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por generosidad de F. Castilla |
Esta DO es aún poco conocida y de ellas tan sólo se conocen las principales bodegas, ya que éstas suponen casi el 90% de la producción. Pues bien, nos iban a dar a probar también vinos pocos conocidos de bodegas con limitada producción, así como de las más reconocidas comercial y cualitativamente hablando. O sea, hablando en plata: ocho vinos (faltan dos tapones).
Las características geográficas e históricas de Somontano (junto a los montes) son comunes a otras zonas cercanas a los Pirineos, como La Rioja, que experimentaron un rápido crecimiento cuando la filoxera atacó las vides francesas. A diferencia de La Rioja, esta zona cayó en el olvido, que se recuperó en los años setenta cuando la cooperativa se puso manos a la obra.

Manuel nos mostró fotos de la villa medieval de Alquézar, y habrá que ir a verla.
Seguimos por dos blancos: Mascun y Glarima.

Este vino, con aromas a fruta blanca y flores, dulzón,a lgo amielado, tenía también una muy fresca acidez, resultando sabroso y brillante en boca. Gustó este vino.
El Glarima blanco, de Bodegas Sommos, es una mezcla de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer. Una mezcla de los que se diría: a ver quien gana. Y en mi opinión, ninguna, quizás algo más a la gewurtzaminer. Con crianza en barrica de tres meses, pero no me convenció: me esperaba más de él, ya que lo había visto ya en bares de Córdoba.


Y nos metimos en la cata de los tintos.

Pero el vino es muy suave, aromas a violetas, fruta roja. Me recordaba a la Monastrell: suavidad en nariz y en boca, con algo de tanino. Quien quiera comprobarlo, el precio de la botella es alto: las exclusividades hay que pagarlas.
Esta preciosa botella grabada es de 12 Lunas, de la bodega El Grillo y la Luna. Es una mezcla de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Garnacha y Syrah, siendo la primera más del 50%. Se nota los aromas propios de esa variedad.
Es un vino con 9 meses en barrica y que estaba bastante bien. Y al parecer es económico, menos de 10 euros.
Aromas frescos e intensos, a frutas, ciruelas, moras. Y en la boca es suave, sedoso, con los taninos muy bien integrados.
En la web se cita que ha sido elaborado bajo los consejos de Michael Rolland, uno de los enólogos más reputados.
El tinto Obergo 2011 Merlot 100% a muchos nos pareció el mejor vino de la noche.
Es un crianza con 18 meses de barrica, pero la fruta salía por todos lados.
Un color potente. Aromas a fruta y vegetal muy bien integrados. En boca una acidez de primera, sabroso, y con los taninos y especies al final, todo muy bien integrado.
Y el vino perduraba bien en boca y en la copa.
Este vino se acerca ya mucho a los 20 euros.
El Cabernet-Cabernet 2010 de Enate fue el último vino catado. Esta es la bodega más conocida de Somontano por la calidad de sus vinos, y por la originalidad de su presentación.
Recuerdo que hace unos años, ya se decía que los vinos de Enate estaban mejor que otros muchos de zonas más conocidas y a mejor precio.
Este Cabernet Sauvignon 100% (el nombre repetido hace referencia a que en Aragón cuando se repite una palabra es que se trata de resaltar su calidad y autenticidad) era un vino bien hecho: fruta roja, vegetal (sin trazas de pimiento verde). Rico. En boca ya quedaba más neutro que el vino anterior, menos potente. Pero un señor vino.
Y el último fue el Secastilla, 100% garnacha, de Viñas del Vero. Un tinto que se elabora en una bodega aparte y de fincas muy seleccionadas. Según Isabel, una buena catadora, el vino mostraba aromas tabaco, vainilla y notas licorosas de la fruta muy madura.

Para terminar muestro algunas fotos que demuestran la calidad y altura de la cata que tuvimos de la mano de Manuel, trayendo y presentando vinos de DO Somontano.
Tras unas palabras últimas a cargo del Presi, Ángel, nos fuimos rápido ya que se hizo tarde y la noche era bien fría.

