miércoles, 12 de marzo de 2014

Taberna El Burlaero

En esta ocasión nos fuimos a una de las tabernas más típicas, con todo lo que eso significa para lo bueno y malo. Fue fundada en 1972 y está apartada del trajín de la calle Deanes en plena Mezquita. Hay que entrar por la Calleja de la Hoguera, una de las calles más bonitas de Córdoba. La columna que está en medio de la calle ya cerca de la Casa Árabe es uno de los rincones más tranquilos y vistosos de la Judería.


La Taberna tiene una decoración totalmente taurina y además tiene espectáculo flamenco: típico, ¿no? Se puede uno sentar en las mesas de la entrada, y disfrutar ya de los días primaverales en los que la luminosidad inunda todos los rincones. En este local se reunían los miembros del Aula del Vino, y se pueden ver fotos de Manuel López Alejandre, y del que siempre he considerado uno de los más amenos relaciones públicas del vino en nuestra ciudad: Fernando Pérez Camacho, nuestro querido profesor de viticultura.

En cuanto a la carta pedimos varias tapas con nombre taurino: manoletinas, capote, que se cobran aparte (como toda la vida, y a un buen precio, a 2,5 euros); están sabrosas, pero para los tiempos actuales son algo caras. Hay que tener en cuenta que es una taberna de la zona más turística de la ciudad y aparentemente tiene todo lo que se podría pedir de algo típico.
En cuanto a los vinos, tienen dos: de la bodega Ortega Marín, un fino con bastante nervio, agradable en boca, y buenos aromas de frescor: El otro es del Lagar Blanco, bastante más hecho pero muy plano, con pocos aromas. Este fino lo hemos probado en rama, sin filtrar, en la Taberna Salinas de la Judería y es una delicia. Pero éste estaba envasado y cambia mucho. Me gustó más el primero y que además ha sido la primera vez que lo he catado.

En resumen, una taberna para pasar de vez en cuando por sus alrededores, pero que tiene actualmente una gran competencia en los numerosos locales de la zona, muchos de ellos mejores.

domingo, 23 de febrero de 2014

Cervecería Califa

Hoy no comentaré una taberna, tal como se indica en el título: es una cervecería que hace su propia cerveza en los bajos de su local. Está situada en la calle del colegio Santa Victoria y junto a la Escuela de Artes y Oficios; el nombre de la calle es Juan Varela, pero por esas indicaciones en Córdoba mucha gente te puede guiar.
Allí fuimos y nos comentaron que ya son la única cerveza que se elabora en Córdoba acorde a unos parámetros de calidad y baja producción.
Empezaron hace casi un año, y elaboran su propia cerveza en los sótanos del local. Es amplio, y tiene también mesas altas fuera. Agradable decoración, con una exposición de las cervezas artesanas en botella que también venden de otros fabricantes, como la Son.
Tomada de fabricacerveza
Es agradable ver que marcan las consumiciones con tiza en la ancha barra de madera, como antes.

Disponen de varios grifos para tirarla, y probamos la de Trigo Limpio, la Morena y Califa (la más alta de grado alcohólico). La fermentación de los cereales da lugar a cervezas con grado alcohólico entre 4,0 y 7,5 grados, y ya en una segunda fermentación con azúcares forma la espuma natural, y no añadida. Y se nota la diferencia.

 La cerveza de trigo, como la Weiss alemana, tiene un color amarillo muy vivo, con ligera turbidez y un sabor ácido, pero el gusto que tienen este tipo  cervezas no me convence. Ni las Weiss cuando vamos a Alemania, aunque para gusto colores, ya que en Alemania es bastante consumida. La otra que probamos fue la Morena, cerveza tipo Ale, color miel, bastante limpia, con una espuma densa, de burbuja pequeña, como debe ser y con aromas de levadura, panadería y gusto a cereal, ligeramente ácida, final ligeramente amargo y con volumen en boca. A mi parecer muy buena.
Este tipo de cerveza es la que se elaboraba en Düsseldorf, la tipo Alt, y que tanto nos gustaba cuando residimos allí.

Trigo limpio (iz) y Morena (dcha)
En cuanto a las consumiciones que acompañan a la cerveza, pues bien justo y es donde a nuestro parecer falla un poco. Sirven los acompañamientos sobre un papel del tamaño de una servilleta, y además de patatas fritas un trozo de queso o embutido. Pedimos jamón y nos abrieron un paquete del mismo al vacío, que no estaba mal. Pero algo más de picar estaría bien.
En definitiva, una buena cervecería con cerveza artesana y a muy buen precio para su calidad. La caña a 1,50 y un tercio a 2 euros. Recomendable su visita.



martes, 18 de febrero de 2014

Lambik - Copas, cervezas

Pues no es una taberna. Lambik es un local de la muy concurrida calle de la Plata en Córdoba. Ocupa el sitio donde antes estaba la principal oficina de una empresa de telecomunicaciones, o no? En esta calle o en su muy estrecha cercanía hemos estado ya dos en dos bares, y parece que hay sitio y público para más.
Pues el Lambik está bien. La decoración es moderna y agradable, cómodo, amplio, y bien servido. Y además tiene buenas tapas, a tan sólo 0,5 euros. El surtido como es lógico es resumido, diez posibles; pero también tienen medias raciones, y raciones. Como en nuestro caso en general es por el aperitivo, nos decantamos por las tapas.
El paté de morcilla está bastante bien, así como las albóndigas en salsa y el pollo al curry. La berenjena rebozada con salsa de ibéricos (que suena bien, no lo niego) no me convenció mucho. Se tratan de tapas y por tanto, por el precio que tienen pues se tapea de sobra y cumplen con su misión de sentirse a gusto en el bar, y pedir otra tapa a ver cómo sabe.
La cerveza, de Cruzcampo, me pareció floja. Y el vino fino, de Bodegas San Pablo, de Moriles. Este vino lo había probado otras veces y me pareció un buen vino, quizás el único defecto es que se apreciaba más de la cuenta el aroma a reducido, que cuando es poco incrementa la sensación total del vino. Ese aroma se va, y todos los finos con dicho aroma a reducción presentan unos espléndidos tonos amarillo verdosos. Pues en este caso, el fino de San Pablo estaba tan limado y pulcro que no se parecía en nada al que me he referido antes. Con color un poco pálido, tiene un aroma limpio pero sin entusiasmar, sin defectos pero con poco brío. Tampoco se le puede pedir mucho a un local que básicamente es copas y cervezas.
La cuenta, contenida: 11 consumiciones (8 medios y 3 cañas) y 9 tapas por 21,50 euros. Bien, no?



martes, 11 de febrero de 2014

La Reserva, Tapas y Lounge

¿Y qué es Lounge? Pues es un bar cafetería, según la traducción del Collins, o bien un salón. Pues eso, La Reserva es un bar de Tapas y Cafetería, eso sí muy bien puesto que quizás es por eso del vocablo inglés.
Está en la ya bastante ocupada por locales Plaza de San Hipólito. Si no se me olvida ninguno, en un tramo de veinte metros hay 7. Uno como es el Mesón Los Lobos, que ya comentamos hace tiempo, está consolidado; al igual que una marisquería en la vecina Calle Veracruz. Y los demás son locales por los que han pasado distintos dueños, siempre de bares o clubes.
Este de la Reserva ocupa el antiguo Pataya, una cafetería muy reconocida en Córdoba hasta que entró en decadencia, con el mismo estilo de mobiliario. En este caso, el mobiliario está muy cuidado, de calidad, con dos espacios separados por dos escalones. Tiene también la cocina con tapas a la vista. Dos cocineros o cocineras, ese día, preparan pulguitas o pequeños panecillos con embutido acompañado de unas patatas fritas. Bien, correcto, lo que se lleva ahora para tener demanda en los tiempos que corren.
El fino que tienen es en botella: el Caballo Español, de la bodega Los Raigones; y el Cancionero.
El primero tiene una botella bonita, llamativa y el vino está bien, quizás un poco ajerezado en su estilo. Con poco color y bien de aromas, es un vino seco, algo punzante, muy correcto. El Cancionero tiene más personalidad, y éste no tiene el aroma a humedad que le he notado en los bag-in-box, aunque mis amigos me digan que no es así. En botella es un muy buen vino, con fuerza, seco, y aromático a crianza biológica.
Lo peor de la Reserva es que es caro. El medio de vino cuesta 1,9 euros, con su tapa incluida, pero está subido de precio aunque tengan dos buenos finos.

martes, 4 de febrero de 2014

Arroz con alcachofas, guisantes y pimiento morrón

Empiezo hoy una nueva serie de entradas, sobre preparación de platos de cocina que he elaborado y me han gustado. Esta es particular es sencilla y aprovecha del mejor momento de las alcachofas, ahora. Es una receta italiana, aunque he hecho algunas modificaciones.
Las alcachofas han sido muchas veces, en mi opinión mal cocinadas, con exceso de limón, cuando a mi parecer y directamente a la plancha están exquisitas.
Ingredientes para cuatro personas:
6 alcachofas
100 g de guisante
1 pimiento morrón
Medio vaso de vino blanco
Un vaso de caldo de cocido
4 vasos pequeños de arroz y 12 vasos de agua
Queso de oveja curado, rayado, o parmesano.

Elaboración:
Se limpian las alcachofas hasta llevar a las hojas blandas, Se pasan por la sartén, se sazona y añaden después los guisantes, y los pimientos morones. Rehogamos con medio vaso de vino blanco, y para trabar todo un vaso de caldo de cocido.
Añadimos el arroz y removemos hasta que se absorba el caldo, luego se pone el triple de agua. Se remueve regularmente y se ralla un poco de queso curado de oveja, de Marqués del Valle. Un queso con carácter, sin apenas ojos, compacto y con un sabor suave.
Un plato sencillo, económico y nutritivo.
Para acompañar un vino blanco afrutatado o bien un rosado.


Taberna Puerta Gayola. Una segunda visita siempre es mejor

Puerta Gayola
Esta nueva taberna está en la céntrica plaza de San Hipólito, cerca del Bulevar del Gran Capitán.
No se comentó la primera porque no nos gustó: mucho camarero mal organizado, consumiciones sin ser servidas, tiempos de espera largos.
Pero en esta segunda, sí, ha cambiado el personal de sala y todo va correcto: en su momento, con diligencia, sin notarse pero pendientes del personal. Como debe ser un profesional de sala.
Y allí fuimos. Un sitio agradable, en el centro, y con variación de personal según la hora y sobre todo acudiendo a partir de las dos y media. La decoración hace referencia a la suerte taurina de esperar al toro a la salida de chiqueros, en el que el animal sale enfurecido después de estar encerrado en el patio durante uno o dos días. Hay que tener mucho valor para esperarlo ahí. Recuerdo un chiste de Paco Gandía en que el torero era arrollado por el toro, mientras que él pensaba que le había atropellado un camión.
Pedimos unas buenas gambas, bien cocidas, y unas coquinas correctas. Y se terminó con un plato del día, garbanzos con espinacas y chorizo. Buena y bien servida cerveza. De los vinos, el fino es de Delgado.También tienen una buena selección de vinos blancos y tintos por copas. Pedí una de LuBe de Ribera del Duero, agradable y fácil de beber. Esta bodega pertenece a la familia de Luis Cañas (Rioja).
La cuenta no es económica, pero correcta.





martes, 21 de enero de 2014

El Clandestino. Bar de Tapas

Este curioso bar está en la calle Diario de Córdoba, cerca de las escaleras. Es pequeño pero con un ambiente simpático porque la decoración y el personal también lo es. En la foto de la izquierda se puede ver un ejemplo de reiclaje de botes de cristal.
Allí quedamos tras el parón navideño. Como no faltan opciones, ya que la hostelería y restauración es de los pocos sectores que avanzan en nuestra ciudad -al igual que otras en España, y se piensa que ya hay burbuja tabernera-; bueno, pues este bar de tapas os lo recomiendo. Como dato: doce bebidas (la mayoría fueron de fino, que es más económico), dos tostas generosas y varios acompañamientos gratis de migas salieron por 23 euros: ¿barato, no?
Las migas parecían más bien migas alpujarreñas, hechas con harina en vez de con pan, y su trozo de pimiento frito...
La carta es limitada a tostas o tostás, y sobre todo son muy sugerentes los platos que preparan en el Clandestino como acompañamiento de la consumición, y que van cambiando regularmente.
El fino es de Delgado, con un bonito color, seco en boca, aunque lo sirvieron en copas normales en las que el fino se pierde. Y es que no tienen catavinos. Como decía, este fino, cada día es más frecuente encontrarlo, se está imponiendo en muchas tabernas porque es un muy buen fino, no falla. Las tostas de jamón o de atún eran jugosas y sirvieron de buen aperitivo. 
La decoración es algo retro, de acuerdo con la filosofía del bar: tapas, actuaciones musicales en directo, alguna exposición y otras actividades. Un lugar para venir más veces.

martes, 14 de enero de 2014

Navidades viajeras

Lago Llanquihuhe en Puerto Varas
Llevo tiempo sin escribir, y quiero hacer un resumen gastronómico de estas Navidades. He viajado a Chile por asuntos familiares y me ha encantado el país. Una naturaleza fruto de sus extensa y estrecha situación geográfica, que se adivina desde el avión: cuando se atraviesa la llanura argentina, larga y que parece sin fin, con parcelas rectas y caminos alargados de kilómetros se acaba en la cordillera andina. Y después es casi todo sierra. El Sur es verde, todo verde con volcamos nevados en verano y el Norte es todo desierto, llano, montañoso, desolador.
Caldillo de congrio en Puerto Montt
En cuanto a la comida en Chile me ha sorprendido por su simpleza, de unión de materias primas pero sin apenas ligación. El tentempié más conocido es el completo que es un pan de salchichas, con una salchicha y en vez de ketchup y mostaza, tomate y palta (o aguacate). Y también están las empanadas,  pero pocas me han gustado. Las empanadas que preparan en La Tranquera en Córdoba son muchísimos mejores. Eso sí, hemos comido ceviche de calidad y en los mercados: de navajas, mejillones y almejas en Valdivia; de almejas enormes en Chiloé, y de camarones en Santiago.
El pescado es exquisito: caldillo de congrio en Puerto Montt; corvina en el restaurante La Olla en Puerto Varas, el mejor sitio donde he comido en Chile.
Y el asado de carne con sus salsas.
Y no he hablado de los vinos chilenos, los que he probado me han parecido bastante buenos, y aromáticos. Pero debido a que mi hija no bebe pues casi siempre tomaba cerveza: la Kunstman.