sábado, 1 de octubre de 2022

Gin Bulevar: se come y se está bien en el bulevar

    Los Tabernícolas nos juntamos el viernes 30 de septiembre tras el parón veraniego, y a fe que había ganas de echar un rato. Decidimos tras alguna propuesta y duda hacerlo en un restaurante con una buena terraza porque el tiempo mejoraría (o empeoraría, teniendo en cuenta la sequía que tenemos en lo alto). 
    Y fue en Gin Bulevar, un local que es participado por un pariente de un conocido mio, el cual nos lo recomendó porque la idea que tuvieramos del Gin, no iba coincidir con la actual. Entre sus actualizaciones estaba la presencia de un buen sumiller como es Manu.



    Como somos degustadores y defensores del vino local, vaciamos algunas botellas del fino Eléctrico de Bodegas Toro Albalá. Y con el buen tiempo, el mejor ambiente y a la vista de la carta comenzamos la comanda.
 
 

    Tras el primer plato de ensalada, bien servido en ingredientes y preciosamente presentado,
 

continuamos con unos ricos torreznos, que a todos se nos hizo como una buena garguería para dar paso a los demás platos. Muy sabrosos (tanto que nos olvidamos de la foto), aunque una ración para cinco comensales se nos hizo corta, pero había más para pedir.
 
    Y lo que venía a continuación, sí que era una novedad para nosotros: entre finos picos de pan habían situado un tartar de salchichón Sendra. Sí, ese que cuesta más que muchos cortes de carne fresca. Y estaba de lujo. Tengo que sorprender algín día a invitados a mi mesa con un plato parecido.
 


Seguimos por unos bien fritos, salmonetes, muy frescos de sabor.
 


Para cerrar el capítulo de pescado, nos decidimos por unas tiras de choco. En la foto aparecen dos tiras, porque las otras estaban ya comidas (cosas del comer).

Parecido pasó con el lagarto de ibérico, que por poco si no le dio tiempo a presentar su mejor cara.



Para redondear, unos postres a los que pocos se decidieron y por los que todos atacamos. Y todo, que si nos vamos que si no, aún sin saber que estaríamos allí hasta que nos dijeron que ya estaba bien (a eso de las ocho y media de la tarde, tras cinco horas y media) en la qie redondeamos con los típicos cubatas y agua con gas, según las apetencias o no de cada uno.



 

Como digo, tras echar allí la tarde nos salió por pareja a 62 euros. Aparte la propina.






miércoles, 29 de junio de 2022

Vinos de la bodega del Marqués de Murrieta

Según la bodega y los sumilleres de Córdoba, que hacía tiempo que queríamos encontrarnos, la visita ha sido fruto de paciencia y buen hacer. Eso mismo demostró Beatriz, representante del Marqués de Murrieta, que aguantó más de dos horas hablando de bodega, ilusiones, historia, vinos y futuro.

    La bodega del Marqués de Murrieta comenzó con Luciano Murrieta, quien a la vuelta de las Américas (Perú) decidió hacer del terreno de la propiedad familiar en la Rioja Alta, un viñedo parecido a los que había ya por Francia. Los vinos de Rioja eran en 1848 muy poco conocidos, y como mucho el Sherry entre los vinos nacionales, por lo que se puso mano a la obra, y a fe mía, que consiguió llevar barricas a muy distintas partes del mundo para dar a conocer su vino y su Finca Ygay (1877).

    Los Murrieta dejaron la propiedad por venta a la familia de Vicente Cebrián en 1983, y desde 1996, su hijo Vicente Dalmau dirige con la maestría de la enóloga María Vargas, quien comenzó en el 2000.

    Las 300 hectareas de la Finca se han calificado en 30 Pagos, en los que los terrenos arcilloso-calcáreos se analizado por suelo, altura y calidad de los vinos obtenidos. En esta finca se cultivan las variedades tempranillo, mazuelo, cabernet sauvignon (autorizada porque se plantó en los años cincuenta), graciano, y la viura como única variedad blanca.

    En la zona de albariño tienen 12 hectáreas de la finca Pazo de Salnés.

    Justamente por un vino gallego comenzó la cata. El Pazo de Barrantes de 2019: 

  

un vino con aromas a hinojo, acacia (por las barricas de acacia donde madura un 15% del total)... Excelente aroma de un vino sin fermentación maloláctica, ya que la temperatura de fermentación es de 10ºC y que dura la friolera de 60 días. Tras los 18 meses de botella. En boca se nota la fresca y profunda acidez de sus 7,9 g/L. Todo haciendo que en boca se muestre como un vino redondo. Bien comenzó la noche.

    El segundo vino, también del Salnés fue La Comtesse de 2017, un albariño 

 

 fermentado en tino de roble francés a baja temperatura, con 12 meses en barrica, muy aromático, y como todos los que tienen tratamiento de lías y barrica, cerrado al principio, y muy fino en boca.

   Pasamos al tinto Marqués de Murrieta Reserva del 2017. Todos los tintos tienen la  

categoría de reserva como mínimo, y éste es la base de los demás. ¡Casi ná!. Mucha fruta roja y negra, rosas y moras. Con una boca cálida, con una astringencia contenida. Me sorprendió que la madera americana le diera un olor distinto a su sabor en boca. Un vino para comer (sobre 20€).

    El roble francés se expresaba claramente con el tinto Dalmau del 2017. Muy  

diferente al anterior, más moderno por el efecto respetuoso de la madera. Con mucha fruta, y a diferencia del anterior, sabía igual que olía. Un vino excelente a todos los pareceres.

    Luego vino un blanco, el Capellanía 100% Viura 2016. Con aroma a panadería,

 

hierbas aromáticas, pero a mi parecer se quedaba como muy afilado, corto en boca. Eso sí, muy elegante. Un vino de la añada anterior recibió la calificación de 100 puntos Parker, el primero que se concede a un blanco español.

    El último de la noche fue el Castillo de Ygay 2011, con Tempranillo y Mazuelo.

 

    Algo sorprendente, porque parecía que el Dalmau estaba más conseguido, teniendo en cuenta que se elabora cada cierto tiempo, cuando el enólogo determina que la calidad de la uva lo permite. Pero el vino a los diez minutros de abierta la botella, empezó a abrirse y aquello era un espectáculo de finura, templanza y buen sabor de boca. 

    Tras la cata vinieron las viandas, que consistieron en abundamtes platos de queso, muy buenas chacinas, tomate de huerta alcoleana con generosos troncos de caballa y lomitos de cerdo ibérico guisados. Todo muy rico, aunque algo diferente de las compañías gastronómicas que sugerían en la bodega para sus vinos. ¡Qué se le va a hacer!











sábado, 25 de junio de 2022

Cata del tinto de Extremadura, V Nadir 2018, de la bodega Pago de las Encomiendas

    Ganas había de colgar una cata sobre un vino, y en este caso sobre una bodega a la que tengo especial respeto por la calidad de sus productos: Pago de las Encomiendas, situada en Villafranca de los Barros (Badajoz).

    Es un vino tinto elaborado con las variedades Tempranillo, 60%, Syrah, 30% y Graciano 10%. Últimamente en Extremadura se elaboran tintos con variedades portuguesas, bien adaptadas al clima de la raya extremeña que divide los dos lados del Guadiana, pero en el caso de este vino, V Nadir del 2018, se mantienen las tres uvas antes citadas, que todo hay que decirlo tienen sus reflejos en las correspondientes variedades lusas. 

   Fermentado en barrica y criado 12 meses en barricas de roble francés Allier de quinientos litros.  

    De color intenso y atrayente: rubi profundo, sin defectos, brillante. Limpio y con el corcho espléndidamente cerrando, bien hecho el vacío tras embotellado.
   

    En cuanto a nariz, no es de la intensidad que el Xentia, su hermano mayor, aunque tiene aromas de notable intensidad, y todo ello muy limpio. 

 Aromas de fruta roja y negra. Sobresale el olor a cereza, mora, y pimienta negra.  

En la comida es el compañero perfecto por su mediana astringencia, contenida, que hace que el sorbo se mastique mejor. Apenas se notan los 14,5 grados de alcohol, porque el cuerpo que muestra lo hace sedoso y potente a la vez. 

¿Debo concluir que me gusta este vino? Pues sí, no lo voy a negar.

 


 

domingo, 22 de mayo de 2022

Capitá Vidal, Fuchs de Vidal y Palau Solá. Marca, y cavas de buena calidad

    Esta marca de cava, Capital de Vidal, ha sido un descubrimiento. La primera toma de contacto fue hace dos semanas en fenavin. La bodega tiene varios vinos y en particular el Palau Sola, y el Fuchs de Vidal de más crianza se caracterizan por una muy buena doble fermentación y crianza. Se elaboran con Xarel·lo, Macabeo y Parellada. Sin defectos y con el paladeo de los vinos indicando un buen tratamiento de lías finas. Nada afilado, redondo. No soy experto en cavas pero mirando las notas de cata de distintas páginas, parecen dar idea que no lo han probado recientemente, puesto que son de 2017 como mucho.


Da gusto encontrarse con vinos, con 12% de alcohol, que suponen una muy buena calidad a un precio excelente, ya que la pareja de Palau Sola y el Fuchs de Vidal sale por 14 euros.

A mi parecer una ganga.

viernes, 13 de mayo de 2022

Fenavin. Gran Feria nacional del Vino

    Acudimos a la cita unos cuantos de la Asociación de Sumillerres de Córdoba el miércoles 11 de Mayo. Una visita de todo el dia para estar disfrutandio de la compañia de muchos amigos y conocidos que habia por alli, y otros nuevos que tambien hubo tiempo de conocer.

    El recinto es enorme y se puede perder uno si no tiene las cosas claras de adonde ir: gracias a que los más aplicados (Juanjo, cuanto vales) nos dirigieron al tunel de cata de vinos, para poder así disfrutar los vinos que previamente habían superado una nota mínima alta en las distintas calificaciones de los entendidos en este tema del vino. 

    Lo que saqué en clarom es que muchos de aquellos vinos eran crianzas de varios años, en los que la barrica no se notaba y que prácticamente para un no entendido es que se pareciera a un vino recién hecho con apenas crianza. Es una vuelta al círculo o me lo pareció a mi.

    Hubo vinos que estábamos de acuerdo en la elección de los críticos, otros que no era para tanto, y otros que descubríamos por nosotros mismos y que nos parecían mejores: cosa del directo, y del sitio de cata.

    No voy a hacer la relación de los vinos que me gustaron porque francamente no me acuerdo, y fueron más de 50, y porque realmente lo que al final compré fue una caja de cava que es el vino que nos gusta en casa cuando se trata de disfrutar de una comida o cena. ¡Que cosas tengo!

jueves, 21 de abril de 2022

Había ganas de cata. Visita el miércoles a nuestra cata de vino Montilla-Moriles

    Ya era hora, y se hizo el día que pudiéramos ir tranquilos a la cata de vino a degustar cinco (las que venían con la entrada de 10 €, incluida la copa) o más consumiciones con los amigos.
   

     El miércoles se inauguró oficialmente la cata y allí nos presentamos con deseos de felicitar a Rosa Gallardo, la directora de ETSIAM de Córdoba, como nueva embajadora de los vinos y de la cofradía de la DO Montilla-Moriles. Al ser por la mañana no había necesidad de sacar los cinco tiquets, y más bien se trataba de buscar aquella bodega que tenía al amigo productor que nos invitaba a la copa. De esa manera visité tres o cuatro casetas a saludar y brindar con ellos por su éxito en las ventas.

     Por la tarde noche quedamos los compañeros de trabajo, yo como recién jubilado, y ellos algunos en edad muy próxima y otros muy recientes. Es decir, 2 menores de 30, uno de 50 y dos que rebasamos los 60. Los más jovenes, aún estan en la fase en que los finos les parece fuertes de principio, pero que las bodegas han hecho un gran esfuerzo en modernizar vinos y envases para hacerlos atractivos sin necesidad de abrir las botellas. Un acierto pleno de algunas de ellas.

    Rondamos por Lagar Blanco, El Gallo, Toro Albalá, Alvear, El Monte, Maíllo y alguna más, probando en la mayoría de los casos dos vinos en cada una de ellas. Resaltar como decía antes, el vino de tinaja de Lagar Blanco (LB), el Cuestablanca, con 14,5º pero suave en nariz y potente en boca. El 3 miradas de Alvear, y aparte, el Dos Claveles, de Toro Albalá, con 12,5º y con el público joven encantado con él. De vinos más hechos, probamos como intermedio el fino 3 de LB; el fino Los Naranjos de El Monte; Finura de El Gallo, y ya más hechos el Saavedra de Maíllo y el Fino CB en Rama de Alvear. Estos cinco y sobre todo los dos últimos, como vinos más hechos a la boca de los mayores y conocedores de los finos. 



    En LB nos hizo delicias en la boca el Ooroso de Lagar Blanco, un vino para saborear y cerrar la noche; tras tomar distintos platos y en particular la mazamorra de La Montillana, que hizo maravillas con los vinos tomados.

martes, 19 de abril de 2022

Cata de Grandes Pagos de España (II) el lunes 18 de Abril

La empresa "@grandespagos" terminó de hacer una presentación a cargo de Bernardo Lucena, de vinos de distintas zonas de España y que los tiene representados en su portafolio. 

 

Fueron en total 7 vinos de lugares tan distintos como País Vasco, Comunidad Valenciana, Andalucía, Extremadura, Galicia, Baleares y Rioja. Blancos, tintos y un amontillado. Empezaré.


Tras la presentación de las bdegas participantes en los granges pagos (35) y en la cata (7), Bernardo pasó a la cata de un modo que a mí me resulta muy familiar, ya que hace las catas con pocas explicaciones y que sea el vino el que hable y nos diga qué es lo que nos ofrece a los sentidos. Pero en esta ocasión fue quizás demasiado conciso, lo que puede llevar a que mis notas de cata sean poco consensuadas con los otros participantes, y sean más bien notas personales.

 

- Malkoa 2016, de la bodega Astobiza, DO Txakoli de Alava, 100% de uva Ondarrabi Zuri. Un vino con 12,5º de alcohol producido en parcelas de una finca de 10 Has, el cual ha pasado 20 meses de crianza con sus lías finas en depósito ovoide de hormigón. El vino a pesar del 2016, tenía un precioso color y presentaba notas de fruta blanca, café. En boca era untuoso pero se quedaba algo corto, y eso que la acidez de 6,5 g/L apenas se notaba. A mi parecer se quedaba corto ya por un tiempo excesivo en botella, y no es que fuera de una añada trasnochada, sino la que ponen en el mercado.

 

- Fillaboa selección Monte Alto 2019, de Fillaboa, DO Rías Baixas, 100% Albariño. Había pasado este vino blanco 24 meses de crianza sobre lías en depósitos de acero inoxidable. Con 13º de alcohol, el vino tenía una rica y expresiva fragancia en nariz a fruta blanca. La acidez, también de 6,5 g/L, era marcada y notoria y hacía que el vino jugara en la boca ya que a diferencia del anterior, era bien puntiagudo y demandaba otro sorbo. Me gustó.

- Desconfío de la gente que  no bebe 2019, de Bodega Ribas, IGP Vi de la Terra Mallorca, 100% Mantonegro. Este vino tinto había pasado por 12 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés, y que se notaba ligeramente en nariz por su finura, marcado más por aromas a fruta roja, que continuaba con una muy buena acidez, mejor boca, cálida y mucha fruta tras degustarlo. Una sorpresa la variedad y el vino.

 

- La Raya 2018, de Palacio Quemado, Vino de la Tierra de Extremadura, 100% Trincadeira. Fermentado en depósitos de hormigón, la maloláctica la realizó el tinto en tinas de roble francés de varios años, de 500 y 5000 litros, para luego pasar 18 meses de crianza en dichos recipientes. Una sorpresa esta variedad lusa, que ya era hora de conocerse en nuestra tierra, ya que se trata de un viñedo adaptado al clima y con la experiencia de viticultura de muchos años por nuestros vecinos. Aromas a fruta roja, regaliz y eucalipto, con una sensación en boca muy cálida (14º de alcohol) y ácida, con cuerpo y regaliz de nuevo. Muy suave y elegante. Otra sorpresa de la noche.

 

- Finca Terrerazo 2019, de Mustiguillo, DO Pago el Terrerazo, 100 % Bobal. Un tinto macerado 22 días con sus hollejos, para hacer la fermentación maloláctica en tinas de roble francés de 35 y 50 Hl, haciendo batonage de 5 a 8 semanas, para luego pasar 18 meses de crianza en dichas tinas. Este vino la fruta era negra, algo cerrado, con notas a especias y madera. En boca se notaba ácido y que contrastaba con una sensación  astringente, no excesiva, que a mí me gustó mucho y que resaltaba la fruta negra. Un vino diferente a los anteriores de la noche, pero que me gustó mucho.


- Finca Valpiedra Reserva 2015, Finca Valpiedra, DO Ca Rioja, 92% Tempranillo, 4% Graciano y 4% Maturana. Un tinto con 22 meses de crianza en barricas de roble francés. Este vino era la suavidad total en contraposición al anterior, y eso que tenía 6 g/L de acidez. Aromas a fruta roja y negra, también aromas lácteos, especias y café. Una boca suave y muy equilibrado en su conjunto. A muchos nos gustó


- Amontillado Tío Diego, De Valdespino, DO Jerez, 100% palomino Fino. Las viñas estaban plantadas en la colina de Macharnudo, de lo mejor de Jerez, y los vinos tienen 18 años de crianza de criaderas y soleras (10 años en crianza biológica y 8 de crianza oxidativa). El vino con un precioso color ámbar presentaba unos aromas a almendras y eucalipto muy suaves y elegantes. Aromas a especies, fragante y con acidez en boca, cálido, pero de nuevo muy suave. Las diferencias entre Jerez y Montilla-Moriles en cuanto a reciedumbre de nuestos vinos salió con fuerza a colación.

Tras la cata vinieron las viandas preparadas en el Hotel Soho de Av. América. Para empezar unos quesos de Valladolid, Quesería MonteQuesos, muy sabrosos. Sr trataba de cuñas del queso pataoveja o patamulo, presentado en forma de rulo, y que tenía un sabor excepcional, cremoso, tierno e intenso. Este queso tiene la mención como el mejor queso semicurado de Castilla y León.

Luego vinieron distintas tapas muy bien presentadas que precisaron de buscar las botellas de vino de la cata para saborearlas en su justa medida. Una muy
buena cata.



 

martes, 5 de abril de 2022

Cata de vinos de Grandes Pagos de España, el lunes 4 en casa de Joaquín y Araceli

Otra vez nos juntamos en casa de nuestros queridos anfitriones para catar buenos vinos en este caso de Ribera del Duero y Toro. Todos eran tintos que no coincidían en el año de cosecha, pero que dieron todos mucho juego, y que provenían de bodegas de Grandes Pagos de España, la asociación de productores españoles que se dedican a defender y promover la máxima expresión del terruño en vinos únicos y de muy alta calidad, capaces de reflejar fielmente el suelo, subsuelo y clima donde se producen.

Las bodegas de esta asociación, 35, ocupan sólo 2.600 Has y la mayoría trabajan ya en viticultura ecológica produciendo más de cuatro millones de botellas entre todas, lo que da idea de que son bodegas pequeñas o medianas, pero que exportan casi el 50% de los vinos que producen a precios, la mayoría, entre 20 y 30 euros.

Llegó de Grandes Pagos de España, Beatriz, una técnico comercial que nos habló de las caracteristicas de la zona, como suelos y clima, así como la historia de su fundación por las cinco bodegas pioneras, entre las que se encontraba la dirigida por el Marqués de Griñón, que hizo de catalizador para que llegara a buen puerto, y ahora sean 32 las bodegas participantes, entre ellas la de Alvear.

Tras Beatriz, dirigió de manera muy práctica Miguel del Yerro, de una de las bodegas en concreto de Alonso del Yerro, y se probaron los siguientes Vinos de Pago:

 1. Alonso del Yerro 2018, DO Ribera del Duro. 100% Tempranillo con 12 meses en barricas de roble francés, y sólo el 6% son barricas nuevas. Producen 60.000 botellas y el vino mostraba unos excelentes aromas a fruta roja y negra, con una entrada en boca suave, frutal y redonda. Un vino refrescante con la justa acidez.


2. Preludio de Sei Solo 2018, DO Ribera del Duero. 100% Tempranillo con 20 meses en barricas de roble francés, de 225, 500 y 600 litros. Producen 30.000 botellas y el vino mostraba un aroma a fruta cálida, de hueso, algo vegetal, muy original. En boca también muy agradable mostrando las notas vegetales anteriores.

3. Aalto 2019, DO Ribera del Duero. 100% Tempranillo con 18 meses en barricas de roble francés y americano. Producen 300.000 botellas y el vino mostraba aromas a fruta roja de hueso y hueso, yogur y la madera, la cual se nota también en boca. Muy elegante, suave y sabroso.


 4. Abadía Retuerta, Pago Negralada 2016, IGP Vino de la Tierra de Castilla y León. 100% Tempranillo con 16 meses en barricas de roble francés. Producen 11.000 botellas y el vino mostraba un aroma dulzón a especies y lácteos, con una boca muy equilibrada a fruta roja y especias. En boca es el que mostraba una personalidad menos definida, pero muy suave.

5. Mauro 2019, Vino de la Tierra de Castilla y León. 90% Tempranillo más Syrah y Godello. 15 meses en barricas y fudres de roble francés y americano. Producen 300.000 botellas y el vino mostraba una nariz frutal negra y roja, madera de calidad. En boca era algo astringente, ácido, refrescante y con mucha fruta roja.


6. San Román 2019, DO Toro. 100% Tinta de Toro con 24 meses en barricas de roble francés. Producen 112.000 botellas y el vino mostraba fruta roja y negra, regaliz, especiado y madera en nariz. En boca muy suave, mucha fruta, lácteos, muy rico. La nueva forma de los vinos de Toro.

 7. Numanthia 2016, DO Toro. 100% Tinta de Toro con 18 meses en barricas de roble francés. Producen 95.000 botellas y el vino tenía complejidad en nariz con mucha fruta roja y negra. En boca era ligero, equilibradio pero parece como si faltara vino, ya que los aromas estabana más diluidos de lo que se esperaba en nariz.

Tras la cata vinieron las viandas que prepararon y que las fotos dan idea de su cantidad y calidad. Como siempre todo perfecto.