jueves, 9 de abril de 2015

Catando vinos de Gónzalez Byass con Manuel López Alejandre, en el Aula del Vino de Córdoba

 No quería perderme la cata dirigida por Manuel López Alejandre de los vinos de Jerez de Gonzalez Byass. Quien no lo conozca, Manuel es el Secretario del Consejo Regulador de la DO Montilla-Moriles y Presidente del Aula del Vino de Córdoba, además de otras muchas distinciones porque se trata de una de las mejores narices en el tema del vino. Como dice él por sus venas corre mitad sangre y mitad vino, ya que desde muy pequeño ha estado relacionado por cuestiones familiares en el tema del vino.

La cuestión es que ese día se cataban vinos de Jerez, y de una de las mejores y más grandes bodegas, y según nos contó tiene ella sola más botas de crianza que toda la DO Montilla-Moriles.


Comenzamos por el Tio Pepe, el fino emblema de la bodega. Un vino muy bueno, punzante, con olor a almendras, pan, levadura y sobre todo fresco en nariz.
En boca también es muy fresco, con fuerte salinidad y retrogusto, un vino de gran clase.
Los finos de Montilla-Moriles son con más o menos crianza, fuertes algunos, suaves otros, pero este fino tiene casi de todo, frescura en nariz que invita a beber y con poder en boca.





 Pasamos al amontillado AB. Este es un tipo de amontillado fino, con al parecer poca crianza que le hace ser más fácil de beber.
A mi parecer, se queda corto. En color ya es bastante indicativo su color ámbar.
En nariz aparecen frutos secos, especias, tabaco y madera tostada, pero en boca es muy corto.
En comparación a otros amontillados de Jerez o de Montilla-Moriles, éste no me convenció.











El Palo Cortado Leonor, fue el siguiente. Manuel explicó cómo un fino no llega a amontillado y se convierte en palo cortado. Aunque no dio demasiadas pistas a tenor por las preguntas, y comentó que los bodegueros lo distinguen porque el fino se hace "gordo"; ¿y eso qué es? pues supongo que se hace con más lías de levadura que le hacen tener más untuosidad y dulzor. En cualquier caso, un palo cortado sería el vino con nariz de amontillado y sabor de oloroso. Problema: hay más palo cortado en el mercado que el que se produce, entonces actualmente es en ciertos casos una mezcla preparada de los dos.
El Leonor, con 20º de alcohol pero que no destacaban demasiado, tenía aromas de especies, frutos secos, tostados y orejones. En boca resultaba con una viva acidez y algo dulzón.






 Hablando de olorosos, continuamos por el Oloroso Alfonso, un vino seco, con más de 18º; suave en boca, con retrogusto y sabroso.

Aquí Manuel destacó cómo los vinos de Montilla-Moriles se han destacado por poder criar excelentes olorosos debido a sus cualidades para este tipo de vinos, pero que en Jerez le ganan cuando se trata de finos.
En definitiva, los olorosos de aquí son mejores.


 Un vino que probamos y que en principio no me convenció pero sí después fue este Cream Solera 1847, preparado con PX y oloroso. Un vino de dulzor medio pero con con la base de oloroso muy recortada, por lo que me pareció corto.
Pero tras probar de nuevo se hace uno  a la idea de que es un ligero vino de postre, con no demasida fuerza pero con finura para un público que imaginamos extranjero tomando una copa de Sherry después de comer, antes o después del té de las cinco. Of course.

Y por úlimo, el Pedro Ximenez Nectar, de uvas de pasera de Montilla-Moriles, con la peculiaridad de que en Jerez prefieren que los vinos dulce no lleguen hasta los 300 g/litro de azúcar, cantidad que aquí muchos vinos lo superan.
Resultado, el vino no es tan empalagoso.
Aromas a uva pasa, dátil, orejones, madera tostada, pan de higo.
En boca es untuoso, llena la boca y por supuesto es dulce.

En resumen, una interesante cata coincidiendo con el curso de cata que organiza cada año el Aula el Vino.

Sabores de Galicia

El lunes 6 de Abril asistí con compañeros de la Asociación a la presentación de Sabores de Galicia, en una sala montada en un trailer, junto al hotel Córdoba Center (el de las luces de colores), en el Vial.
Nunca hbía estado en un trailer de este tipo, mas es sorprendente lo grande y espacioso que resulta por dentro. En cada fila estabamos sentados 6 personas con su pasillo: diseño industrial de calidad.
Comenzó la exposición una técnico del Consejo Regulador Ribeira Sacra, la cual nos explicó las características de esta zona, que tiene muy pocas hectáreas y también es muy reciente a pesar de que desde en el Románico los monjes elaboraban vino, sobre todo tinto. Y se sabe que la mencía por ejemplo la trajeron las legiones romanas.
La Ribeira Sacra es una zona que comprende las riberas del río Sil y del Miño. En la zona sur de la provincia de Lugo y el norte de la provincia de Orense, en Galicia.

Una de las características es que las plantaciones han de ser en ladera, y no en llano con pendientes comprendidas entre el 30 y el 85% de desnivel, de forma que la mecanización es compleja y pertenece esta DO a una asociación internacional CERVIM, viticultura de montaña (por ejemplo Douro, Aosta, Rhein, Ribeira Sacra, Mosela, Banyuls, Trento, ...) que tienen en común la que ellos llaman viticultura heroica. Y por las fotos que mostró así es, ya que muchas veces la forma más oportuna de manejarse entre bodega y viña es por barca en el río.
Está claro que visulamente es una pasada esta Ribeira Sacra y que vale la pena visitarla, y de seguro que la están mostrando al turista con todos sus encantos naturales y de arquitectura religiosa románica.
Los vinos catados, algunos con la marca de la DO Ribeira Sacra, venían con la leyenda: el sabor de un paisaje.
Las parcelas son pequeñas, siendo la media de 500 metros cuadrados y en total hay 3,000 vitcultores. Hay que indicar que no hay viña en los valles, sólo en las laderas, excepto enla zona de Chantada que tenían viñas desde tiempo atrás.
El clima es atlántico-mediterráneso y según aparece en la web:  "Los paisajes estan caracterizados por laderas muy empinadas que se precipitan sobre el río desde alturas de hasta 500 m. marcadas por altas temperaturas veraniegas y suaves en invierno, con bajas precipitaciones,que diferencian este microclima casi mediterráneo del clima oceánico habitual en el resto de Galicia". 
 
La cata se acompañó con queso de la zona Arzús-Ulloa de pasta blanda, agradable de comer y degustar; y de empanada gallega con pisto y atún.


Los vinos catados fueron un blanco y un tinto del Consejo Reguladir, en este caso, procedente de una bodega que ellos seleccionaron.
- Se trataba de un blanco joven 2014 elaborado con godello, treixadura, albariño y algo de caíño blanco. Con aroma a fruta blanca, manzana, pera, un vino con una elevada acidez, pero que no me resultó agresiva, untuoso y con volumen. Un blanco bien hecho.

- Después sirvieron un tinto joven 2014 con predominio de la mencía, aunque le acompañaban otras variedades tintas. Con mucha fruta roja, ya en nariz se apreciaba su amargor, pero en boca era ligero, algo amargo, equilibrado, y ácido. Un vino diferente en suma, que me pareció muy interesante y con un color púrpura ligero, precioso.
Es de esos vinos que se han elaborado con una proporción de uva uva entera, y por supuesto completamente sana. Según me comentaba la técnico lo que se hace es hace una maceración de los racimos enteros, aparte del depósito y luego mezclar al vino terminado. Hay que saber hacerlo, y en este caso el efecto era claro y sobresaliente.

Se cató también un vino tinto mencía del 2014: Palacio Diamondi. Este no tenía ese sabor ligero amargo y estaba bastante cerrado. En boca se ostraba suave, pero no tenía la personalidad del primero, que a muchos nos gustó más.


Por último, se hizo una presentación de la ternera gallega, de la raza rubia gallega, y se mencionaron otras razas autóctonas o foráneas que generalmente se están empleando para hacer cruces con la rubia, debido a su rendimiento. Son animales de gran rendimiento cárnico ya que pueden alcanzar los 500 kilos a los 9 meses de edad, que es cuando se sacrifican.
Se hizo hincapié en que en Galicia están afinando los cortes de manera que no sólo el chuletón o el solomillo son los cortes mejores, sino que hay otras zonas, más baratas, que cimplen de sobra para plancha o guiso.
Por cierto, que comentaron que ya hay en Córdoba la primera tienda que venden casi en exclusiva carne de ternera gallega (calle Alhakem II, en el centro).
Sirvieron cortes de carne muy sabrosa, jugosa: palatable, con el punto de sal.

Una agradable e instructiva cata, de muy buen nivel por los ponentes que allí estaban.










lunes, 30 de marzo de 2015

Taberna El fogón, en el Realejo

Ya está aquí la Semana Santa en Córdoba. La temperatura acompaña y ya estamos metidos de lleno en el previo al verano, porque la primavera últimamente entra con muchas prisas para acabar.
Uno de los puntos más reconocidos de la Semana Santa cordobesa es la zona del Realejo por donde pasan varias cofradías con sus pasos, ya que en esta zona se sitúan las iglesias de San Lorenzo, los Trinitarios, Salesianos, San Andrés, y de paso transitan las de San Cayetano, Jesús Nazareno, y quizás alguna más.

No soy experto en temas santeros o cofrades, y me gusta ver alguna por las calles de mi ciudad. Pero muchos cordobeses son aficionados todo el año a restos menesteres y tienen su propio lugar de reunión. Y este es el caso de la Taberna El Fogón, que cuenta con su propio salón cofrade, con las paredes repletas de fotos y la continua música de bandas.
Es un ambiente curioso, que puede abrumar a muchos aunque es una forma casi de vida para otros, que lo viven con pasión siendo desde costaleros, cofrade en procesión o simple aficionado.
Además, esta taberna tiene, al menos anunciado en internet, espectáculo flamenco todos los viernes y en ella se celebran varios concursos de guitarra flamenca.
Lo dicho, esta taberna está en una de las zonas con más raigambre cordobés: cerca de la Corredera, junto a San Lorenzo y San Andrés. Y en su momento, por esta cercanía al centro, se convirtió en un punto comercial importante, unque ahora apenas si quedan los locales o comercios antiguos.
Es una taberna con encanto, que ocupa una casa y en el antiguo patio de la casa nos situamos a copear, tapear y hablar de todo.
Tiene página de facebook pero si se busca apenas tine más información de su localización y las consabidas primeras opiniones de 5 estrellas, y poco más. Con esto quiero decir que debe tener una buena actividad, pero que no es conocida más que por los asiduos y por los que pasan por la calle.

Los vinos finos son de El Gallo, Manolo, Doblas y Mozárabes (nunca lo había visto antes).
Ninguno de los finos nos sorprendió, son vinos más o menos sencillos. Por ejemplo el fino Mozárabes estaba muy pálido, muy filtrado, con aromas sin embargo de madurez, y quedaba extraño.
El fino Doblas estaba en su línea, más en lo que debe ser un fino de la tierra pero no está este vino en su mejor momento, es demasiado variable en olor y gusto, y hemos catado vinos de Doblas notables y otros extrañamente diferentes.

En cuanto al tapeo cuenta con una variada carta y precios en principio normales. Había que probar algo y a eso nos dedicamos:
como siempre Raquel pidió media ración, en este caso de berenjenas. A 4,5 la media ración y a 6,5 la ración. Todo sea dicho, muy ricas, caseras, con su tiempo en sal o cerveza para que salgan tiesas después de fritas.

 Después pedimos una ración de puntas de solomillo. Y si las berenjenas estaban buenas, las puntas estaban duran, duras, correosas y pasadas. Y no creo que fuera de haberse pasado en la plancha, es como si se hubieran recalentado, porque esa carne hecha como tiene que ser está bastante tierna.
Quizás es que aquí les guste pasar la carne para que no les digan que está poco hecha.

El precio de una media de berenjenas, una ración de puntas de solomillo, un tinto (de López de Heredia, y estaba bueno ya que abrieron la botella), dos cervezas y cuatro medios de fino, 24 euros. Bien, un precio razonable, en un sitio agradable, curioso, típico, pero esperamos que traten mejor a la carne.
Calidad-precio, suficiente, un 6,7.



martes, 24 de marzo de 2015

Finca La Melonera: un gran proyecto

El pasado lunes vino a la Escuela de Hostelería (en las Lonjas) la enóloga de La Melonera, Ana de Castro, a presentar sus vinos, los que ella elabora con tanto empuje y gracia.
La Finca la Melonera se sitúa en la Serranía de Ronda y ocupa una extensión de 200 hectáreas: ¿mucho terreno de viña, no? Sí, des mucho, y es que la viña ocupa una parte, las 10Ha de viñedo se encuentran repartidas en varias parcelas que no superan la hectárea, con altitudes desde 690m hasta 930m, también tiene alojamientos de gran nivel, ganado y huerta ecológica.
Un gran proyecto en el que la viña es una parte central. Los actuales propietarios proceden de la empresa Catillo de Peralada, cuyo fundador inició la construcción de los míticos automóviles Hipano-Suiza. O sea, estamos ante una empresa grande.
Pues allí trabaja Ana. Esta finca intenta recuperar variedades autóctonas andaluzas como la Romé, Melonera o Tintilla de Rota, ambas tintas. Y los vinos que presentó fueron tres tintos y un blanco.

Empezaremos por la viticultura. En la finca se aplian las directrices de viñedo que se han implantado en algunas bodegas del Priorato, gracias a la mano de José Luis Pérez, como son los aros en los que se enrolla la vid para aprovechar al máximo la capacidad de la planta para crecer y dar racimos, a la vez que se regula mucho el vigor. En la foto (tomada de vinowine) se muestra a Jose Luis Pérez con el bloguero José Ruiz, del blog de vinos vinowine, que tuve el gusto de conocer a él y su grupo el pasado fin de semana.

Los vinos fueron:
- Encina del Inglés Blanco 2013,
un vino blanco con las variedades Pedro Ximenez, Doradilla y Moscatel morisco (80%).
Curioso, pero apenas sobresale la moscatel, con aroma a fruta blanca y algo de cítrico. Un vino con bastante salinidad, acidez bastante controlada, buena sensación en boca.
Precio 6,5 euros.

- Encina del inglés tinto 2013,
reralizado con las variedaes Garnacha y Syrah, tras la fermentación y maloláctica está en tina de roble de 20 Hl durantre 2-3 meses.
Un vino muy frutal, a fruta roja, limpio, flores, con mucha capa, equilibrado en nariz. Buen retrogusto. Muy agradable en boca, nada astringente.
El precio es sobre 8 euros. Bueno, pero parece un poco caro.




- Tinto Payoya negra 2011.
Vino realizado con Tintilla de Rota, Syrah, Garnacha, algo de melonera, y otras variedades (que no dijo Ana).
Aunque aún no está reconocido, las uvas proceden de cultivo ecológico.
Con 15º de alcohol.
Color cereza picota con ribete violáceo, limpio y brillante. 
Nariz de buena intensidad con buena carga frutal, fruta en licor, especiados: laurel, balsámico.
El paso por boca, suave a la vez que con cuerpo, se puede decir que es un vino que te dice algo, expresivo y bastante concentrado, con volumen, y todo con una buena acidez.
Tiene un buen rretrogusto. Un buen vino, y sobte todo curioso..
Precio, sobre 14 euros.
- XIII Lunas 2011.
Tinto de la Rioja con 65% garnacha y 35% de tempranillo.
Con 12 meses de crianza en barrica.
Aromas intenso a frutas y a lácteos, cacao, sobre todo fruta dulce.
En boca es ácido, equilibrado y de nuevo sensaciones a fruta intensas. Un vino fácil de beber, está bastante bien.
Precio, sobre 8,5 euros.

Y para terminar los protagonistas de la bodega y enmedio a Toñi Romero, que fue quien organizó el acto fe presentación de la bodega.


lunes, 23 de marzo de 2015

Orgánico: Bar, dulces, librería. Un vegetariano en Córdoba







La plaza de la Almagra es una de las plazas más bonitas de Córdoba, pequeña, recogida, junto a la plaza de la Corredera. Allí se encuentra Orgánico, al que visitamos los cuatro de aderramar. Un bar pequeño, con unas pocas mesas fuera, porque es que el sitio no da para más. Dentro también es pequeño. Es un bar vegetariano, quizás el primero de esta ciudad y no sé si es porque la plaza es un lugar tranquilo, o que había poca gente, el caso es que se respira un estilo lento, reposado, sin prisas (me resisto a escribir slow food, ya que en castellano hay muchas definiciones al respecto). La decoración nos recordaba a la de Cochinchina, el céntrico restaurante japonés que salió de un puesto del marcado de la Corredera: muebles pequeños, reciclados. Respecto a las sillas o bancos, de la calle, el compañero Qu. comentaba que era lo que menos le gustaba, incómodas, pero prácticas ya que ocupan poco espacio. Supongo que si les va bien las sustituirán.Por dentro, la zona de cocina está preciosamente separada y todo está a la vista, transparente, claro y muy bien ordenado.

Empezamos con una cerveza, que la sirven en botellín de 1/5, y luego pasamos a los vonos que fueron todos de Bodegas Robles, los ecológicos. Probamos el fino y el verdejo. Ambos vinos están bien, pero me parece que han perdido mucho de cuando empezaron; ahora son demasiado ligeros, correctos, pero a mi parecer parece que les falta brío: un poco más de aroma de salinidad, de amargor, pero sólo un poco más.

En  cuanto a la carta, ésta es corta tal como se ve. Parece por los comentarios en las redes sociales, que el punto fuerte de este bar Orgánico son las tartas y dulces, pero en nuestro caso siempre vamos antes de comer.
Pedimos dos platos del día que estaban escritos en la pizarra. Se trataba de platos salados, y al precio módico de 4 euros:
- paté de tomates secos con anacardos, y
- humus con crudités.

El paté de tomate estaba realmente exquisito, muy bien presentado y con mucho gusto por fuera y por dentro. Según me dijo la cocinera, ponen los tomates secos en agua aliente durante un rato para que se reblandezcan. Después le añaden ajo, anarcardos, aceite, sal y como decía Carlos Cano en una de sus canciones,... la gracia de tus manos.
Se acompañaba de pan tostado, de forma que se podían hacer tostas bien despachadas, ya que los platos eran abundantes.

El segundo plato era el humus con crudités.
Como se puede observar de nuevo presentado, con mucho gusto. En este caso los crudités eran tiras de pimiento rojo, calabacín y zanahoria.
El humus estaba bien, pero le faltaba un poco más de sabor o de aliño y los garbanzos pues posiblemente serían cocidos de bote.
Pero de nuevo, un plato bien servido y abundante.

Por último, la cuenta que en este caso era de 27 euros. Si descontamos los 8 de la comida quedaban por pagar 12 consumiciones, cuatro quintos de cerveza, y ocho copas (que no medios en catavinos) de fino y verdejo de Robles. Creo que está muy bien de precio, a tenor de lo sabrosos platos consumidos.

En resumen, un bar vegetariano al que deseamos mucho éxito. Relación calidad precio, notable alto, 8,0, por la tranquilidad del espacio, lo bien presentado y la calidad de los platos.













miércoles, 18 de marzo de 2015

Visita a El Taller de tu Cocina con la Asociación de Sumillleres

Nos va inundando el pecho un lento río de ternura y de paz cuando a la tarde llegamos.

Así empieza un poema del poeta cordobés de la generación del 27 Juan Rejano. Y habla de llegar a viejo, a mayor, a jubilado, y a ello se dedica el equipo de El Taller de tu Cocina. Si estuviéramos en Sudamérica, diría que son amorosas: suministran un menú a precio reducido por 3,75 euros a los mayores de la residencia El Yate que está sobre su local y a cualquier mayor que por allí pase.



El Taller de tu Cocina está cerca del Carrefour Sierra y del Instituto El Tablero. Hay un edificio rojo justo en la rotonda cerca de estos edificios, pues el Taller está en los bajos de uno que se dedica a habitaciones y apartamentos de la residencia El Yate.
Y el restaurante, bonito, amplio, coqueto, se abre con intención de suministrar activo para sufragar el menú anterior. ¡Qué gran idea! Y para ello tienen Miriam y Olga una cocina que sirve de taller de cocina para múltiples actividades, para aprender a cocinar y encima degustarlo.
El lunes 16 de Marzo nos reunimos varios de la Asociación de Sumilleres con las dos amigas del Taller y hubo un gran número de vinos; si no me olvido, los blancos fueron: el albariño Martín Codax 2013 (a flores y frutas, un vino fresco en nariz y buena acidez),
Frontaura verdejo 2011 DO Rueda (con aromas herbáceos y flores y al final un extraño aroma a fruta roja),
varios blancos de Portugal:
Avigados 2010 DO Douro (Malvasía fina, Gouveio y Vital, con un exceso de crianza en madera),
Luis Pato, Vinha Formal 2011 (variedad Bical de DO Bairrada, con fruta muy madura).

En cuanto a tintos:
Doña María 2006, Reserva (Alicante Bousquet, Petit Verdot y Syrah, con aromas a tabaco, algo de fruta, suave y curioso),
Bosque de Matasnos 2010, Ribera del Duero y ganador del Premio Mezquita. Un tinto bien hecho, pero del que esperábamos mucho más. 
Garnacha centenaria 2011 de Coto de Hayas, con aromas a cacao, sabroso en nariz, muy rico en boca, un vino equilibrado, quizás algo más dulzón de la cuenta, pero que gustó mucho y que invita a beber más. Fue la sensación de la noche, y además con un gran precio.

Para picar tres tapas preciosamente elaboradas:
- Tataki de atún con ajo blanco. El atún se marca y luego se macera al vacío, y queda con un potente sabor a fresco, rico y original.
- Diferentes formas de comer un tomate, es el nombre de la tapa: con dos variedades de tomate, la piel del tomate se carameliza, acompañado de queso y aceitunas.
- Córdoba: así era el nombre de la tapa, un poco de pan de baguete, pasado por una ligera capa de aliño de aceite y perejil, y se le hace un hueco y se mete salmorejo acompañado de brotes de rábano. Muy curioso.

Para terminar se sirvió el vermut Hituelo, ligero con algo de sabor a licor de café. Creo que la gracia de vermut, que tiene bastante azúcar añadido es una buena acidez para contrarrestar y éste apenas se notaba. Normal el vermut, aunque lo sirvieran con una rodaja de naranja.
Pues tenemos que hacer una vista pronto a este Taller de tu Cocina. La comida que se sirve lo componen un surtido de tapas tan originales como las que se ven, y se puede pedir una ración de éstas. Pocos son los sitios que pueden preparar tapas tan lúdicas y apetitosas. Para quien quiera ir, el precio de la tapa varía pero como máximo son 3,5 euros.  Un sitio recomendable y para visitar con el equipo de aderramar, de nuevo.










lunes, 16 de marzo de 2015

Taberna Juramento, una clásica taberna de Córdoba

La Taberna Juramento se llama así porque está en la calle Juramento, y ésta se encuentra cerca de la Plaza de la Corredera. Para quien quiera hacer un recorrido histórico, que comience en la Plaza (donde antes se hacían corridas de toros, de ahí su nombre) y se adentre por la estrecha calle del Toril (por donde salían los toros a la Plaza) y justo a la vuelta está la taberna de la que hablamos.
Pequeña, recogida, ocupando una casa de vecinos, y por supuesto con su patio.
Es un sitio acogedor por el encanto de los sitios que siempre hemos conocido y por los que apenas pasa el tienpo: para la bueno y mako. Hemos pasado por tantos sitios, muchos de ellos renovándose de arriba abajo, cambiando decoración, otros siguen como entonces, como siempre han sido. Y la Taberna Juramento es una de estas últimas. Quizás la decoración sea ya de taberna de barrio. Y la barra de entrada le sobran adornos pequeños, a mi parecer (como guardaban nuestras madres y que hacían el decorado del mueble del salón porque tapaban otros objetos). Esta taberna tuvo momentos gloriosos en otros tiempos, siempre en el boca a boca de la gente: recomendándola por su precio, después pasó por tiempos difíciles y muchos pensamos que hasta estaba cerrada, pero no. Los actuales propietarios llevan con la taberna ya diez años.
Salta a la vista, sobre todo para nosotros que vamos tras los vinos de la DO Montilla-Moriles la variedad de vino envasado en bag-in-box: fino, dulce PX, vermut, quizás tinto, y todo de la bodega Sillero, de La Rambla.
El patio es recogido y acogedor, y el día que fuimos lo disfrutamos de una buena temperatura y tranquilos, ya que eramos los únicos allí.
Tras charlar por muy distintos temas fuimos probando algunos platos de la taberna, algunos de ellos que son la especialidad de la casa. En particular, pedimos una media ración de poatatas bravas (un poco aceitosas y la salsa tenía poco de pique), una ración de croquetas de espinacas y piñones y un San Jacobo de berenjena.
Las croquetas estaban bien hechas y sabrosas, pero son un plato que pocas veces me convence fuera de casa. Y en este caso eran mejores de lo normal, pero vamos que no me sorprendieron. Y es que Raquel no se puede controlar ante unas croquetas.
 El San Jacobo es un plato original y me parece que merece intentarlo hacer en casa. La berenjena es una verdura complicada de hacer porque si no está tierna por cocción resulta correosa y dura. Quizás el calabacín daría también juego y siempre es más jugoso. El caso es que nos gustó aunque la berenjena estaba algo dura.
Los vinos que tomamos, todos de Bodegas Sillero, eran bastante sencillos. El fino es bastante ligero, más turbio de la cuenta y sin razón aparente. Lo que me trae a la mente la afición de enturbiar los vinos con el fin de que parezcan sin filtrar. El vino no estaba mal, pero con poca gracia, sin acidez o viveza, sin astringencia: simple en definitiva. Tanto, que no repetimos.
El vermut es de la misma bodega y tampoco era de resaltar: más dulce de la cuenta o quizás que le falte acidez.
Según comentaba el dueño, el tener de una misma bodega es que para que los parroquianos no extrañen el vino que se le sirve.
En el patio, uno comentaba de los tiempos en que la taberna Juramento era referencia en el tapeo, ya hace tiempo de eso, que era frecuentada por los progres de la ciudad y que si pedían una copa de tinto, el dueño les decía que aparte del Savin, tenían otro pero que era peor. Que allí lo normal era tomar fino.
El precio de cuatro cervezas, cuatro medios y tres vermuts, más media de bravas, una ración de croquetas y el San Jacobo de berenjena, 31 euros. Correcto, un sitio para tapear, que debe tener su fuerte en los fines de semana.
Como se ve todo frito, pero el aceite no pesaba, bien.
El sitio, o el patio lo mejor de la casa.