miércoles, 22 de febrero de 2012

Segunda visita a la taberna Góngora y acueducto de Valdepuentes


Esta ha sido la única ocasión, por ahora, en que revisitamos una taberna en la forma que se describe en el blog, pero creemos que merecía la pena ya que no todos estuvimos en la primera visita. De todas formas, la taberna Góngora (en la céntrica calle de Conde de Torres Cabrera) la frecuentamos porque es de las mejores tabernas de Córdoba en relación calidad-precio.
Respecto al vino, aunque bueno no me pareció de la frescura y fuerza detectada en otras ocasiones, y hasta el color estaba más pajizo.
Del tapeo, comentar que las raciones son abundantes y que los boquerones fritos aliñados con limón son muy demandados; en nuestro caso continuamos con pinchitos de cordero, muy tiernos, y unas berenjenas fritas crujientes y nada aceitosas.

La tertulia, como siempre entretenida, variada y cambiante, más rápida conforme se acaba la copa, se centró entre otros temas en el recorrido del acueducto romano de Valdepuentes. Para quien no lo sepa, este era uno de los suministradores de agua a la colonia patricia y más tarde, la ciudad califal Medina Azahara se situó en las estribaciones de la sierra y justo al lado de dicho acueducto. Hemos seguido su trayecto desde su inicio en la presa del Bejarano en Trassierra, a unos 20 kms de la ciudad y para lo cual debe salvar un desnivel de 300 metros de altura en apenas medio kilómetro. Una verdadera obra de ingeniería.

domingo, 5 de febrero de 2012

Tabernas carnavaleras de la calle Montero

La calle Montero está en el barrio de San Agustín y ha sido la calle carnavalera de Córdoba, ya que era la zona donde se podía encontrar más personal disfrazado, y con más ganas de guasa; en el siguiente enlace aparece un comentario sobre la historia del carnavaval de este barrio. Para los de fuera comentar que esta es una de las zonas donde mejor se conservan los típicos patios cordobeses y que pueden ser visitados durante el Festival de los Patios de Mayo.

El Bar-Taberna Pancho está en la misma calle Montero. Este bar ha sido el de siempre de esta calle y ahora está en decadencia, pero para lo que nos interesa tiene aún buenos alicientes para visitarlo. Tiene sus buenas botas donde conservan un buen fino y al que han nombrado como El Mío, y en el que guardan vino de la Bodega Montes, de Montilla, la cual desconocía.
De un atrayente color amarillo pálido. Tiene un aroma medio, aparece algo de pegamento, manzana, dulzor en boca, glicérico. Es un vino simple, agradable, resultón, del estilo del de Bodegas El Gallo, aunque algo más hecho, al menos el que nos sirvieron de la bota.

De tapeo nada, aceitunas o patatas de bolsa.

También hemos visitado la Taberna Casa Millán, en la cercana Plaza de San Juan de Letrán, al final de la calle Montero. Un local también con sus años y en el que también ha desaparecido la cocina, pero que sirven acompañamiento de embutido con la consumición. Y este sí que es un bar carnavalero: tiene las estampas de los carteles de Carnaval que se han celebrado en Córdoba. Cuando entramos había un buen ambiente, concurrido, y nos percatamos que eran grupos de jugadores de dominó, cada mesa con su caja de dominó. En una mesa libre y con su caja, empezamos el juego y entre copa y copa, pues había que estar pendiente de cómo hacer pasar a la otra pareja y que el compañero colaborara. Este juego aparece como tal en el siglo XVIII en Europa y ahora es muy popular en Iberoamérica. Hacía mucho tiempo que no jugábamos.

El vino que sirven es el de Bodegas El Gallo o el de Montes, ambos de bag-in-box. Hay que reconocer el efecto de la bota de la Taberna Pancho porque ahora parecía mucho más sencillo, agradable sin más. Las consumiciones realmente económicas, un bar muy agradable.

martes, 17 de enero de 2012

Taberna la Rebotica

La Rebotica está en la calle de la Radio, detrás y paralela al Vial. Es una calle tranquila, al menos al mediodía porque está cercana a la zona de los locales de ocio del Vial, siempre concurridos de noche. La taberna tiene una amplia barra y bien atendida con prontitud. Tiene dos zonas, una junto a la barra y otra anexa con más mesas. El tapeo es bueno y las medias raciones son generosas.
Respecto al vino, disponen de tres finos a escoger: El Gallo, Doblas y Eléctrico. Los dos primeros los he comentado en otra ocasión, por ejemplo en la Taberna la Sacristía y en la Taberna El Gallo. El fino Eléctrico tiene un llamativo color amarillo y tonos verdosos. Es apreciable el aroma a manzana, es punzante, ácido, salino y buen retrogusto. Entra fácil, un fino alegre y bueno. Para comparar tomamos también el fino Doblas, un fino más hecho, y parece de más crianza. Dos estilos de dos buenos finos de la DO Montilla-Moriles.

miércoles, 4 de enero de 2012

Tabernas antiguas de Córdoba

Quedan todavía tabernas perdidas en el tiempo, con poca renovación de su mobiliario y a la que acuden fieles en busca de agradable compañía.
Últimamente hemos ido a dos tabernas de estas características tal como se puede comprobar por las fotos y que tienen ante todo, su propio encanto. Son locales sobrios, con solería y decoración antigua y donde reina desde siempre el buen y antiguo camarero cordobés, que se ha distinguido por su efectividad y también por su semblante serio, si no llegando a veces a ser intimidante, y que se suele acortar esa definición como mala follá. Un compañero sevillano comentaba que en su primera visita hace tiempo a Córdoba le pasó que yendo a un bar y pedirle dos cervezas al camarero, el cual apenas le miró, y como no las traía se las volvió a pedir y éste le contestó que serían entonces cuatro, con las dos primeras, no?...Son varias las tabernas que son servidas por algún camarero serio, muy eficiente, atento, y que en estas dos últimas visitas lo hemos apreciado. No es necesario decir que hay grandes profesionales en estos menesteres.
La primera ha sido la Peña Flamenca Merengue de Córdoba situada en la calle Fuenseca, sin apenas letreros que la señalen. El ambiente es muy flamenco y torero, con parroquianos del barrio ya que no tiene tapeo y tan sólo se va a charlar, beber y oir flamenco. Tan sólo un dato de lo que tuvo que ser, la cámara frigorífica se emplea de alacena y almacén. El vino que tomamos fue de Bodegas Sillero, de La Rambla, en rama, ligero, amarillo intenso, un poco amargo y retrogusto medio. También disponen de otros vinos en bag in box pero claramente evolucionados, por lo que no los comentaré. Ese día los peñistas tomaban cervezas.


La otra taberna antigua fue la de San Miguel, en Manuel de Sandoval en el tramo ya cercano a la plaza de Chirinos. Es una taberna antigua que ha pasado por ser muy concurrida en los ochenta y noventa por los estudiantes y modernos, para ser ahora un local visitado por los modernos de antes y gente del centro. Vuelve a tener vida. Y el vino es bueno, el Solera que es de Bodega Navarro, y tomado de su propia bota, bien conservado, limpio y con las características de este vino de Montilla. Con color amarillo con ligero tono verdoso, y aroma medio a manzana madura, especias y se podría decir con el toque acamuesado, y notas de madera. Buen retrogusto, acidez media. Un buen vino de una taberna que habrá que visitar de nuevo, para comprobar la evolución de la bota.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Santimia, qué rico el del 2010


Este tinto está elaborado por la bodega Doña Felisa, propiedad de la familia Losantos Alonso y situada en la finca Chinchilla, en las cercanía de Ronda. La bodega está en el centro de la finca y que a su vez sirve de vivienda por lo que es lo más parecido a un "chateau"; y lo principal, da idea de la implicación de ya dos generaciones al negocio del vino, aún a pesar de que se inauguró en 2002. Es una finca digna de ser visitada, por turismo por el paisaje, y más que nada por la calidad de sus vinos. Las variedades que se han plantado son Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Merlot, aunque también compran Syrah. Elaboran el Nuevo, Seis+seis, Crianza y ediciones especiales como el Chinchilla Conarte.
El vino que voy a reseñar es el Santimia 2010. Un tinto muy joven en toda su bondad: fresco, muy aromático, con un color cereza y tonos granates-violetas . Los aromas que salen son limpios, a fruta roja, cereza, y sobre todo a mora y zarzamora, sin defectos.
En boca es ligero, de nuevo nos aparece frescor, y de nuevo mucha fruta. Un vino simpático y que invita a beber más.
En la botella no aparecen las variedades, pero creo que lleva Cabernet Sauvignon, Tempranillo, quizás Merlot y puede que Syrah. Viene con una nota de que es de producción integrada, respetuosa con el medio ambiente.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Fino Gran Barquero


La bodega Pérez Barquero se creó en 1905 y es una de las referentes en la DO Montilla-Moriles. Esta bodega se ha distinguido por elaboraciones de finos y PX con una larga crianza, de gran calidad, y sacando al mercado partidas reducidas, exclusivas de sus mejores vinos. Es una estrategia comercial que se está imponiendo en el mercado de los vinos generosos y dulces de crianza, y que en el caso de Pérez Barquero le ha convertido en la más emblemática de la DO.
El fino Gran Barquero es el vino más vendido de la bodega y para su salida al mercado ha de pasar entre 8 a 10 años de estancia en las botas sometidas a crianza biológica.
De color amarillo pálido con un muy ligero toque verdoso. Lo recuerdo de un color más pajizo y como otros finos de la DO que actualmente están ganando en frescor y son algo menos secos. Aroma punzante, intenso, con recuerdos de brandy, frutos secos tostados, maderas, especies. Todo de gran calidad, muy largo.
En boca es de nuevo punzante, salino, buena acidez, amargo al final, sin ambigüedad, intenso, con un buen y largo retrogusto.
Uno de los mejores finos de Montilla-Moriles.
Es un vino que puede ser un excelente ingrediente en los guisos de carne y por supuesto para copear en la comida o en aperitivos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Fino Benavides


Este vino de la DO Montilla-Moriles es elaborado por Bodegas Moreno. La variedad es la Pedro Ximenez y criado bajo velo de flor durante 5 años con el típico sistema de escalas.
La bodega Moreno se sitúa en Córdoba capital y tiene una buena reputación en finos y sobre todo, dulces o PX.
Este fino es de color amarillo pálido, muy limpio y brillante. En nariz es limpio y potente, complejo, con aromas muy intensos a manzana verde, frutos secos, tostados. En boca muestra un buen cuerpo, diría que glicérico, buena acidez, salino, de nuevo salen las notas de frutos secos, también dulces, y al final un ligero amargor. De buena persistencia que invita a seguir tomando.

Maridaje comparativo andaluz


El jueves 17 de Noviembre estuvimos en el Restaurante-Escuela IES Gran Capitán, donde Raúl había planteado una combinación de platos andaluces y vinos, también andaluces. Hubo que reservar con antelación, por lo atractivo del programa.
Para los aperitivos trajeron tortillitas de camarones, paté de higaditos y queso de cabra a la plancha. Los dos últimos, bastante conseguidos y que se degustaron con un fino, Benavides, muy bueno, (y del que haré un comentario aparte), solera 1847 y Palo cortado de Robles. Estos dos últimos, dulzones, no nos convencieron,
Después se pasó a la degustación de guisos: gazpachuelo malagueño con arroz y gambas (servido templado, el arroz sin apenas sabor, tenía más potencial), papas con choco (a todos nos gustó), lentejas con ahumados (correcto).
Se combinó con Viña Verde (Gracia), Beta Espumoso (Barbadillo) y Cortijo de los Aguilares Rosado. El blanco de Montilla pues se mantiene bien, aunque no es cómo al principio de temporada. El Beta tiene Palomino y Chardonnay y es un vino curioso, que descoloca porque no te esperas notas de manzanilla es un espumoso, no está mal, habrá que probarlo otra vez. Y el rosado, pues aromas a fresa, pirulí, con buena acidez y algo amargo.
Pasamos a los platos más contundentes, un lomito de lubina, muy bueno; y un secreto ibérico con boniato y setas: el boniato no cuadraba a mi parecer, a menos que se le diera más acidez. Los vinos tintos, Barbazul (Huerta Albalá), Garum (Luis Pérez). Hubo división de opiniones, aunque los dos dan notas de sonremadurez o marcada crianza; a unos el Barbazul, con más notas de crianza; mientras que el Garum, con notas de fruta compotada, flores, algo dulzóon y ligero toque amargo.
El postre llevaba salteado de peras y castañas con helado de queso azul, que tuvo una ligera aceptación.
Buen servicio, atención, pero el local es ruidoso ya que estaba al completo. Pero en general, de muy buen nivel por lo ofrecido y pagado.