martes, 18 de abril de 2017

Bajosol y Bajoflor: Aprendiendo de diseño y posicionamiento de marca con Bodegas Robles

Ayer lunes, cuando queda sólo un día para que de comienzo la cata, me acerqué a la Fundación Gala por invitación a la Asociación de Sumilleres de Córdoba. Se celebraba un doble premio a Bodegas Robles: por un lado un jurado compuesto exclusivamente por mujeres dio el premio Sakura a su vino dulce PX 0/0, y por otro el nuevo diseño de las etiquetas de las botellas de Robles también han recibido un premio. Por cierto, no lo sabía, pero sakura significa cerezo; y ya se sabe la que organizan los japoneses cuando estos árboles están en flor.
Tras hablar el director de la Fundación Gala, Hisae Yanase habló de su relación con el vino y las bodegas de Montilla, y por último Francisco Robles, tras hablar del modo de trabajo en ecológico de la viña y la bodega, dio paso a los diseñadores.
Juan Bolaños repasó las diferencias entre cultivo del viñedo ecológico y convencioinal. 
Y a partir de aquí empezó la clase diseño y marketing. Rosa Muñoz, de la firma cordobesa Ohayó, habló del trabajo de reflexión sobre cómo cuadrar el diseño de marca con la cultura japonesa. Comentó algunas ideas básicas: a más vida en la tierra más sabor en el alimento, y que había que llegar a conectar con Japón a través de las flores y a las mujeres japonesas, que son de las más entendidas en vinos.

Las botellas han perdido la etiqueta de fino, oloroso o monitilado, es sólo un diseño gráfico de flores y soles. Tampoco aparece el nombre de la bodega. 
Pues a pesar de eso, es bonita la botella. Y los vinos serán conocidos como Bajoflor o Bajosol (por el asoleado de las uvas en la pasera, para el PX). 
Es sencillo y bonito, ya que indican y clasifican aquellos que han estado en contacto con el velo de flor.

Además se han inventado un codigo numérico para los vinos Bajoflor: 0/2 (fino: dos años de velo, 0 de oxidación); 5/3 (amontillado: 3 años de contacto con velo y 5 de oxiodación); 6/1 (oloroso: 6 de xoidasción y 1 de velo). El PX 0/0 (0 años de oxidación y 0 de velo).
Se ha buscado la identidad del producto, y que sea significativo para el consumidor.

 

En cuanto a la etiqueta las fotos lo dicen todo, y sirven para los productos de Robles: vinos, vinagres y los geles de vino. Pablo Gallego, un reconocido diseñador gráfico local que ya ha hecho la campaña de Abre el Azahar, nos explicó cómo llegó al diseño de una etiqueta tan curiosa y novedosa.

Tras la exposición Rocío Márquez abrió la cata describiendo el Bajoflor 0/2 y el Bajosol 0/0. 
No habló de fino u oloroso porque esta nomenclartura debe ser aprobada por el Consejo de la DO y por tanto en la botella no aparecen, o no pueden aparecer esos tipos de vinos; y parece que los trámites son largos.

En el patio, Conchi, de Conchichina, había preparado diferentes tipos de shushi
Esta mujer trabaja estos productos de una forma prodigiosa. No me extraña que le vaya bien porque los hace muy sabrosos y frescos. Por cierto, ha abierto nuevo local en el pasaje Angel de Saavedra: donde estaba el pub Marrón, un lugar de encuentro o de ligar de los setenta,... hace tiempo de eso.

Los vinos de Robles han evolucionado a cada vez más sencillos, o mejor dicho sutiles, y se dejan tomar muy fácilmente. Creo que se han hecho más comerciales, y que el nuevo público, o el japonés, al que va dirigido esta colección de vinos seguro que les parece muy recomendables. 
Pero les falta fuerza. Recuerdo aquella cata en el Moriles en el 2008, en que Rocío nos trajo fino ecologico de Robles, muy bueno y que reconcilió a mucha gente con los vinos de Montilla-Moriles.

De todos ellos, me quedo sin duda con el amontillado, que era a mi parecer el que más armonizaba con la comida japonesa, o con los shushi.
 
Así que esperemos que la nueva imagen de Robles les vaya muy bien, tal como nos impactó a muchos de los asistentes.

 En la presentación, también asistieron otros miembros de la Asociación como José Ropero, que prepara combinados empleando vinos generosos. Hace poco estuvimos en Glacé y pude degustar uno de ellos; Joaquín Morales (anfitrión de lujo); Isa Calvache (catadora a domicilio de los vinos de la DO), y Javier (catador de altura).










viernes, 7 de abril de 2017

I Jornada Vinos de Montilla-Moriles para profesionales del sector de la Restauración y la Hostelería de la provincia de Córdoba y I Salón de Vinos de Montilla-Moriles


El jueves 6 de Abril comenzó la andadura de unas jornadas, las primeras, sobre los vinos de Montilla-Moriles como anticipo a la cata de vinos que se hará después de Semana Santa. 

En estas jornadas se han invitado tanto a bodegueros, comerciales, del sector de restauración, y con la participación de expertos en estos temas, como Rafael Bellido (presidente de la Asociación de Sumilleres de Andalucía), Juanjo Sánchez (presidente de la Asociación de Sumilleres de Málaga), Santiago Carrillo (de BistroVinos Suiza), José Ignacio Santiago (enólogo), Angel González (presidente de la Asociación de Sumilleres de Córdoba) y Enrique Garrido (Gerente de la DO Montilla-Moriles).

El hotel Eurostars Palace ha sido el lugar de celebración. En este sitio he estado varias veces con motivo de la presentación de distintas bodegas nacionales traidas por distribuidoras, pero ha sido la primera vez en que las bodegas de la DO Montilla-Moriles han presentado sus vinos como debe ser, luciéndose con sus productos, en un ambiente tranquilo antes de la bulla de las catas.

El Consejo Regulador viene trabajando intensamente en catas de los vinos por paneles de expertos para comprobar las cartacterísticas organolépticas óptimas de los vinos de tinaja, de los vinos en rama, etc., incitando a que la calidad de los vinos es la base de que los vinos de Montilla-Moriles cada vez sean más visibles y reconocidos en el mecado nacional.

Las intervenciones fueron sobre los vinos de la DO en la carta de vinos, si catavino o copa en el servicio de los vinos, y de forma práctica el experto catador Rafael Bellido, hizo una cata ciega de seis vinos finos en rama y pudo distinguir en varios de ellos cualidades sobresalientes en nariz y en boca, al nivel de los mejores vinos nacionales.

Tras un coloquio final entre ponentes y asistentes se concluyó por bodegueros y restauradores el compromiso de dar a conocer nuestros vinos, unidos por la calidad de los mismos, ya que algunos vinos están catalogados entre los mejores del mundo.
Hubo también retos para las fechas próximas: ¿se pedirá en la feria más vinos de Montilla-Moriles que de otras zonas?
En el caso que me atañe, cuando vamos los compañeros de trabajo a la feria, siempre se pide vinos de aquí, hasta para hacer el rebujito. La calidad es muy superior a los finos de otras zonas.

Por último se pasó a la terraza a degustar y catar los vinos de un buen número de bodegas. Sólo me dio tiempo de probar dos vinos de tinaja, uno de la bodega Los Raigones y otro de Bodegas San Pablo, Verde Sur: éste último muy aromático.
Y María Rivero me recomendó un fino de 10 años de Toro Albalá, un vino que parecía un perfume de aromas a especies y frutos secos. Una delicia.
La Asociación de Sumilleres se hizo una foto de familia con los ponentes.

A esa hora ya no estaba presente en el evento ya que estaba en el Gran Teatro oyendo extasiado la Sinfonia Titán de G. Mahler e interpretada al unísono por la Orquesta de Córdoba y la Joven Orquesta de Córdoba. En total, 98 músicos tocando conjuntadamente una excelente composición. 

Esperemos que corran nuevos tiempos en nuestra ciudad y vayamos todos en la misma dirección.










jueves, 6 de abril de 2017

Echando un rato con un grupo de emprendedores, de Córdoba

Mi amigo Alberto, es veterinario y tiene una clínica de animales en el Parque Cruz Conde. 
Lo conozco desde hace tiempo, a él y su mujer también veterinaria. Él tiene la guasa propia de Cádiz, pero a la hora de la verdad le gusta trabajar en serio. Y de cada nuevo proyecto que hace para su clínica, hace un estudio económico como si lo fuera a presentar a la delegación de Gobierno. Él es así y siempre me dice que hasta de lo más ínfimo hay que plantearse gastos e ingresos futuros.

Hace unos días me encontré con él y me comentó que forma parte de una asociación de emprendedores llamada Sinergia. De vez en cuando quedamos para tomar cervezas o planear catas de vino. En esta ocasión, además de la asociación, me comentó que otro socio: Paco Rosales, de la Taberna La Viuda, estaba haciendo su propia cerveza. Y allí nos fuimos a hablar de sus proyectos comunes y beber, digo, catar cerveza.

La cerveza está presentada en una botella bonita, y con una etiqueta de La Viuda bien original. Realmente la cerveza la hace John Bell, que elabora con la marca La Gitanilla, y a la que ya hicimos una visita. En la etiqueta se indica Cervezas Gitana y se ha añadido cáscara de naranja dulce y ha madurado en barriles de fino. Este ultimo paso ya lo comentó John en aquella visita como su proyecto futuro, y parece que ya está en la calle.
El paso por los barriles se nota un poco al final, porque lo que sale al principio es la naranja, después aromas limpios de fermentación de la cebada y el trigo, también lúpulo, bastante aromático el conjunto. Es ligera en boca, con 4,8º, y entra y refresca muy bien. Lo que más echo en falta en esta cerveza es ese retrogusto, largo, de otras cervezas.
Este fin de semana ha habido una muestra de cervezas artesanas en Madrid. Y según los entendidos la diferencia básica entre la artesana y la industrial, es que la primera no se pasteriza por lo que conserva tanto los efectos positivos como negativos de una cerveza sin tratar; además el plazo de caducidad de una cerveza artesana es más corto que la industrial como es lógico.

Después Paco y Alberto comentaron que su asociación de emprendedores marcha muy bien: con muy bien ambiente, solidario, y sobre todo porque hacen reuniones periódicas para mostrar sus planes de negocio, aprender y compartir.

Vamos, me estaban hablando en sus términos de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, que se caracteriza por las cualidades que me comentaban ellos: aprender, compartir, conocer nuevas iniciativas y fomentarlas en nuestras posibilidades.

Todo esto viene a cuento de que cuando se conocen estas asociaciones, a mi en particular, me enorgullece conocer a gente tan variada e interesante en nuestra ciudad cordobesa, a la que le falta un empuje de confianza.

La reunión la terminamos con un plato variado de tomates de huerta con caballa. Rico, pero habrá que repetir cuando los tomates de nuestra huerta estén produciendo en su tiempo, y que son de una excelente calidad.

Después Paco nos recomendó unas habitas con chipirones. También muy ricas. Ya estamos casi en la temporada de habas de Córdoba, y en nuestra casa las hacemos fritas, o en guiso con alcachofas, o bien guisadas con choco. 

Por cierto, Paco tiene su propia ginebra llamada May.
Para terminar nos recompensó con un pacharán casero, que es de lo mejor que he probado en esta bebbida. El jodio no nos quiso decir la marca, que se lo vendían a granel.

En fin, suerte a los muchos emprendedores que todos los días hacen su trabajo lo mejor posible. Va por todos ellos.





miércoles, 5 de abril de 2017

Alvear No. 9, y la ristra de chorizo de Venancio

Voy a empezar por la segunda parte, por los chorizos. 
Mi suegro era un guasón y tomaba el autobús a diario con un amigo en dirección a la Plaza de la Corredera, donde en la zona ambos trabajaban. Una semana, allá por los setenta, se les ocurrió comentar entre ellos, como si nada en el autobús lleno de gente que se acercaba a la plaza a comprar, que Venancio tenía en su carnicería un chorizo muy bueno y bien barato. Pero que lo tenía guardado, y que si le insistías, al final lo sacaba y te lo vendía.
A los pocos días los dos amigoos se pasaron a ver al amigo Venancio y le preguntaron si había vendido mucho chorizo. Y él reconoció muy enfadado a los que le había montado un follón en la tienda, todo el día discutiendo con las mujeres que él no tenía chorizo guardado y barato.
- ¡Señora, que yo no tengo chorizo a 25 pesetas el kilo! ¡Y no lo escondo!

Pues eso creo yo que puede pasar con el fino Alvear No. 9. Un fino envasado en bag-in-box que se puede comprar a un muy buen precio, y que está de lujo. Es como el fino CB, con algo más de lozanía. Muy rico: seco, con buena acidez, toques de frutos secos y un gran retrogusto, bien largo en boca y al final algo amargo.

Por eso digo, que puede pasar como a la anécdota de Venancio, que si se le busca no es fácil encontrarlo y puede ocurrir que Bernardo tenga que decir como el carnicero, que él no tiene escondido el fino. Lo normal es el Alvear No. 5, del que sí se puede encontrar en algunos bares, y del cual hasta hay fotos en internet pero nada sobre el otro, el fino el No. 9. Y aseguro que existir, existe. Búsquenlo que vale la pena.

Por cierto, sólo el vino de tapeo o para comer, o bien para hacer chorizo al vino, está bien rico.

Por último se me está acabando el No. 9, y ya tengo preparado el bag-in-box del fino de Lagar Blanco. ¡Hay que cuidarse !

martes, 28 de marzo de 2017

5 vinos en busca de sus platos de autor

Últimamente hay nuevas ideas sobre cómo maridar (¡qué poco me gusta ese palabro!) platos y vinos, y es hacerlo justo al revés: ¿qué preparamos de comida para ese vino que quiero probar?

Esa nueva forma de enfocar el disfrute, no se da sólo en restaurantes de nuevas tendencias, tal como me dijo José María Moreno, que de esto sabe un montón, sino entre aficionados a estos menesteres.

La última reunión de la Asociación de Sumilleres de Córdoba fue sobre esa actividad y el resultado fue divertido, porque nos lo pasamos bien en estas reuniones, y sobre todo en casa de Joaquín y su mujer que son unos excelentes anfitriones: buen humor, dispuestos a cualquier deseo, así como su encantadora ayudante de sala.


La historia era de cómo se tuvieron que comerse el tarro los cocineros implicados para que los vinos que habían probado previamente armonizaran con los platos que habían pensado. Y estuvieron en esta tarea varios días. 

Los cocineros fueron Jesús Manuel Requena, Daniel Plá y Miriam Cózar.

El primer vino fue el tinto Liberalia 0 2015, de la DO Toro, y que tiene un ligero paso por madera, con notas de fruta roja, y la pareja de hermanos Antonio y Carmen Requena combinaron este vino con una media endivia a la plancha, queso y frambuesas. Curioso el plato, y buena introducción a la cata.
Cada plato le acompañaba una música ambiente, y se escogió una canción de Amancio Prada.

El segundo vino, fue otro tinto, Vertijana Syrah 2011, de Vinos de Calidad de Granada, el cual resultó mucho más cargado de aromas varietales que el primero, a flores, frutos rojos. La bodega se sitúa cerca de Guadix, una tierra donde se producen buenos e interesantes vinos blancos y tintos. 
Y con esas hechuras Jesús propuso bacalao en lajas, y acompañando una salsa con cardamomo, manzanilla y té asiático. Este plato, muy bien decorado, mostraba todo un abanico de aromas y sabores. 
Aquí la tierra de Granada sonó muy bien con el Último Vals (Leonard Cohen) versionada por Enrique Morente.

Y a partir de aquí comenzó Miriam, que tenía que proponer platos para dos de los mejores vinos  de la DO Montilla-Moriles.

El fino viejo Capataz, de Alvear. 
Un vino muy equilibrado, redondo, con tendencia ya a a pasar a amontillado. Al principio me pareció poco salino, poco afilado, pero en la copa pronto empezó a mostrar o descubrir su enorme sabor y olor, acompañado con un ligero amargor. Muy bueno este vino, de clase superior.


Miriam lo combinó con un tiradillo de atún, aguacates y algas, que le venía como anillo al dedo: mucho sabor, acidez, con distintas texturas. Debo decir que Miriam cocina y domina la combinación de sabores de una forma prodigiosa.  
Muchos le comentamos que si montara un restaurante no dejaríamos de visitarla. Pero ella tiene muchos proyectos y no para; suerte que tuviera tiempo para esta reunión.
La música la puso una interpretación de la chelista Yo Yo Ma de un tema de J.S. Bach, el viejo peluca que decían los de clásicos populares.

Aquí la gracia fue que había tres botellas que amablemente trajo Bernardo, y claro, con lo bueno que estaba empezaba a faltar en las mesas. Entonces Bernardo se sorprendió porque el vino a la cata con 6 botellas. Al final aparecieron las otras tres botellas, que fue comentado y celebrado con gran regocijo general.

 El Amontillado Marqués de Poley, nos lo trajo Pilar de Toro Albalá. Otro vino grandioso. Aromas a barniz, cítricos, orejones, sabores dulces y ácidos. Un vino también exquisito, muy equilibrado.
Hay que decir que este vino es mucho vino, muy potente, con una acidez notoria. Y Miriam se enfrentó a él de una forma muy original: con pulpo de Motril y con rodillera de ternera, pimienta africana y setas. Es mucho vino ese amontillado, y quizás lo normal es combinarlo con una carne, pero aquí se demostró la cocina de autor.

Por último Daniel Plá, siempre  un agradable espectáculo visual en sí mismo, preparó un postre llamado PePi para acompañar al PX 1987 Gran Reserva de Toro Albalá.
Pera Picante es lo que hizo, nunca había probado un postre picante. Hay que saber mucho de cocina para atreverse, y el resultado muy original. 

La guitarra del Tomate alargó la buena cata, la tertulia y el buen humor reinante. Qué bien toca el chaval, y que contenido es en lo personal... Hay muchos artistas flamencos que se salen del estereotipo de fiesta continua: Tomatito, el guitarrista almeriense, por ejemplo.

Por supuesto la reunión transcurrió por los buenos sentimientos de desearle a los dos finalistas del concurso de sumilleres en su participación al concurso nacional.

Y sin más nos despedimos hasta la próxima que parece que es una cata de vinos y cavas de Freixenet. Vale, pues intentaremos asistir, y disfrutar.



















martes, 14 de marzo de 2017

Cata de vinos de Bodegas Tobía, riojana de pura cepa

Ganas tenía de probar los vinos de esta bodega riojana, que aparece en muchas guías como vinos de muy buena relación calidad-precio. 

Y a esta cita de la Asociación de Sumilleres fuimos muchos al restaurante Casa Rubio con las mismas ganas e ilusión de probar los vinos de Bodegas Tobía.

Esta bodega pasó en 1994 de ser una típica elaboradora de vinos cosecheros, del año, vinos fáciles de beber, a sacar al mercado vinos con una mayor complejidad, tras pasar Óscar Tobía a dirigir la bodega familiar.


Las uvas provienen de distintas zonas de la Rioja, ya que apenas si cuentan con viñedo propio y la bodega se sitúa en el término de Cuzcurrita de Río Tirón. 
Las viñas tienen por lo general más de 30 años y están actualmente en un proyecto para elaborar vino de una finca con viñedo prefiloxérico.


En cuanto a la elaboración de vinos, son de las pocas bodegas riojanas que disponen de depósitos tipo Ganimedes que facilitan una mayor extracción de color y aromas, respetando a la vez la integridad de las uvas. 

Además hacen gala de dar prioridad al vino de lágrima, el obtenido directamente por gravedad, en vez de por el vino prensado, sacrificando cantidad pero aumentando calidad. 


También emplean barricas con asiduidad, y siempre la fermentación maloláctica se realiza en barricas. Y por último, en el caso de los tintos no llevan a cabo filtración o clarificación del vino.
A la cita acudió el responsable de la bodega Óscar Tobía y el enólogo de la misma, todo muy bien atendido por el personal de sala de Casa Rubio.

Daimon Blanco 2015: 30% Viura, 15% Tempranillo blanco, 30% Sauvignon blanc y 25% Malvasía. Un blanco con maceración de hollejos, fermentada cada variedad en barrica y después con 3 meses de crianza en madera.
Un vino floral, de aromas limpios, agradables a fruta tropical. 
En boca es suave y redondo, con buen retrogusto. Más tarde los aromas a madera salen, todo muy fino. Con una buena acidez, y algo de amargor, quizás le falte algo más fuerza, como si pudiera dar más de sí.
Combinado con mazamorra de almendra, con huevas de salmón y melva.

Tinto Graciano 2012, ha permanecido 18 meses de crianza en barrica de madera húngara. Un vino con muy alta capa. Aromas a fruta roja y también vegetal. Resultó poco aromático. En boca es cálido y con tanino agradable.
Se sirvió la muy rica ensaladilla con pulpo, pimentón y sal negra volcánica, tal como me dijo Miriam, una experta en cocinar y en dominio de sabores.

Selección Tobía 2013. Con 70% de Tempranillo, 18% de Graciano y 12% Garnacha. 
También muy alta capa. Con fruta roja y negra, también aromas a café y cacao. En boca es dulzón, fruta roja, lácteos, con un buen retrogusto. Crianza de 20 meses en barricas de roble francés y americano.
Un vino muy bien hecho y a un muy buen precio.

Oscar Tobía 2012 Reserva. 93% Tempranillo  7% Graciano. Con 24 meses en barrica. De principio parece mucho tiempo en madera de roble a menos que el vino aguante el empuje de la crianza.
Un tinto muy riojano, con fruta, vegetal, balsámico, tabaco, un tanino suave. Era otro clase vino, de otro nivel.
Se acompañó de un surtido de croquetas,

Y llegamos al por ahora mayor reclamo de esta bodega, el rosado Alma de Tobía fermentado en barrica y con varios meses de crianza. El probado era del 2015, pero han hecho cata vertical incluyendo también al 2014.
Hecho con 55% Tempranillo, 35% Gracián y 10% Merlot. Es un rosado diferente en elaboración. Para empezar 36 horas de maceración.
Es cerrado en nariz, con fruta pero nada parecido a lo normalmente visto o probado de un rosado con exceso de aroma frutal.


En boca es glicérico, con buena persistencia, buena acidez. Es un vino diferente, o gusta o no. Y partticularmente no me satisfizo tal como esperaba. Ni que decir tiene, que a otros sí que les gustó.

En resumen una estupenda y bien llevada cata con sus protagonistas directos, con muy buenos vinos.
Y de nuevo, qué decir sino estar agradecidos de excelente trato el recibido el Casa Rubio.

Así se hace afición. Y esperando a la próxima cata.

 












lunes, 13 de marzo de 2017

Restaurante Café La Antigua, sustituyendo al antiguo Cafe Gaudí

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Crónica de Raquel Morrison, en ausencia por catarro primaveral de Pepe Peinado. 

De nuevo nos juntamos los Tabernicolas en esta taberna que ha sido remodelada tras el cambio de dueños. El antiguo Bar Gaudí ahora conocido como La Antigua.  

Quino contó su recuperación de la operación y sus gratificantes lecturas durante la convalecencia: Bolaño, Vila-Matas, Jane Jacobs, etc. Manuel llegó un poco tarde de sus aventuras arqueológicas en el campo. 

Nos chocó un poco el cambio de decoración, han optado por esa línea blanca que es como una epidemia en los nuevos locales que se abren en Córdoba, la abundancia de maderas permite que sea un bar silencioso donde puedes conversar sin problemas de ruido. 
Manolo comentó que el antiguo Gaudí tenía unas imágenes modernistas que han desaparecido y una decoración en general mucho más cálida.

Empezamos con unas cañas a las que acompañaron unas aceitunas. Otra vez, aceitunas.
 En la carta de vinos no aparecen finos de Montilla-Moriles, solamente nos ofrecieron Los Naranjos (de Bodegas El Monte, de Moriles), que fresquito nos resultó muy agradable. 
Tienen una carta de Tapas a 3 euros abundante. La ensaladilla y los calamares fritos muy buenos. Tanto nos gustaron los calamares que pedimos media ración más. No nos pusieron pan. Es curioso que el medio de fino (1,50) sea más caro que la caña (1,40). La media ración de calamares sale por 5 euros. El servicio rápido y atento. 
La terraza nos resultó en exceso invasiva pues deja un itinerario peatonal con la fachada muy escaso en relación a la amplitud total del acerado. Aparcamos la bicicleta delante del Corte Inglés. 
La empresa que se ha hecho cargo tiene un nombre curioso Xiouxie y Las Hadas del Mal SL.

Habrá que repetir para probar otras viandas.