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domingo, 12 de abril de 2015

Las habas en cazuela, en las Ermitas. Los festejos de primavera en Córdoba han empezado.


Las habas, legumbre de primavera, cultivadas en la vega del Guadalquivir son uno de mis platos favoritos. Ahora que están en final de temporada hay que aprovecharlas. Ya sean fritas cuando son pequeñas, con las cebollas frescas y algo de cáscara, con su jamón; o en cazuela, con alcachofas y un ramito de hierbabuena; o guisadas con sepia, son una delicia.

Este domingo se celebra la entrada de los festejos de primavera, por supuesto obviando las procesiones de Semana Santa que significan que la calle está para ser pisada y disfrutada.

Y sí, se celebraba el reparto de habas en cazuela en las Ermitas y que antiguamente elaboraban los monjes para aquellos pobres que subían la cuesta del Reventón. Ahora esta celebración está coordinada por la Asociación Amigos de las Ermitas, actualmente dirigida por Juan Manuel Fernández y han preparado cazuelas de barro con el guiso de habas y su huevo escalfado para unas 2,000 personas.


http://www.cordobaanfitriona.com/portfolio-item/cordoba-y-las-ermitas/
Las Ermitas, para quien no lo sepa, están en uno de los cerros de la Sierra y conocido antiguamente como Cerro de la Cárcel. Las vistas son magníficas y la primera ermita se construyó en 1707, aunque se supone que habría ermitaños desde tiempos del Obispo Osio (siglo IV) o durante el califato omeya. Actualmente los pocos monjes que quedan pertenecen a la Congregación de los Carmelitas Descalzos.





Uno de los directivos de la Asociación es el ínclito y entusiasta cordobés Antonio Cuesta, de la Editorial Almuzara. En las Ermitas me lo encontré y con la charla de un vasito de vino de Bodegas El Gallo, comentó que lleva en el cargo cuatro años y que han metido a mucha gente joven con ganas de trabajar. Me interesé por las celdas y Antonio me dijo que se siguen reservando por turistas, en su mayoría extranjeros. La primera vez que supe que se podía dormir en una celda por un módico precio fue por una entrevista que le hacían a Antonio Gala, el cual aprovechó el retiro para poder concentrarse en sus escritos.
Para acceder a las Ermitas, lo más sano, es dejar el vehículo por la zona del Patriarca y subir la cuesta. Tiene una pendiente considerable, pero a buen paso en menos de 45 minutos se está arriba, por lo que no se hace fatigosa la subida para quien esté bien de piernas.
Antiguamente, los pobres subían cerca de las Ermitas y esperaban en la cueva de los pobres, con vista a las Ermitas, a la llamada de los monjes para que pudieran comer. Ahora, muchos subimos andando, haciendo un poco de ejercicio en un radiante día de abril. A la vez, ciclistas bajaban a ritmo de vértigo ya que completaban una prueba ciclista. Parece que la coordinación ha fallado, porque había mucho personal subiendo. Otros muchos subieron en coche hasta el mismo recinto, provocando que el acceso por carretera estuviera completamente atestado de vehículos. Y eso que decían que la policía estaba limitando el paso.

Por un módico precio de 2,5 euros se conseguía una bebida, una cazuela con su guiso de habas, alcachofas y huevo, y un bollo de pan.
A mi me parecieron que estaban buenas, aunque había un señor mayor que se quejaba que le parecían malas, frías, el huevo frío… Ya digo, me las comí y rebañé: quizás él vino en coche hasta arriba. Y es que el hambre es el mejor condimento de cualquier comida.
Carlos Gonzalez Ripoll
Tengo que reconocer que otra vez que subí, hará unos ocho años, me parecieron de mejor sabor, con su buen toque de hierbabuena.

La alcachofas estaban en su punto, tiernas, y su buen caldo con pimentón hicieron que me sintiera un poco más pobre o humilde: tener que subir la cuesta para disfrutar de un plato sencillo y nutritivo, junto con un montón de más cordobeses que al amparo de la Asociación están recuperando una de las imágenes más icónicas de Córdoba y su sierra. Las casa blancas en lo alto del cerro, con sus grandes pinos y cipreses, y por la noche la luz del monumento como un faro en la sierra, han estado en la mente de todos los cordobeses.









martes, 21 de diciembre de 2010

Miercoles 15 de diciembre 2.010

El pasado día 15 de diciembre tuvimos una muy grata reunión con Antonio Cuesta, director de la editorial Almuzara en la Tranquera. Allí nos contó los entresijos del mundo editorial: los secretos de la edición, el trato con los autores, sus incesantes viajes, el trabajo para obtener unas ventas de libros, asistiendo a Ferias, leyendo hasta mil libros al año, éxitos y fiascos editoriales, de cómo entró en contacto con la edición, el diseño de imagen y su andadura en la primera editorial andaluza, en resumen su trabajo diario, y además, infinidad de anécdotas, sus deseos de ser torero, sus recuerdos de los tiempos de estudiante de Veterinaria, con profesores como Jesús Diez y Pepe Peinado allí presentes.Desde aquí nuestro reconocimiento a su labor y entrega.

En la parte de las viandas, Gonzalo, chef de la Tranquera, nos adelantó alguna de sus nuevas propuestas para este invierno, empanada de rabo de toro, que supone la comunión entre la cocina tradicional argentina y la cordobesa. También nos deleitó con croquetas de provolone y tosta de criollo, queso y entraña que nos parecieron exquisitas.

Los vinos de la noche fueron 3 generosamente suministrados por la bodega Cañalva, de Cañamero (Cáceres):

- Fuente Cortijo 2007, vino de la tierra de Extremadura, un tempranillo con crianza de entrada fácil, buena acidez, muy fresco en boca. Un vino clásico que gustó.

- Cañalva Coupage especial 2008, de la misma bodega, un coupage de 4 variedades de corte más moderno, con 6 meses en barricas francesas pero que a pesar de su buen nombre y reconocimiento nos pareció con poca intensidad tanto en nariz como en boca.

-Talento, de bodegas Fuente Victoria, un vino alpujarreño (tierra de Laujar) equilibrado, con buena acidez y retrogusto.

-Luz, un blanco semidulce de moscatel y macabeo, elegido por Lupe ,con mucha fruta madura, acidez correcta , quizá algo amargo en retronasal, pero que también gustó mucho.

-S´ naranja, del Condado de Huelva, un dulce de Pedro Ximénez y Palomino Fino, con una crianza de más de 10 años en botas de roble y al que se le añade cáscara de naranja previamente desecada al sol, lo que da un sabor y olor característico que contrarresta en cierto punto el dulzor de la Pedro Ximénez.

Al final la sobremesa se alargó lo suficiente como para desear a todos unas felices fiestas y despedirnos con ganas hasta una nueva cita, ya en el 2011.