70% de cacao) se notaba poco. Supongo que me esperaba otra cosa, con más expectativas, que me supo a poco. El vino tinto Baltasar, con uva garnacha se imponía al queso.


Tras la cata de los quesos y hablar un rato de los nuevos proyectos, como es el queso con harina de bellota, se pasó a degustar unas tapas de las que destaco los croquetas y las berenjenas fritas.