jueves, 6 de octubre de 2011

El Churrasco


La definición de churrasco en la wikipedia es la siguiente:>> El Churrasco es una lonja de carne, de uno a dos centímetros de espesor, extraída de alguna de las carnazas, como cuadril, paleta, etc. casi siempre de carne vacuna (de vaca, "ternera", "novillo"), cocinada en la plancha de hierro. Puede también cocinarse a la parrilla o a la sartén.
Para los cordobeses, el churrasco es siempre de carne de cerdo y a ser posible, solomillo. El restaurante al que hoy menciono dio nombre de categoría al churrasco. Hecho en su punto y si la carne es ibérica pues como se dice coloquialmente, apaga y vámonos.
Este local está en la calle Romero, en el turístico barrio de la Judería y al ocupar una casa, dispone de varias salas y entre ellas un fresco patio.
Como lo nuestro es el tapeo, pues de la barra no pasamos. El fino es de la Bodega Navarro, de Montilla. El Churrasco dispone de sus propias botas y la casa donde se situa se ha transformado en un reservado del restaurante, la Bodega. La primera copa que nos sirvieron no nos convenció, muy ligero en nariz y algo amargo en boca, de trago fácil, y pensabamos que era pensado para los turistas. El camarero que estaba pendiente, nos sirvió la siguiente copa de una saca del mismo día, de la propia bodega, por supuesto sin filtrar. Este sí era más fragante, fresco y completo. Un vino de muy buen trago, que invita a la charla, aunque un tanto ligero. Un fino recomendable.
En esto que discurrió el tapeo hablando de lo complicado que es mantener y conservar un fino en las botas. Parece que es un vino sencillo de hacer pero que a la mínima alteración se transforma y puede perderse, remontarse, pasarse de crianza, etcétera.
En particular, este mes de septiembre hemos intentado fermentar mosto de Pedro Ximenez para obtener la base de nuestro primer fino. Poca cantidad, pero una fuga en el serpentín de refrigeración nos ha aguado la fiesta, y nunca mejor dicho, porque tenemos casi el doble de volumen de un casi vino y que pudo haber sido un buen fino.
Lo que tapeamos fueron unas fresquísimas pijotas y unos riñones a la plancha exquisitos. Hacía tiempo que no había probado un plato tan simple pero tan gustoso.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La Cazuela de la Espartería


La Cazuela se localiza en la Espartería, la antigua y empinada calle comercial que conecta la plaza de la Corredera con su mercado y terrazas con Claudio Marcelo y San Pablo. La taberna ocupa el sitio de un antiguo almacén de juguetes y tras tiempo de olvido y espera, los actuales dueños la remozaron y desde 1998 su calidad va incrementándose. Es una de las tabernas más activas de Córdoba, organiza regularmente catas con presentación de bodegas y maridajes, a la vez que también organiza actos culturales.
Es una taberna amplia ya que ocupa una casa de dos plantas y en cuanto a su cocina, es de una muy digna calidad. El día que estuvimos nos sirvieron con la copa una tapa de rabo de toro sobre una base de puré de patata. Con la siguiente copa pedimos un revuelto de berenjenas con salmón, muy bueno y que cuadraba perfectamente con el vino.
La carta de vinos es una de las más amplias de la ciudad y a un precio contenido lo que indica a las claras que la dirección quiere cuidar su bodega. Es digno de elogio.
También tienen variedad en los finos: Bodegas Delgado, con los finos en rama, Manolo y Segunda Bota; Lagar del Blanco, y de alguna bodega más.
Tomamos un vino de Lagar del Blanco parecido a vinos de tinaja, es decir fermentado pero sin crianza biológica o bajo velo de flor. Exceso de aromas a confitura y con un tono amielado. Seco, y con un suave y agradable buen paso. No me convenció, aunque a mis otros dos contertulios sí; parece como un fino a medias. Ya tomamos el fino de la Lagar del Blanco en la Taberna Salinas de la Judería y me convenció más.
También catamos el vino en rama sin filtrar de Delgado, con un color y olor típico de un fino. Verdor, y frescor de fruta verde, algo punzante. Amargo y con excelente retrogusto. Muy bueno.
En resumen, una taberna joven, pujante y recomendable.

martes, 20 de septiembre de 2011

Mesón el Coto

Es un pequeño mesón del centro, en la calle Doce de Octubre. Pequeño, pero muy bien aprovechado, con siempre buen ambiente, concurrido y con mucho orden... vamos, de los que al fondo siempre hay sitio. Su nombre hace mención a que incialmente, a principios de los años 70, era punto de reunión de monteros. Y de aficionados a los toros. Así que las paredes tienen poco sitio libre con los carteles de toros, cabezas de toro y trofeos de montería. Es también sede de la Peña taurina dedicada al torero local Finito de Córdoba y guarda en una vitrina uno de sus trajes. Ente otras actividades organizaron un viaje a México DF donde tendría lugar la confirmación de Finito, y que me recuerda al magnifico y ya desaparecido Pedro, pescadero del mercado de Ciudad Jardín, seguidor de este torero y que estuvo casi a punto de ir, él que nunca había ido más allá de Málaga y alrededores. También tienen una buena colección de sacacorchos.
Las raciones que sirven son muy buenas, así como el tapeo, carnes guisadas, salmorejo, flamenquines, pinchitos y otras delicias más. Y a un precio contenido.
El vino que catamos fue el Filigrana en rama de Bodegas San Rafael, y que ya hemos catado otras veces. Un vino bueno, agradable, con poco amargor, buen y amable paso. No es de los mejores, pero no defrauda y se puede copear dos o tres veces sin que nos pese.

sábado, 13 de agosto de 2011

Moriles y el Pata Negra


Esta taberna-mesón es uno de los mejores locales de Córdoba por su excelente relación calidad-precio. Y aparte, le tengo un gran aprecio a sus dueños, Rafa, Paco y Gabriel, y al jefe de sala, Pedro: son unos profesionales de quitarse el sombrero, y nunca hay un imprevisto, todo lo solucionan aunque las salas estén a rebosar.
El nombre de Moriles alude al pueblo de su origen, y donde tienen y conservan la bodega San Gabriel, en la que crian sus finos que dispensan en la taberna. Desde principios de los años 70 en que se asentaron en Córdoba han trabajado mucho para sacar adelante uno de las tabernas más concurridas de Córdoba. Siempre han sido un local de barrio, pero como es el barrio de los estudiantes, público nunca ha faltado. Ahora también es el sitio para comer y cenar de los erasmus, y de otra mucha gente que acuden, sin faltar los parroquianos de toda la vida.
Nuestras primeras catas del Club Aderramar se hacían en el semisótano del Moriles. Y gracias a ellos hemos podido disfrutar y juntarnos alrededor de unos vinos y charlar de muchas cosas, sobre todo de... vinos; por lo que siempre estaremos en deuda con Rafa y Jose.
De la comida, tienen unas tapas de queso y jamón que quitan el sentío. Y el salmorejo, el rabo de toro, flamenquín, calamares plancha y un largo etcétera. Pero lo sorprendente son los precios y el tamaño de las raciones. De ahí viene su masiva afluencia, no hay que ir con prisas, pero siempre son eficientes.
Del fino, el San Gabriel, es un fino amarillo intenso pajizo, algo subido de color. El aroma es fresco, algo floral y especiado, a avellanas y frutos secos, el rasgo de los acamuesados. Suave, algo amargo, con retrogusto a avellanas tostadas. Es un vino sencillo, de trago fácil, ideal para el copeo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Taberna Salinas de la Espartería

Es el local con más sello cordobés. Inaugurada en 1879 y refundada en 1984 mantiene como ninguna las señas de identidad de la taberna cordobesa. Austera, auténtica, tranquila y acogedora. Con distintivos de recomendaciones en su exterior, tiene dos entradas, una destinada al copeo de pie y donde están las botas. La otra da al patio cubierto y a las demás dependencias. La solería no se ha cambiado, como tampoco el mobiliario: muy negro, para aguantar mejor el tiempo, y el tablero de las mesas, de mármol blanco.
Las mesas se disponen en el patio y en varios cuartos, y que han servido para tantas reuniones de amigos, de asociaciones, de actos culturales...
El fino lo suministra la bodega Los Raigones, en la Sierra de Montilla. Sin filtrar, amarillo verdoso. Especiado, avellana, manzana verde. Con cuerpo, arteciopelado, y suave de entrada. Tiene el sabor tan buscado por tantos aficionados de los vinos de Montilla, el acamuesado, y que dio origen a una clase de vinos suaves, con toques de madera, con no excesiva crianza.
Muy buen vino este de los Raigones.
El tapeo trata de emplear platos de la cocina cordobesa, como las naranjas con bacalao, el picadillo de tomate, sangre encebollada y otros como el flamenquín, rabo de toro...

jueves, 14 de julio de 2011

Nadir y Xentia. Cata de vinos de Pago de las Encomienda

Nuestros conocidos, Diego y Alberto, de Pagos de la Encomienda, de Villafranca de los Barros (Badajoz) se acercaron a Pagos de las Caballerizas para mostrarnos sus vinos.
Había ganas de juntarnos y hubo tal afluencia que se completó el aforo de la sala.
Se hizo una presentación de vídeo donde se mostraban las instalaciones de la bodega y la finca, y se destacaban las buenas prácticas para conseguir un buen trato a la uva. Vendimia nocturna para que las uvas llegaran frías a la bodega, mesa de selección y movimiento de uvas por gravedad para dañar lo mínimo a la suvas. Enfriamiento de los depositos a 5ºC durante dos días y fermentación a relativa baja temperatura. Para los tintos realizan delestages para incrementar la extracción de aromas y materia colorante. Para el blanco y rosado, prensado en atmósfera inerte. Todo encaminado a conseguir vinos con mucha nota frutal.
El blanco Nadir 2010, elaborado con Cayetana, Perruna y Cifuentes. De color amarillo anaranjado. En nariz salen notas a flores, frutas: melocotón, piña, melón y plátano, y algo de hierbas. En boca es de cuerpo intenso pero con una acidez media y con un amargor o astringencia al final, muy corto pero notable en intensidad.
El rosado Nadir 2010, con Tempranillo y Petit verdot. De color fresa y algo de tono cereza con un color intenso para ser rosado. En nariz notas frutales, palote de fresa, moras, gominolas, notas vegetales, hierba fresca. En boca, buena entrada, notable acidez y de largo recorrido, salen de nuevo notas a fresas y un ligero amargor. Menos dulzón que otros años y con más hechura. Un buen rosado con aspiraciones de tinto.
El Nadir 2010, Tempranillo y Syrah y 4 meses en barrica, de color granate y púrpura. Con buena intensidad aromatica y muy fino. A fresa, pimienta, café, salen notas a maderas y lácticos. De buena intensidad de sabor, menos dulzón que otros años y con ligero amargor. Un vino equilibrado, de buen paso, amable.
Por cierto, la palabra Nadir existe y es un término astronómico, y que significa el puesto opuesto del zenit. Si el zenit es lo más alto, el nadir lo más bajo. Y también significa un estado personal de mala fortuna.
Y continuando se llegó al último.
El Xentia 2008, con Graciano, Syrah y Tempranillo. De color picota granate intenso, brillante.
En nariz, frutas rojas, regaliz, algo de compota, especias y algo de chocolate.
En boca, lo que más destaca es su fresca acidez, menos dulzón que el del 2007. Buen retrogusto a fruta roja, con apenas amargor, equilibrado. Con bastante cuerpo.
Este fue el vino más apreciado dentro del alto nivel de los vinos de esta bodega.

Antonio para terminar preparó agua de Valencia para terminar, muy rica y fresca aunque con algún añadido además del cava que fue la causa de la última alegría de la cata.

lunes, 11 de julio de 2011

Taberna La Sal

Esta taberna está situada en C/. Los Llanos del Pretorio, enfrente del antiguo Aqua. Es un local agradable y amplio, donde ponen en la puerta las ofertas que tienen, sobre todo de marisco. A veces cuando he dio de paso lo he visto lleno de gente, aunque las dos en que fuimos a probar su vino y tapas había poco personal. Parte de la carta la dedica a pescados, conservas y mariscos, parte de carnes y demás. Para tapear tomamos filetes de sardina en vinagre, con el mismo aspecto que los boquerones en vinagre. Pero los filetes mucho más grandes y más tiernos, ya que la sardina es menos prieta que el boquerón. El adobo estaba bien aunque algo dulzón.
En cuanto al vino, esta taberna tiene al menos tres tipos de finos, lo que es de agradecer, y probamos el fino Cancionero de la Cooperativa Jesús Nazareno de Bena. Este vino ha mejorado mucho en los últimos años. Ya no tiene los aromas de redución de antes, y presenta las notas limpias de crianza biológica: algo punzante en nariz, leves toques de manzana verde y algo de avellana. En boca tiene frescor y buen retrogusto, con algo de salino. Un buen fino. Da la impresión de que ha mejorado mucho esta Cooperativa y que este fino tiene menos crianza que antaño, lo cual nos alegramos pues es un vino que está bastante difundido en tabernas de la ciudad.

jueves, 30 de junio de 2011

Taberna Sociedad de Plateros del Potro


La encontramos en la calle San Francisco, cerca de la Plaza del Potro.
Por esta típica taberna, tan conocida y reconocida, parece que el tiempo pasa más lentamente por ella. En estos días de tanto calor, el frescor de la sala estaba conseguido como en tiempos pasados, por ventiladores, y en la puerta de la entrada, dos lienzos gruesos de tela no dejaban pasar el sol pero sí la brisa. El ambiente tranquilo también se notaba ese día en la sala; los turistas que estaban tapeando hablaban en un tono tan bajo, que obligaba a casi sisear a los demás parroquianos. Y es que el calor que hace estos días de verano achanta al personal.
Menos mal que hay sitios como éste, una casa del siglo XVIII, convertida en taberna en 1872. Con un patio de columnas y mesas de forja y mármol blanco. Tuvo y tiene buena salud, pero hace unos años se pensó en reconvertir en hotel y hasta se formó una plataforma para su defensa. El personal que lo ha frecuentado es muy variado, desde vecinos, turistas, gente de pocos fondos (por su buena relación calidad-precio), y progres, que siempre la han sentido como parte del alma cordobesa. Otra Taberna de Plateros, la de plaza de Séneca, sí es parte de un hotel y casi ha perdido su sentido. Y el vino que probamos, ha sido el primero que hemos saboreado el olor del vinagre, un magnífico error. Esperemos que se enmienden.
Volviendo a la del Potro, el fino que tomamos fue el Platino, propio de la Sociedad de Plateros. De intenso color amarillo dorado, con aromas a frutos secos y en boca potente, salino, algo amargo, con un notable retrogusto. Un buen fino, potente, serio, para ser tomado en frío, y que invita al tapeo y a la conversación.
En esta reunión recordamos las canciones de larga duración, aquellas de mas de 10 minutos y que ocupaban buena parte o casi toda una cara de los LPs, en las que el tema entraba en un bucle que enganchaba: I hearded it through the grapevine, de Creedence Clearwater Revival; Funeral por un amigo, de Elton John; Foreigner de Cat Stevens, algunas canciones de Extremoduro, Emerson Lake and Palmer, y alguna más. Todo esto adobado con unas alcachofas con anchoas y unos boquerones. Y todo a muy buen precio. Por el simple gusto de hablar en una taberna tan cordobesa.