martes, 2 de octubre de 2012

Rincón de Chico Medina

Chico Medina fue un excelente cocinero cordobés y que trabajó de jefe de cocina del Caballo Rojo, cuando el Caballo era el mejor restaurante de Córdoba. Y al final de su vida regentó su propio negocio, el Rincón de Chico Medina. Su biografía está reseñada en la guía cordobapedia.
El local está situado en la muy céntrica calle de Historiador Diaz del Moral y siempre ha sido un bar muy agradable, aunque lleva un tiempo que no tiene la demanda que le correspondería. En cualquier caso es tranquilo y bien atendido.
Tomamos de entre su escogida carta un buen salmorejo y lo acompañamos de fino, como siempre. Tienen el fino de Bodegas El Gallo que a mi personalmente no me convence y también el fino sin filtrar Los Naranjos de la Bodega El Monte de Moriles, un vino serio, bastante ácido, con buen cuerpo y finura que compensa su fuerza. Es un vino que está bastante distribuido en Córdoba y que ya hemos probado otras veces. El paso del verano no le ha afectado mucho y siempre es una apuesta segura.

Palo Cortado Obispo Gascón

Este vino lo catamos en la Piconera Vinos, la tienda que hasta ahora ha llevado Mara en la calle Alfonso XIII. Periódicamente Antonio Flores monta una cata reducida y en esta ocasión probamos ese palo cortado de la bodega Antonio Barbadillo, de Jerez. Debo reconocer la inquietud de Antonio por buscar vinos y convocar a los miembros de la Asociación de Sumilleres de Córdoba.
Viene con 21º de alcohol que la verdad no se notan demasiado y quizás porque se trata de una solera de 30 años.
El color es ámbar intenso, con mucha lágrima, denso. En nariz es potente, a dátil, frutos secos, cacao, y que va cambiando sucesivamente dejamos la copa en reposo.
En boca es muy equilibrado. No tiene el ataque ácido de otras soleras, sino que es potente pero con cuerpo. Es punzante y sobre todo muy largo.
Es de esos vinos para tomar tranquilamente de sobremesa o tras la cena, y parece como si nos retrotraera unos cuantos años atrás. Fue el vino estrella de esa cata y ahora comprendo cómo antes se echaban gotas de solera tras la oreja como perfume.
El precio es sobre 20-25 euros, pero los vale. Muy buen vino.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La conservación del fino en verano

Es que no puede ser. El verano de Córdoba es mú largo y aplana, y eso que este año me he alejado dos mil quinientos kilometros de aquí. La temporada de lluvias y calor ha castigado al campo, las viñas se han quedado cortas de uvas en los racimos desde la floración y ha ido renqueando la maduración de la Pedro Ximenez que a primeros de Septiembre las uvas alcanzaban raspando los 13º de alcohol probable. Hasta se ha pensado en añadir mosto concentrado para subier los grados,... ni que estuvieramos en Alemania.

Como digo, ha sido un año difícil para el campo, en general. Y esto afecta a los vinos de la tierra, que son vinos vivos y que al no estar filtrados contienen microorganismos en suspensión y si combinamos calor con más cámara de aire de la suficiente en las botas, más de la sexta parte recomendada, pues el vino se nos altera. La solución a esta alteración es evitar las dos principales causas: calor, por lo que los finos se deben colocar en sitios frescos o en sótanos; y el aire, por lo que conviene echar un vistazo a los botas y rellenar el vino evaporado. Antiguamente a la pérdida de vino con el calor y la falta de humedad se decía que era lo que se bebían los ángeles.
El paso del verano es todo un acontecimiento para hablar y saber cuántas noches de calor se han pasado y de lo fresco que se estaba en este o aquel sitio. Los descansos estivales se comentan en un tiempo breve, casi en forma de titulares, lo que da de sí el catar la copa de fino, el tapeo y el hablar a dos o tres bandas. Lo de menos es a dónde se fue sino que ya estamos de vuelta.
Y todo esto viene a que esta última semana nos encontramos en la taberna Góngora y el vino prácticamente era el mismo que en primavera. Afrutado, aromas frescos y buena entrada en boca. Y es que esta taberna es a nuestro parecer el colmo de las tabernas en nuestra ciudad, y si no, de las mejores tabernas, que aún quedan por visitar.
Y del tapeo, como siempre bien atendido y servido a tenor de la buena cara del camarero y de la razonable abundancia de las raciones.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Otra visita a la Taberna la Montillana

Este viernes se ha celebrado la Primera Fiesta de la Vendimia en Córdoba capital y ha tenido lugar en la taberna La Montillana, en la céntrica calle San Alvaro. Entre otros actos se ha hecho una pisada de uvas y degustación de vino de tinaja. También se ha realizado una degustación de uvas de variedades blancas: Pedro Ximenez, Verdejo o Baladí y Moscatel, con el fin de detectar los aromas varietales o primarios y que se pueden encontrar en los vinos. Todos estos actos han estado apoyados por el Consejo Regulador Montilla-Moriles.
Esta taberna está abierta desde 1948 y recuerdo haberla visitado en mis tiempos de estudiante en la que ibamos buscando las tabernas por su menor coste. En aquellos tiempos, los setenta y ochenta,  en los que había poco dinero y lo más económico era el fiti-fiti o mezcla a partes iguales de vino dulce PX y vino fino. Una vez estuvieron en Córdoba y corría el año 1995, unos suecos que habían venido por cuestión de trabajo a vernos se quedaron prendados del fiti y querían llevarse varias botellas. Los pobres, pero aquella costumbre se perdió y ahora pocos sitios conocen el fiti.

Esta semana nos juntamos en la Montillana porque a todos nos venía bien y como siempre, es un sitio muy agradable aunque parece que se está volviendo caro, o al menos en lo que pedimos. Los boquerones gordos a la plancha, no tan gordos, y nueve unidades salen a 7 euros. Ricos pero no lo valían, aunque supongo que su virtud es que los boquerones deben estar muy frescos. El cartucho de choco, mejor, bien servido. Y el fino estaba mal, subido de volátil y olor a acetona. Hasta el color estaba alterado. Es una lástima que los calores hayan transformado un fino que esta primavera estaba muy rico. Espero que hayan sido los calores. En fin, una vuelta a la rutina de visita a las tabernas en una que se mueve mucho, pero que esta vez nos decepcionó.

martes, 17 de julio de 2012

Taberna RR

Esta taberna está al final de la ribera y junto a la ermita. Siempre ha tenido muy buena cocina y sobre todo un buen fino. En este caso es del Lagar de Casablanca, una bodega de Moriles y que este año he visto por primera vez en la Cata de vinos y que me pareció que presentaba muy buenos vinos. El fino sin filtrar de 2 años presenta color amarillo verdoso, un olor fresco, a manzana verde, algo de acetaldehido. En boca resulta muy fresco, glicérico, suave y equilibrado. Muy buen fino para el tapeo.
Pedimos unos calamares fritos, muy frescos y tiernos. 
También se cató un vermut casero pero que desconozco su origen y que estaba bastante bien. En la foto se aprecian el fino y el vermut.

Lo que nos sorprendió fue el olor del río que llegaba y es que este año están más presentes los malos olores a suciedad y sobre todo en la curva del río junto al molino de Martos.

miércoles, 4 de julio de 2012

La Salmorejería

Este nuevo local está en la calle Blanco Belmonte, una de las que calles que nos llevan en línea recta desde la Plaza de las Tendillas hasta la Mezquita. Es una nueva taberna, de espacio algo limitado, no por pequeña sino porque está de moda y está muy concurrida. Aunque tienen otros platos, los principales son los salmorejos: el estandarte con los flamenquines de la cocina popular cordobesa. Inicialmente el salmorejo era sin tomate, ya que se consideraba una planta ornamental, por lo que Juanjo Ruiz ha cogido la base y la ha modificado y retorcido y estrujado, sacando salmorejos ácidos, cítricos, dulces, vegetales y tradicionales.
El día que nos acercamos tomamos el salmorejo con tomate o el de siempre, muy bien hecho. Uno verde de calabacín, muy fresco,... me encanta esa verdura, bien frita, a la plancha o rallada en cualquier guiso o ensalada. Y uno de berenjenas con miel, muy curioso. Hay una lista extensa: de tinta de calamar, de naranja, de chocolate, ... etc.
En cuanto a vino fino, tenía María del Valle, pero ya muy pasado, pero no estaba mal. Con mucho color oro, con aromas a frutos secos, y nada amargo al final. A mis colegas les gustó, y hubiera sido interesante probar ese fino hace tiempo, como ya lo hicimos en Bistro Vinos Suiza o en la Taberna San Cristobal, que tienen el María del Valle de Bodegas Gracia en su esplendor.
El tinto de la casa, de Rioja, decente.
Un sitio para visitar y comprobar el empuje de la restauración en Córdoba.

viernes, 15 de junio de 2012

Bistro Vinos Suiza

Es el bar de la tienda de vinos El Terruño y donde se puede comer a diario con un menú a buen precio. Y por supuesto, donde celebrar sus catas, degustaciones y presentaciones de bodegas.
Está bien situado, en una calle concurrida:  en la calle Doña Berenguela, que es una calle a la derecha del vial Norte y cerca del hotel AC.
La decoración es agradable y amplio, con mesas hechas con botas y en la sala de ntrada disponen de la barra; disponen también de una sala apartada para comer sentados y hacer las catas. Se nota que Jesús y Santi saben del tema y de lo que precisaban.
Cuando fuimos el ¿bar?¿bistro? estaba concurrido y tomamos el fino embotellado de la casa: María del Valle, de Bodegas Gracia. Ya lo habíamos probado antes y si bien los tonos de almendra, algo de humedad nos aparecían, pero me dio la impresión de que era más suave, menos seco y punzante. Algo más ligero, pero siempre se trata de un fino bien hecho, elegante y sabroso.
Como comparación también tomamos una copa de fino servido ya no en catavinos, sino en la copa donde se sirve un vino blanco. No había diferencia apreciable en aromas, pero acostumbrados a los catavinos a algunos le parecía que el fino en unas copa más grande, estaba como deslocalizado.
Una copa de Gaba do Xil, godello elaborado por Telmo Rodríguez, sirvió para cambiar de tipo de vino. Este es mucho más aromático, con notas de fruta blanca y tropicales, algo amargo pero un poco corto. Hubo división de opiniones, y ganó el fino en cuanto a preferencias.
Se tapeó con unas gambitas blancas, muy bien fritas y sabrosas, aunque lo malo de estas gambas es que apenas tiene sabor.

sábado, 9 de junio de 2012

Meson San Basilio, barato, barato


Está situado en el barrio de San Basilio, uno de los barrios con más alma de la ciudad. Este barrio arrinconado entre el Alcázar de los Reyes Cristianos y la Puerta de Sevilla ha mantenido una forma de vida muy vecinal. Su arquitectura es homogénea, casi toda con casas de vecinos y en los que se conserva el patio. En su momento representaba a muchos de los patios de Córdoba que se presentaban a concurso, y hasta estuvo a punto de sucumbir al éxito de las visitas multitudinarias y la fiesta en la calle. Actualmente el Concurso de Patios está extendido por toda la ciudad y los de San Basilio son los más visitados por los turistas. En los últimos años los grandes premios en los patios se localizan en los barrios de San Pedro, San Lorenzo y las Costanillas.
En cuanto al mesón, es una casa más del barrio, con su patio y su bodega.  Muy fresca en verano ya que en el siglo XIX se sabía cómo amortiguar el calor con las brisas de la umbría y el patio. Es un local agradable y concurrido por turistas y vecinos. En cuanto al vino que nos sirvieron es de la Bodega Gracia de Montilla: amarillo pálido, cortito de aromas resultando dulzón en boca y al final el típico toque amargo. Es un vino sencillo, o vino chiquito como se dice ahora, y a imitación del Gallo.
Referente a las consumiciones, nos obsequiaron con 3 tortitas caseras de camarones o gambitas blancas con las tres copas de vino, muy ricas, bien fritas y nada aceitosas.
La cuenta de 1 vaso de gazpacho de almendras, 4 medios de fino, 1 cerveza y otras tres tortitas más (total seis), fue de 9,20 euros. Im-pre-sio-nante.

Para volver otra vez y disfrutar de su tranquilidad.