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martes, 19 de mayo de 2015

Comparativa de vinos de Montilla-Jerez-Manzanilla, 1ª parte


La Asociación de Sumilleres de Córdoba siguiendo con las catas formativas ha tenido la suerte de celebrar una sobre los finos y las manzanillas de la mano de Bernardo Lucena, enólogo de la Bodega Alvear y también miembro de esta Asociación. Todo ello empleando las instalaciones de El Taller de tu Cocina, y con Miriam y Olga organizando todo.
La diferencia entre finos (de Jerez y/o Montilla) con las manzanillas (Sanlúcar de Barrameda) es un tema en el que hay mucha literatura e interés por lo que lo pertinente es catarlos. Y ésta fue el trabajo de esta cata.
A continuación se muestra la crónica escrita por Isabel Calvache, miembro de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, y una entusiasta trabajadora que ha sido premiado recientemente por la AJE (Asociación de Jóvenes Empresarios de Córdoba) como uno de los emprendedores del Año en Córdoba.
 
Comparativa Montilla-Jerez-Manzanilla (I)
 
“Finos y manzanillas”
Bernardo Lucena en El Taller de tu cocina, 18-5-2015

Interesante charla con presentación en powerpoint explicando las diferencias entre elaboración biológica y oxidativa o tradicional y entre elaboración de finos de Montilla y Jerez y manzanillas de Sanlúcar. 
Así, la “sobretabla” jerezana y sanluqueña es el tiempo que pasa el vino cuando se encabeza (en torno a 1 año), antes de volver a clasificarlo. Por esta razón, por ley los finos de Jerez tienen 3 años de crianza y los de Montilla solo 2. También está la clasificación de vinos de alta y baja graduación, que solo tiene sentido en Montilla, donde no se encabezan los vinos. Aprendimos que, en las 3 zonas, los vinos de mucha venta tienen 3-4 trasiegos anuales mientras que los de poca venta 1-2.
 
Se concluyó que con la demanda actual de vinos más delicados o recortados, y sumando a ello la tendencia de homogenización de los últimos 10 años han erradicado ese distintivo jerezano que era el “chero” (del  portugués “cheiro”, sabor intenso y desagradable, aplicado por ejemplo a la carne de chivo viejo y que en Jerez era sello de la casa de La Ina) y hace, hoy día, difícil distinguir entre finos de Montilla y Jerez y las manzanillas. 
 
La cata:
1. “Mosto” de Bodegas Alvear, Montilla (en Andalucía, vino fresco o joven que servirá para refrescar las criaderas). Cosecha 2014, sacado del depósito el 18/05/2015. 15,5% alcohol muy bien integrado. Intenso aroma a manzana y muy glicerinoso, ambos distintivos de un vino joven que aún no conoce la levadura activa del sistema de solera.
2.     Manzanilla La Guita, de Bodegas Hijos de Rainera Pérez Marín, Sanlúcar. Prototipo de manzanilla comercial sin defectos pero sin grandezas: nariz poco intensa y fácil y fresca en boca, hecha expresamente para llegar a un amplio abanico de consumidores.
3.     Manzanilla La Gitana, de Bodegas Hidalgo, Sanlúcar.  Posiblemente la manzanilla más vendida. También tiene perfil comercial pero con mejor nariz y boca que la anterior. Bernardo cree que pasa menos de 5 años en el sistema de solera.
4.     Fino CB, de Bodegas Alvear, Montilla. 5-6 años en sistema de solera. Prototipo de fino montillano, más carnoso en boca que las manzanillas anteriores y menos intenso en nariz que Tío Pepe. El más pálido porque seguramente lleve menos tiempo embotellado que los demás.
5.     Fino Tío Pepe, de González Byass, Jerez. Unos 5 años en sistema de solera. Uno de los grandes, prototipo del buen hacer jerezano. Limpio y brillante. En boca seco y largo.
6.     Fino Lagar Blanco, de Lagar Blanco, Montilla. Su creador, el “poeta del vino” Miguel Cruz, dice que pasa 7 años en el sistema de solera. Es sin duda el más intenso en color de los 6 vistos. Espectacular final de almendra amarga. Unos 6€ en bodega. 
7.     Fino Capataz, de Bodegas Alvear, Montilla. 9-10 años en sistema de solera. Responde al deseo de la bodega de hacer producto especial, un seguimiento de la evolución y decadencia de la flor en determinadas barricas, en la línea de las manzanillas pasadasa. El dorado que va tomando notas caobas y las exquisitas notas amontilladas son testigo de que la levadura solo se activa en esta solera en algunos meses al año. Se anuncia en amontillado. El más laureado. 12€ en bodega.
 








El maridaje: 
         1. Croquetas de jamón, rabo de toro y tinta de calamar. Las notas dulzonas de la tinta del calamar casan muy bien con el Capataz. En general, van muy bien con todos los vinos catados
        2. Salmorejo con mango, amontillado, curry tailandés y sal de habanero –le faltaba a los finos estar más fríos para que maridaran mejor con este plato de alta acidez al que faltaba cierto equilibrio.
       3.  Carpaccio de atún, aguacate, brote de rábano y aceituna seca. Las notas decadentes del aderezo japonés fueron el mejor amigo del Capataz.


        Esperamos expectantes la segunda parte de esta cata comparativa donde veremos manzanillas pasadas y amontillados. Gracias a Bernardo y al equipo de El Taller de tu Cocina.  

       Para concluir, hay algunos foros interesantes donde se ha discutido sobre las diferencias entre finos y manzanillas. Recomiendo para quien le interese éste en particular de verema que comenzó en 2007 y aún continúa recibiendo aportaciones. Resumiendo viene a decir que en las manzanillas pueden aparecer más marcados toques salinos y en los finos más glicéricos. Y comentando la aparición de vinos más complejos, más intensos y genuinos de la mano El Equipo Navazos que ha hecho que las bodegas vuelvan a presentar partidas de vino más seleccionadas, en las que el espíritu genuino de los finos se muestra claramente.
       


       













martes, 14 de octubre de 2014

Un artículo recomendando la DO Montilla-Moriles

Javier (gatican), de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, nos envía el siguiente enlace de elmundovino, donde José Luis Murcia, repasa las características de la DO y las principales bodegas, haciendo hincapié en el desconocimiento de los vinos que aquí se elaboran.

miércoles, 4 de junio de 2014

Lagar de Casa Blanca, en Moriles

El lagar de Casa Blanca está en Moriles, está en las afueras del al pueblo y para llegar hay que tomar un camino de tierra que viene indicado junto a la carretera, ya que el lagar no se ve ya que está rodeado de olivos y viñas. Y el mismo lagar está en las propias viñas de la bodega. 
Empezó en 2003 a elaborar sus propios vinos para aprovechar la magnífica materia prima que tienen.
Tienen dos prensas medianas lo que indica que sólo elaboran parte de su propia vendimia.
Tal como nos comentó Jose, en nuestra visita a la bodega, aunque había botas tuvieron que comprar para llegar a tener algo más de 100. Y comparado con otras bodegas de la zona, es pequeña pero muy coqueta. La bodega la lleva Miguel Cruz, que tiene su propio Lagar, el del Blanco, una preciosa bodega de la sierra de Montilla y rodeado de unas preciosas vistas del viñedo. 
Aceptan con agrado las visitas y nos enseñaron el salón que tienen preparado para celebraciones.
En cuanto a los vinos, creo que es de los mejores finos de la zona y que parecen ser que intentan preservar la autenticidad de sus vinos. Hay que reconocer que probar los vinos directamente de la bota es la óptima forma de catar un vino. Y así pudimos comprobar las diferencias en las botas de una misma escala que hacen que o den aromas a ligera reducción o bien con un aroma más evolucionado, a oxidación.
Tras hablar de las mezclas que se deben hacer con los vinos de la sierra de Montilla y de Moriles para que tengan su mejor comportamiento en la crianza; pasamos a otros temas: cómo se confunde al personal con el aspecto de los vinos sin filtrar; y de los nuevos vinos con apenas crianza pero que tienen mucha aceptación entre la gente de la capital, nos comentaba cómo la gente mayor del pueblo se sorprenden de los vinos que se beben en Córdoba, y que los vinos más hechos tienen su mercado, como es el caso de este lagar.
Os recomendamos este lagar por sus vinos y por su visita.