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martes, 26 de enero de 2016

Taberna La Montillana, en el mismo centro

La muy céntrica calle de San Álvaro, alberga esta Taberna desde hace algunas décadas. Ha sido siempre un sitio donde se puede comer y tomar vino adecuadamente. Y La Montillana es un local que se va remozando y actualizando continuamente, ya que su dirección se muestra activa en la decoración y en la cocina.

Por ejemplo, hace unos pocos años sonó mucho en la prensa esta taberna porque era la primera que en su carta tenía todos sus vinos seleccionados de la DO Montilla-Moriles: una gran apuesta, pero que no pudo aguantarse mucho porque claramente la oferta no coincidía con la demanda. 

Y si en una anterior visita la estantería del mostrador era oscura ahora es clara y diáfana, tal como es la última tendencia en decoración de los bares.  Es un local agradable, bien atendido y por estas y otras razones está bien considerado por las guías de recomendaciones de establecimientos por internet, quedando siempre en las primeras posiciones. Y más teniendo en cuenta que está fuera de los circuitos turísticos habituales.

Y siempre tienen buenas ofertas gastronómicas: hay que trabajar mucho con la enorme competencia, y más porque ahora la zona de ocio y del turismo se centra en la parte del río, donde los mismos dueños de la Montillana llevan La Taberna del Río, que ya comenté en una reciente entrada.

Tomamos por recomendación del camarero y como sugerencia del día, un arroz marinero, preparado al minuto. Venía con sus calamaritos, almejas, un poco de alioli, y le habían puesto encima unos trozos de fritura de pez sable adobado. Estaba sabroso, aunque más que un arroz era un guiso con arroz. Y costaba 7,9 euros.

De segundo, una ensaladilla de atún y gambas. Normal, bastante simple que no sencilla, sin defectos pero sin destacar en nada.

Como se puede observar la vajilla es de diseño total, cada plato es diferente, muy visual todo, con mucho detalle en la presentación.

En cuanto a los vinos. Además de una cerveza sin alcohol, en mi caso, para refrescar del viaje en bicicleta, tomamos fino de las bodegas El Lagar Blanco, Toro Albalá y Delgado.


Eléctrico (izda), Lagar Blanco (dcha)
El fino del Lagar, con color dorado, en el nuevo o viejo estilo que están tomando muchos vinos generosos a imitación de los de Jerez: con ligeras notas salinas, con aromas a frutos secos..., lo que antes se llamaba acamuesado. Se trata de vinos en los que el velo de flor se hubiera quitado y dejado que evolucionaran lentamente. Son más ligeros de tomar, al menos nos pareció a nosotros.

El fino Eléctrico (Toro Albalá), con quizás menos crianza y con color mucho menos evolucionado nos pareció muy fresco, más joven y con las notas en nariz y boca características de los finos de la DO.
Y por último, el Tertulia (Delgado), mucho más ligero, quizás en exceso, casi sin cuerpo, como acuoso y ligeramente acetónico: no nos gustó.

La cuenta, pues lo normal, aunque estábamos sólo tres, faltaba uno habitual. Y lo destacable es que el Tertulia costaba más que los otros dos, y eso que nos pareció decepcionante. 
Y los medios de fino más caros que la cerveza.

En resumen, un buen sitio para tomar unas raciones originales y muy bien atendido. Es de un precio medio, comparado con otros de la zona, pero tiene algo que gustar quedarse un rato en este sitio, se está cómodo.







miércoles, 11 de febrero de 2015

El Casino Militar en la Av. República Argentina

Este edificio de los años 30 tiene torres al estilo granadino que le hacen ser un vistoso ejemplo de la arquitectura moderna y a la vez costumbrista. Está situado al final de la República Argentina y junto al hotel oxidado (como se conoce al Hotel Eurostars Palace) o como siempre se ha conocido en esta ciudad, el Hotel Meliá. Tiene tres plantas y en la primera encontramos el Casino Militar tras pasar por un amplio patio central porticado con elegantes columnas.
El Casino, tiene una gran y amplia sala desde la que se puede dominar el tránsito, a imitación del Círculo de Amistad. Y es verdad que parece el casino una réplica de éste, aunque militar.
La entrada por supuesto es libre, pero guarda en la decoración todavía recuerdos de un uso más exclusivo.
La primera vez que fuimos coincidió con los funerales del cabo muerto por artillería israelí en el Líbano, y que servía en la Brigada que está en el Cerro Muriano. Ese día, ya se había celebrado el acto y el casino estaba repleto de militares, guardias locales y más personal. No era por tanto, un día para hacer fotos y tras tomar un cerveza y una buena tapa de arroz nos fuimos. Hay que ver cómo es el trabajo de un restaurante: el camarero nos dijo que la noche anterior cerraron a las dos y a las nueve en planta otra vez.
Bien, pues en la segunda visita el ambiente era más tranquilo, mucho más, con poco cliente y que nos hace imaginar cómo debería ser en sus tiempos el casino: tranquilo, buen servicio, viendo pasar el tiempo por la ventana, descansar y charlar con los amigos.
El grupo que formamos (en la foto falta el autor de esta entrada) es para echar un buen rato y empezó bien, porque uno que llegó rezagado le dió por preguntar en la conserjería del edificio dónde estaba la cantina, como en los tiempos de mili.
- No, señor, aquí no hay cantina, es un restaurante. Al fondo del patio.
Tiene una buena carta, aunque con las consumiciones nos pusieron una buena ensaladilla, y de gratis dos platos de migas. Bien. Esas migas eran parte del menú diario, por lo que gracias al jefe de cocina por su amabilidad.

Como el entrante era consistente, sólo apetecía algo más ligero y pedimos una media ración de calamares fritos. Muy ricos, con sabor ya que otras veces están tan lavados que apenas saben.
Del fino, tenían dos, ambos de Bodega Delgado, de Puente Genil. El fino Manolo y el Tertulia, ambos muy agradables en boca, ligeros. Estos vinos cada vez se ven más en las tabernas de Córdoba; la parte comercial parece funcionar muy bien.

El resultado de la consumición, por tres cervezas, ocho medios, las dos raciones de migas (gratis), y la media de calamares (4,5 euros) salió por 16 euros. Muy bien.
Conclusión: es un restaurante que me ha gustado, cómodo, amplio, bien servido, aún poco conocido (no hay cartel o luminoso en la puerta), de buen precio y buena cocina. Relación calidad-precio, notable alta: 8,0.

A tener en cuenta, la terraza trasera, como se ve amplia, cómoda, tal como es el restaurante por dentro.
Por cierto, el Casino Militar lo regenta actualmente Savoy, sí, la cadena de pastelerías.








martes, 24 de junio de 2014

Mantequería Pensamiento

Crónica de Raquel Morrison y sus dos caballeros andantes, ya que Pepe Peinado no pudo ir:

 La Mantequería Pensamiento es un nuevo local en la calle Claudio Marcelo esquina García Lovera. Esta zona va a resultar revalorizada por la creciente peatonalización de las calles laterales de la llamada “Calle Nueva”, y que con el tiempo y viendo que la economía se basa en el turismo y el ocio, pues cada vez tiene más bares de tapas. En este sentido la Mantequeria ha aprovechado la peatonalización de García Lovera para montar unos veladores justo en la parte opuesta del Circulo de la Amistad.
 Esta taberna ha sido creada por el grupo de la Cazuela de la Esparteria y han conseguido un local bien decorado. Nos sentamos dentro y pedimos lo de siempre: un fino de Montilla-Moriles. Nos sorprendieron agradablemente con una oferta de varios caldos diferentes de la tierra.
Comenzamos con un Delgado Solera  muy agradable al paladar, luego un Torres Burgos que encontramos regular, bastante acetónico y finalmente un Casablanca de sabor extraño, con un fondo herboso neutro. Concluimos que la mejor elección posible era el Delgado.
El vino lo tienen en unas barricas de madera que nada aportan a la mejoría del mismo pero que pueden ser culpables de que los caldos se estropeen. Según nos comenta un especialista lo de poner el vino en madera dentro del bar es absurdo a menos que lo pongas en una caja de acero inoxidable refrigerada que no influiría en su discurrir vital.
Nos pusieron un buen montadito acompañando la primera bebida, pero en las siguientes consumiciones ya no hubo ningún acompañaminto extra. El establecimiento funciona de una manera peculiar en Córdoba, disponen de paquetes de embutidos y conservas y eliges uno, y ellos te lo preparan. En nuestro caso pedimos unas habitas baby que prepararon con un huevo estrellado, y que estaban muy buenas.
El precio resultó algo más elevado de lo habitual y eso que apenas pedimos raciones.
En resumen, un local nuevo cuyo discurrir tendremos que valorar con el tiempo.


martes, 4 de febrero de 2014

Taberna Puerta Gayola. Una segunda visita siempre es mejor

Puerta Gayola
Esta nueva taberna está en la céntrica plaza de San Hipólito, cerca del Bulevar del Gran Capitán.
No se comentó la primera porque no nos gustó: mucho camarero mal organizado, consumiciones sin ser servidas, tiempos de espera largos.
Pero en esta segunda, sí, ha cambiado el personal de sala y todo va correcto: en su momento, con diligencia, sin notarse pero pendientes del personal. Como debe ser un profesional de sala.
Y allí fuimos. Un sitio agradable, en el centro, y con variación de personal según la hora y sobre todo acudiendo a partir de las dos y media. La decoración hace referencia a la suerte taurina de esperar al toro a la salida de chiqueros, en el que el animal sale enfurecido después de estar encerrado en el patio durante uno o dos días. Hay que tener mucho valor para esperarlo ahí. Recuerdo un chiste de Paco Gandía en que el torero era arrollado por el toro, mientras que él pensaba que le había atropellado un camión.
Pedimos unas buenas gambas, bien cocidas, y unas coquinas correctas. Y se terminó con un plato del día, garbanzos con espinacas y chorizo. Buena y bien servida cerveza. De los vinos, el fino es de Delgado.También tienen una buena selección de vinos blancos y tintos por copas. Pedí una de LuBe de Ribera del Duero, agradable y fácil de beber. Esta bodega pertenece a la familia de Luis Cañas (Rioja).
La cuenta no es económica, pero correcta.





martes, 21 de enero de 2014

El Clandestino. Bar de Tapas

Este curioso bar está en la calle Diario de Córdoba, cerca de las escaleras. Es pequeño pero con un ambiente simpático porque la decoración y el personal también lo es. En la foto de la izquierda se puede ver un ejemplo de reiclaje de botes de cristal.
Allí quedamos tras el parón navideño. Como no faltan opciones, ya que la hostelería y restauración es de los pocos sectores que avanzan en nuestra ciudad -al igual que otras en España, y se piensa que ya hay burbuja tabernera-; bueno, pues este bar de tapas os lo recomiendo. Como dato: doce bebidas (la mayoría fueron de fino, que es más económico), dos tostas generosas y varios acompañamientos gratis de migas salieron por 23 euros: ¿barato, no?
Las migas parecían más bien migas alpujarreñas, hechas con harina en vez de con pan, y su trozo de pimiento frito...
La carta es limitada a tostas o tostás, y sobre todo son muy sugerentes los platos que preparan en el Clandestino como acompañamiento de la consumición, y que van cambiando regularmente.
El fino es de Delgado, con un bonito color, seco en boca, aunque lo sirvieron en copas normales en las que el fino se pierde. Y es que no tienen catavinos. Como decía, este fino, cada día es más frecuente encontrarlo, se está imponiendo en muchas tabernas porque es un muy buen fino, no falla. Las tostas de jamón o de atún eran jugosas y sirvieron de buen aperitivo. 
La decoración es algo retro, de acuerdo con la filosofía del bar: tapas, actuaciones musicales en directo, alguna exposición y otras actividades. Un lugar para venir más veces.

sábado, 8 de mayo de 2010

Nota de cata: PX Elio Berhanyer

PX Elio Berhanyer:

Montilla Moriles

Variedades: 100% PX

Elaboración: Serie limitada de solera antigua mezcla de PX elaboración tradicional y Amontillado.

Nota de cata A Derramar:

color dátil, ambarino con reflejos cobrizos y lágrima muy densa.

En nariz hay un poco de todo, toques de especias dulces, dátiles, frutas pasas, escarchadas, frutos secos. En boca es denso, amplio, suave y elegante, de entrada dulce pero con un gran final donde se nota el amontillado bastante. También es punzante lo que le da ese toque de distinción a un PX al uso. Largo e incluso salino.

vale la pena probarlo. Muy buen vino.


Puntuación: 9,2.

Precio Venta al Público: 30 €